Páginas

Mostrando las entradas con la etiqueta Religión Grecorromana. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Religión Grecorromana. Mostrar todas las entradas

domingo, 19 de agosto de 2012

La mujer de César...

Todos conocen el famoso dicho que encabeza el presente posteo de Siglos Curiosos, pero si por ventura el amable lector llegase a ignorarlo, no lo completaré sino hasta el final lleno de suspenso y emoción culebronesca que tiene esta historia (en realidad no es tanto, pero si Julio César era maestro del autobombo, ¿por qué no puedo serlo yo...?). El caso es que el dicho de "La mujer de César..." se basa en una anécdota histórica real. Bueno, tan real como suelen ser estas anécdotas, que ya conocemos la tendencia de los historiadores antiguos a seguir el adagio de que nunca dejes que la realidad te arruine un buen cuento. Pero volviendo a Julio César. Este se casó tres veces. Viudo de su primera esposa, contrajo matrimonio algo más de un año después con Pompeya. En la época, a resultas de las prolijas intrigas políticas de la decadente República Romana, Julio César consiguió ser nombrado Pontífice Máximo, el más importante cargo religioso romano (en la época y dentro de la religión y política romanas, el Pontífice Máximo no necesitaba ser un hombre consagrado expresamente a la religión, aunque sí existiera sacerdocio profesional, como en todas las civilizaciones más o menos desarrolladas).

El caso es que a Pompeya, como esposa del Pontífice Máximo, le correspondía celebrar en calidad de anfitriona la fiesta de la Bona Dea ("Diosa Bondadosa"). Dicha fiesta era sólo para mujeres: los hombres tenían prohibida la entrada bajo pena de sacrilegio. Pero resulta que la joven Pompeya tenía un pretendiente llamado Clodio, y parece que a ella los halagos del jovenzuelo patricio de marras no le eran indiferentes. El caso es que Clodio se las arregló para pasar como imberbe, se disfrazó de mujer, y ayudado por una sirvienta que estaba en el ajo, se metió a la casa. Disfrazado de mujer, obviamente. La sirvienta fue a buscar a Pompeya, pero por alguna razón se tardó demasiado, y Clodio, con la impaciencia de la juventud, decidió aventurarse por la casa él mismo. Craso error.

Obviamente Clodio se topó entonces con el resto de las chicas, y obviamente Clodio siendo hombre y desconociendo el ritual, cometió la torpeza de rechazar la invitación de una de ellas a participar en el mismo. Cuando le preguntaron entonces quién era y qué hacía allí, Clodio replicó que esperaba a Pompeya. Famosas últimas palabras, porque la voz masculina lo traicionó. La turba de mujeres comenzó a buscarlo, y Clodio consiguió apenas salir con vida del bacalao. Sin embargo, fue reportado, arrestado, y se le siguió juicio por sacrilegio. La aventura podía haberle significado la muerte, pero Clodio era un personaje querido por el pueblo de Roma, y los jueces, temiendo acabar linchados, acabaron por absolverle de los cargos, aunque se esmeraron en escribir el fallo de la manera más ilegible posible, para que la gente al leerlo lo interpretara como mejor se le diera la gana.

Por su parte, Julio César se divorció de Pompeya. Sin embargo, cuando se le preguntó por el incidente, respondió que él nada sabía. Lo que era razonable, considerando que no estaba en el lugar de los hechos. Los jueces, extrañados, le preguntaron entonces por qué se divorciaba, si no le constaba que su esposa le hubiera hecho crecer cornamenta, a lo que Julio César dio su inmortal respuesta: "Porque pienso que mi esposa debe estar por encima de toda sospecha". De ahí entonces que viene el célebre dicho de que "la mujer de César no sólo debe ser honesta, sino también parecerlo". Claro, con sus bemoles y todo, Julio César era un político de alturas. Otros, en cambio...

jueves, 14 de junio de 2012

Helena no era tan zorra.


Entre los personajes de la mitología griega, Helena de Troya tenía una reputación bastante poco amable. Después de todo, citando a Homero, por causa de ella se precipitaron "al Hades muchas almas valerosas de héroes, (...) presa de perros y pasto de aves -cumplíase la voluntad de Zeus", porque cuando Helena fue raptada por Paris el troyano, los griegos recolectaron un enorme ejército, le pusieron sitio a Troya, y acabaron por arrasarla (según Homero y la Mitología Griega). Acción que fue una locura porque según comenta Heródoto no sin su cuota de mala leche, "es poco conforme a la cultura y civilización el tomar con tanto empeño la venganza por ellas (...) porque bien claro está que si ellas no lo quisiesen de veras nunca hubiesen sido robadas" (Heródoto, Libro I, 4). Dicho en corto, los griegos creían que tanta sangre derramada no la valía porque Helena en definitiva era una zorra. O sea, Menelao el burlado salía ganando con deshacerse de ella. Y sin embargo...

Entre el movimiento filosófico, educativo y lingüístico de los sofistas (porque todo eso eran, antes de desprestigiarse por algunas manzanas podridas y el enojo de otros filósofos rivales) floreció un tal Gorgias, en el siglo V antes de Cristo, que entre otros documentos escribió un "Elogio de Helena", opúsculo en que defiende a Helena y su reputación con un discurso que ni Perry Mason en los tribunales, óigale usted. Razona Gorgias que una posible motivación para el secuestro es la Fortuna o el mandato de los dioses. Y como es imposible para los mortales resistirse a la Fortuna o los dioses, entonces si éste fuere el caso, Helena es inocente.

Por otra parte, si la causa fue un rapto o violencia ilegal, entonces es el raptor o violento quien debe ser culpado por su acto. Culpar a la raptada o violentada es tan inicuo como culpar a la víctima y absolver al victimario (ya oigo decir a algún zafado: "es que ella andaba provocando..."). Por otra parte, si el asunto no fue de violencia sino de seducción, entonces también Helena debería ser inocente, por el poder que tiene la palabra para suscitar emociones y mover las voluntades de las personas. En el peor de los casos, Helena podría ser criticada por su error, pero no condenada por su debilidad, que es la de cualquier persona frente a un seductor excepcional. Gorgias, por su parte, opina que si fue seducida por palabras bellas, entonces sólo hay mala suerte.

Y llegamos al argumento más delicado: ¿y si Helena estaba enamorada, no resulta aún así culpable? Gorgias argumenta que no, porque los seres humanos somos esclavos de nuestras percepciones (señala él) y actuamos en conformidad a esas percepciones. Conforme a esto escribe: "marchó a Troya, como marchó, a causa de las insidias que padeció en su alma, no por voluntaria decisión de su espíritu; a causa de la inexorabilidad del amor, no por intrigas de su arte". Con todo lo antedicho, Gorgias concluye que "he borrado con mi razonamiento la infamia de una mujer; (...) he intentado destruir la injusticia de un reproche y la ignorancia de una opinión". Juzguen ustedes, estimados lectores, si lo consiguió.

domingo, 8 de abril de 2012

Mitologizando el origen de Atenas.

Si una ciudad se transforma en legendaria, sus orígenes también van a subir de estatus. Roma se subió el pelo con su linaje, Nueva York va camino a ello con la historia ésa de que antes fueron Nueva Amsterdam, y Astaná en Kazajistán está transformándose en la versión siglo XXI de ello. ¿Alguien debería sorprenderse de que Atenas se haya inventado su propia leyenda al respecto...? La ciudad que estaba destinada a transformarse en la mayor lumbrera del mundo griego, fue habitada por primera vez en el Neolítico, hacia 3000 antes de Cristo. Quizás su primer asentamiento fue la Acrópolis, el lugar en donde después se construyó el famoso Partenón, debido a que por ser un montículo, era fácilmente defendible y fortificable. La primitiva Atenas parece haber sido una monarquía, aunque de su historia monárquica no sabemos en realidad y con certeza absolutamente nada.

Esto no impidió que los atenienses no se crearan un montón de historias para rellenar ese vacío. Historias que, por supuesto, hablan muy bien de Atenas y el valor de los atenienses. Piensen por ejemplo en Teseo, no el Teseo de "Inmortales", claro, sino el mitológico, el original, rechace imitaciones, el que mató al Minotauro. Pero para la fecha de Teseo, Atenas ya existía. Atenas se construyó su propia historia de los orígenes, y como de costumbre, está cargada de simbolismos. Porque en esta historia se agarran nada menos que dos grandes dioses de la mitología griega, que son Atenea la diosa de la sabiduría, y Poseidón el dios de los mares. Según la leyenda, ambos dioses se disputaron el patrocinio de la ciudad. Poseidón descargó un golpe de su tridente sobre la roca, y desde ahí salió un manantial de agua (no debe olvidarse que Poseidón, además de los mares, era el dios de los terremotos, ahí es nada). Pero el agua resultó demasiado salada, así es que le tocó el turno a Atenea. Ella hizo surgir de la tierra un árbol de aceitunas, que por alguna razón al otro lado del charco las llaman olivas, y los atenienses con buen juicio las encontraron tan ricas y sabrosas (además de que podían extraer el aceite de oliva, por supuesto), que decidieron que se iban a quedar con Atenea y despacharon a Poseidón con viento o tifón fresco, lo que proceda.

Por supuesto que como toda leyenda fundacional, la idea era explicar por qué los atenienses eran lo que eran (entre otras cosas la copa del pino, o del aceituno en su caso, miren que dos dioses de los grandes disputarse el honor de patrocinarlos ya en la cuna). El olivo era el árbol en que se basaba toda la economía agraria ateniense, debido a que es un vegetal que se da bien en un territorio semiagreste como los alrededores de Atenas. Por su parte, la leyenda del manantial de agua salada podría ser un simbolismo sobre el poderío naval ateniense.

Por último, digamos que Platón se dejó caer con otra etimología sobre Atenas. Según el filósofo, el nombre sería una derivación de la frase griega "la mente de Dios" ("ἡ θεοῦ νόησις", "i theoú nóisis"). Considerando que Platón era un aristócrata y se sentía un as de la filosofía griega, que para él era la forma de conocimiento superior, ya podemos imaginarnos que el ínclito se estaba inventando algo para alzarse arriba del piano. Después de todo, hablamos del tipo que se sacó toda la leyenda de la Atlántida de la manga, y se la colgó a algún ignoto sacerdote egipcio para contrabandearla dentro de la credulidad de la gente.

jueves, 2 de febrero de 2012

Musas en el idioma.


No se puede afirmar que las musas en hayan tenido una gran proyección en la etimología. Nos referimos por supuesto a las diosas griegas de las distintas artes y ciencias. Salvo Terpsícore la musa de la danza, todas ellas tenían en común ser actividades para mantener ocupada la mente. Pero sin embargo, hay un par de palabras en el idioma castellano que se pueden rastrear hasta estas pizpiretas diosas griegas. La más obvia de ellas es "música". La palabra griega original es "μουσική", que es un adjetivo: significa justamente "relativo a las musas". Esto, a pesar de que en sentido estricto, sólo algunas de ellas pueden asociarse con la música (¿qué tendrá Urania, la musa de la Astronomía, con la música?).

Pero hay otra palabra que deriva de las musas. Hagamos historia. Después de que Alejandro Magno conquistara Egipto y fundara Alejandría, al disgregarse su imperio dicha tierra cayó en manos de la dinastía de los Tolomeos. Estos se preocuparon de embellecer su ciudad como un importante centro cultural. Sucedió que los académicos y eruditos de la Biblioteca de Alejandría consagraron por orden imperial un edificio para el culto de las musas. Estos no eran desconocidos en la Antigua Grecia, pero éste en particular se transformó pronto en un compendio de rarezas y curiosidades extraídas de todas partes del mundo, para que los pudieran examinar los estudiosos de Alejandría. Tan grande fue la colección, que el nombre de esta institución, el Museum, pasó a designar todos los lugares similares en adelante, en el resto del mundo: los museos.

Y un bonus bilingüe, para que no digan que con Siglos Curiosos no se aprenden idiomas. Una posible traducción al inglés del verbo castellano "entretener" o "distraer" es "to amuse". Por ejemplo, "you can amuse the kid with a story" ("usted puede entretener al chico con una historia"). Pero aunque al deletreo parece obvia la relación entre "amuse" y las musas, en el significado hay un eslabón escondido intermedio. Resulta que hay un significado arcaico u obsoleto, que es rescatado por el siempre agradecido Diccionario Webster, y éste es el de ocupar la atención de una persona. En términos estrictos, si las musas tutelan el pensamiento, es lógico que "to amuse" a alguien es hacerle ocupar la mente con las actividades de las musas, y de ahí al actual significado de "entretener" hay sólo un paso.

Y ahora vamos más lejos aún. Parece ser que el nombre de las Musas deriva de una raíz indoeuropea aún más antigua, que sería "men". El derivado castellano más obvio de "men" es, ¡sorpresa!, la palabra "mente". ¿Ya mencioné que las musas patrocinan actividades preferentemente mentales? Sí, incluso Erato la tutora de la poesía amorosa...

domingo, 13 de febrero de 2011

Demiurgos.


"Demiurgo" es una de esas palabras que tiene una historia interesante por detrás. En la actualidad concebimos a un demiurgo como un Dios Creador. Como las religiones judeocristianas conciben al Creador como el Dios a secas, el calificativo de "demiurgo" no suele aplicársele: éste aparece en concepciones que implican varios espíritus, grados de jerarquía, etcétera. Quienes más desarrollaron el concepto de "demiurgo" son los gnósticos, esa batahola de filósofos orientalizantes de fines del Imperio Romano que crearon complejas (y a menudo abstrusas) cosmogonías de un elevado grado de abstracción. El sello de todas las escuelas gnósticas es la creencia de que el universo está traspasado por alguna clase de espíritu universal, desde el cual emana la materia. El principio primero viene a ser el demiurgo. Interesantemente, en algunos sistemas no es Dios mismo quien es el demiurgo, sino que a veces otra clase de ente inferior al principio supremo: depende de quién emane la materia. En algunas escuelas, este rol le corresponde a Satán (a veces identificado con el Dios fiero y vengativo del Antiguo Testamento, que en estas concepciones es opuesto al Dios amoroso y bondadoso del Nuevo Testamento).

Pero yendo más atrás que la panda de revoltosos que eran los gnósticos, la palabra "demiurgo" designaba otra cosa más terrena. Etimológicamente, "demiurgo" viene del griego "δημιουργός" ("demiourgos"). La raíz "demi-" es bien conocida: significa "pueblo" e integra palabras castellanas actuales como "democracia" o "epidemia". La otra palabra significa "trabajador". Entonces, el demiurgo era alguien que trabajaba para el pueblo, o sea, para los demás (no para sí mismo). Dicho en otros términos, el demiurgo es el artesano, el que vive de la creación de cosas materiales en vez de cultivar la tierra, apacentar el ganado o pescar en el mar (todas actividades que en una economía primitiva, anterior al comercio, se desarrollan "para uno mismo", por así decirlo, porque lo cultivado, lo apacentado o lo pescado se come, y lo manufacturado no). Platón se toma la molestia de incluir y considerar a los demiurgos dentro del proyecto de Ciudad Ideal que promueve en la "República" (quizás de ahí haya saltado el concepto al Neoplatonismo y al Gnosticismo).

Si nos fijamos en la Mitología Griega, podemos darnos una pista de la importancia de los demiurgos en la sociedad griega. Muchas actividades tenían dioses relacionados con la misma de una manera u otra, pero un dios tutelar que se preocupara de ellas, éstas eran más bien pocas. Podemos recordar apenas tres: Hermes (Mercurio), Hefestos (Vulcano) y Prometeo. Hermes era el dios de los mercaderes y de los ladrones (¿habrán querido decir algo los griegos con esto...?). Pero los otros eran dioses tutelares de actividades propias de los demiurgos: Hefestos de la herrería y el trabajo con los metales, y Prometeo (aparte de ser un dios asociado al fuego, claro) era el dios tutelar de los alfareros en el Atica. Herreros y alfareros eran justamente demiurgos. En la Grecia primitiva no existían dioses que se preocuparan de los zapateros, que parece ser aparecieron mucho más tarde en la vida económica griega, o de los agricultores por ejemplo (sí existen deidades protectoras de la agricultura, como Ceres por ejemplo, pero no de los agricultores... ése es el matiz). Y ya que hemos mencionado a los comerciantes, éstos también surgieron mucho después de que la Grecia empezara su evolución histórica (y por tanto, el culto a Hefestos y Prometeo como dios tutelar de una actividad humana es anterior al culto de Hermes). O sea, esto refleja la idea de que en la sociedad griega primitiva, que apenas comenzaba a desarrollar una industria, los demiurgos eran casi genios profesionales, en un mundo en donde casi todos los ciudadanos debían bastarse a sí mismos para sobrevivir porque no había dónde comprar, ni dinero con qué pagar.

jueves, 27 de mayo de 2010

Calígula entre los dioses.

"Hasta aquí he hablado de un príncipe; ahora hablaré de un monstruo". Así de tajante es el historiador romano Suetonio para referirse a Calígula, sin lugar a dudas junto con Nerón el más famoso de los "emperadores locos". Que como decíamos a propósito de lo buena gente que era Tito, no fueron todos, ni siquiera la mayoría, pero se hicieron famosos por las mismas razones que llevan a la gente actualmente a seguir los dramones de las estrellas de reality shows, en vez de las apasionantes odiseas intelectuales de los científicos que están cambiando al mundo con sus descubrimientos. Pero volviendo a Calígula, hemos de hablar en este caso apenas de su política religiosa, que era bastante simple: YO SOY VN DIOS, VSTEDES PROSTÉRNENSE ANTE MÍ. De esto, Calígula dio buenas muestras.

Que los Césares fueran venerados como dioses, no era tan raro entre los romanos, pero por regla general se esperaba a que murieran para deificarlos. En la mentalidad grecorromana no había nada de raro en que los dioses escogieran a hombres selectos por sus hechos, y los ascendieran hasta el nivel de dioses. A esto lo llamaban "apoteosis". Hércules es quizás el ejemplo más famoso. Se dijo lo mismo de Julio César, en particular el poeta Ovidio en sus "Metamorfosis", diciendo que Julio César se había transformado en estrella (Ovidio escribió en la corte del Emperador Octavio Augusto, quién era sobrino de César, por si alguien anda buscando ulteriores motivaciones...). Pero Calígula fue el primero en no querer aburrirse esperando hasta estar muerto para ser venerado como dios.

De este modo, Calígula mandó a traer las más famosas y artísticas estatuas de dioses desde Grecia, y ordenó cercenarles la cabeza, para a continuación colocarles la suya propia. La estatua del Zeus Olímpico, la que estaba en el Templo de Olimpia, obra del excelentísimo Fidias y una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo, se salvó sólo gracias a algunos presagios (el resto de las estatuas, no tan afortunadas, el Emperador Claudio que sucedió a Calígula, ordenó remitirlas de vuelta a Grecia). El Templo de los dioses gemelos Cástor y Pólux, por su parte, fue conectado con su palacio, y transformado en un vestíbulo del mismo. Calígula agarró la costumbre de sentarse entre los dos hermanos, y regodearse en la adoración servil que se le tributaba. Y como no puede existir un dios sin sacrificios, Calígula se hizo inmolar flamencos, pavos reales, codornices, faisanes, y cuanta ave rara pudiera pillarse. En las noches de plenilunio extendía sus brazos a la Luna llena y la invitaba a tenderse en su cama.

Pero quizás la anécdota más célebre a este respecto, es que conversaba de tú a tú con la estatua del Júpiter Capitolino (no el Olímpico que, repetimos, se había quedado en Grecia), susurrándole cosas al oído y poniendo el suyo propio en la boca de la estatua, como si ésta le susurrara a su vez. Pero no siempre las relaciones eran tan cordiales. En una ocasión, Calígula le preguntó a un tal Apeles cuál de los dos le parecía más grande, y Apeles, con muy humanas vacilaciones, demoró algunos segundos en contestar, los suficientes como para que Calígula se sintiera insultado (¡él, por debajo de Júpiter! ¡Y que cupiera dudas al respecto!) y lo mandara a azotar (dijo después que "tenía la voz agradable y hermosa en las súplicas y hasta en los gemidos"). Y la envidia degeneró en hostilidad abierta cuando, en una ocasión, Calígula le gritó imperiosamente al mismísimo Júpiter (bueno, a su estatua): "¡Prueba tu poder o teme el mío!"...

domingo, 6 de diciembre de 2009

¡Grande es la Artemisa de los efesios!

En nuestra época, mirando hacia esas sucias supersticiones paganas llamadas "mitología", estamos acostumbrados a asociar promiscuamente panteones mitológicos completos con pueblos también completos. Así, la "Mitología Griega" es considerada la "mitología de todos los griegos". Afirmación que, sin ser incorrecta, sí es inexacta, porque a según qué localidades, tales o cuales dioses eran más adorados aquí o allá que en otros lugares. Pasaba con los dioses griegos un poco como los santos y el culto mariano en el Cristianismo: aunque los santos y la Virgen lo son para todos los cristianos, hay lugares y templos más asociados con tal o cual santo, o con la Virgen, que otros. En la Antigua Grecia, la diosa de la naturaleza Artemisa era asociada a dos grandes santuarios, uno en la isla de Delos, y el otro en la ciudad de Efeso, en la costa de lo que actualmente es Turquía. Y no por casualidad.

Puede suponerse que el culto de Artemisa es una adaptación a la Mitología Griega, de un culto prehelénico anterior a la Gran Diosa Madre. Mucho antes de que los griegos cruzaran el Mar Egeo para instalarse en la costa turca, la zona de Efeso estaba bajo la órbita de la influencia cultural hitita, y en dicha cultura, la Gran Diosa Madre era adorada bajo la advocación de Arinna. Aunque Artemisa no es una traducción literal de Arinna (la diosa hitita lo era del Sol, y Artemisa pasó a serlo de la Luna), sí comparten ambas la característica de ser diosas de la naturaleza, asociadas a rituales salvajes e incluso los sacrificios humanos, así como mantener tensas relaciones sentimentales con sus amantes (otra variante griega de Arinna, más ajustada a su original hitita, es la Gran Madre griega por excelencia, la diosa Cibeles, madre de Zeus o Júpiter). Efeso era uno de los más importantes puertos de Jonia, a su vez una de las más boyantes regiones de la antigua cultura griega, y los efesios se permitieron construir un templo, el famoso Templo de Artemisa en Efeso, que es considerado una de las Siete Maravillas del Mundo. En realidad, existieron varios templos de Artemisa en Efeso, pero el más famoso fue construido hacia el año 550 a.C., y quemado en 356 a.C. por Eróstrato, un terrorista que aspiraba a pasar a la Historia por cometer un crimen célebre (como puede verse, lo logró).

Las relaciones entre los cristianos y el culto de Artemisa en Efeso fueron cualquier cosa, menos pacíficas. Debido a su celo monoteísta, los cristianos de la región odiaban el mucho más exitoso culto de Artemisa. Por otra parte, seamos justos, el culto de Artemisa había generado a su alrededor un floreciente mercadeo que tenía muy poco de sacro, y mucho de comerciante (como las estampitas de los santuarios cristianos, vaya). Cuando Pablo de Tarso llegó a predicar allí y se quedó durante dos años, según la Biblia, un platero llamado Demetrio, cuyo modus vivendi era fabricar orfebrería relacionada con Artemisa, en conveniencia con los de su gremio, promovió un tumulto popular y consiguió que expulsaran al predicador con cajas destempladas, al grito de "¡Grande es la Artemisa de los efesios!" (Hechos de los Apóstoles, capítulo 19). Algo después, en el "Apocalipsis", en las cartas que Jesucristo ordena escribir a Juan para las Siete Iglesias, Juan escribe a la comunidad de Efeso que se han mantenido firmes en la fe, pero que han perdido el sentimiento del amor fraterno, algo entendible por otra parte considerando que Efeso era una de las ciudades comerciales más importantes de su tiempo, y el amor fraterno y la caridad no suele ser el sello característico en la personalidad de "la gente bien" que se ha enriquecido lucrando a mansalva contra su prójimo (véase Apocalipsis 2:1-7).

Finalmente el Cristianismo consiguió destruir el culto de Artemisa, pero fue una victoria pírrica. Un último Templo de Artemisa fue quemado por una turba de cristianos fanáticos que lo arrasó bajo la dirección de Juan Crisóstomo. Luego, en el siglo V, se celebraron dos concilios sucesivos en la ciudad de Efeso (en 431 y 449). Ambos concilios fueron, por decirlo suavemente, turbulentos, ya que las facciones en disputa (católicos y nestorianos, fundamentalmente) recurrieron a tretas bastante sucias para conseguir que sus respectivos dogmas fueran aprobados. Entre las materias debatidas estuvo el problema de si Cristo era humano, divino, o ambos. Colateralmente, y de manera obviamente consecuencial, se debatió si la Virgen María era Christotocos ("madre de Cristo", o sea, madre sólo de la parte humana de Jesús) o Theotocos ("madre de Dios", o sea, madre de Jesús como un todo divino y humano). Los católicos adoptaron finalmente la segunda posición, lo que puso a María en el estatus, incómodo para una religión monoteísta, de... ¡ser una criatura capaz de parir nada menos que a un dios! (al final, lo arreglaron diciendo que a la Virgen se le debe una devoción especial o "hiperdulía", pero no una adoración o "latría" como a Dios... pero esos son tecnicismos teológicos, al final del día). Lo interesante del caso es que al reconocerle a María estatus de Theotocos, al hacérsela madre de un Dios, se la proclama entre líneas como una Gran Diosa Madre... exactamente como eran adorados Artemisa y Arinna antes que ella, y en la misma ciudad que era el centro de operaciones del culto de Artemisa, para remate. De manera que a la par que literario, no es realmente inexacto decir que, cuando un cristiano abraza el culto mariano, un destello de las antiguas diosas madres asoma por los ojos de la figura femenina allí adorada...

domingo, 2 de agosto de 2009

Los dioses griegos y romanos en nuestro idioma.


Siguiendo el hilo del posteo sobre lugares griegos que han devenido en palabras comunes, o el sobre personajes históricos que se transformaron en palabras comunes, o el de otros personajes transformados en adjetivos, ahora echaremos un repaso a los dioses griegos y romanos cuyos nombres se conservan en palabras de uso cotidiano hoy en día... muchas veces sin que nos demos cuenta. Dejaremos fuera, por supuesto, a los dioses que en realidad son personificaciones de fenómenos naturales y que por tanto no tienen un nombre propio sino que adoptan la palabra griega respectiva (por ejemplo Hipnos el dios del sueño, o Eros el dios del amor). La lista, sin pretensiones de exhaustividad, nos queda entonces así:

-- AFRODISÍACO: Las substancias que mejoran el deseo o la potencia sexual, reconocen su ligazón con Afrodita, la diosa griega del amor, que contrario al concepto casto y puro del amor cristiano, no era para nada una mojigata (no sólo promovía el amor por ahí como una descocada, sino que también le ponía los cuernos al dios del fuego con el dios de la guerra, miren qué zor...).

-- APOLÍNEO: La tendencia a la perfección y a lo sublime, fue ensalzada por Friedrich Nietzsche, asignándole el nombre del dios griego Apolo, que lo era del Sol, de la luz, y del conocimiento y la razón ("logos").

-- ATENEO: Aunque esta palabra huele a naftalina, digamos que ateneo es simplemente una agrupación científica o literaria. Y derivan, por supuesto, de la diosa griega Atenea, que lo era del conocimiento y la sabiduría.

-- ATLAS: El pobre gigante que debía sostener sobre sus hombros la bóveda celeste, ganó así para su nombre dos sentidos. El primero y más obvio, es el de los libros de mapas. El segundo, bastante lógico si uno piensa que atlas era prácticamente una columna viviente, es la primera vértebra vertical, también llamada "atlas", y que debe sostener el cráneo sobre sí...

-- BÁQUICO: Baco, el dios romano del vino, quedó así eternamente ligado al dulce jugo de la vid, como lo hubieran llamados los poetas del Siglo de Oro Español.

-- DIONISÍACO: Seguimos con Friedrich Nietzsche, que como contrapunto a lo "apolíneo", llamó la tendencia a lo vulgar, lo profano e irracional, con el alegre y siempre festivo dios griego del vino, Dionisos.

-- EÓLICO: La energía eólica, tan de moda hoy en día, le debe su nombre a Eolo, el dios griego de los vientos.

-- HERMÉTICO: Durante mucho tiempo, se consideró al dios griego Hermes (el Mercurio romano, que lo era del comercio y de los ladrones, quizás no por coincidencia...) como depositario de la sabiduría antigua, equiparándoselo a Toth, el dios de la sabiduría egipcia. De ahí que el conocimiento esotérico, el que sólo estaba disponible para los iniciados y no para todo el mundo, fuera "hermético". Es ciertamente una degradación del lenguaje que antaño "hermético" se refiriera a conocimientos iniciáticos de una secta semifilosófica, mientras que hoy en día se suele usar en prosaica referencia a las conservas con fruta en almíbar, o a los frascos de mayonesa...

-- MARCIAL: Debo confesar que en este caso ignoro si fue antes el dios que la palabra, o la palabra que el dios. Pero lo "marcial", o sea, lo relativo a la guerra, se relaciona con Marte, el dios romano de la guerra. Claro que, por alguna razón, tratándose del planeta Marte, el adjetivo respectivo fue reemplazado por "marciano".

-- MUSEO: Los museos derivan su nombre del Museum de Alejandría, un establecimiento fundado para las investigaciones científicas de la época, que a su vez derivó su nombre de las Musas, las protectoras griegas de la actividad científica y artística.

-- NEPTÚNICO: En Geología, un terreno neptúnico es el que tiene formación sedimentaria. Como el nombre lo dice, estos tipos de terreno o de rocas se forman por la sedimentación del material en un medio acuático, por lo que aplicarles el nombre de Neptuno, el dios romano del mar, suena bastante razonable.

-- PLUTONISMO: La escuela de pensamiento geológico según la cual la Tierra le debe su forma primordialmente a los volcanes y la actividad ígnea interna de la Tierra, le debe su nombre al dios romano Plutón, que lo era de los infiernos y el inframundo. Debemos recordar que en la Mitología Grecorromana, los infiernos estaban literalmente por debajo de la Tierra, lo que explica esta conexión.

-- SATURNINO: Una palabreja de ratón de biblioteca, vale, pero la RAE la acepta, y a ella nos atenemos. Saturnino es "dicho de una persona: triste y taciturna". Características bien asociables a Saturno, el dios romano del Tiempo, el que generalmente se lo representa de manera muy melancólica (cuando no está comiéndose a su progenie, el muy caníbal).

-- VENÉREO: Una enfermedad venérea es la que se transmite por vía sexual, y este nombre no es casual, porque venéreo se refiere a Venus, la diosa romana del amor y plagi... perdón, contraparte de la diosa griega Afrodita. Por alguna razón que se me escapa, y un poco a la manera de lo ocurrido con Marte, a la hora de referirse al planeta Venus, la palabra "venéreo" fue reemplazada por "venusino".

-- VULCANIZACIÓN: El caucho era una substancia básicamente intratable, hasta que Charles Goodyear desarrolló un procedimiento práctico para tratarlo, mediante el fuego y el uso de sulfuros. Debido a esto, le dio al procedimiento el nombre del dios romano del fuego, que era Vulcano (éste dio también nombre, antes de al famoso planeta ficticio de Star Trek, a un hipotético planeta intramercuriano, historia ya posteamos en Siglos Curiosos).

jueves, 20 de noviembre de 2008

El lecho de Procusto.


Es lugar común, por lo menos entre las gentes más cultivadas y eruditas, el referirse al lecho de Procusto como sinónimo de inflexibilidad. De esta manera, cuando alguien pretende que todo lo demás se ajuste a lo que él dice, se afirma que tal persona pretende que los demás se acuesten en el lecho de Procusto. Veamos por qué.

Dentro de la Mitología Griega, uno de los máximos héroes, y el principal de lo que podríamos llamar el "ciclo ateniense" (es decir, de héroes relacionados con la pólis de Atenas, que en esto los antiguos griegos eran bien patriotas) es Teseo. La aventura más conocida de Teseo es, por supuesto, su incursión a Creta para entrar en el Laberinto de Minos y matar al Minotauro. Pero previo a esto, tenemos lo que podríamos llamar de manera un poco hollywoodense como "las aventuras del joven Teseo". Una de las batallas que libró Teseo, fue contra el malvado Procusto.

Procusto era un sádico criminal que convencía a los viajeros de acompañarle a su casa, en donde podrían descansar y reparar fuerzas (y conociendo ciertas costumbres homoeróticas de los griegos, vaya uno a saber qué más). Una vez allí los tendía en un lecho de hierro, en donde los inmovilizaba. Si el viajero era demasiado alto, le agarraba los pies y le cortaba lo que sobrara a hachazo limpio. Si el viajero era demasiado bajo, le descoyuntaba las articulaciones para alargarlo y dar la medida del lecho.

Para su desgracia, uno de estos viajeros resultó ser el joven Teseo, entonces en ruta hacia Atenas. Procusto lo llevó hasta su lecho, pero Teseo le castigó con su propia ley, tomando a Procusto, echándolo en el lecho, y cortándole todo lo que sobrara... Después de lo cual, le dio muerte. La ciudad de Atenas recibió entonces a Teseo como un gran bienhechor, por haberla librado de un hombre con tan pocas virtudes cívicas.

Seguidores

Busca temas históricos en Siglos Curiosos

Absolutismo (4) Administración Política (14) Africa (14) Alemania (16) Alimentación (13) América Colonial (6) América Independiente (1) América Precolombina (9) Animales (15) Antártica (1) Anticipación del Futuro (15) Argentina (2) Arqueología (11) Arquitectura (13) Arquitectura y Urbanismo (7) Astrología (4) Astronomía (28) Australasia (4) Australia (1) Austria (2) Automóviles (1) Aviación (2) Biblia (27) Bibliotecas (1) Biología (9) Bolivia (1) Botánica (1) Brujería (1) Bulgaria (1) Caballería (2) Calendarios (7) Caricaturas y Cómics (4) Celebraciones (1) Chile (97) China (9) Ciencia Ficción (12) Cine (42) Civilización Andina (5) Civilización Arábiga (1) Colombia (1) Colonizaciones (2) Comunicaciones (3) Construcciones (1) Cosmovisiones (3) Crímenes y Criminales (27) Cristianismo (20) Cristianismo y Cristianos (9) Croacia (1) Década de 1900 (13) Década de 1910 (17) Década de 1920 (8) Década de 1930 (15) Década de 1940 (20) Década de 1950 (12) Década de 1960 (7) Década de 1970 (12) Década de 1980 (18) Década de 1990 (11) Década de 2000 (24) Década de 2010 (13) Delfines y Ballenas (1) Democracia (17) Demografía (2) Deportes (7) Derechos de Autor (4) Diplomacia (3) Discriminación (1) Drogas (1) Economía (19) Edad Media (20) Educación (3) Egipto (2) Egipto Antiguo (12) Electrónica (1) Enfermedades Mentales (6) Eras Geológicas (6) Errores Científicos (5) Erupciones Volcánicas (2) Escandinavia (1) Esclavitud (4) Escultura (10) Esoterismo y Ocultismo (6) España (22) Espionaje (1) Espiritismo (1) Estados Unidos (39) Etimología (55) Europeocentrismo (3) Evolucionismo (8) Existencia de Dios (7) Expresiones (24) Fanatismo Religioso (3) Feminismo (3) Filosofía (23) Física (2) Francia (37) Frases para el Bronce (15) Fraternidad Universal (8) Fútbol (1) Gatos (6) Genética (7) Genocidios (1) Geografía (7) Geología (9) Grecia (1) Grecia Arcaica (8) Grecia Clásica (18) Grecia Helenística (6) Grecia Medieval (1) Guerra (9) Guerra Antigua (6) Guerra Medieval (10) Guerra Moderna (7) Guerra Naval (4) Guerra Reciente (7) Hebreos (3) Heroísmo (2) Historia Alternativa (4) Historiadores (13) Historieta y Cómic (7) Holanda (2) Humanismo (1) Idioma Castellano (2) Idioma Griego (9) Idioma Inglés (2) Idioma Latín (7) Idioma Sánscrito (1) Idiomas Artificiales (1) Iglesia Católica (8) Ilustración (2) Imperio Bizantino (12) Imperio Británico (2) Imperio Español (17) Imperio Inca (1) Imperio Napoleónico (6) Imperio Otomano (4) Imperio Persa (2) Incompetencia Militar (14) India (17) Informática (6) Ingeniería (7) Inglaterra (53) Intrigas (9) Islam (10) Italia (22) Japón (20) Joyas (2) Judaísmo (16) Judaísmo y Judíos (10) Juegos y Pasatiempos (4) Juicios (21) Leyenda Negra (2) Leyendas (7) Leyes (20) Libertad de Expresión (8) Libertad de Religión (4) Lingüística (1) Listas de Gobernantes (2) Literatura (50) Mar Mediterráneo (2) Más Allá (3) Matemáticas (16) Matrimonio (7) Medicina (15) Medio Oriente (6) Mesianismo (6) Mesoamérica (11) Mesopotamia (3) México (2) Minería (4) Mitología Latinoamericana (2) Mitos de la Creación (5) Moda (2) Monarquía (26) Mongoles (4) Monumentos (1) Muertes Remarcables (10) Mujeres (30) Mundo Bíblico (12) Música (10) Música Popular (6) Música Selecta (5) Nacionalismo (4) Navegación (23) Negociados (2) New Age (1) Occidentalización (1) Océano Atlántico (5) Oceanografía (2) Origen de la Humanidad (2) Paleolítico (1) Paleontología (11) Palestina (4) Periodismo (2) Persia (3) Personajes (43) Perú (1) Pintura (9) Polinesia (2) Premio Nobel (4) Primera Guerra Mundial (6) Profetas (5) Propaganda (3) Pueblos del Antiguo Testamento (4) Pueblos y Tribus (9) Química (4) Racismo (7) Radiodifusión (1) Regiones Geográficas (5) Reinos Helenísticos (1) Religión Grecorromana (9) Religiones Antiguas (3) Renacimiento (14) Robótica (2) Roma Antigua (42) Romanticismo (1) Rusia (12) Sacerdotes (1) Sacro Imperio Romano Germánico (2) Satanismo (5) Segunda Guerra Mundial (6) Sexismo (7) Sexualidad (20) Siglo 05 (1) Siglo 11 (1) Siglo 14 (1) Siglo 15 (2) Siglo 16 (6) Siglo 17 (32) Siglo 18 (26) Siglo 19 (56) Siglo 20 (24) Siglo 21 (1) Sincretismo Religioso (2) Sudáfrica (1) Suiza (2) Supersticiones (1) Teatro (5) Tecnología Militar (7) Tecnología Nuclear (3) Televisión (5) Teología Cristiana (5) Terremotos (9) Tíbet (1) Universidades (3) Urbanismo (14) Vampiros (3) Vestimenta (4) Viajes y Viajeros (13) Zoología (9)