
Aparentemente los turcos están relacionados con los hunos (los mismos famosos por Atila), y parece ser que los turcos en realidad eran una rama o tribu dentro del más grande grupo de los hunos. Con el resto de los hunos, los turcos (köktürks en esa época) fueron un gran incordio para los chinos (que llamaban "hiung-nu" a los hunos). Hasta que los hunos emigraron al oeste, cayendo sobre la India por un lado, y sobre Europa por el otro. En cuanto a los turcos, prefirieron quedarse.
Hacia el siglo VI, los turcos formaron su propio imperio en Asia Central, que prefiguró en cierta medida las empresas posteriores de los mongoles. El imperio se derrumbó por la guerra civil, y por los golpes que le asestaba China por el este, pero hacia el oeste, los turcos se expandieron por toda Asia Central. La actual república de Turquestán les debe su nombre a una rama de los turcos (que entretanto, por supuesto, ya no eran una simple rama de los hunos, sino un pueblo por derecho propio), en concreto los turcomanos. Algunos turcos llegaron tan lejos hacia el oeste, que cruzaron toda Rusia y se instalaron en Bulgaria: allí, los búlgaros abandonaron su lengua nativa turca y adoptaron el idioma indoeuropeo eslavo llamado búlgaro. Pero el grueso de los turcos en Asia Central fueron batidos después por los mongoles, y su predominio político y demográfico acabó, por más que quedaron repartidos en regiones desde Siberia y China hasta Irán.
Hacia el siglo X, en el Asia Occidental comenzó el declive del Califato Abasida, la gran superpotencia musulmana del Medio Oriente. Los abasidas llamaron a una rama de los turcos, los selyúcidas, para ser sus guardaespaldas, y estos turcos selyúcidas contratados como pretorianos acabaron por secuestrar el gobierno y convirtieron el Califato en un Khanato turco de facto. Lo selyúcidas decayeron y de hecho fueron destruidos por los mongoles, pero en medio de todas estas debacles, una rama de turcos, los otomanos, consiguieron hacerse de un principado en Anatolia. Este principado creció hasta transformarse en el Imperio Otomano, reemplazando las antiguas etnias griegas por turcas en Anatolia, y transformando así a dicha península en lo que actualmente es Turquía, la región turca más famosa de todas.