
Cada cierto tiempo sale por aquí y por allá algún sonado que se cree conducto de Dios, Jehová, Alá, etcétera, para fracasar miserablemente. Por alguna razón, los mesías hebreos y cristianos quedaron confinados durante la mayor parte del Imperio Romano al área de Palestina o Siria, pero más tarde o más temprano, el fenómeno de los mesías medio fallados de la cabeza tenía que internacionalizarse. El primero de ellos, al menos hasta donde tenemos registro, es el llamado Moisés de Creta.
En realidad no sabemos mucho sobre Moisés de Creta, ni siquiera su nombre verdadero, salvo por los pocos antecedentes que nos deja un historiador llamado Sócrates de Constantinopla o Sócrates Eclesiástico, que escribió sobre él a la pasada en su libro "Historia de la Iglesia" ("Historia Ecclesiastica"). Los judíos de Creta habían vivido con relativa tranquilidad, aislados en su islita, pero en el siglo V hubo una serie de conversiones en masa al Cristianismo.
Fue en ese entorno y entre esos judíos que surgió entonces nuestro héroe, quien aseguró con toda la flema del mundo que era la reencarnación de Moisés. Así como el Moisés histórico llevó al Pueblo Elegido a la Tierra Santa abriendo las aguas del Mar Rojo, el Moisés de Creta haría lo mismo con las aguas del Mar Mediterráneo. Muchos judíos fueron así convocados para el gran momento, en un gran promontorio que se abría a cierta altura sobre el mar.
El problema es que una vez en el momento decisivo, las porfiadas aguas del Mar Mediterráneo se obstinaron en no obedecer el mandamiento del Moisés de Creta. Por lo que éste, lleno de fe en su propia misión, le ordenó a los judíos que saltaran. Los primeros en la fila obedecieron, y las aguas siguieron sin abrirse: los pobres desgraciados acabaron estrellándose contra las rocas al pie del acantilado. Los judíos de más atrás resolvieron entonces que quizás el Moisés de Creta no era tan milagroso después de todo, y se dispusieron a agarrarlo. Pero dice Sócrates Eclesiástico que no pudieron cogerlo porque había desaparecido. ¿Se fugó a tiempo y desapareció de la escena? O de manera más interesante... ¿se creyó tanto su propio cuento que él mismo saltó a ser pasto de gaviotas...? El piadoso historiador constantinopolitano nos ofrece su propia teoría: en realidad el Moisés de Creta era alguna clase de agente del Maligno, que había puesto empeños en aniquilar a los judíos de la isla...