
Aquí en Siglos Curiosos no somos muy aficionados a las efemérides debido a que si la entrada se lee en un día distinto al correspondiente, a veces años después de la fecha de posteo, la ocasión queda desactualizada. Pero bien podemos hacer una excepción debida a la importancia histórica (más como hito simbólico que como suceso verdaderamente revolucionario) de la Toma de la Bastilla, que acaeció precisamente un 14 de Julio de 1789. De manera que, aquí vamos.
Aunque el acontecimiento asociado al actual Día Nacional de Francia es tan icónico que la fortaleza ha pasado a ser conocida como la Bastilla a secas, en realidad deberíamos referirnos a ella como la Bastilla de París ("Bastille de Paris" en francés), debido a que "bastilla" no es un nombre propio sino genérico: la palabra está relacionada con una antigua palabra provenzal, "bastida", que significa más o menos "fortaleza". En francés, su tipo de edificación se llama "bretèche", y se refiere a una fortaleza medieval de planta cuadrada y rectangular, y con forma que recuerda a una caja de zapatos, sin otras características arquitectónicas relevantes: cualquiera que haya visto un grabado de la "Toma de la Bastilla" sabe de lo que estoy hablando. El nombre completo del edificio en francés es "Bastille Saint-Antoine", que significa literalmente "la Fortaleza de San Antonio", en referencia a la puerta de San Antonio, que la fortaleza debía defender (al este de París en la época medieval, pero hundida dentro del área metropolitana de la ciudad en la actualidad).
La Bastilla adquirió una siniestra fama debido a que se asoció su ciclópea estructura con la temida arbitrariedad del poder real. Recordemos que en la época del Absolutismo, el rey podía enviar órdenes secretas de arresto contra cualquiera (las infames "lettres de cachet"), haciéndoselo desaparecer dentro de la Bastilla como en un Guantánamo cualquiera. Uno de los primeros prisioneros egregios de la Bastilla fue el arquitecto Hughes Aubriot, que construyó, ¿adivinan qué? Exacto, la Bastilla misma, en un extraño caso de justicia poética. Otros prisioneros ilustres fueron Nicolas Fouquet (uno de los candidatos al misterioso Hombre de la Máscara de Hierro), Voltaire y el marqués de Sade. Una vez dentro de la Bastilla podía salirse o no: en algunos casos la prisión era perpetua, pero pese a su siniestra reputación, muchos fueron excarcelados después de cumplir condena.
Por lo tanto, cuando el pueblo francés estaba exacerbado contra los privilegiados que trataban de sabotear los Estados Generales convocados por Luis XVI para salvar a Francia, volcaron su odio contra ese edificio que era el símbolo de poder. Lo suyo era casi una cruzada de liberación, ya que suponían que iban a encontrarse con numerosos prisioneros. La presencia de una nutrida guarnición (conformada por los "inválidos", o sea, por veteranos de guerra no aptos para el servicio militar activo) parecía confirmarlo. Pero una vez que los parisinos arrollaron a las defensas, le cortaron la cabeza a su gobernador y la pasearon por las calles ensartada en una pica, descubrieron que la cantidad de prisioneros ascendía a... siete. Y de ellos, no se sabe que ninguno fuera estrictamente político: había cuatro falsificadores, un noble, y dos locos. De uno de ellos sólo se pudo conjeturar que era inglés porque aparecía registrado bajo el apellido "White", pero el misterio de su identidad o la razón de su presencia en la Bastilla se perdió para siempre junto con su sano juicio. Uno de los más famosos prisioneros, el autor de escritos obscenos que era el Marqués de Sade ya no estaba presente: había sido transferido a un asilo mental algunos días antes...


