
¿Es Dios omnipotente? La respuesta obvia para cualquier creyente es que sí. Si Dios lo es todo, Dios es el Absoluto, Dios creó todas las cosas, ¿cómo es posible que no pueda hacerlo todo? Y sin embargo, la respuesta no es tan sencilla como eso. Porque como apuntó Homero Simpson en alguna ocasión: ¿puede Dios calentar un panecillo en el microondas tanto que ni él mismo pueda tocarlo? Piénsenlo. Si no puede calentar el panecillo hasta ese punto, no es omnipotente. Y si puede, entonces no podrá tomar el panecillo, por lo tanto habrá algo que no pueda hacer, y por lo tanto vuelta a no ser omnipotente. Formulada en términos más abstractos, la cuestión es la siguiente: ¿puede un ser omnipotente, abdicar su propia omnipotencia? Si no puede, entonces no es omnipotente. Y si puede, entonces después de abdicar su propia omnipotencia ya no es omnipotente después de haberlo sido, y omnipotencia significa ser todopoderoso en cualquier tiempo y lugar, no sólo en cierto tiempo (por ejemplo: un ser omnipotente podría desdoblarse a sí mismo y viajar en el tiempo, y con eso burlaría su propia abdicación). Se ha tratado de burlar todo lo anterior, argumentando que todo depende de cómo entendamos la omnipotencia, pero si nos atenemos al sentido etimológico del término, la respuesta es clara: ser omnipotente significa poder hacerlo TODO ("omni" significa "todo", por lo que ser omnipotente es sinónimo a ser todopoderoso, y si hay algo que se puede hacer, se podrá ser "muy poderoso", pero no "todo-poderoso").
El tema ha mosqueado a los teólogos por varias razones, aunque no tanto en abstracto, como en relación a otros problemas. Uno de ellos es el de la bondad divina. Si suponemos que Dios es bondadoso, entonces no debería ser capaz de maldad porque su propio estatus moral lo limitaría, y por lo tanto no es omnipotente. Si por el contrario lo suponemos capaz de hacer el mal, entonces no es necesariamente bondadoso. Escalofriante, si lo piensan bien. Otra cuestión relacionada es el libre albeldrío. Si el Ser Omnipotente que creó a los seres humanos los dotó de libre albeldrío, entonces estaría abdicando su propia omnipotencia para darle poder a los seres humanos sobre su propio destino, y reproducimos la paradoja del panecillo de Homero Simpson. En un universo con un ser omnipotente (llámese Dios o de cualquiera otra manera), el libre albeldrío carece de sentido. También en un universo con un ser omnipotente, carecen de sentido las leyes naturales, entendidas como regularidades y conexiones causales que estructuran la realidad, porque ese ser omnipotente podría saltarse tales leyes a capricho (haciendo milagros, por ejemplo), y por lo tanto el conocimiento científico en tanto capacidad para pronosticar el futuro y manejar la naturaleza (por ejemplo, usando las leyes naturales para fabricar tecnología, como la conexión a Internet que Ud. está usando para leer este posteo de Siglos Curiosos por ejemplo) también carecerían de sentido.
Aunque la Biblia se hace eco de estas cuestiones, no lo plantea directamente. Sin embargo, como en otras materias, el texto bíblico se traiciona a sí mismo. En varios lugares se dice que Dios lo puede hacer todo, o al menos, tal cosa no le requiere el gran esfuerzo (no citaré aquí, pero si tienen interés, consulten Génesis 18:14, Job 42:1-2, Mateo 19:26, Marcos 10:27 y Apocalipsis 19:6). Y sin embargo... hay versículos en contrario. Es llamativo el texto de Hebreos 6:13-20 (léanlo ustedes, por favor). En éste, el escritor exhorta implícitamente a creer en la Palabra de Dios, argumentando sobre la base del juramento que Dios le hizo a Abraham. Y el versículo 18 es revelador: según éste, debemos confiar en la Palabra de Dios porque Dios no puede mentir ni romper su propio juramento. Vale decir, Dios no es omnipotente porque hay algo que no puede hacer. Pero mi favorito está en el Antiguo Testamento, concretamente en Jueces 1:19, que sí lo transcribiré porque tiene chicha: "Y aunque el Señor acompañaba a los de Judá, y ellos pudieron conquistar las montañas, no pudieron echar de los llanos a los que allí vivían, porque éstos tenían carros de hierro". ¡Menudo omnipotente este Señor, que no se la puede auxiliando a sus protegidos contra unos vulgares carros de hierro, y ya no hablemos si le toca defender a los verdaderos creyentes contra una buena piña atómica! (Por si me quieren decir cualquier cosa, usé la traducción de las Sociedades Bíblicas Unidas).
El Corán reproduce en algún punto la misma paradoja. En un pasaje dice: "El dominio de los cielos y de la tierra pertenece a Dios. Dios es omnipotente" (3:189). Y en otro dice: "(...) Añade a la creación lo que Él quiere. Dios es omnipotente" (35:1). Pero en otro señala implícitamente algo que Alá no puede hacer: "Creador de los cielos y de la tierra. ¿Cómo iba a tener un hijo si no tiene compañera, si lo ha creado todo y lo sabe todo?" (6:101). Aunque, admitámoslo, descarta esta posibilidad no por imposible para Alá, sino como algo falto de lógica (la sura respectiva forma parte de una parrafada en contra de quienes sostienen que Dios tiene hijos, como los cristianos por ejemplo). Aunque puede contraargumentarse que para alguien omnipotente también sería posible saltarse las leyes de la lógica, porque un ser omnipotente lo puede todo, incluso darse el lujo de ser ilógico. De seguro que los teólogos musulmanes tienen alguna respuesta para esto, pero para no alargar todavía más este posteo, dejaremos hasta aquí el asunto (bueno, al menos hasta que aparezca algún tipo autollamado para iluminar sus almas y etcétera, como los que de cuando en cuando dejan comentarios en los posteos religiosos de Siglos Curiosos).





