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jueves, 31 de diciembre de 2015

Los viajes a finales del siglo XX.

Ya hemos comentado acá en Siglos Curiosos acerca de la colección "El mundo del futuro". Fue publicada en inglés en el año 1979, y en español en 1980 por parte de la Editorial Plesa. En estos tres tomos ("Robots", "Ciudades futuras" y "Viaje estelar") se intentaba pintar un fresco acerca de la futura evolución de la tecnología humana. Como al final cada tomo incluía una cómoda tabla cronológica con predicciones acerca de cómo vendría la mano en el futuro, eso nos proporciona la oportunidad acá en Siglos Curiosos para evaluar las predicciones respectivas, si se cumplieron o no, y si lo hicieron en la fecha por supuesto. Como ya hemos comentado sobre los robots y sobre las ciudades, ahora toca el turno sobre la tecnología del transporte, el tomo que se corresponde con "Viaje estelar". Que los lectores no se llamen a engaño. Que hagamos mofa y escarnio es parte del sello particular de Siglos Curiosos, que tenemos una reputación que mantener al final del día, pero sabemos que predecir el futuro es negocio difícil, muchas variables existen, el lado oscuro todo lo nubla, etcétera. Pero sin aburrir más al personal, vamos con lo que nos ocupa.

Para el período de 1980 a 1990 había varias predicciones acertadas que en realidad eran sandías caladas, porque la tecnología disponible y los programas respectivos ya estaban en ejecución. De esta manera, profetizaron con acierto tanto el lanzamiento del transbordador espacial, como la visita a Urano y Neptuno por parte de una sonda espacial Voyager (leñe, si en el mismo 1979 aparecía una sonda Voyager en "Viaje a las Estrellas: La película"...). Otra profecía realizada fue la primera mujer astronauta americana (no, no fue la profesora que se siniestró en el Challenger en 1986, y no, no protagonizó el chiste machista de "déjenla a ella conducir un ratito"... la primera astronauta americana fue Sally Ride, y despegó en el Challenger en 1983, para mayor información y reconocimiento). Volviendo a las profecías cumplidas... está el estudio del cometa Halley por parte de sondas automáticas en 1986 (lo que concretó la sonda Giotto). Mencionemos también el tren de alta velocidad que levita, aunque éste ya existía de antemano, y además se le adjudica a la Unión Soviética (que como sabemos, hizo kataplumski en el paso de la década a la siguiente). Una profecía resultó fallida por más de una década: la llegada de la sonda Galileo a Júpiter en.... 1984 (despegó en 1989 y llegó en 1995). Entre las profecías malamente fallidas están el Kosmolyot, un minivehículo orbital soviético, el uso de dirigibles rellenos de helio en Brasil, Perú y el Sudeste de Asia, y los pilotos automáticos en los automóviles (cosa que ya existe en forma experimental, más de tres décadas después, pero cuya masividad es aún un "por verse").

Las predicciones para el período entre 1991 y 2000 son especialmente parcas. Y fallidas, además. Se insiste en los dirigibles con helio, se señala que el combustible va a ser reemplazado por hidrógeno líquido en las aerolíneas civiles (predicción que tiene que ver más con la paranoia de los '70s sobre el agotamiento del petróleo más que con otra cosa, con toda probabilidad), y la utilización de automóviles electrónicos impulsados por baterías recargables (lo único que obtuvimos al respecto en la década fue la canción de los magios en "Los Simpsons", en donde nos enteramos que la Venerable Orden de los Magios DETUVO el automóvil eléctrico...).

Sobre el período 2001 a 2050 es difícil evaluar, por la obvia razón de que estamos en él. Pero veamos qué cosas estarían cumplidas, según este libro, para 2050. Habríamos visto ya los primeros martenautas, así como transbordadores espaciales de pasajeros (bueno, no hay vuelos regulares, pero el turismo espacial es ya una realidad), expediciones con seres humanos a los asteroides ¡y a Saturno!, y naves espaciales con amplias velas impulsadas por el viento solar (que claro, sólo funcionarían de esa guisa alejándose del Sol; al revés deberían emplear un método de propulsión alternativo). Una profecía resultó especialmente interesante debido a que puede considerársela como cumplida a medias... ANTES del 2001. Me refiero al túnel subterráneo de gran velocidad, lo que puede considerarse como cumplido con el Eurotúnel. Eso sí, dicho tren subterráneo operaría en el vacío para reducir la fricción y ahorrar energía (la obsesión de toda futurología setentera que se respete como tal), algo que hoy por hoy no parece asomarse en el horizonte todavía.

domingo, 27 de diciembre de 2015

Las ciudades de finales del siglo XX.

Ya hemos comentado acerca de la colección de "El mundo del futuro" aquí en Siglos Curiosos: fueron tres tomos publicados en inglés en 1979, con la autoría de Kenneth Gatland y David Jefferis, y editados en castellano por Editorial Plesa. Resulta interesante echar un vistazo acerca de cómo veían el mundo de finales del siglo XX y comienzos del XXI, gracias a una cómoda tabla cronológica insertada al final; ya lo hemos hecho con los robots en Siglos Curiosos, y ahora lo haremos con las "ciudades del futuro". Muchas de las predicciones fueron desacertadas, sea porque no han sido realizadas, o sea porque fueron realizadas de forma muy posterior a la fecha que le adjudicaban. Pero predecir el futuro siempre es un negocio difícil, así es que no nos reiremos (mucho) de sus desaciertos y fallos. Y ahora, sin más preámbulos... así es como visualizaban las ciudades del futuro en 1979.

Entre 1980 y 1990 tenemos varias profecías fallidas desde el punto de la fecha: se han concretado, pero tardaron mucho más de lo previsto en hacerse realidad. Se menciona que el periódico llega a los hogares impreso por computadora o a través de la pantalla de televisión, lo que en la actualidad es una realidad gracias a Internet y el correo electrónico, pero que no lo era en 1990. Se menciona también el perfeccionamiento de la tecnología para ahorrar energía en las casas (cierto, pero posterior a 1990), y la generalización de los paneles solares para generar electricidad hogareña, tendencia que está al alza hoy en día, pero está lejos de ser "generalizada". La profecía que no vimos ni en 1990 ni en la actualidad, son la aparición de los primeros robots domésticos, salvo aquellos que aparecieron como curiosidad o artículos de lujo (en "Rocky IV", por ejemplo). Las profecías que sí pueden verse como hechas realidad, incluso en su década, son la transmisión de programas educativos para el Tercer Mundo a través de satélites de comunicaciones, así como el perfeccionamiento de las turbinas de aire para suministrar energía eólica barata (aunque desde esa década a la fecha, dicha tecnología todavía no se haya propagado en demasía).

Para el período entre 1991 y 2000 se predijeron varias tecnologías hoy en día disponibles... aunque después del 2000. Incluye la votación electrónica, aunque hoy por hoy dicha tecnología todavía es problemática. Y la televisión en 3-D, aunque su método sea diferente a los actuales disponibles (habría usado técnicas holográficas). Y los experimentos con combustibles orgánicos alternativos a la gasolina. Y el uso de fotocopiadoras (que irónicamente, con la digitalización de documentos, parecieran ir en franco declive). Y la robotización de las fábricas, por supuesto. Los desaciertos, eso sí, son bastante gruesos: lanzamiento de satélites aspiradora para combatir la chatarra espacial, instalación de una granja en órbita por parte de la Unión Soviética (¡¡!!), reemplazo del ama de casa por los robots domésticos, transporte de icebergs para solucionar la crisis del agua, construcción de una ciudad submarina en el Mediterráneo para ayudar en tareas de minería... Los aciertos casi de pleno (salvo el formato, eso sí) es la masificación de las "radios de pulsera", que dicho así parece una profecía fallida, hasta que se piensa en ése fue el período en que comenzó la masificación de la moderna telefonía celular, así como las primeras entregas de correo electrónico, aunque su método es un tanto rústico: "Las cartas escritas a mano se copian electrónicamente y se envía por satélite a su destino"... De hecho, está describiendo el fax, que en los 90s murió en todas partes, excepto en Japón, porque, bueno... Japón, por eso.

Para el período del 2001 al 2050 en que nos encontramos, aún es temprano para decidir los aciertos o errores, claro. Pero mencionemos algunas cosas. Lo realmente importante aquí es que la colonización del espacio está lanzada a toda vela. Para el año 2050 habría estaciones espaciales permanentes en órbita (que las hay) y miniciudades orbitales (veremos), construcción de una base lunar y el nacimiento del primer bebé en la Luna, eliminación de casi todas las taras hereditarias (eso está difícil para 2050), formación de un anillo de chatarra alrededor de la Tierra (tanto como un anillo no, pero esta profecía en la actualidad es deprimentemente correcta, y un escenario como la película "Gravedad" no es ciento por ciento descartable), instalación de una base minera en Marte, utilización de los asteroides como fuentes de materia prima, inicio de la construcción de una colonia espacial para 10.000 personas, comienzo de la terraformación de Venus, una ciudad con 500 habitantes en órbita alrededor de Marte, un hotel para turistas en el espacio, celebración de los Juegos Olímpicos Interplanetarios en la Luna (¡¡!!) (¡¡y para 2020!!), creación de varias ciudades marinas, y finalmente la estabilización de la población planetaria entre 6.000 y 7.000 millones de personas, en parte gracias a la válvula de escape que significa la colonización del espacio. Por supuesto que faltan casi tres décadas y media para el 2050, pero aún así, cabe profetizar que los logros para dicha época van a ser quizás algo más modestos que lo señalado en estas páginas...

jueves, 24 de diciembre de 2015

Los robots de finales del siglo XX.

Aunque usted no lo crea, hubo una época no muy lejana en el tiempo (hablamos de los '80s aquí) en que los niños tenían a su disposición... ¡ciencia! No sólo juegos de química o similares, sino también... ¡libros! Vale, libros de ciencia para niños, pero... ¡libros de ciencia para niños! La editorial señera en esto fue Plesa, que tradujo y adaptó al español algunos libros escritos en Inglaterra, destinados a que la chavalería se instruyera un poquitito. Una de las series adaptadas fue una trilogía de libros de 1979 llamada "El Mundo del Futuro". Pero esto es Siglos Curiosos, y no posteamos sobre esta serie por nostalgia, sino por su valor retrohistórico. Porque en dicha colección venía, al final, una tabla cronológica acerca de qué iba a ocurrir en el futuro. Como ahora ese futuro (finales del siglo XX y comienzos del XXI es el pasado), vale la pena repasar un poco si dichas predicciones fueron acertadas, o pecaron de ingenuidad. Con un poco de sorna, por supuesto (lo dicho, esto es Siglos Curiosos), pero también con la conciencia de lo muy difícil que es profetizar el futuro. Partiremos entonces con el tomo "Robots", y veremos qué tal anduvieron las predicciones de marras.

Para 1980 a 1990, los escritores se pasaron de optimistas. Con todo, hubo apenas un par de profecías realmente fallidas; el resto fue sólo demasiado anticipado. Las fallidas fueron la predicción de que estaría funcionando el primer reactor de fusión nuclear (experimental, eso sí) que produzca más energía de la que consume, algo que a la fecha no está ni siquiera en el horizonte, y además que la producción industrial sería más barata en estaciones espaciales en órbita, algo que hoy por hoy es risible. También se profetizaba que en las primeras labores de construcción de la estación espacial que capta energía solar y la reenvía a la Tierra en forma de microondas (que iba a pasar hacia el siglo XXI), iba a ser ensamblada por robots; esto fue un poco prematuro, aunque dicha década vio la incorporación de un brazo mecánico al transbordador espacial, por lo que podemos afirmar que ésta sí que iba por buen camino, aunque le faltaba todavía en esos años, y en los nuestros también. La gran predicción acertada (aunque por poco) es el telescopio espacial puesto en órbita por el transbordador espacial, lo que resultó efectivo en 1990 (¿el telescopio espacial Hubble, alguien...?), en el límite mismo del período.

Para la década entre 1991 y 2000, existe una sola predicción realmente acertada: que la ingeniería genética era de uso corriente para el mejoramiento artificial de plantas y animales. Y una de acierto limitado: la posibilidad de destruir células enfermas mediante rayos láser. Hay también uno que se anticipó demasiado: el avión controlado por un piloto robot (los drones existen, pero son tecnología algo posterior, y no tan imponente como el vehículo propuesto por el libro. Y desde luego que no eran tecnología habitual en el mismísimo año 2000). El resto son una serie de desaciertos entonces e incluso ahora: granjas submarinas para mejorar las reservas de pescado, uso masivo de hovercrafts para transporte de tropas, lásers de alta potencia en combate (se utilizan, pero sólo como guía de misiles o de miras telescópicas, no como arma en sí), un satélite detector de terremotos en órbita, combate de incendios forestales mediante máquinas con robots, satélites espejo en órbita que iluminen la noche... Dejamos para el final el replicador, que es una especie de fotocopiadora en 3-D, y que en los 90s parecía como algo poco menos que imposible... aunque ahora sí están empezando a masificarse lentamente las fotocopiadoras en 3D. Ahora, no en los 90s.

Para el período 2001 a 2050 en que estamos, todavía no podemos decir cuántos aciertos o errores habrán. Entre las cosas anunciadas están reactores de fusión nuclear comerciales, minirrobots implantados en el cerebro humano, la conclusión del ensamblaje (¡por fin!) de la estación espacial de energía solar, la construcción de una catapulta electromagnética en la Luna que envíe minerales a las fábricas orbitales alrededor de la Tierra, un radiotelescopio en órbita, y finalmente, las primeras colonias mineras en los asteroides. Ninguna de estas ideas es realmente imposible (aunque la estación especial de energía solar tiene el leve problema logístico de que retransmitir la energía a la Tierra usando un máser puede ser algo complejo), aunque al momento de escribir estas líneas (el año 2015) todavía se veían como bastante lejanas en el horizonte.

domingo, 29 de abril de 2012

La novela que predijo el hundimiento del Titanic.


La anécdota de este posteo es bastante conocida, y por lo mismo no me había tomado en serio la idea de incluirla aquí en Siglos Curiosos. Pero sin embargo hace poco un lector me la recordó y preguntó si podría hablar del tema, de manera que heme aquí, trayendo en vivo y en directo para ustedes... el hundimiento del trasatlántico de lujo Titán. No el hundimiento del trasatlántico de lujo Titanic, sino el hundimiento del Titán, así escrito. Porque este Titán existió, aunque sólo como producto de la imaginación del escritor Morgan Robertson. El cual escribió una novela corta sobre el mismo. Sólo que no estaba aludiendo al hundimiento del Titanic porque el Titanic ni siquiera se había diseñado, menos construido y botado al mar. Por el contrario, la novela corta "Futilidad o el naufragio del Titán" data de 1898... catorce años antes del fatídico hundimiento (aunque republicada en 1912 con un par de detalles cambiados, aprovechando adivinen qué suceso noticioso de aquel año). Esta es la increíble historia de la novela que predijo el desastre del Titanic en varios detalles significativos... y en otros no tanto.

La novela se abre con una descripción de la nave, en la que estuvo envuelto "cada ciencia, profesión y comercio conocido por la civilización". Sus oficiales habían pasado rígidos exámenes sobre "vientos, mareas, corrientes y geografía del mar; no eran sólo marinos, sino científicos". En este punto, como que el escritor le pone un poco mucho, pero sigamos. En el capítulo 2 nos presentan al protagonista no naviero sino humano, que es un tal John Rowland, y que tiene un prontuario de lo peor, ya que no sólo es alcohólico y de carácter demoníaco, sino que además, horror de horrores... ¡es ateo! (no se preocupen, encontrará cómo curarse del alcoholismo y el ateísmo por el camino). De pronto, el Titán va a estrellarse con un iceberg que lo impacta por el costado, y la nave queda condenada al hundimiento. A través de la tragedia, Rowland tendrá la ocasión de probarse a sí mismo, redimirse, etcétera, lo de siempre, vamos. Y para que el camino a la redención sea más entretenido, aprende James Cameron, el protagonista tiene primero que saltar al iceberg, y luego luchar por su vida contra un enorme y fiero oso polar (no me pregunten, la novela venía así). Y después luchar contra una bestia peor, que es la sociedad que lo ha ostracizado por ser bebedor, etcétera. No se preocupen, al final todo termina bien.

El capítulo 1 es el que contiene la descripción de las características técnicas del Titán, y resulta asombroso el parecido con el Titanic, más aún si se piensa que en la época de escribirse la novela, los trasatlánticos de clase Olympic aún no existían ni siquiera en la mesa de dibujos, ya que el primero fue botado en 1910 (se lanzaron tres: el Olympic, el Titanic, y el tercero de nombre algo más humilde en vista de lo sucedido con el anterior, el Britannic). El Titán tenía 800 pies de largo, 82 menos que el Titanic. El Titán tenía 19 compartimentos herméticos, y el Titanic 16, y en ambos, éstos eran la clave de que la nave se considerara insumergible. Los adjetivos para definir al Titán eran insumergible, y la más grande creación humana, los que también se le aplicaron al Titanic. En ambos casos el número de botes salvavidas era inferior al necesario para todas las almas a bordo, 24 en el Titán ("cargaba tan pocos botes como bastara para satisfacer la ley", escribe Robertson, con su estilo encantadoramente pretencioso) y 20 en el Titanic. Además, ambos tenían tres hélices. En cuanto al impacto contra un iceberg, en ambos casos fue poco antes de la medianoche, en ambos casos el iceberg golpeó el costado de la nave, y la velocidad de impacto era parecida, de 25 nudos para el Titán y 22,5 para el Titanic, yendo ambos a toda marcha (se dice del Titán que en su viaje inaugural batió todos los récords de velocidad).

Con todo, como la mayor parte de la información se centra en los parecidos razonables, veamos un poco las diferencias. El Titán se menciona explícitamente que va en su tercer viaje, mientras que el Titanic estaba en su crucero inaugural. El impacto contra el iceberg, que en el Titanic fue tan suave que el grueso de los pasajeros ni siquiera alcanzaron a sentirlo, los del Titán sí que lo sufrieron con gritos e histeria. Y una diferencia trivial en lo que al drama narrativo mismo se refiere, pero que es una exacta inversión en ambos casos: el Titanic viajaba desde Inglaterra hacia Estados Unidos (Southampton a Nueva York, con escala previa en Cherburgo), mientras que el Titán lo hacía en dirección opuesta, desde Estados Unidos hacia Inglaterra (Nueva York a Liverpool).

domingo, 6 de febrero de 2011

La computación NO es el futuro.


Ahora a comienzos del siglo XXI, nadie pone en duda que la llegada de la computación y la informática es una de las tres más grandes revoluciones de todos los tiempos, después de la agricultura y la máquina de vapor (o quizás más acertadamente, la producción mecánica en serie). Probablemente usted no disfrutaría de nada equivalente a este blog Siglos Curiosos, si no fuera por los computadores. De manera muy interesante, no mucha gente se dio cuenta de lo que venía. En el siglo XIX, por ejemplo, muchas utopías ambientadas en el futuro predecían sociedades densamente maquinizadas y niveles tecnológicos asombrosos, pero nada parecido a la inteligencia artificial. En la llamada Edad de Oro de la Ciencia Ficción (hacia 1937-1960), poquísimas novelas anticiparon el concepto, y eso que ENIAC, la primera computadora propiamente tal, data de 1943. Incluso en 1967, la serie "Star Trek" combinaba viajes espaciales más rápidos que la velocidad de la luz, con mastondónticos computadores pared-a-pared con tubos de vacío. Pero uno esperaría que los expertos en la materia, al menos, pudieran adivinar hacia dónde iban los tiros. Y la realidad es que no siempre anduvieron bien encaminados.

Por ejemplo, Ken Olsen declaró en 1967 que "no hay razón para que ningún individuo tenga un computador en su hogar" ("there is no reason for any individual to have a computer in their home"). Lo grave del caso es que Ken Olsen era el presidente de Digital Equipment Corporation, empresa pionera y de las más respetadas en el ámbito de la microcomputación. Por lo tanto, el negocio de Olsen no era predecir el futuro sino justamente vender computadores, y lo que estaba declarando era básicamente que no había mercado para su propio producto. Hoy en día, 43 años después, el individuo llamado General Gato tiene una buena razón para tener un computador en su hogar: pedorrearse a gusto con el lapsus del experto. (Seamos justos, DEC continuó en el mercado por muchos años, y aunque acabó por quebrar en los '90s, dio una buena pelea en el tiempo intermedio).

Más pesimista era Thomas Watson, aunque en su beneficio debemos decir que pronunció lo siguiente en 1943, cuando la computación estaba apenas en pañales: "Pienso que hay un mercado mundial para cerca de cinco computadores" ("I think there is a world market for about five computers"). Es entendible por qué lo dijo si se piensa que ENIAC, el más poderoso cerebro electrónico de su tiempo, ocupaba cerca de 70.000 tubos de vacío, y que el máximo período que funcionó de corrido sin que alguna pieza se quemara fue de más o menos cinco días. Además, la potencia de cálculo de ENIAC se utilizó para una actividad con tan poca demanda mundial en ese entonces como lo era la elaboración de modelos matemáticos de explosiones nucleares. ¿Y este Thomas Watson era un experto? Debe haberlo sido, porque era la cabeza de IBM (sí, ya existía en ese tiempo). Figúrense.

Y vamos a terminar con Bill Gates, el criticado líder de Microsoft, que también se mandó su propia frase para el bronce en 1981: "640 K deberían ser suficientes para cualquiera" ("640 K ought to be enough for anybody"). Treinta años después, esa cantidad de memoria apenas basta para un archivo DOC de unas 200 páginas, o para una imagen de tamaño y resolución medias, y ya no hablemos de un archivo de música MP3. Incluso en 2010, Microsoft anunció la creación de discos duros virtuales que se pueden utilizar con Hotmail y con MySpace, con 25 GB de capacidad. Les ahorraré los cálculos: las memorias de casi 41.000 hipotéticas computadoras de 640 KB podrían funcionar cómodamente dentro de una de esas memorias de 25 GB sin estorbarse mutuamente.

Cachondeos aparte, todo lo anterior prueba lo difícil que es predecir el futuro. Y lo de sorpresa que tomó la computación a todo el mundo, incluso a los más enterados del tema.

jueves, 30 de diciembre de 2010

Patinazos de expertos científicos.


La Historia de la Ciencia es la de una serie de héroes que, no dejándose vencer por una naturaleza aparentemente inescrutable, se las han arreglado con ingenio y tesón para darle la vuelta a las preguntas fundamentales, y con sus descubrimientos han hecho que nuestro mundo sea en general un lugar mejor para vivir (¿o acaso alguien quiere volver a ser un campesino desdentado y viejo a los 45 en la Edad Media?). Pero eso no libra a los científicos, seres humanos falibles como todo el mundo a fin de cuentas, de meter las patas de cuando en cuando. Para terminar el año 2010, y de paso festejarnos con el quinto aniversario de Siglos Curiosos (el próximo sábado 1 de Enero de 2011), le daremos un vistazo a los gazapos de los científicos, al equivalente siglocuriosero de los videos de YouTubes con caídas y golpes... un excelente bonus track para terminar el año 2010 y el cuarto año de Siglos Curiosos. Que tengan un Feliz Año Nuevo, y nos vemos en el 2011.

-- "Todo lo que puede ser inventado ha sido inventado". Lo dijo Charles Duell en 1899. Interesantemente, era el jefe de la Oficina de Patentes de Estados Unidos.

-- "Los rayos X son una patraña" ("X rays are a hoax"). Esta la dijo el físico Lord Kelvin, uno de los más reputados de comienzos del XX, precisamente en 1900.

-- "La pureza química del aire no es de importancia". Leonard Erskine Hill, que dijo esto siendo un fisiólogo del Hospital de Londres en 1912, falleció cuarenta años después, el 30 de Marzo de 1952, apenas algunos meses antes de que la Gran Niebla de Smog de Londres en Diciembre de 1952 matara a más de 4000 personas en apenas cuatro días (y hay estimaciones que elevan la cifra a 12.000 víctimas).

-- El ingeniero estadounidense George Francis Gillette dijo en 1929 que hacia la década de 1940, "la Teoría de la Relatividad será considerada una broma". Aún no se sabe cuánto de ella se desmoronará cuando alguien descubra como unificarla con la Mecánica Cuántica, pero por el minuto en el año 2010, a un siglo de ella, sigue fiel al tope de la bandera, mientras que de Gillette nadie se acuerda...

-- Esta podemos excusarla porque quien hablaba no era un científico sino un político, el famoso Winston Churchill. En 1932 profetizó que en 50 años (esto es, a comienzos de los '80s), "escaparemos del absurdo de tener que criar un pollo entero en orden a comernos la pechuga o el ala, criando estas partes separadamente bajo un menú a elección". Cuarto de siglo desde la fecha, y seguimos esperando...

-- "La Bomba nunca saldrá, y hablo como experto en explosivos". Esta fue la tajante advertencia (de un "experto en explosivos", nada menos) que le lanzó el Almirante William Daniel Leahy al Presidente Truman en 1945, acerca de la bomba atómica. Ojalá hubiera tenido razón.

-- "El viaje espacial es un completo desperdicio" (traducción libre, el original inglés es: "Space travel is utter bilge"). Lo dijo Richard van der Riet Woolley, al asumir el puesto de Astrónomo Real en Gran Bretaña el año 1956. O sea, un año antes del lanzamiento del Sputnik, cinco antes del primer astronauta en órbita, trece antes del primer hombre en la Luna, y 26 antes de la primera sonda espacial que alcanzó la heliopausa (la frontera del sistema solar). Y falleció en Diciembre de 1986, casi un año después del desastre del transbordador espacial Challenger...

jueves, 16 de septiembre de 2010

¡La primera Presidenta de Chile es mapuche!


Bueno, en la ficción al menos. Porque en la realidad, sabemos que la primera Presidenta de Chile era aria caucásica de raza blanca. Repasemos. En Marzo de 2006 asumió doña Michelle Bachelet Jeria como Presidenta de Chile, y gobernó hasta el terremoteado cambio de mando de Marzo de 2010. Como su apellido la denuncia, su ancestro por línea paterna no es hispano de pura cepa sino un inmigrante francés, como es la tónica de varios Presidentes de Chile. Bachelet no es por supuesto la primera mandataria a nivel mundial de sexo femenino, pero eligiéndola, Chile tuvo el honor de ganársela a Estados Unidos, país que suele dárselas de liberal y de avanzada, y que en 2008, entre preferir a la mujer o al negro, se quedó con el negro (saliera quien saliera, el chiste de humor políticamente incorrecto estaba servido).

Ahora sí entrando en la materia de este posteo en Siglos Curiosos, lo cierto es que en la novelística chilena ya había aparecido al una Presidenta mujer. Hablamos de la novela "La Luna para el que la trabaja" de Carlos Ruiz-Tagle. La obra fue publicada por Pineda Libros en agosto de 1973 (¡un mes antes del golpe de estado!), y es una especie de sátira del gobierno de la Unidad Popular (el capítulo "Venceremos" refiere el lanzamiento de un cohete con dicho nombre, que fue el eslogan de la Unidad Popular, lanzamiento que acaba fracasado, por no hablar del mismo título, paráfrasis del clásico lema socialista "la tierra para el que la trabaja"). Puede ser considerada como una novela, aunque en estricto rigor son una serie de relatos independientes, escritos en distintos estilos (cuento propiamente tal, cartas, partes policiales, etcétera), con un hilo conductor central, que son los esfuerzos de Chile por lanzar su propia carrera espacial. No existe por lo tanto un personaje central, aunque la mencionada Presidenta se acerque a dicho rol por protagonizar, o al menos ser mencionada, en varios relatos.

El personaje en cuestión no tiene apellido francés como Bachelet, sino mapuche: se llama Pastora Catrileo. Al comienzo vive en medio del mundo campesino mapuche, lugar en el que se instalan los laboratorios de la carrera espacial. Como el propósito del novelista es hacer sátira y no exégesis mitológica, no proporciona mayores datos sobre la carrera de Pastora Catrileo. Sin embargo, puede inferirse que, después de trabajar en la parte técnica de la carrera espacial chilena (que entre tanto lanza satélites artificiales e incluso coloca astronautas en órbita), deriva hacia la política, y acaba siendo elegida Presidenta de la República. El último capítulo es dedicado a los funerales de Pastora Catrileo, más o menos infiriéndose que habría fallecido en funciones.

Por supuesto que no debe tomarse esta novela como profética porque no era su intención predecir cómo iba a ser el futuro, pero tiene enjundia que en la ficción haya sido una castiza Pastora Catrileo, y en la realidad una extranjerizante Michelle Bachelet, la primera Presidenta de Chile. Sin embargo, en algo sí acertó la novela: se mencionan los funerales de Pastora Catrileo como apoteósicos, y se la llega a denominar Madre de la Patria Nueva, lo que es reminiscente de la alta popularidad que tuvo Michelle Bachelet como mandataria, en particular al dejar el cargo.

domingo, 29 de agosto de 2010

Anticipando Presidentes en "24".


En el año 2008, las elecciones a la Presidencia de Estados Unidos se vieron condimentadas por un factor inesperado. Aunque desde un punto de vista legal o jurídico no fuera así, en los hechos fue una elección entre tres eventuales candidatos: John McCain por un lado, que como WASP conspicuo representaba todo lo que se supone debe ser un Presidente de Estados Unidos (blanco, anglosajón, protestante... y varón), y por el otro dos representantes de dos grupos que, por mucho liberalismo que le pongan, despertaban enormes anticuerpos en algunos sectores de la ciudadanía, que son la población negra encarnada en Barack Obama, y las mujeres representadas por Hillary Clinton. Esta historia es bien conocida y no insistiré sobre ella, pero resulta curioso observar que en cierta medida, la serie de televisión "24", que acaba de terminar hace algún tiempo atrás, en cierta medida anticipó este escenario político.

"24" partió el año 2001, bajo la promesa de ser la primera serie de acción "en tiempo real". Pero a la larga, la serie alcanzó notoriedad por otros hechos, incluyendo la justificación de la razón de estado, el amplio uso de la tortura, y los parecidos y contrastes entre las intrigas de ficción y la política real, etcétera. Probablemente ninguna serie captó tan bien el espíritu de la Presidencia de George W. Bush como "24", dicho esto para bien o para mal. Ahora bien, en su primera temporada, la intriga se ambienta en el día de las primarias en California para designar al candidato a la Presidencia de los Estados Unidos. Y el candidato favorito es... negro. Claro que en la realidad Barack Obama es un hombre atlético, mientras que el ficticio David Palmer tenía una anatomía algo más contundente, digámoslo así. En el transcurso de dicha primera temporada, se menciona varias veces la preocupación de los organismos de seguridad y de los asesores de David Palmer, de que éste sufra un atentado por parte de algún racista únicamente para que un negro no llegue a la Presidencia de Estados Unidos, anticipación que resultó ser exacta cuando se hicieron comentarios al respecto, en la época de la elección y posterior asunción del poder por parte de Barack Obama.

Dentro de la cronología interna de la serie, David Palmer gobierna un período (en la tercera temporada decide no ir a la reelección), después viene un gobierno del partido político rival, y después llega otro negro más a la Presidencia, que es el hermano de David Palmer. En la siguiente elección (o sea, cronológicamente, doce años después de la primera temporada), la principal contendora es, ahora sí, una mujer. La película "24: Redención" (hecha para mantener la continuidad de "24" en el año 2008, en que la huelga de guionistas obligó a suspender la nueva temporada, como comenté en Cine 9009) se ambienta justamente en el día en que Allison Taylor asume la Presidencia. Se especuló que la idea de traer a una mujer a la Presidencia de los Estados Unidos, dentro de la ficción de "24", obedecía a la posibilidad de que en efecto Hillary Clinton llegara a ser Presidenta, lo que al final no sucedió, en la elección del 2008 por lo menos. Pero la ficticia Allison Taylor y la Hillary Clinton de la realidad difieren en materias de política exterior. Así, Hillary Clinton es bien conocida por ser una halcón que apoyó la Guerra de Irak, la posición de Israel en Medio Oriente, el embargo de Cuba, y la sumisión de los derechos civiles y humanos ante las necesidades de la seguridad nacional. Mientras tanto, Allison Taylor aparece primero apoyando una eventual intervención militar humanitaria en la ficticia nación de Sangala, y luego, en la octava temporada y final de la serie, ambientada en un escenario internacional tan icónico como el edificio de las Naciones Unidas en Nueva York, el eje de la trama es un tratado internacional con la también ficticia república de Kamistán, que debería ser la llave maestra para garantizar la paz en el Medio Oriente (no debe ser casualidad que las iniciales en inglés de la República Islámica de Kamistán, "Islamic Republic of Kamistan" o "IRK", se pronuncie casi igual a "Irak").

Con todo, antes que Allison Taylor en "24", hubo otra Presidente de Estados Unidos mujer en la ficción televisiva. La serie televisiva "Commander in Chief", del año 2003, giraba precisamente en torno a la idea de una Presidente de Estados Unidos mujer. Pero esta serie fue cancelada después de 18 episodios, en su primera y única temporada.

jueves, 26 de agosto de 2010

Keynes contra la paz de Versalles.

Sin lugar a dudas, John Maynard Keynes (1883-1946) es la figura más importante en lo que a ciencias y política económica se refiere, durante el siglo XX. Su obra más importante es "La teoría general del empleo, el interés y el dinero", publicada por primera vez en 1936, y que revolucionó la teoría económica para siempre, al señalar que los Gobiernos (contrario a la visión liberal según la cual el mercado lo arreglaba todo) debía intervenir decisivamente para solucionar las crisis económicas del capitalismo. Pero la obra de Keynes no comenzó ni con mucho en los tiempos de la Gran Depresión, y ya venía arrastrando una carrera. De hecho, Keynes fue un profundo crítico de la Paz de Versalles.

John Maynard Keynes viajó como parte de la delegación británica a negociar el Tratado de Versalles (el que puso fin a la Primera Guerra Mundial, y fue celebrado en 1919), representando al Tesoro. Fue lo suficientemente, por decirlo con suavidad, "animal político", para no soltar la lengua durante las negociaciones mismas, pero apenas regresó a Inglaterra, publicó un libro llamado "Las consecuencias económicas de la paz", en las que criticó ácidamente los términos del Tratado de Versalles. Según Keynes, los alemanes jamás podrían hacer frente a las exhorbitantes indemnizaciones económicas que debía pagar por la paz. Respecto de Woodrow Wilson, Presidente de los Estados Unidos y uno de los principales arquitectos de la paz (fue el que propuso los famosos "14 puntos", por más señas, de los cuales sólo se rescató al final el crear la ineficaz Liga de las Naciones), no tuvo empacho en llamarlo un "ciego y sordo Don Quijote". De Georges Clemenceau, el líder francés, dijo directamente que era un xenófobo, con "una ilusión - Francia, y una desilusión - la humanidad". Y sus insultos alcanzan un punto sublime cuando se refiere a Lloyd George, el británico, como "este bardo con pies de cabra, este visitante medio humano a nuestra era desde encantados y mágicamente embrujados bosques de la antigüedad celta".

Pero más allá de los insultos personales, que bajo su tono injurioso en realidad eran bien merecidos, Keynes hizo algunas siniestras profecías que, andando el tiempo, se harían realidad. Entre ellas, que la incapacidad de pagar la deuda de la guerra por parte de Alemania, sería una amenaza permanente para la paz europea. Lo que de verdad ocurrió, porque la crisis económica de postguerra que azotó a Alemania, pavimentó el camino al Nazismo, y el resto es historia conocida. En esto, Keynes fue mucho más visionario (o acaso simplemente más sensato) que los estadistas que en Versalles ganaron la guerra y se las arreglaron para perder la paz.

El libro hizo su buen poco de ruido, y vendió la importante cantidad de 84.000 ejemplares. Keynes viviría hasta después de acabada la Segunda Guerra Mundial, y por lo tanto, llegó a ser testigo de que, en la segunda ocasión, los arquitectos de la paz se portaron de manera menos irresponsable y prepotente. De hecho, la idea de que los vencedores llevaran a cabo un abultado plan de inversiones en Europa para fortalecer sus economías e infraestructuras derruidas por la guerra y convertirlos en socios comerciales prósperos y boyantes (el Plan Marshall, precisamente), en el fondo no es más que una aplicación pura y simple de las ideas keynesianas, pero a un nivel internacional.

jueves, 15 de julio de 2010

Sin fe en las comunicaciones.


La predicción del futuro es un arte difícil, y no en balde, los que aseguran poder hacerlo bien y venden su producto, se forran de dinero, llámense profetas, adivinos, tarotistas, asesores financieros o Alvin Toffler. Los más inteligentes no suelen arriesgar demasiado, pero no faltan los que hacen declaraciones al respecto, y después quedan allí para el cachondeo de las futuras generaciones. No deberíamos reirnos de ellos porque dieron sus opiniones de manera informada y honrada y simplemente se equivocaron, pero una cosa es que no debamos hacerlo, y otra muy diferente que no lo vayamos a hacer en realidad, que una cosa es ser buena gente y otra muy distinta ser un ejemplo moral a seguir. He aquí un par de perlas referidas al desarrollo de las comunicaciones.

Ya hemos referido cómo Thomas Alva Edison se forró con sus invenciones, en parte porque fue el primero, o uno de los primeros, que llevó al campo del desarrollo tecnológico aquello de tener a un grupo de negros trabajando, llevándose él crédito como jefe del equipo. Pero su capacidad profética no andaba en días buenos cuando en 1922 declaró: "La locura de la radio morirá con el tiempo". Casi nueve décadas después de aquellas candentes declaraciones, y aunque seriamente herida por la televisión e Internet, la radio ha seguido firme al pie del cañón. Incluso, lejos de matarla, Internet le encontró un nuevo campo con las radios online. Y es que, Edison no vio esto, la radio acompaña sin necesidad de fijar la atención, como sí debe hacerse con los medios audiovisuales (con imágenes, entiéndase), y gracias a ello ha seguido manteniéndose. Bueno, más o menos, que vuesto seguro servidor el General Gato no la escucha nunca, pero me han dicho por ahí que es así.

Poco más adelante, en 1926, nos encontramos con lo siguiente: "Mientras que teórica y técnicamente la televisión puede ser posible, comercial y financiera lo considero una imposibilidad". Lo dijo Lee De Forest, quien veinte años antes había inventado el audión, el primer modelo de triodo (válvula electrónica), y por tanto un importante gestor de las primeras y primitivas etapas de la electrónica. En su defensa debemos decir, con todo, que si bien en la época estaban bastante avanzadas las investigaciones para crear aparatos que permitieran reproducir imágenes por medios electrónicos (el cinematógrafo ya existía, pero no era electrónico sino mecánico, en esos años al menos), la televisión tal y como la conocemos hoy en día no sería técnicamente viable sino hasta la década de 1940, y recién en los '50 comenzó su venta a gran escala. Más interesante es sacar cuentas de que el bueno de De Forest (que por cierto falleció en 1961, faltándole poco para los 88 años, y por lo tanto testigo del boom de la televisión) subestimó el poder de la maquinaria publicitaria por un lado, y el enorme negocio de las ventas y arriendos de derechos de autor por el otro. Ni siquiera Internet, con la posibilidad de saltarse ambos mediante las descargas de archivo, legales o no, aunque ha herido lo suyo el negocio, ha conseguido tumbarlo ni de lejos.

Más allá de reirnos un rato a costa de la ingenuidad de ambos inventores y expertos en tales materias, lo cierto es que esto prueba lo difícil que era imaginarse hasta dónde iba a llegar la penetración de los modernos medios de masas. Quizás en un futuro las comunicaciones sean por neurocircuitos implantados directamente en la mente, y nuestra manera de percibir el mundo cambie radicalmente. Ya se habla de hecho de "realidad aumentada", de la posibilidad de inyectar información sobre la mente para que se solape con lo que estamos viendo allá afuera, cosa que no muchos antes pudieron profetizar. En cierta manera, aunque nos riamos de nuestros venerables abuelitos, lo cierto es que no estamos dos pasos demasiado lejos de ellos...

domingo, 21 de marzo de 2010

¡Los terremotos de 1906 predichos!


Hasta el momento, los terremotos tienen cierta fama de impredecibles. Los científicos son capaces de calcular la probabilidad de que venga uno, así como su epicentro, pero no existe un método seguro de determinar cuándo vendrá el siguiente. Por eso, que se haya predicho no uno, sino DOS terremotos en 1906, es algo que alcanza lo abracadabrístico. El responsable es un señor David Cooper, capitán de la Marina Mercante de Chile, y sus observaciones fueron recopiladas por el capitán Arturo Middleton, jefe de la Oficina Metereológica de la Armada Nacional. (Por cierto, esto lo testimonia Patricio Manns en su libro "Terremotos de Chile", así es que le dejo caer el muerto sobre la veracidad de esta nota, y a mí que no me disparen, que sólo soy el mensajero).

Se supone que David Cooper, luego de unos cuarenta años de práctica, y haciendo acopio de cientos de informaciones, consiguió hacer relaciones entre fenómenos atmosféricos, sucesos astronómicos, y perturbaciones de la corteza terrestre que terminarían derivando en los terremotos. La teoría de Cooper indica que si la Luna y el Sol se alinean en ciertas posiciones astronómicas, entonces los fenómenos atmosféricos se incrementarán. Haciendo determinados cálculos matemáticos y astronómicos sobre un mapa, se supone que Cooper podía predecir la influencia de la Luna sobre ciertas áreas de la Tierra, y ésas áreas se harían peligrosas (susceptibles de tormentas, o de terremotos).

Se supone que con estos antecedentes, Cooper consiguió descubrir que se avecinaba algo gordo en San Francisco (Estados Unidos) para el 18 de Abril de 1906. Justamente ese día, hubo un gran terremoto que hizo pedazos a la ciudad. Predijo de la misma manera que habría un terremoto en Valparaíso, para el 16 de Agosto. El 6 de Agosto, Middleton envió a El Mercurio de Valparaíso una nota de su puño y letra, en que escribe "La Sección de Metereología de la Dirección del Territorio Marítimo ha pronosticado fenómenos atmosféricos y sismicos para el día 16 del presente mes, basada en las siguientes observaciones: El día fijado habrá conjunción de Neptuno con la Luna y máximo de declinación norte de ésta. A causa de estas situaciones de los astros, la circunferencia del círculo peligroso pasa por Valparaíso y el punto crítico formado con la del Sol cae sobre las inmediaciones del puerto". Curiosamente, el día del terremoto mismo en Valparaíso (que fue el condenado 16, como un reloj), en dicha tarde, estaba lloviendo... Se supone que dicha carta fue publicada en El Mercurio, de manera que sería bueno ir cotejando los ejemplares de esos días en las hemerotecas para corroborar la presente historia.

Con todo, aunque efectivamente el terremoto haya sido predicho con exactitud, debemos tener presente que en la época, el origen de los terremotos era todavía un misterio. Faltaban todavía seis años para que Alfred Wegener postulara la Teoría de la Tectónica de Placas, y cerca de medio siglo antes de que sus ideas sobre la deriva continental y su vinculación con los terremotos, comenzaran a encontrar apoyo en la comunidad geológica internacional. Que la Luna podría tener alguna influencia en los terremotos no es descartable a priori, aunque sea porque la Luna causa mareas terrestres tanto como causa mareas oceánicas, si bien debido a la rigidez de la corteza terrestre, éstas mareas son mucho menos pronunciadas que las marítimas (apenas unos centímetros). Lo que sí parece un disparate es que Neptuno, un planeta ubicado cerca de 30 veces más lejos que la Tierra respecto del Sol, tenga desde esa enorme distancia alguna posibilidad de influir gravitatoriamente o de alguna otra manera por debajo de la corteza terrestre. ¿Habrá acontecido esa profecía? ¿No habrá sido una falsificación? ¿Acaso una conjetura afortunada, simple coincidencia...? ¿Habrá alguna base científica en las ideas de David Cooper? Una cosa es segura: si realmente con los métodos de David Cooper pudieran predecirse los terremotos, entonces partes bastante importantes de los manuales de Geología deberían ser reescritos prácticamente desde cero...

jueves, 31 de diciembre de 2009

Evolución y Ciencia Ficción.


Siendo la Ciencia Ficción, valga por una vez la redundancia (y van...) ficción sobre ciencia, es lógico que la Teoría de la Evolución, la visión científica sobre el cambio de las especies, incluyendo la humana, fuera tocado por la Ciencia Ficción en varias ocasiones. Hacer una reseña exhaustiva de todas las obras de Ciencia Ficción que han abordado el pasado o futuro de la evolución humana sería algo de nunca acabar, y excede largamente lo que son los alcances e intenciones de Siglos Curiosos. Pero aún así, no deja de ser interesante echar un repaso a cómo algunas obras de Ciencia Ficción han extrapolado el tema de la evolución humana en el futuro. Dejaremos de lado las visiones más psicodélicas o místicas ("2001: Odisea del espacio", "Dune", "Akira"), y nos centraremos en aquellas con un componente científico más "hard".

Quizás la novela más enraizada con el tema de la evolución humana, desde un punto de vista puramente conceptual, sea "Galápagos" de Kurt Vonnegut. Esta novela, publicada en 1985, está ambientada "hace un millón de años... en 1986". Su argumento gira en torno a una serie de catástrofes que extinguen por completo a la Humanidad, salvo en las Islas Galápagos (alusión a las investigaciones evolutivas de Charles Darwin en el lugar, needless to say). En ese lugar, un grupo de personajes a bordo de la nave Bahía de Darwin ha conseguido salvarse y evolucionar para transformarse en la Humanidad del futuro, durante un millón de años. Previamente, en Guayaquil, una serie de rocambolescos accidentes y situaciones han elegido, de manera azarosa y darwiniana, quiénes serán "los más aptos" (por decirlo de alguna manera, en realidad) que a la larga serán los progenitores de la Humanidad en el futuro. La novela no es un ataque contra la Teoría de la Evolución, pero sí una virulenta sátira respecto de cierto malentendido muy común sobre la Evolución, según la cual todas las especies evolucionan desde lo más básico y simple hasta lo más complejo y sofisticado. Vonnegut no nos describe la Humanidad del futuro, pero nos deja entrever algunos rasgos: nadan como focas, viven cerca de 30 años, sus cerebros se han atrofiado, desconocen las caries dentales...

Un enfoque distinto prefiere la socióloga Ursula K. LeGuin en su novela "La mano izquierda de la oscuridad". El protagonista de la misma es un embajador del Ecumene, de visita en el planeta Gethen, en donde reside una Humanidad aislada que, debido a antiguos y olvidados experimentos genéticos, según se insinúa, su sexualidad ha cambiado por completo. Ahora, se la pasan todo el tiempo en un estado asexuado llamado "sommer", hasta que una vez al mes, entran en una violenta fase de "kemmer" en donde se diferencian en sexos (macho y hembra, como los de toda la vida). El largo periplo del protagonista, así como su informe final, es en realidad una excusa literaria para mostrarnos cuánto le debe la estructura de la sociedad humana a la sexualidad, a veces de maneras muy imbrincadas e impensadas, por la vía de mostrarnos cuánto cambiarían las cosas si la sexualidad humana estuviera ajustada de manera diferente.

Aparte del caso de Kurt Vonnegut, para quien la evolución humana es aún un proceso ciego y seguirá ciego por el apocalipsis inevitable al que la estupidez humana conducirá (un leit motiv vonnegutiano recurrente, esto de la estupidez y el sinsentido humanos), casi todos los autores están de acuerdo en que la ingeniería genética tomará el control de la evolución humana más tarde o más temprano, si es que no lo está haciendo ya. En "Fundación y Tierra" de Isaac Asimov, por ejemplo, los habitantes de Solaria se han modificado a sí mismo a través de la ingeniería genética hasta un punto tal, que conforman en la práctica una especie separada del resto de la raza humana. Esto tiene el corolario, a la vez irónico e inquietante, que los robots solarianos, programados para respetar la vida humana, sólo la respetan cuando se trata de un solariano: para estos robots, los no solarianos no encajan dentro de su definición programada de lo que es "humano".

Pero quizás quien ha llevado más lejos esta exploración del futuro evolutivo posthumano, siempre en su vertiente científica hard (o sea, monolitos de 2001 aparte) sea Bruce Sterling, en su Ciclo Formador/Mecanicista. En éste (conformado por un libro de cuentos, y por la novela "Schismatrix"), la Humanidad se ha bifurcado en dos grandes ramas: los Mecanicistas, que han sustituido la evolución biológica por los implantes cibernéticos, y los Formadores, que han seguido el camino de la ingeniería genética. En ambos casos, ninguno confía la evolución humana a la naturaleza, y en ambos casos, han llevado su camino de "reingenierizarse" a sí mismos tan lejos, que ya apenas pueden considerarse como humanos en lo absoluto: el cuerpo humano como tal ha dejado de ser algo intangible o sagrado, y pasa a ser una propiedad más. Incluso en algo prescindible, si se considera a los mecanicistas que han abandonado su cuerpo de carne y se han convertido en un software dentro de una red computacional...

NOTA DE SIGLOS CURIOSOS: Con este posteo, que no alcanzó a entrar en el especial de Noviembre pasado sobre los 150 años de "El origen de las especies" de Charles Darwin, Siglos Curiosos celebra con un día de anticipación sus cuatro años de vida, que serán cumplidos mañana 01 de Enero de 2010. Cuatro años de interesantes andaduras en el terreno de la Historia, y que trataremos de seguir adelante a través del quinto año... Saludos, y que tengan un Feliz Año 2010.

jueves, 23 de julio de 2009

El Anticristo dominará la década de 1990.


Que levante la mano el que, por muy ateo o racionalista que sea, no sienta un escalofriíllo al escuchar profecías sobre el fin del mundo, pronunciadas con toda seriedad y convicción por el apocalíptico de turno: ¿y si esta vez fuera cierto? Por eso vale la pena echar un vistazo a las profecías que NO se han cumplido. De entre la ristra de ellas que apuntaban al año 2000 como el Fin del Mundo, o al menos, el fin de nuestra era preapocalíptica, me quedaré con las vertidas por Evaristo Cortés Riveros, un chileno estudioso de las Escrituras que, basándose en el Apocalipsis, dijo... bueno, ya lo detallaremos. Lo que sigue, fue publicado en un librillo de 32 páginas llamado "Las profecías se están cumpliendo", y que fue publicado en el N° 148 de la colección "Temas de los Viernes", que salía a finales de los '80s todos los viernes con el diario La Estrella de Valparaíso. Así es que por cualquier cosa, no me acusen a mí, yo sólo soy el mensajero.

Interpretando que Jesús dijo que no pasaría una generación antes del fin del mundo, el autor dice (de manera arbitraria, por supuesto) que se refiere no a su propia generación, sino a la de 1948, cuando se instaló el Estado de Israel, porque los antiguos profetas señalaron que habría un nuevo Estado judío antes del Armagedón. En los años siguientes vienen los signos del fin, incluyendo pestes, hambrunas, crisis ecológica, etcétera. Y mientras tanto, surge la Bestia del Apocalipsis, a la que identifica con Gog. Este Gog, siguiendo las profecías bíblicas de Ezequiel, daría la "media vuelta", lo que el autor identifica con el tratado de reducción de misiles entre la Unión Soviética y los Estados Unidos, del año 1987. La media vuelta consiste en que la malvada y agresiva Unión Soviética se presenta ante Occidente como un manso corderito, mientras irá tras de su verdadero objetivo: Jerusalén. ¿Adivinaron ya quién es la Bestia? Cerca, cerca. No es la Unión Soviética misma, sino el Pacto de Varsovia: si ustedes colorean la sección europea (al oeste de los Urales) de la URSS, junto a Bulgaria, Rumania, Hungría, Polonia, Checoslovaquia y la República Federal Alemania, descubrirán la forma de una bestia dando un tranco hacia Oriente (recuerden que en la época, las dos últimas existían). El librito que estoy citando, incluso recomienda pintarlo a color sobre un mapa para que resulte más llamativo... (en serio, lamento profundamente tener fuera de combate mi escáner para mostrarles la ilustración). Bueno, los siete integrantes mencionados del Pacto de Varsovia son las siete cabezas de la Bestia del Apocalipsis, y los entonces diez países que conformaban la Comunidad Económica Europea (Francia, Alemania, Italia, Bélgica, Dinamarca, Holanda, Luxemburgo, Grecia, España y Portugal) son los diez cuernos de la Bestia que están descritos en el Apocalipsis. Nuestro intrépido profeta repara en que Inglaterra e Irlanda forman también parte de la CEE, pero con total seguridad añade que "tendrán que retirarse porque no les corresponde estar enrolados ahí" (miren qué conveniente)...

En este período es cuando el Anticristo empieza a mover a la Bestia para su conveniencia, derribando al Pacto de Varsovia para hacer creer que la amenaza comunista ha desaparecido (este texto es profundamente anticomunista, por si no lo han notado). En 1993, después de haber disuelto a la OTAN y al Pacto, el Anticristo se convierte en amo de un gobierno mundial, presentándose como un hombre de paz. Entre Enero de 1993 y Junio de 1997, el Anticristo crea un sistema computacional en que todas las personas deberán registrarse ("la marca de la Bestia"). En 1997 se produce el arrebatamiento de la Iglesia, y empieza lo peor del Apocalipsis. En el año 2000 mismo se produce el Armagedón, la batalla final en las colinas cercanas a Jerusalén, con la victoria de Jesucristo mismo, y el inicio del Milenio de Paz. El cuadro es amenizado por supuesto con algunas explosiones nucleares por aquí y por allá a granel, para que muera gente en masa y esto sea un Apocalipsis como Dios manda (por alguna razón, todos los exégetas apocalípticos de la Biblia traducen monótonamente los pasajes en que aparecen bolas de fuego y grandes devastaciones, e incluso las manadas de langostas del Apocalipsis, con ojivas nucleares estallando).

Desde luego que algunas cosas salieron mal. El Pacto de Varsovia se hundió, es cierto, pero a continuación lo hizo la propia Unión Soviética, y las siete cabezas se habrán convertido en... ¿cuántas? La CEE, por su parte, devino en la Unión Europea en 1989, y creció de doce a varios miembros más... sin que piense desaparecer. Por otra parte no hubo ningún gobierno mundial, y de hecho, salvo algunos conflictos más o menos localizados, fue una década bastante pacífica. Y lejos de librarse el Armagedón en el año 2000 y venir luego el Milenio de Paz, en el año 2001 empezó el siglo XXI con el atentado contra las Torres Gemelas. Bueno, el tren del año 2000 se fue: ¿están ustedes preparados para el fin del mundo en el 2012...?

jueves, 19 de junio de 2008

La serie de TV que predijo el 9-11.

Mirando en retrospectiva, la década de 1990 fue de relativa paz y tranquilidad, en lo que a terrorismo se refiere, aunque el temor en Estados Unidos siempre estaba latente, como lo prueban pelis como "Intriga en la Calle Arlington" o "Contra el enemigo". Después de todo, en 1993 se había tentado un ataque terrorista contra el World Trade Center, mención que después era casi anecdótica, hasta el fatal 11 de Septiembre del 2001 en que la organización terrorista Al Qaeda, capitaneada por Osama bin Laden, arrojó sendos aviones como proyectiles contra dicho World Trade Center, apodadas las Torres Gemelas, y las derribó. Lo irónico es que, meses antes, una serie de televisión había predicho precisamente un atentado contra las Torres Gemelas, realizado con aviones... con la diferencia de que, en la ficción, por convenciones del género, los héroes consiguen salvar la situación en el último instante.

Una de las grandes franquicias televisivas de la década de 1990 había sido la serie de TV "Expediente X", y pronto este culebrón de conspiraciones y encubrimiento gubernamental sacó un spin-off, llamado "Los Pistoleros Solitarios". En el episodio piloto de la serie, el padre de uno de los miembros del trío de protagonistas fallece. Pero en el funeral, el trío de protagonistas descubre que hubo algo raro en el accidente automovilístico fatal, incluyendo el hecho de que dicho automóvil pudo haber sido manejado a control remoto (por lo tanto, no habría sido un accidente desgraciado sino un homicidio premeditado). Luego, reconstruyendo lo que el padre fallecido había estado investigando, llegan a la conclusión de que se prepara un atentado contra las Torres Gemelas. Los responsables son, como no podía ser de otra manera tratándose del universo conspiranoico de Chris Carter, un alto grupo de funcionarios del Gobierno que deseaban crear pánico en la población con un atentado terrorista masivo que les permitiera imponer poderes dictatoriales en los Estados Unidos. El modus operandi sería similar: se guiaría un avión comercial a control remoto, para estrellarse contra las Torres Gemelas. El trío protagónico, en la hora undécima, consigue interferir con el mecanismo de control, y salvan las Torres Gemelas, así como a la República.

El episodio fue emitido el 04 de Marzo de 2001, en Estados Unidos. Exactamente seis meses y siete días después, sobrevino el atentado. Las coincidencias entre el piloto de la serie televisiva y la realidad son bastante notables. El método usado para derribar las Torres Gemelas fue, en efecto, tomar el control de aviones de pasajeros para estrellarlos, aunque en la realidad se prefirió el método bruto del terrorista suicida por sobre la sofisticación de un dispositivo implantado en el avión para manejarlo a control remoto. El blanco, tanto en la ficción como en la realidad, eran las Torres Gemelas. Por su parte, el pánico en la población llevó a la promulgación, de manera rápida y fácil, de la llamada Patriot Act ("Acta Patriótica"), que restringe severamente las libertades civiles al interior de los Estados Unidos, so pretexto de la lucha contra el terrorismo. Y no faltaron las teorías conspirativas que acusaban a poderes en la sombra del Gobierno de los Estados Unidos de George W. Bush, de haber planificado el atentado y echarle la culpa a Al Qaeda, o al menos de haberles dejado proceder, con miras a instalar una siniestra dictadura republicana en Estados Unidos...

En cuanto a la serie misma, no tuvo mayor éxito, y después de apenas media temporada terminó cancelada.

jueves, 24 de abril de 2008

La tensa relación de Saúl con los profetas.


Debido a la fisonomía que la Biblia ha ido cobrando con el paso de los siglos, es frecuente asociar a los profetas con el período entre la división del Reino de Salomón (hacia 930 a.C.) y la conquista de Jerusalén por los caldeos (587 a.C.), con la visible excepción por supuesto de Moisés y los Patriarcas más antiguos; al menos todos los libros que supuestamente escribieron los profetas (Isaías, Ezequiel, Jeremías, etcétera), están asociados al período antedicho. Pero si uno lee con atención la Biblia, encuentra rastros de los profetas en todas partes. Y lo más curioso, desde un punto de vista moderno: no sólo había profetas varones, sino que los había también mujeres. Algo no demasiado distinto a las artes de adivinación y nigromancia que se estilan entre las adivinas y tarotistas de hoy en día...

Saúl, el primer rey de la monarquía hebrea, tuvo una relación más que conflictiva con los profetas. Por lo que parece desprenderse del texto bíblico, los profetas eran parte del panorama social de la época, algo que no difiere demasiado de otras culturas en otros tiempos y lugares. La Biblia señala que Samuel, el último de los Jueces, ungió a Saúl, y éste, a renglón seguido, se marchó a una comunidad de profetas en donde entró en trance y empezó a profetizar también él (véase el Primer Libro de Samuel, capítulo 10). Por su parte, el propio Saúl no debe haber sido una persona con una salud mental particularmente estable; dice explícitamente la Biblia en un fragmento, que "Y el espíritu de Jehová se apartó de Saúl, y atormentábale el espíritu malo de parte de Jehová" (Primero de Samuel, 16:14).

Los profetas mantuvieron una actitud política ambivalente hacia Saúl. Por una parte, Saúl era rey en el nombre de Yahveh, ya que había sido ungido por Samuel. Por la otra, el que se congregara sobre un monarca estable (los jueces no eran líderes estables, sino que se elegían sólo en tiempos de guerra) ponía en grave peligro a los profetas, cuya autoridad devenía de ser la única fuente de intermediación entre Yahveh y los hebreos. Cuando la buena estrella de David empezó a ascender y Saúl le persiguió, David encontró asilo entre los profetas del pueblo de Ramá (lugar de nacimiento y residencia del propio Samuel), y Saúl no pudo prenderle, según la Biblia, porque también entró en trance.

Aunque Saúl no se atrevió a marchar contra Samuel (que, por último, era quien lo había ungido rey, y por ende, encarcelarlo era darse un lanzazo en el pie), una vez que Samuel murió, Saúl desterró a todos los adivinos y los que consultaban a los muertos (Primero de Samuel, 28:3). El texto bíblico refiere entonces un dramático episodio en el cual Saúl, ayuno de asistencia divina, se ve forzado a consultar a escondidas a una adivina, que le asiste con grandes prevenciones (no fueran a desterrarla también a ella), y que finalmente sirve de médium para una última espectacular aparición de Samuel, que anuncia a Saúl su próxima muerte a manos de los filisteos. Pese a la historicidad que hasta los eruditos más recalcitrantes suelen darle al texto bíblico, este episodio es probablemente ficticio, debido a su carácter mágico, pero sirve muy bien para propósitos dramáticos. De hecho, Saúl muere poco después, en batalla, y con esto termina la breve enemistad de éste contra los adivinos, encantadores, hechiceros, profetas, etcétera.

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