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domingo, 2 de septiembre de 2012

La absurda muerte de Cano y Aponte.


Después de la marejada de gobernadores ineptos, corruptos o desastrosos que fueron la plaga de Chile durante el siglo XVII, el nivel mejoró notablemente durante la siguiente centuria, gracias a las reformas administrativas promovidas por los Borbones en España. Bueno, los Borbones del siglo XVIII al menos, época en la cual la endogamia genética todavía no había obrado la totalidad de sus efectos, y por lo tanto España podía sacarse lustre al respecto. Entre los buenos gobernadores que conoció Chile estuvo don Gabriel Cano y Aponte, que perfecto no era (hubo acusaciones de corrupción en contra suya, en el juicio de residencia que se le siguió a sus herederos, porque como veremos, Cano y Aponte falleció en la gobernación), pero que ciertamente fue capaz de mantener al país luchando contra sus pestes endémicas (la constante piratería y contrabando de las costas, el devastador terremoto de 1730, una epidemia de viruela al año siguiente...), además de meter en cintura y para bien a los siempre interesados oidores de la Real Audiencia. Su período fue inusualmente largo, ya que asumió su cargo en 1717, y en 1733 todavía estaba en él.

El 25 de Julio de 1733 se celebró la festividad de Santiago Apóstol, como era de rigor en una sociedad católica como la de... Santiago de Chile, precisamente. Como era el estilo de la época, la fiesta se celebró con toda clase de tradiciones propias de lo que llamaríamos la "chilenidad", y que hoy en día están cada vez más constreñidas a las Fiestas Patrias, si es que. Entre estas fiestas se contaban por supuesto las pruebas de equitación. Eran también probablemente las últimas fiestas de Santiago Apóstol que celebraría el gobernador, ya que en Marzo pasado había llegado una real cédula en la que debía rendir la gobernación a un nuevo enviado de España, aunque conservaba la misma mientras el nuevo gobernador llegara. Las fiestas duraron por supuesto más de un día, y el día 26...

El gobernador Cano y Aponte tenía ya 68 años, pero no se le despintaba un carácter "alegre, dicharachero, siempre envuelto en aventuras galantes, valeroso y desprendido, de modales pulcros y trato seductor" según lo describe don Leopoldo Castedo. Era por tanto muy popular entre la gente, así como más que un poco confiado. Cabalgaba un hermoso caballo, y se empeñó en que dicho caballo pusiera las patas delanteras sobre el muro. El historiador Vicente Carvallo y Goyeneche describe así lo que sucedió a continuación: "Se interesaron todos en apartarlo de tan peligrosa evolución; pero su capricho hizo vano los esfuerzos de aquellos caballeros; y castigando al bruto con la espuela, le obligó a tocar con las manos la pared; (el caballo) cayó de espaldas y tomó debajo de la silla al gobernador".

A cualquier persona, más aún un casi setentón, terminar aplastado bajo el caballo significaría muerte segura, y de hecho sacaron a Cano y Aponte casi moribundo del accidente. Pero sobrevivió durante MESES con la columna vertebral quebrada, y gran entereza de ánimo. El gobernador empleó sus últimas semanas en ajustarse con su conciencia, reparando algunos males en su opinión injustos que le había hecho a algunas personas en el pasado. El 29 de Octubre, ya superado por los dolores, rindió finalmente su puesto en manos de un gobernador interino. El 11 de Noviembre falleció. Sus funerales fueron discretos, según sus disposiciones, pero a los pocos días se celebraron nuevas exequias, esta vez con el dispendio propio de la figura que había sido, y fue muy llorado por el pueblo. En cuanto al destino del caballo en cuestión, en las crónicas que ha estado ojeando don General Gato vuestro servidor quien esto escribe, nada ha podido encontrar...

domingo, 1 de enero de 2012

¡Carl Sagan vuelve desde la tumba!


Los amables lectores de Siglos Curiosos habrán notado que no suelo hacer referencias a asuntos internos del blog, o de vuestro seguro servidor el General Gato quien esto escribe. Se supone que la estrella es la historia (o el cine, en el caso de Cine 9009), y no uno mismo. Además, el historiador debe mantener distancia y objetividad respecto de su objeto historiado, bla-bla-blá. Pero como este posteo se publica de cajón el primer día del año 2012, que coincidentemente es también el sexto cumpleaños de Siglos Curiosos, un poco de autobombo no viene mal. Después de todo, fue algo que ya se hizo para el Quinto Aniversario de Siglos Curiosos, con el posteo "Las curiosidades de Siglos Curiosos", así es que, ¿por qué no?

Y la historia del año, en lo que a Siglos Curiosos se refiere, es nada más y nada menos, que... ¡¡¡CARL SAGAN VUELVE DESDE LA TUMBA!!! ¡¡¡COMO UN CHRISTOPHER LEE CUALQUIERA!!! La cosa partió con el posteo "¡Carl Sagan arrestado!". Lo escribí a partir de una crónica del diario La Tercera, complementado con una nota que encontré del New York Times online. Además, reflexionaba yo para mis adentros, quién se va a acordar de un tipo que hizo un programa científico que fue exitazo treinta años atrás, en un mundo como el actual en que a la gente se le olvida la temporada anterior de su serie favorita mientras espera la siguiente... En definitiva, iba a ser lo que los yanketas llaman un filler, un posteo de relleno a la espera de material mucho mejor. Ni siquiera lo hubiera publicado tan rápido después de haberlo escrito, de no ser porque debido a circunstancias de vida, estaba muy escaso de tiempo para escribir nuevo material, y debía apañármelas con lo que hubiera en el minuto. De manera que el posteo saltó finalmente al ruedo, el 2 de Octubre de 2011.

Sucedió lo inimaginable. El posteo llegó a Menéame... y empezó todo un debate acerca de la INMEDIATEZ de la noticia. Como Siglos Curiosos es un blog dirigido al lector inteligente e informado, no era demasiado abusivo ponerle un titular que pareciera periódico de última hora, como un guiño al lector, además de ser fiel a la filosofía de Siglos Curiosos de soltarse un poco el pelo y no ser tan pedante ni académico a la hora de escribir historia, que como he insistido siempre, es el pecado de muchos divulgadores sobre el tema. Pero en Menéame hubo quienes no lo entendieron así, y se inició una florida polémica con nada menos que 47 comentarios, CUARENTA Y SIETE, acerca de si había que echar abajo la noticia o no, por no ser de actualidad... O sea, cuando se tiene una perla de comentario que dice: "Disculpa, pero cuando el envío se titula ¡Carl Sagan arrestado! da una clara sensación de inmediatez. Y cuando lees que ello se produjo hace 24 años, es lógico que muchos pensemos que casi es una broma. Y también considerarla antigua"... Más adelante le contestaron lo obvio: "A los que se quejan de que la noticia es antigua... ¿de verdad alguien esperaba una noticia actual leyendo el titular de "Carl Sagan arrestado"? Por favor, que este ilustre señor nos dejó hace ya unos cuantos años...". En fin, que hay que informarse un poquito, digo yo...

En cualquier caso, no seré yo quien me queje. En Menéame, el posteo recibió 524 meneos, rompiendo el récord anterior de 457 meneos que ostentaba "Los sobrevivientes de los 300". Y de regreso en el mismísimo blog, en cuestión de un mes el posteo "¡Carl Sagan arrestado!" se empinó al top ten de artículos más visitados en toda la historia de Siglos Curiosos. A la hora de escribir esto (30 de diciembre de 2011), estaba en quinto lugar, y a punto de alcanzar las 5000 visitas, según las estadísticas de Google. Aunque hay algo de triste en pensar que durante el mismo 2011 se batió el récord de posteos más visitados con otro distinto, que nunca esperé tuviera tanto tirón tampoco. Me refiero a "¿Pierden los leprosos pedacitos de su cuerpo...?", publicado el 14 de Agosto de 2011. Que con algo más de 14.000 visitas supere en casi 6.000 al segundo lugar ("Pepo y Condorito"), me hace pensar que los motivos de los visitantes son muy distintos a la curiosidad histórica o científica... Pero por alcance, el posteo en que Carl Sagan "vuelve desde la tumba" es realmente la gran curiosidad de Siglos Curiosos durante el 2011. (Por cierto, y ya que estamos, el pasado 20 de Diciembre de 2011 se cumplieron 15 años cabales de su fallecimiento. Vaya un recuerdo para uno de los más grandes divulgadores científicos del siglo XX, y probablemente de todos los tiempos).

Esperando que ninguno de mis lectores se haya tomado el titular del presente posteo como algo literal en vez de como la suave ironía que es, vuestro seguro servidor el General Gato quien esto escribe os desea un Feliz Año Nuevo 2012, y que ojalá a través del mismo podamos seguir acompañándonos en torno a las anécdotas y curiosidades de la Historia Universal... y de los muertos andantes que como Carl Sagan, que se niegan a permanecer en sus tumbas y todavía hay gente que se cree que lo arrestaron ayer...

jueves, 6 de octubre de 2011

Misteriosa muerte de un químico.


¿Propuso la Teoría de la Evolución? Charles Darwin. ¿Desarrolló la Teoría de la Relatividad? Albert Einstein. Son respuestas que vienen rápido a la mente, de manera prácticamente programadas, como un conocimiento compartido por todos los que saben. Y sin embargo, la investigación científica no funciona de manera tan cuadrada. Cada avance científico en realidad es la acumulación de varios experimentos y datos reunidos por racimos de científicos trabajando en red. A medida que la investigación se hizo más compleja en el siglo XX, hasta el punto que el científico trabajando de manera individual casi ha desaparecido en beneficio de grandes equipos que se llevan el Premio Nobel respectivo en conjunto, esta tarea de acreditación se hace casi imposible. Una de las víctimas de esto fue el pobre Gilbert N. Lewis, quizás uno de los más brillantes químicos del siglo XX... y que tuvo un desgraciado final que puede o no haber estado vinculado a un descubrimiento que nunca se le reconoció de manera adecuada.

Gilbert N. Lewis nació en 1875, y ya estaba en activo cuando se produjeron las enormes revoluciones conceptuales en torno a la investigación del átomo, por obra de la Mecánica Cuántica. Lewis desarrolló un concepto tan básico para la química como lo es el de "enlace covalente", un tipo de relación entre átomos en el cual un mismo electrón es compartido por dos de ellos en el seno de una molécula (este tipo de enlace se presenta, por ejemplo, en el átomo de oxígeno respecto de los dos átomos de hidrógeno alrededor suyo, al formar la molécula de agua: la molécula captura dos electrones, cada uno de los cuales es compartido por el átomo de oxígeno y uno de los átomos de hidrógeno). Pero sus aportes no se detuvieron ahí, y algunos en particular respecto a las superficies, llevaron a los trabajos de un colega llamado Irving Langmuir. En 1932, Irving Langmuir se llevó el Premio Nobel de Química por sus "descubrimientos e investigaciones en la química de superficies", según la expresión de la Real Academia Sueca de Ciencias. Esto, sin reconocer a Lewis, que a lo largo de su vida estuvo candidateado ¡35! veces al Premio Nobel de Química, sin haberlo obtenido nunca. El problema es añejo como el mundo: Gilbert N. Lewis era superior como químico... pero Irving Langmuir era más hábil en las relaciones públicas.

El caso es que el 23 de marzo de 1946, cuando Gilbert N. Lewis tenía 70 años, su cuerpo fue descubierto sin vida en su laboratorio. En la sala se encontró un frasco con cianuro de hidrógeno, un líquido incoloro y muy venenoso. Se asumió que las emanaciones de dicho frasco debieron haberlo matado. Se apuntó como causa de muerte un infarto, y se archivó el caso sin practicar una autopsia.

Pero las cosas se ponen mejor si uno considera que años después, aparecieron testigos afirmando que ese mismo día, Gilbert N. Lewis había almorzado con Irving Langmuir, y que de hecho había estado de un humor muy negro después de haber compartido con él. Para nadie era un misterio por supuesto que Gilbert N. Lewis e Irving Langmuir se detestaban por el asunto del Premio Nobel y del adecuado reconocimiento sobre las teorías del funcionamiento de las superficies a nivel atómico. Hay quien ha llegado incluso a sugerir la fea palabra "asesinato". Y no se descarta que a las últimas, el asunto haya sido no un accidente ni un asesinato, sino un simple suicidio. Simple y triste también, en particular debido a la víctima y sus circunstancias.

domingo, 24 de abril de 2011

Muertes del cuarteto de "Lo que el viento se llevó".


"Lo que el viento se llevó" puede que sea una historia de guerra, pasión y supervivencia, pero para quienes la hayan visto, es también un melodrama de parejas cruzadas: Ashley y Melanie se quieren, pero Scarlett quiere a Ashley, y Rhett quiere a Scarlett, y Scarlett empieza a enamorarse de Rhett sin darse cuenta... En fin, como puede observarse, la trama entera descansa sobre los hombros del cuarteto que son los actores Clark Gable (Rhett Butler), Vivien Leigh (Scarlett O'Hara), Olivia de Havilland (Melanie Hamilton) y Leslie Howard (Ashley Wilkes).

La ironía suprema con esto, es que de los cuatro personajes, el único que fallece en pantalla (SPOILER GRUESO AQUÍ, SI ERES UNO DE LOS POCOS ALIENÍGENAS QUE NUNCA JAMÁS HA VISTO "LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ" NI PIENSES EN SEGUIR LEYENDO ESTE POSTEO)... ¿listo, se fueron todos los que tenían que irse? Perfecto, seguimos. El único de los cuatro protas que fallece en pantalla es Melanie Hamilton, o sea Olivia de Havilland. Se supone que su personaje fallece debido a complicaciones de embarazo, lo que tiene cierto sentido porque de vieja no iba a ser: resulta que Olivia de Havilland es la actriz más joven del cuarteto, habiendo nacido en 1916. Vivien Leigh la sigue, habiendo nacido en 1913 (había pasado los veinticinco al momento de rodar, a pesar de que su personaje principia con unos quince), después viene Clark Gable (nacido en 1901), y finalmente Leslie Howard nacido en 1893.

Pero ahí no acaba: resulta que además de ser la más joven, la única actriz del cuarteto que encarna a un personaje falleciendo onscreen en la peli... ¡es quien en la realidad sepultó a los otros tres! De hecho, en el año 2011 en que se escribe este posteo, Olivia de Havilland... ¡a sus venerables 94 años, es la gran superviviente de los cuatro! Vivien Leigh falleció prematuramente con apenas 53 años en 1967, cuando se la llevó la tuberculosis (sí, en pleno siglo XX, y en Hollywood). En cuanto a Gable, se lo despachó un ataque al corazón en el año 1960. O sea, Olivia de Havilland es la gran superviviente por un período de tiempo de... ¡casi medio siglo! (el medio siglo exacto sería si Olivia de Havilland sobreviviera hasta el 7 de julio de 2017... seis días después de cumplir los 101 años).

He dejado para el final a Leslie Howard, el primero de los actores del cuarteto en fallecer, por un detalle significativo. De los cuatro, su personaje (Ashley Wilkes) es un hombre demasiado sensible y por lo tanto bastante pusilánime, la clase de persona que la ves y ya le vas tomando medidas para el ataúd (este personaje ya lo había paseado en otra peli anterior: "El bosque petrificado"). Pero en la realidad, Leslie Howard era un activista de profundas convicciones antinazis, que estuvo involucrado valientemente en actividades de espionaje durante la Segunda Guerra Mundial. Se ha especulado mucho sobre si esto lo llevó a la muerte: fue una de las diecisiete víctimas fatales que se cobró la caída de un avión comercial tiroteado por un caza de la Luftwaffe alemana, el 1 de junio de 1943...

jueves, 7 de abril de 2011

La muerte de Petronio.


Gayo Petronio es uno de los autores romanos más célebres, si es que se le puede llamar "célebre" a un tronco literario tan poco leído hoy en día más allá de algunos ratones de biblioteca como lo es la literatura escrita originalmente en latín. Petronio es considerado como el autor del "Satiricón", una novela satírica sobre la depravación de costumbres en la antigua Roma de la que se conservan fragmentos, incluyendo íntegro el estrambótico "festín de Trimalción". (Si les suena de alguna parte, puede ser porque el cineasta italiano Federico Fellini rodó su "Satiricón" basándose o inspirándose a lo menos en esta obra, en 1969).

Pero Petronio pasó a la historia también por la sangre fría que mostró en el morirse, cosa que refiere el historiador Tácito con el seco lujo de detalles que era tan característico de él. Petronio era hombre de fortuna que le gustaba derrocharla, pero en palabras de Tácito, "no era tenido por tabernero y desperdiciador, como lo suelen ser muchos que por este camino consumen sus haciendas, sino por hombre que sabía ser vicioso con cuenta y razón" (¡!). Empero, cuando ejerció cargos públicos (procónsul en Bitinia primero, cónsul después), dejó la disipación para la vida privada, y se manifestó frugal y eficiente en sus cometidos públicos. Petronio era hombre de talante filosófico y en apariencia le disgustaba la bajeza y vulgaridad de la época, por más que no elevara demasiado la voz en protesta, no fuera a sucumbir ante alguno de los Emperadores locos y sus extravagancias. Con todo se lo llamó "arbiter", el árbitro, y más latamente el "árbitro de la elegancia". Nerón le consideraba su amigo, en parte porque Petronio no encontraba ni bajo ni indigno de sí el adularle para mantener su favor. Lo cual le ganó la antipatía de Tigelino, consejero de Nerón caracterizado por su rudeza y brutalidad, así como por acompañar al Emperador en sus juergas y orgías de palacio y por las calles de Roma.

El caso es que Tigelino montó una operación contra Petronio, sobornando a uno de sus esclavos para que lo acusara de amistades inconvenientes (aquéllas que conspiran contra Nerón, claro está). Y para que Petronio no se pudiera defender, mandó arrestar a su familia y meterla en celdas incómodas y estrechas. Nerón prestó oídos a las maquinaciones de Tigelino, y ordenó el arresto de Petronio. Este entonces no quiso someterse a la tensión suprema de esperar juicio, suplicio y ejecución, y prefirió darse muerte a sí mismo, y hacerlo más encima disfrutándolo. Para esto, con toda la sangre fría del mundo, se abrió las venas, y luego se las mandó vendar de manera tal, que podía abrírselas para que manara la sangre o cerrárselas otra vez para detenerla. Luego de esto citó a sus amigos para un último banquete y, a diferencia de Sócrates en su celda (¿han leído la "Apología de Sócrates" de Platón al respecto?), se dedicó a conversar "no de cosas graves ni cuales se suelen decir para ganar fama de constancia, antes, en vez de gustar que le tratasen la inmortalidad del alma y de las opiniones de los sabios, oía con gusto poesías insubstanciales y versos fáciles y leves". Dispuso también de su hacienda, premiando con dinero o mandando azotar a sus esclavos. Y finalmente se sentó a la mesa para que su muerte aparentara haberse quedado en el sueño.

Pero Petronio, que hasta para morirse había sido un vividor, se dio un último gusto. Escribió un breve texto en el que detalló y censuró con lujo de detalles las maldades y vicios de Nerón, incluyendo las últimas nuevas al respecto (que no se suponía que supiera, claro), y se lo remitió al Emperador. Podemos suponer la furia de éste cuando leyó tales ataques por parte de un hombre al que tenía por su amigo (si la escena les resulta familiar, puede ser porque fue escenificada en la peli "Quo Vadis", si bien la muerte de Petronio está simplificada allí). A tanto llegó el enojo de Nerón, que se puso a buscar la fuga de información por la cual Petronio se había enterado de cosas, y dio con Silia, conocida por ser amante tanto de Petronio como de un senador, y por supuesto del propio Nerón: la pobre Silia, fuera culpable o inocente de haberle transmitido chismes de Nerón a Petronio, acabó pagando el incidente con la pena de destierro perpetuo. Y conociendo a Nerón, quizás se la sacó barata.

domingo, 12 de septiembre de 2010

La enfermedad de Juan Antonio Ríos.


Nadie dice que la vida de un caricaturista político es fácil. Se supone que el caricaturista político debe incordiar a los políticos, criticarlos y ponerlos en ridículo, para bajarlos de su pedestal y hacerlos más humanos. Pero por otra parte, eso supone mantener un delicado equilibrio entre la crítica humorística y el ataque personal. Coke, el destacadísimo caricaturista chileno (seudónimo de Jorge Délano) mantuvo siempre la saludable línea de hacer humor siempre con la política, es decir, con la vida pública de los políticos, y no ponerse a escarbar en su vida privada, actitud muy responsable si se considera que era el editor de "Topaze", la más importante revista de humor político chilena entre las décadas de 1930 y 1970 (y probablemente de todos los tiempos). Con todo, aún así no pudo evitar una amarga metida de pata con el Presidente Juan Antonio Ríos.

Juan Antonio Ríos pertenecía al Partido Radical, y fue elegido Presidente de la República en 1942, reemplazando a Pedro Aguirre Cerda, quien también era radical, y había fallecido en ejercicio del cargo. "Topaze", fiel a su tradición de darle sobrenombres a los Presidentes, lo llamó "Don Mandantonio". El hombre de confianza de éste, para los asuntos internos, era Camilo Ramírez, cuyo cargo era ser Intendente del Palacio (del Palacio de la Moneda, la sede de Gobierno, se entiende), y que por azares del destino, era cuñado de Coke. Empezó a circular el rumor de que Juan Antonio Ríos estaba enfermo, y por lo tanto Coke, con diligencia, le preguntó a Camilo Ramírez qué tanto de cierto había en eso.

-Don Juan Antonio goza de excelente salud- afirmaba siempre el interpelado, cambiando el giro de la conversación, y con esto, Coke se daba por satisfecho. Pero como los rumores crecían, Coke aprovechó el filón para retratar a Don Mandantonio aquejado de una "enfermedad política", dibujándolo incluso en su lecho de enfermo. También empezó a retratarlo con el vientre cada vez más abultado, con alguna clase de misteriosa intuición. Porque lo cierto es que, en efecto, Juan Antonio Ríos estaba desarrollando un tumor maligno en su interior. Y lo desarrolló hasta el punto en que la noticia por fuerza hubo de hacerse pública.

-¡Cómo es posible que no me hayas dicho la verdad!- increpó entonces Coke a su cuñado. -¡Tu excesiva reserva me ha hecho incurrir en un equívoco que ha resultado de pésimo gusto!

-Era un secreto de Estado que me estaba vedado revelarte- dijo el compungido Camilo Ramírez. -Cuando yo te veía dibujar esas caricaturas sentía deseos de romperlas, pero había hecho un juramento que me sellaba la boca y me paralizaba las manos.

Al tiempo falleció Juan Antonio Ríos. Camilo Ramírez llegó a la casa de Coke con los ojos llorosos, y dijo:

-Era todo un hombre y así también supo morir.

jueves, 5 de febrero de 2009

Muriendo durante el rodaje.

Una de las peores fatalidades que le puede pasar a una película, es que alguno de sus actores fallezca durante el rodaje, en particular por supuesto si ese actor es el protagonista, o al menos tiene una participación relevante como secundario de lujo. No es el problema de una saga en la cual el actor muere entre rodajes, porque que simplemente se hace un nuevo casting (como pasó con el personaje de Albus Dumbledore en lo de Harry Potter), y se confía en que los espectadores no se sientan demasiado fastidiados por el nuevo actor. Los productores de Hollywood han tenido a veces que hacer esfuerzos hercúleos por recuperar la inversión. Porque no siempre es cosa de contratar otro actor y volver a rodar las mismas escenas (aunque se ha hecho): el costo de volver a arrendar locaciones, contratar soporte técnico (carpinteros, electricistas, camarógrafos...) y reagendar a los otros actores para que estén presentes en las escenas, puede crispar hasta el presupuesto más comedido. Pero es parte de la vida humana que estas fatalidades pasen, y ahí es donde hay que recurrir a la creatividad para solucionar estas cuestiones.

-- Alguna vez hablamos sobre la historicidad del filme "Gladiador" (2000), y ahora lo sacamos a la palestra para mencionar que los productores debieron lidiar con el ataque cardíaco y muerte de Oliver Reed, actor clásico que en ese tiempo tenía 61 años. Oliver Reed interpretaba al tratante de gladiadores que se hace amigo de Maximus. Se suponía que en el guión original, él decía la frase para el bronce que debía despedir la película, pero su fallecimiento lo impidió. Ya que su papel era el de un secundario de lujo y casi todas sus escenas estaban rodadas, el resto fue rellenado usando un doble, filmado en la sombra, sobre cuya cara se sobreimprimió la de Oliver Reed con un programa de CGI 3-D. También cambió el destino de su personaje, el cual en la versión definitiva que se estrenó en cines, fue asesinado en la traca antes de la batalla final entre Maximus y el malvado Cómodo.

-- Hablando de rellenar por CGI, esta técnica fue desarrollada para la película "El cuervo", de 1994. El actor Brandon Lee, hijo de Bruce Lee, sufrió un accidente fatal nunca bien aclarado en el set (una escena de tiroteo se supone que sería rodada con balas de fogueo, pero salió una de verdad que lo mató). Quedaban pocas escenas por rodar, y entre rodarlo todo de nuevo con otro actor y arriesgarse con la entonces novísima técnica del CGI, optaron por lo segundo. La maniobra resultó perfecta, y probó lo que se podía hacer con las nuevas tecnologías computacionales aplicadas al cine: no pocos dijeron entonces que no estaba lejano el día en que Marilyn Monroe o Humphrey Bogart volvieran a rodar películas, reanimados con técnicas de CGI... Esos profetas se equivocaron, o se adelantaron demasiado. Por suerte al menos, porque considerando el nivel de las producciones actuales de Hollywood...

-- En "El rastro de la Pantera Rosa" (1982), la séptima entrega de la saga clásica de la Pantera Rosa, no se complicaron mayormente la vida. Peter Sellers falleció antes de comenzar el rodaje (consecuencias de confiar en los curanderos holísticos en vez de la Medicina de toda la vida), y los productores decidieron aprovechar el material de todos modos. En la trama, el Inspector Clouseau desaparece misteriosamente, y se aprovecha la película para hacer un recuento que incluye flashbacks de películas anteriores, así como escenas de descarte. ¿El pretexto? Hacerle un homenaje a Peter Sellers (venderla como un intento de estrujar aún más la franquicia hubiera sido un tanto impresentable). La película fue un fracaso considerable en su tiempo, y hoy apenas se la recuerda.

-- La publicitada muerte de Heath Ledger ocurrió después de su participación en "El caballero de la noche" ("Dark Knight", 2008), pero dejó en compromiso a su siguiente película: "The Imaginarium of Doctor Parnassus", de Terry Gilliam. Aprovechando que esta película era de imaginación y fantasía, Terry Gilliam recurrió al truco de aprovechar las escenas rodadas con Ledger, pero hacer que el mismo personaje fuera interpretado por Johnny Depp, Colin Farrell y Jude Law. A la fecha de este posteo, la película no había sido estrenada todavía, de manera que no sabemos en qué terminará eso (lo dicho, esto es Siglos Curiosos y no Futurología Curiosa). (UPGRADE 3 DE JUNIO DE 2012: La peli se estrenó y la comenté en Cine 9009 bajo el título de "El imaginario del Doctor Parnassus").

-- Con todos estos trucos, aún así se ha optado a veces por el camino de rodar a la bruta todo otra vez. En 1959, mucho antes del CGI, el clásico director King Vidor estaba rodando "Salomón y la Reina de Saba", cuando su estrella Tyrone Power, antiguo héroe de películas de capa y espada ahora de capa caída a quién el cigarrillo tenía prematuramente enfermo a los 44 años, falleció después de rodar una escena de duelo por un masivo ataque coronario. Llamaron entonces a Yul Brynner en su reemplazo, por entonces al tope de la bandera gracias a sus roles en "El rey y yo" y "Los diez mandamientos". Brynner aceptó el cometido, pero con la exigencia de que interpretaría el papel a su manera y no a la de Tyrone Power. La película salió ganando porque Yul Brynner tenía un aspecto mucho más saludable y una actitud más energética, pero obligó a rodar de nuevo más de la mitad de las escenas con el rey Salomón (su personaje) que ya habían sido rodadas, disparando los costos de producción. La película no fue exactamente un fracaso, pero tampoco fue un éxito rompedor en la taquilla, y el incremento de los costos algo tuvo que ver con eso.

domingo, 27 de julio de 2008

La muerte de Evariste Galois.


Evariste Galois es considerado uno de los más importantes y reconocidos genios matemáticos de todos los tiempos, y si no llegó a alcanzar una estatura mayor, es probablemente debido a la tempranísima edad en que falleció, y que no le permitió expresar la totalidad de su genio matemático. Porque Galois murió cuando tenía apenas veinte años de edad.

Galois nació en Octubre de 1811. Podríamos decir de él que pertenecía al típico temperamento romántico de su época. Su carácter apasionado y su desprecio por la autoridad le iba a traer, por supuesto, una enorme cantidad de problemas en su corta vida. Siendo todavía estudiante, publicó un trabajo sobre las condiciones de resolución de una ecuación polinómica por radicales, un problema matemático considerado hasta la fecha como prácticamente insoluble, y que abrió camino a toda una nueva rama de las Matemáticas, llamada con justicia la Teoría de Galois. Publicó aún algunos trabajos más, muy pocos, pero que dan a entender lo lejos que estaba llegando en el Algebra, y que lo mostraban como una futura luminaria en el campo de las Matemáticas.

Esto hubiera sido así, si se hubiera quedado en las Matemáticas. Pero también tenía opiniones políticas, y las sostenía con el temperamento ardiente de un adolescente, lo que le valió, en la Francia de la Revolución de 1830, terminar en prisión. Una vez fuera de la cárcel, encontró tiempo para meterse en líos de nuevo. Desafió o fue desafiado a duelo (la manera en que los caballeros de la época solían resolver sus asuntos de honor, recordemos), quizás por un asunto de faldas. La noche anterior al enfrentamiento, no durmió absolutamente nada: se la pasó en vela escribiendo cartas y textos matemáticos, convencido de que no viviría ya más desde el día siguiente. Su terror a los resultados del duelo, su cansancio extremo a la madrugada del día siguiente, y su cuota de mala suerte, hicieron el resto: Galois recibió un balazo en el abdomen, el 30 de Mayo de 1832, y falleció al día siguiente, a las diez de la mañana. Sus famosas últimas palabras fueron: "Ne pleure pas, Alfred! J'ai besoin de tout mon courage pour mourir à vingt ans!" ("¡No llores, Alfredo! ¡Necesito de todo mi coraje para morir a los veinte años!"). Este Alfredo era su hermano. El reconocimiento llegó tardíamente a Galois, cuando su obra fue publicada en 1843, más de diez años después de su muerte, y fue saludado como uno de los más grandes genios matemáticos del siglo XIX. En ese 1843, Galois hubiera cumplido 32 años.

domingo, 4 de mayo de 2008

Von Winkelried ensartado en una pica.

Una de las clásicas leyendas de guerra medieval, gira en torno a la figura de Arnold von Winkelried, que se ensartó en una pica para asegurar el triunfo de su propio ejército. La historia tiene dudosos visos de autenticidad, porque los testimonios sobre el sacrificio de von Winkelried son tardíos, y la evidencia sobre este personaje no es concluyente (parece que sobrevivió más de treinta años a la batalla en la cual supuestamente debió haber muerto), pero por ser una leyenda guerrera en toda forma, vale la pena reseñarla en Siglos Curiosos.

En el siglo XIV, el Sacro Imperio Romano Germánico ya no era lo que antaño había sido. En 1273 había llegado la Dinastía Habsburgo al trono (que duró hasta la Primera Guerra Mundial, cerca de seis siglos y medio en total). El núcleo imperial había sido el territorio de Suabia (actualmente en el sur de Alemania), durante la Dinastía Hohenstaufen, pero ahora el núcleo imperial eran los dominios hereditarios de los Habsburgo en Austria, más al este. Este cambio geopolítico llevó a muchos territorios nominalmente obedientes al Emperador, a hacerse independientes de facto. Uno de estos territorios fue la Confederación Suiza, un ramillete de ocho cantones que se hizo independiente en 1299, y que durante el siglo siguiente lidió varias guerras contra el Imperio para mantener su libertad. Leopoldo III de Austria lanzó en 1386 un nuevo ataque, y ahora parecía que la libertad de Suiza se acababa de una vez por todas.

En la época, el manual del buen estratega militar mandaba neutralizar y revertir los avances enemigos, sea de infantería o caballería, mediante el empleo sistemático de picas, de manera que la vanguardia enemiga se encontrara con un bosque de lanzas listas para estacarlos. Leopoldo III utilizó las picas, apoyadas por una buena caballería. Y aquí es donde empieza la leyenda. Porque según ésta, los piqueros habsburgueses eran impenetrables, y el suizo Arnold von Winkelried habría dicho: "Abriré un pasaje en la línea; protejan, queridos compatriotas y confederados, a mi esposa y mis hijos". Después de lo cual se arrojó directamente contra las picas, ensartándose en ellas. Con esto abrió la brecha por la cual la infantería suiza pasó a través de las lanzas y desbandó al grueso del ejército imperial.

Como decíamos, la leyenda de Arnold von Winkelried tiene visos de ser tan solo eso, una mera leyenda, pero lo cierto es que después de la Batalla de Sempach, los proyectos imperiales de Leopoldo III fracasaron definitivamente, ya que él mismo terminó pereciendo, junto con un número importante de sus caballeros. Lo que debilitó aún más al Imperio, por supuesto, a la par de asegurar la independencia suiza.

jueves, 17 de enero de 2008

La muerte de Plinio el Viejo.


De todos los lugares en donde podría haber muerto, Plinio el Viejo no podía haber elegido uno más famoso y representativo en la Historia Universal. Porque falleció en una erupción. Y no una cualquiera, sino en la que sepultó la famosa ciudad de Pompeya, o sea, la del Volcán Vesubio, el año 79 d.C. La historia es la siguiente.

Plinio el Viejo era, hasta cierto punto, un bicho raro en la vida intelectual del Imperio Romano. En los siglos anteriores el estudio de las ciencias naturales alrededor del Mar Mediterráneo, en la civilización grecorromana, había alcanzado grandes cotas, pero ya en tiempos de Plinio el Viejo, bien asentado el Imperio Romano, las glorias de la ciencia eran cosa del pasado, y sólo parecía haber lugar en este terreno para los recopiladores de lo antiguo, no para los investigadores de lo nuevo. Los esfuerzos de los intelectuales de la época, como Séneca por ejemplo, estaban dirigidos a la Filosofía, con fuerte énfasis en la moral, y por ende, no había interés en los fenómenos del mundo físico. Por esto, la "Historia natural" de Plinio el Viejo es una obra rara para su época; Plinio se propuso escribir un vasto tratado natural que pudiera funcionar como una enciclopedia tanto de la naturaleza como de la moral, y en verdad su propósito funcionó, porque hasta tiempos bastante recientes, el texto de Plinio estuvo en la cabecera de muchos estudiantes que buscaban profundizar en los misterios de la naturaleza.

Pero Plinio el Viejo tenía también una carrera política, que consiguió mantener en tiempos tan turbulentos como los de Nerón. Uno de sus sucesores, el Emperador Vespasiano, en el año 77 d.C. lo nombró prefecto de la flota romana, cargo que le obligaba a estar en el puerto de Miseno. De ahí que, cuando estalló la erupción del Vesubio, que sepultó a Pompeya y Herculano bajo toneladas de lava, en el año 79 d.C., fuera Plinio el Viejo quien estuviera encargado de las labores de rescate de los pobladores de las zonas afectadas. Debe decirse que esta misión la cumplió con enorme celeridad, evacuando por mar a la gente perseguida por la lava, pero entonces, el científico se impuso al oficial, y decidió aventurarse hacia la erupción, dispuesto a echar una miradita que pudiera enseñarle un poco más sobre aquel fenómeno natural, que quizás no tuviera una nueva oportunidad de estudiar. Nunca más regresó.

El destino final de Plinio el Viejo, lo conocemos gracias a su sobrino Plinio el Joven, que trabó amistad con el Emperador Trajano (98 a 117 d.C.), amistad que nos ha legado una copiosa correspondencia, valiosísima para entender ese período histórico. En una de las cartas, 27 años después de la erupción del Vesubio, Plinio el Joven se refiere a la muerte de su tío, y de ahí podemos hacernos una idea del desventurado destino de este esforzado y solitario aventurero científico, que sin duda, por su espíritu pionero merecía un destino mucho mejor.

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