Ya hemos comentado acá en Siglos Curiosos acerca de la colección "El mundo del futuro". Fue publicada en inglés en el año 1979, y en español en 1980 por parte de la Editorial Plesa. En estos tres tomos ("Robots", "Ciudades futuras" y "Viaje estelar") se intentaba pintar un fresco acerca de la futura evolución de la tecnología humana. Como al final cada tomo incluía una cómoda tabla cronológica con predicciones acerca de cómo vendría la mano en el futuro, eso nos proporciona la oportunidad acá en Siglos Curiosos para evaluar las predicciones respectivas, si se cumplieron o no, y si lo hicieron en la fecha por supuesto. Como ya hemos comentado sobre los robots y sobre las ciudades, ahora toca el turno sobre la tecnología del transporte, el tomo que se corresponde con "Viaje estelar". Que los lectores no se llamen a engaño. Que hagamos mofa y escarnio es parte del sello particular de Siglos Curiosos, que tenemos una reputación que mantener al final del día, pero sabemos que predecir el futuro es negocio difícil, muchas variables existen, el lado oscuro todo lo nubla, etcétera. Pero sin aburrir más al personal, vamos con lo que nos ocupa.
Para el período de 1980 a 1990 había varias predicciones acertadas que en realidad eran sandías caladas, porque la tecnología disponible y los programas respectivos ya estaban en ejecución. De esta manera, profetizaron con acierto tanto el lanzamiento del transbordador espacial, como la visita a Urano y Neptuno por parte de una sonda espacial Voyager (leñe, si en el mismo 1979 aparecía una sonda Voyager en "Viaje a las Estrellas: La película"...). Otra profecía realizada fue la primera mujer astronauta americana (no, no fue la profesora que se siniestró en el Challenger en 1986, y no, no protagonizó el chiste machista de "déjenla a ella conducir un ratito"... la primera astronauta americana fue Sally Ride, y despegó en el Challenger en 1983, para mayor información y reconocimiento). Volviendo a las profecías cumplidas... está el estudio del cometa Halley por parte de sondas automáticas en 1986 (lo que concretó la sonda Giotto). Mencionemos también el tren de alta velocidad que levita, aunque éste ya existía de antemano, y además se le adjudica a la Unión Soviética (que como sabemos, hizo kataplumski en el paso de la década a la siguiente). Una profecía resultó fallida por más de una década: la llegada de la sonda Galileo a Júpiter en.... 1984 (despegó en 1989 y llegó en 1995). Entre las profecías malamente fallidas están el Kosmolyot, un minivehículo orbital soviético, el uso de dirigibles rellenos de helio en Brasil, Perú y el Sudeste de Asia, y los pilotos automáticos en los automóviles (cosa que ya existe en forma experimental, más de tres décadas después, pero cuya masividad es aún un "por verse").
Las predicciones para el período entre 1991 y 2000 son especialmente parcas. Y fallidas, además. Se insiste en los dirigibles con helio, se señala que el combustible va a ser reemplazado por hidrógeno líquido en las aerolíneas civiles (predicción que tiene que ver más con la paranoia de los '70s sobre el agotamiento del petróleo más que con otra cosa, con toda probabilidad), y la utilización de automóviles electrónicos impulsados por baterías recargables (lo único que obtuvimos al respecto en la década fue la canción de los magios en "Los Simpsons", en donde nos enteramos que la Venerable Orden de los Magios DETUVO el automóvil eléctrico...).
Sobre el período 2001 a 2050 es difícil evaluar, por la obvia razón de que estamos en él. Pero veamos qué cosas estarían cumplidas, según este libro, para 2050. Habríamos visto ya los primeros martenautas, así como transbordadores espaciales de pasajeros (bueno, no hay vuelos regulares, pero el turismo espacial es ya una realidad), expediciones con seres humanos a los asteroides ¡y a Saturno!, y naves espaciales con amplias velas impulsadas por el viento solar (que claro, sólo funcionarían de esa guisa alejándose del Sol; al revés deberían emplear un método de propulsión alternativo). Una profecía resultó especialmente interesante debido a que puede considerársela como cumplida a medias... ANTES del 2001. Me refiero al túnel subterráneo de gran velocidad, lo que puede considerarse como cumplido con el Eurotúnel. Eso sí, dicho tren subterráneo operaría en el vacío para reducir la fricción y ahorrar energía (la obsesión de toda futurología setentera que se respete como tal), algo que hoy por hoy no parece asomarse en el horizonte todavía.
Historias desopilantes, anécdotas curiosas, rarezas antiguas: bienvenidos a los siglos curiosos.
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jueves, 31 de diciembre de 2015
Los viajes a finales del siglo XX.
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Década de 1970
domingo, 27 de diciembre de 2015
Las ciudades de finales del siglo XX.
Ya hemos comentado acerca de la colección de "El mundo del futuro" aquí en Siglos Curiosos: fueron tres tomos publicados en inglés en 1979, con la autoría de Kenneth Gatland y David Jefferis, y editados en castellano por Editorial Plesa. Resulta interesante echar un vistazo acerca de cómo veían el mundo de finales del siglo XX y comienzos del XXI, gracias a una cómoda tabla cronológica insertada al final; ya lo hemos hecho con los robots en Siglos Curiosos, y ahora lo haremos con las "ciudades del futuro". Muchas de las predicciones fueron desacertadas, sea porque no han sido realizadas, o sea porque fueron realizadas de forma muy posterior a la fecha que le adjudicaban. Pero predecir el futuro siempre es un negocio difícil, así es que no nos reiremos (mucho) de sus desaciertos y fallos. Y ahora, sin más preámbulos... así es como visualizaban las ciudades del futuro en 1979.
Entre 1980 y 1990 tenemos varias profecías fallidas desde el punto de la fecha: se han concretado, pero tardaron mucho más de lo previsto en hacerse realidad. Se menciona que el periódico llega a los hogares impreso por computadora o a través de la pantalla de televisión, lo que en la actualidad es una realidad gracias a Internet y el correo electrónico, pero que no lo era en 1990. Se menciona también el perfeccionamiento de la tecnología para ahorrar energía en las casas (cierto, pero posterior a 1990), y la generalización de los paneles solares para generar electricidad hogareña, tendencia que está al alza hoy en día, pero está lejos de ser "generalizada". La profecía que no vimos ni en 1990 ni en la actualidad, son la aparición de los primeros robots domésticos, salvo aquellos que aparecieron como curiosidad o artículos de lujo (en "Rocky IV", por ejemplo). Las profecías que sí pueden verse como hechas realidad, incluso en su década, son la transmisión de programas educativos para el Tercer Mundo a través de satélites de comunicaciones, así como el perfeccionamiento de las turbinas de aire para suministrar energía eólica barata (aunque desde esa década a la fecha, dicha tecnología todavía no se haya propagado en demasía).
Para el período entre 1991 y 2000 se predijeron varias tecnologías hoy en día disponibles... aunque después del 2000. Incluye la votación electrónica, aunque hoy por hoy dicha tecnología todavía es problemática. Y la televisión en 3-D, aunque su método sea diferente a los actuales disponibles (habría usado técnicas holográficas). Y los experimentos con combustibles orgánicos alternativos a la gasolina. Y el uso de fotocopiadoras (que irónicamente, con la digitalización de documentos, parecieran ir en franco declive). Y la robotización de las fábricas, por supuesto. Los desaciertos, eso sí, son bastante gruesos: lanzamiento de satélites aspiradora para combatir la chatarra espacial, instalación de una granja en órbita por parte de la Unión Soviética (¡¡!!), reemplazo del ama de casa por los robots domésticos, transporte de icebergs para solucionar la crisis del agua, construcción de una ciudad submarina en el Mediterráneo para ayudar en tareas de minería... Los aciertos casi de pleno (salvo el formato, eso sí) es la masificación de las "radios de pulsera", que dicho así parece una profecía fallida, hasta que se piensa en ése fue el período en que comenzó la masificación de la moderna telefonía celular, así como las primeras entregas de correo electrónico, aunque su método es un tanto rústico: "Las cartas escritas a mano se copian electrónicamente y se envía por satélite a su destino"... De hecho, está describiendo el fax, que en los 90s murió en todas partes, excepto en Japón, porque, bueno... Japón, por eso.
Para el período del 2001 al 2050 en que nos encontramos, aún es temprano para decidir los aciertos o errores, claro. Pero mencionemos algunas cosas. Lo realmente importante aquí es que la colonización del espacio está lanzada a toda vela. Para el año 2050 habría estaciones espaciales permanentes en órbita (que las hay) y miniciudades orbitales (veremos), construcción de una base lunar y el nacimiento del primer bebé en la Luna, eliminación de casi todas las taras hereditarias (eso está difícil para 2050), formación de un anillo de chatarra alrededor de la Tierra (tanto como un anillo no, pero esta profecía en la actualidad es deprimentemente correcta, y un escenario como la película "Gravedad" no es ciento por ciento descartable), instalación de una base minera en Marte, utilización de los asteroides como fuentes de materia prima, inicio de la construcción de una colonia espacial para 10.000 personas, comienzo de la terraformación de Venus, una ciudad con 500 habitantes en órbita alrededor de Marte, un hotel para turistas en el espacio, celebración de los Juegos Olímpicos Interplanetarios en la Luna (¡¡!!) (¡¡y para 2020!!), creación de varias ciudades marinas, y finalmente la estabilización de la población planetaria entre 6.000 y 7.000 millones de personas, en parte gracias a la válvula de escape que significa la colonización del espacio. Por supuesto que faltan casi tres décadas y media para el 2050, pero aún así, cabe profetizar que los logros para dicha época van a ser quizás algo más modestos que lo señalado en estas páginas...
Entre 1980 y 1990 tenemos varias profecías fallidas desde el punto de la fecha: se han concretado, pero tardaron mucho más de lo previsto en hacerse realidad. Se menciona que el periódico llega a los hogares impreso por computadora o a través de la pantalla de televisión, lo que en la actualidad es una realidad gracias a Internet y el correo electrónico, pero que no lo era en 1990. Se menciona también el perfeccionamiento de la tecnología para ahorrar energía en las casas (cierto, pero posterior a 1990), y la generalización de los paneles solares para generar electricidad hogareña, tendencia que está al alza hoy en día, pero está lejos de ser "generalizada". La profecía que no vimos ni en 1990 ni en la actualidad, son la aparición de los primeros robots domésticos, salvo aquellos que aparecieron como curiosidad o artículos de lujo (en "Rocky IV", por ejemplo). Las profecías que sí pueden verse como hechas realidad, incluso en su década, son la transmisión de programas educativos para el Tercer Mundo a través de satélites de comunicaciones, así como el perfeccionamiento de las turbinas de aire para suministrar energía eólica barata (aunque desde esa década a la fecha, dicha tecnología todavía no se haya propagado en demasía).
Para el período entre 1991 y 2000 se predijeron varias tecnologías hoy en día disponibles... aunque después del 2000. Incluye la votación electrónica, aunque hoy por hoy dicha tecnología todavía es problemática. Y la televisión en 3-D, aunque su método sea diferente a los actuales disponibles (habría usado técnicas holográficas). Y los experimentos con combustibles orgánicos alternativos a la gasolina. Y el uso de fotocopiadoras (que irónicamente, con la digitalización de documentos, parecieran ir en franco declive). Y la robotización de las fábricas, por supuesto. Los desaciertos, eso sí, son bastante gruesos: lanzamiento de satélites aspiradora para combatir la chatarra espacial, instalación de una granja en órbita por parte de la Unión Soviética (¡¡!!), reemplazo del ama de casa por los robots domésticos, transporte de icebergs para solucionar la crisis del agua, construcción de una ciudad submarina en el Mediterráneo para ayudar en tareas de minería... Los aciertos casi de pleno (salvo el formato, eso sí) es la masificación de las "radios de pulsera", que dicho así parece una profecía fallida, hasta que se piensa en ése fue el período en que comenzó la masificación de la moderna telefonía celular, así como las primeras entregas de correo electrónico, aunque su método es un tanto rústico: "Las cartas escritas a mano se copian electrónicamente y se envía por satélite a su destino"... De hecho, está describiendo el fax, que en los 90s murió en todas partes, excepto en Japón, porque, bueno... Japón, por eso.
Para el período del 2001 al 2050 en que nos encontramos, aún es temprano para decidir los aciertos o errores, claro. Pero mencionemos algunas cosas. Lo realmente importante aquí es que la colonización del espacio está lanzada a toda vela. Para el año 2050 habría estaciones espaciales permanentes en órbita (que las hay) y miniciudades orbitales (veremos), construcción de una base lunar y el nacimiento del primer bebé en la Luna, eliminación de casi todas las taras hereditarias (eso está difícil para 2050), formación de un anillo de chatarra alrededor de la Tierra (tanto como un anillo no, pero esta profecía en la actualidad es deprimentemente correcta, y un escenario como la película "Gravedad" no es ciento por ciento descartable), instalación de una base minera en Marte, utilización de los asteroides como fuentes de materia prima, inicio de la construcción de una colonia espacial para 10.000 personas, comienzo de la terraformación de Venus, una ciudad con 500 habitantes en órbita alrededor de Marte, un hotel para turistas en el espacio, celebración de los Juegos Olímpicos Interplanetarios en la Luna (¡¡!!) (¡¡y para 2020!!), creación de varias ciudades marinas, y finalmente la estabilización de la población planetaria entre 6.000 y 7.000 millones de personas, en parte gracias a la válvula de escape que significa la colonización del espacio. Por supuesto que faltan casi tres décadas y media para el 2050, pero aún así, cabe profetizar que los logros para dicha época van a ser quizás algo más modestos que lo señalado en estas páginas...
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Década de 1970
jueves, 24 de diciembre de 2015
Los robots de finales del siglo XX.
Aunque usted no lo crea, hubo una época no muy lejana en el tiempo (hablamos de los '80s aquí) en que los niños tenían a su disposición... ¡ciencia! No sólo juegos de química o similares, sino también... ¡libros! Vale, libros de ciencia para niños, pero... ¡libros de ciencia para niños! La editorial señera en esto fue Plesa, que tradujo y adaptó al español algunos libros escritos en Inglaterra, destinados a que la chavalería se instruyera un poquitito. Una de las series adaptadas fue una trilogía de libros de 1979 llamada "El Mundo del Futuro". Pero esto es Siglos Curiosos, y no posteamos sobre esta serie por nostalgia, sino por su valor retrohistórico. Porque en dicha colección venía, al final, una tabla cronológica acerca de qué iba a ocurrir en el futuro. Como ahora ese futuro (finales del siglo XX y comienzos del XXI es el pasado), vale la pena repasar un poco si dichas predicciones fueron acertadas, o pecaron de ingenuidad. Con un poco de sorna, por supuesto (lo dicho, esto es Siglos Curiosos), pero también con la conciencia de lo muy difícil que es profetizar el futuro. Partiremos entonces con el tomo "Robots", y veremos qué tal anduvieron las predicciones de marras.
Para 1980 a 1990, los escritores se pasaron de optimistas. Con todo, hubo apenas un par de profecías realmente fallidas; el resto fue sólo demasiado anticipado. Las fallidas fueron la predicción de que estaría funcionando el primer reactor de fusión nuclear (experimental, eso sí) que produzca más energía de la que consume, algo que a la fecha no está ni siquiera en el horizonte, y además que la producción industrial sería más barata en estaciones espaciales en órbita, algo que hoy por hoy es risible. También se profetizaba que en las primeras labores de construcción de la estación espacial que capta energía solar y la reenvía a la Tierra en forma de microondas (que iba a pasar hacia el siglo XXI), iba a ser ensamblada por robots; esto fue un poco prematuro, aunque dicha década vio la incorporación de un brazo mecánico al transbordador espacial, por lo que podemos afirmar que ésta sí que iba por buen camino, aunque le faltaba todavía en esos años, y en los nuestros también. La gran predicción acertada (aunque por poco) es el telescopio espacial puesto en órbita por el transbordador espacial, lo que resultó efectivo en 1990 (¿el telescopio espacial Hubble, alguien...?), en el límite mismo del período.
Para la década entre 1991 y 2000, existe una sola predicción realmente acertada: que la ingeniería genética era de uso corriente para el mejoramiento artificial de plantas y animales. Y una de acierto limitado: la posibilidad de destruir células enfermas mediante rayos láser. Hay también uno que se anticipó demasiado: el avión controlado por un piloto robot (los drones existen, pero son tecnología algo posterior, y no tan imponente como el vehículo propuesto por el libro. Y desde luego que no eran tecnología habitual en el mismísimo año 2000). El resto son una serie de desaciertos entonces e incluso ahora: granjas submarinas para mejorar las reservas de pescado, uso masivo de hovercrafts para transporte de tropas, lásers de alta potencia en combate (se utilizan, pero sólo como guía de misiles o de miras telescópicas, no como arma en sí), un satélite detector de terremotos en órbita, combate de incendios forestales mediante máquinas con robots, satélites espejo en órbita que iluminen la noche... Dejamos para el final el replicador, que es una especie de fotocopiadora en 3-D, y que en los 90s parecía como algo poco menos que imposible... aunque ahora sí están empezando a masificarse lentamente las fotocopiadoras en 3D. Ahora, no en los 90s.
Para el período 2001 a 2050 en que estamos, todavía no podemos decir cuántos aciertos o errores habrán. Entre las cosas anunciadas están reactores de fusión nuclear comerciales, minirrobots implantados en el cerebro humano, la conclusión del ensamblaje (¡por fin!) de la estación espacial de energía solar, la construcción de una catapulta electromagnética en la Luna que envíe minerales a las fábricas orbitales alrededor de la Tierra, un radiotelescopio en órbita, y finalmente, las primeras colonias mineras en los asteroides. Ninguna de estas ideas es realmente imposible (aunque la estación especial de energía solar tiene el leve problema logístico de que retransmitir la energía a la Tierra usando un máser puede ser algo complejo), aunque al momento de escribir estas líneas (el año 2015) todavía se veían como bastante lejanas en el horizonte.
Para 1980 a 1990, los escritores se pasaron de optimistas. Con todo, hubo apenas un par de profecías realmente fallidas; el resto fue sólo demasiado anticipado. Las fallidas fueron la predicción de que estaría funcionando el primer reactor de fusión nuclear (experimental, eso sí) que produzca más energía de la que consume, algo que a la fecha no está ni siquiera en el horizonte, y además que la producción industrial sería más barata en estaciones espaciales en órbita, algo que hoy por hoy es risible. También se profetizaba que en las primeras labores de construcción de la estación espacial que capta energía solar y la reenvía a la Tierra en forma de microondas (que iba a pasar hacia el siglo XXI), iba a ser ensamblada por robots; esto fue un poco prematuro, aunque dicha década vio la incorporación de un brazo mecánico al transbordador espacial, por lo que podemos afirmar que ésta sí que iba por buen camino, aunque le faltaba todavía en esos años, y en los nuestros también. La gran predicción acertada (aunque por poco) es el telescopio espacial puesto en órbita por el transbordador espacial, lo que resultó efectivo en 1990 (¿el telescopio espacial Hubble, alguien...?), en el límite mismo del período.
Para la década entre 1991 y 2000, existe una sola predicción realmente acertada: que la ingeniería genética era de uso corriente para el mejoramiento artificial de plantas y animales. Y una de acierto limitado: la posibilidad de destruir células enfermas mediante rayos láser. Hay también uno que se anticipó demasiado: el avión controlado por un piloto robot (los drones existen, pero son tecnología algo posterior, y no tan imponente como el vehículo propuesto por el libro. Y desde luego que no eran tecnología habitual en el mismísimo año 2000). El resto son una serie de desaciertos entonces e incluso ahora: granjas submarinas para mejorar las reservas de pescado, uso masivo de hovercrafts para transporte de tropas, lásers de alta potencia en combate (se utilizan, pero sólo como guía de misiles o de miras telescópicas, no como arma en sí), un satélite detector de terremotos en órbita, combate de incendios forestales mediante máquinas con robots, satélites espejo en órbita que iluminen la noche... Dejamos para el final el replicador, que es una especie de fotocopiadora en 3-D, y que en los 90s parecía como algo poco menos que imposible... aunque ahora sí están empezando a masificarse lentamente las fotocopiadoras en 3D. Ahora, no en los 90s.
Para el período 2001 a 2050 en que estamos, todavía no podemos decir cuántos aciertos o errores habrán. Entre las cosas anunciadas están reactores de fusión nuclear comerciales, minirrobots implantados en el cerebro humano, la conclusión del ensamblaje (¡por fin!) de la estación espacial de energía solar, la construcción de una catapulta electromagnética en la Luna que envíe minerales a las fábricas orbitales alrededor de la Tierra, un radiotelescopio en órbita, y finalmente, las primeras colonias mineras en los asteroides. Ninguna de estas ideas es realmente imposible (aunque la estación especial de energía solar tiene el leve problema logístico de que retransmitir la energía a la Tierra usando un máser puede ser algo complejo), aunque al momento de escribir estas líneas (el año 2015) todavía se veían como bastante lejanas en el horizonte.
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jueves, 4 de agosto de 2011
Físicos con Tao y LSD.

Cuando uno piensa en físicos, tiende a imaginarse señorones de lentes con una eterna tiza para sus pizarrones de madera cargados de respetables ecuaciones (aunque generalmente sin un buen sentido de la moda... eso es aparte). Pero después de la revolución hippie, más de algún físico decidió desmelenarse un poco, pegándose el viaje con algunas dosis de LSD, y volcándose a la filosofía oriental. Los coletazos de su actividad se prolongaron durante décadas, incluso hasta el día de escribir estas líneas.
La Física en los '70s estaba esclerotizada. Las grandes revoluciones físicas se habían producido fundamentalmente en la primera mitad del siglo XX, pero luego había venido la Segunda Guerra Mundial primero y la Guerra Fría después, y con ellas el estancamiento. Porque la industria armamentística creció a niveles exhorbitantes, y esto significó que el Gobierno de Estados Unidos estuvo dispuesto a financiar la investigación física sólo en cuanto pudiera redundar en armamento o en cohetes espaciales. La atrevida física teórica e imaginativa de Einstein, Bohr o Schrödinger dio paso así a cohortes de físicos hundidos en hileras interminables de aburridos cálculos de trayectorias de cohetes balísticos o resistencias de metales, dejando de lado a la Física Teórica. Además, las relaciones con universidades extranjeras para intercambiar datos se tornó mucho más compleja: después de todo, muchos de esos datos eran ahora secretos de Seguridad Nacional al final del día.
Pero en la Universidad de Berkeley, un grupo de físicos se rebeló, y decidió abrirse hacia... ¡el hippismo! ...en busca de ideas teóricas que fueran nuevas y frescas. En mayo de 1975, se reunieron por primera vez en lo que llamaron el Grupo de Física Fundamental. Que no era un espacio de conferencias con podios o sillas, sino un espacio con pizarras... y cristales de cuarzo de los de altas energías (cósmicas, suponemos), masajistas, tinas de agua tibia para relajarse, dosis de LSD a la mano, material para contactarse con los muertos... Y pizarrones y tizas, por supuesto, que el asunto no era pretexto para divertirse a costa del presupuesto para I+D, sino crear un entorno que favoreciera el desarrollo de cuanta locura se les ocurriera. Por cierto, uno de esos físicos, Fritjof Capra, publicó en 1975 un libro de un título muy revelador en su hippismo: "El Tao de la Física".
Fue esta hornada de físicos la que desempolvó a la Mecánica Cuántica, por ese entonces una rama prácticamente abandonada de la Física en términos de volumen de investigación, y la trajo de regreso a la primera línea de su disciplina. Aún así, parece ser que la propuesta más revolucionaria del grupo vino ya en los tempranos '80s, y fue el "teorema de la no clonación", según el cual no se pueden crear copias idénticas de un estado cuántico arbitrario. Las consecuencias son importantísimas: si un paquete de información está encriptado a nivel cuántico, como ocurre con algunas señales enviadas por medios electrónicos, entonces sería imposible de reproducir, y por lo tanto, sería un medio de comunicación absolutamente seguro y a prueba de hackers. Fue propuesto por William Wootters, Wojciech H. Zurek y Dennis Dieks. Pero otros físicos tuvieron otros caminos más... extraños. Incluyendo los que terminaron definitivamente vinculados a la investigación del fenómeno OVNI, o a la importación a Estados Unidos de hierbas tibetanas. Y es que haber hecho Física de una manera tan poco convencional como no se veía desde los tiempos de Arquímedes sumergido en su tina, es algo que necesariamente debe haber dejado huella en ellos...
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jueves, 14 de octubre de 2010
Toda la Humanidad resucitada al mismo tiempo.

Probablemente no sea la más grande saga de novelas de Ciencia Ficción de todos los tiempos, pero la propuesta del Mundo del Río, escrita por Philip Jose Farmer, es bastante interesante por sí misma, y tiene un filón histórico que se puede explotar. La saga se compone de cinco novelas ("A vuestros cuerpos dispersos" en 1971, "El fabuloso barco fluvial" en 1971, "El oscuro designio" en 1977, "El laberinto mágico" en 1980 y "Dioses del Mundo del Río" en 1983), además de algunos libros de cuentos, no todos ellos escritos por Farmer. La premisa es simple, pero rendidora: una misteriosa raza de seres alienígenas, conocidas únicamente como "los Eticos", resucitan a los 36 mil millones de seres humanos que han vivido desde la Prehistoria hasta el siglo XX, en las orillas de un único río. Este se encuentra en un planeta completamente transformado para esos efectos. El propósito para el cual son resucitados es desconocido, y el eje vertebral de las cinco novelas es como una serie de personajes se lanza a la búsqueda de las respuestas respectivas.
No cabe duda de que la idea es una profunda metáfora de la existencia humana. El río ha sido desde siempre un poderoso símbolo literario de la vida. El español Jorge Manrique en el siglo XV escribía sus famosos versos: "Nuestras vidas son los ríos que van a dar en la mar, que es el morir" (Coplas por la muerte de su padre, 3). De manera relacionada, en Madame Bovary un personaje reflexiona: "Por ejemplo, nosotros decía él, ¿por qué nos hemos conocido?, ¿qué azar lo ha querido? Es que a través del alejamiento, sin duda, como dos ríos que corren para reunirse, nuestras inclinaciones particulares nos habían empujado el uno hacia el otro" (segunda parte, Capítulo VIII). El chileno Baldomero Lillo, por su parte, recrea el ciclo del agua en su cuento "Las nieves eternas", la historia de una gotita que "nace" en la montaña y viaja río abajo. Volviendo a la obra de Philip Jose Farmer, resulta que el protagonista principal es Richard Francis Burton, un personaje histórico real, que en la Tierra del siglo XIX se embarcó a la búsqueda de las fuentes del Nilo, el Santo Grial de los exploradores africanos de la época, y que en el Mundo del Río, ya resucitado, parte a la búsqueda de las respuestas en el nacimiento mismo del gigantesco río que recorre a toda la civilización ultraterrena.
Interesantemente, Farmer no cree demasiado en la bondad de la naturaleza humana. Aunque la novela está escrita como un folletín, hasta el punto que puede llegar a pensarse que Farmer en realidad inventó la premisa argumental para darse el gusto de mezclar personajes históricos que de otra manera no hubiera podido juntar unos con otros, en el trasfondo puede olerse un poco la vieja necesidad humana de adquirir poder y riquezas a costa de otros. Los misteriosos alienígenas han dispuesto las cosas de manera tal, que los seres humanos están encajonados en el río, y además no pueden crear tecnología de un estadio superior al Paleolítico. Además, la agricultura no sólo es imposible, sino también innecesaria, porque cada habitante del Mundo del Río tiene un cilindro que, gracias a unos pilones ubicados a porfía en las riberas del río, se recargan diariamente con toda la comida que necesitan. Además, los cuerpos de los resucitados carecen de defectos físicos. ¿Creen ustedes que eso detiene a los habitantes para crearse pequeños feudos e imperios? A la vuelta de algunos años, el entero Mundo del Río de principio a fin está balcanizado en una multitud de micronaciones, e incluso se ha inventado la llamada "esclavitud de los cilindros", en los cuales los más fuertes capturan los cilindros de los más débiles para atiborrarse de comida (manteniendo vivos a los esclavos, eso sí, porque los cilindros vienen "personalizados", y si su dueño o usuario muere, el cilindro se vuelve inútil). Así vemos a personajes como el vikingo Haroldo Dienteazul repitiendo sus saqueos de "su otra vida", o al británico Juan Sin Tierra siempre sediento de poder...
Para quien les interese, digamos que la saga ha sido adaptada en un par de ocasiones a la televisión. En el año 2003 se hizo una peli llamada "El Mundo del Río", que en realidad era el episodio piloto de una serie televisiva que nunca llegó a rodarse. Y en 2009 se rodó una miniserie de cuatro horas de duración. Eso, por si les da flojera bancarse los cinco tomos completos (que en castellano, para terminar la sección informativa, fueron publicados por Editorial Ultramar).
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jueves, 16 de septiembre de 2010
¡La primera Presidenta de Chile es mapuche!

Bueno, en la ficción al menos. Porque en la realidad, sabemos que la primera Presidenta de Chile era aria caucásica de raza blanca. Repasemos. En Marzo de 2006 asumió doña Michelle Bachelet Jeria como Presidenta de Chile, y gobernó hasta el terremoteado cambio de mando de Marzo de 2010. Como su apellido la denuncia, su ancestro por línea paterna no es hispano de pura cepa sino un inmigrante francés, como es la tónica de varios Presidentes de Chile. Bachelet no es por supuesto la primera mandataria a nivel mundial de sexo femenino, pero eligiéndola, Chile tuvo el honor de ganársela a Estados Unidos, país que suele dárselas de liberal y de avanzada, y que en 2008, entre preferir a la mujer o al negro, se quedó con el negro (saliera quien saliera, el chiste de humor políticamente incorrecto estaba servido).
Ahora sí entrando en la materia de este posteo en Siglos Curiosos, lo cierto es que en la novelística chilena ya había aparecido al una Presidenta mujer. Hablamos de la novela "La Luna para el que la trabaja" de Carlos Ruiz-Tagle. La obra fue publicada por Pineda Libros en agosto de 1973 (¡un mes antes del golpe de estado!), y es una especie de sátira del gobierno de la Unidad Popular (el capítulo "Venceremos" refiere el lanzamiento de un cohete con dicho nombre, que fue el eslogan de la Unidad Popular, lanzamiento que acaba fracasado, por no hablar del mismo título, paráfrasis del clásico lema socialista "la tierra para el que la trabaja"). Puede ser considerada como una novela, aunque en estricto rigor son una serie de relatos independientes, escritos en distintos estilos (cuento propiamente tal, cartas, partes policiales, etcétera), con un hilo conductor central, que son los esfuerzos de Chile por lanzar su propia carrera espacial. No existe por lo tanto un personaje central, aunque la mencionada Presidenta se acerque a dicho rol por protagonizar, o al menos ser mencionada, en varios relatos.
El personaje en cuestión no tiene apellido francés como Bachelet, sino mapuche: se llama Pastora Catrileo. Al comienzo vive en medio del mundo campesino mapuche, lugar en el que se instalan los laboratorios de la carrera espacial. Como el propósito del novelista es hacer sátira y no exégesis mitológica, no proporciona mayores datos sobre la carrera de Pastora Catrileo. Sin embargo, puede inferirse que, después de trabajar en la parte técnica de la carrera espacial chilena (que entre tanto lanza satélites artificiales e incluso coloca astronautas en órbita), deriva hacia la política, y acaba siendo elegida Presidenta de la República. El último capítulo es dedicado a los funerales de Pastora Catrileo, más o menos infiriéndose que habría fallecido en funciones.
Por supuesto que no debe tomarse esta novela como profética porque no era su intención predecir cómo iba a ser el futuro, pero tiene enjundia que en la ficción haya sido una castiza Pastora Catrileo, y en la realidad una extranjerizante Michelle Bachelet, la primera Presidenta de Chile. Sin embargo, en algo sí acertó la novela: se mencionan los funerales de Pastora Catrileo como apoteósicos, y se la llega a denominar Madre de la Patria Nueva, lo que es reminiscente de la alta popularidad que tuvo Michelle Bachelet como mandataria, en particular al dejar el cargo.
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jueves, 26 de noviembre de 2009
El libro que disparó la Hipótesis Gaia.

En el libro, refiere Lovelock la manera en que llegó a concebir la Hipótesis Gaia. Esta teoría se refiere al planeta Tierra, pero irónicamente, partió un poco más lejos, concretamente con el planeta Marte. En la década de 1960, en los ratitos libres que les dejaba la carrera a la Luna, la NASA empezaba a desarrollar ideas para detectar vida en Marte. En caso de que la hubiera, por supuesto. Los experimentos para detectar dicha supuesta vida se basaban, claro está, en la química de la vida terrestre, por ser el único ejemplo conocido, a lo cual Lovelock, que prestaba labores de asesoría para el proyecto, se hizo la gran pregunta: ¿y si la vida marciana no sigue los patrones biológicos terrestres, sino que se sustenta en patrones propios? La idea era de una lógica meridiana, claro está, pero destrozaba la labor experimental proyectada hasta el minuto, y obligaba casi a definir lo que era la vida, o lo esencial en la vida, para buscarla cualesquiera fuera la forma que pudiera asumir.
Lovelock describe de manera divertida sus esfuerzos en su libro: "(...) dedicaba muchos ratos a leer y a reflexionar sobre la auténtica naturaleza de la vida y sobre cómo podría renocérsela con independencia de lugares y de formas. Confiaba en que, revisando la literatura científica, terminaría por encontrar en alguna parte una definición de la vida como proceso físico que pudiera servir de punto de partida para diseñar experimentos encaminados a detectarla; para mi sorpresa pude comprobar que era muy poco lo escrito sobre la naturaleza misma de la vida. El interés actual por la ecología y la aplicación del análisis de sistemas a la biología estaba en mantillas; en aquellos días, sobre las ciencias de la vida pesaba un academicismo inerte y polvoriento. Eran incontables los datos acumulados sobre prácticamente cualquier aspecto de las distintas especies de seres vivos, pero el aluvión de hechos ignoraba la cuestión central, la vida misma"... (Esto fue escrito en los '70s, y honradamente ignoro si hoy en día las ciencias biológicas están un poco mejor).
Con todo, Lovelock observó el significativo detalle de que la vida opera creando orden a partir del desorden (creando moléculas complejas a partir de elementos simples, por ejemplo), y que para eso necesitaba tomar materiales (alimentarse) y expulsarlos (excretar). La vida debía, por lo tanto, servirse de sistemas fluídicos (atmósferas, océanos, etcétera) como correa transportadora de dichos materiales. Esto, a su vez, debía impactar en esos sistemas fluídicos, lo que tendría una gran consecuencia: la atmósfera de un planeta con vida sería netamente distinta a la de un planeta inerte. La atmósfera de un planeta inerte estaría en equilibrio químico absoluto, mientras que la atmósfera de un planeta vivo no podría estar en ese punto de equilibrio. Por ejemplo, en la atmósfera terrestre (planeta vivo) coexisten el metano y el oxígeno. Químicamente, ambos reaccionan para transformarse en dióxido de carbono y vapor de agua. Si la Tierra fuera un mundo muerto, haría mucho tiempo que eso habría pasado, y todo el metano habría desaparecido. ¿De dónde sale el metano entonces? De la actividad fisiológica de los seres vivientes. Un observador externo a la Tierra tendría entonces una pista de que la Tierra sostiene la vida, basado en que coexisten el metano y el oxígeno en la atmósfera planetaria terrestre.
El libro está dedicado en su mayor parte a mostrar cómo la Tierra es un enorme sistema viviente cibernético, es decir, que funciona por principios de retroalimentación positiva (procesos que se potencian a sí mismos) o negativa (procesos que se extinguen a sí mismos), guiados por la vida. Donde antes se concebía a la vida como adaptándose al medio ambiente, Lovelock mostró que la vida y lo inerte eran parte de un gigantesco esquema planetario en que la vida no sólo reaccionaba al medio ambiente, sino que también lo modificaba. De hecho, Lovelock tenía en mente algún nombre como "Sistema de Homeostasis y Biocibernética Universal" para su monstruito, hasta que el escritor William Golding (conocido por "El señor de las moscas" y "Los herederos") le apuntaló señalándole que en los mitos griegos, la diosa de la Tierra se llamaba Gaia, y con ese nombre pasó a los anales de la ciencia. Para bien o para mal, porque parte del descrédito contra el cual la Hipótesis Gaia debió luchar, radica en que coincidió con el auge ochentero de la New Age, que tomó lo que en el principio era una hipótesis bioquímica o ecoquímica o geoquímica (a según), y lo convirtió en un baturrillo de ideas pseudoindigenistas, misticismo holístico y neopaganismo de mall, que muy poco tiene que ver con los planteamientos de Lovelock...
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jueves, 4 de junio de 2009
El Cilindro de Ciro.

Uno de los más importantes testimonios históricos que conservamos del Medio Oriente, es sin lugar a dudas el Cilindro de Ciro. Su valor exacto es sumamente discutido, no tanto por el peso arqueológico que tiene, sino por las inevitables ramificaciones políticas que tiene el usar la Arqueología para apoyar esto o aquello. Pero aún así, sigue siendo un documento importantísimo del Imperio Persa, cuya historia debe ser laboriosamente reconstruida o bien por los siempre más o menos interpretables resultados arqueológicos, o por testimonios de pueblos extranjeros (los escritores de la Biblia, el griego Heródoto...) que observaban de los persas lo que querían observar, no siempre con la más completa objetividad.
El Cilindro de Ciro fue descubierto en 1879, y desde ahí viajó hasta el Museo Británico, en Londres, destino común de tantos tesoros arqueológicos mundiales por otra parte. Es un cilindro de arcilla que mide 23 centímetros de largo y 11 de diámetro, más abombado en el centro, escrito en caracteres cuneiformes acadios en 40 líneas, no todas ellas perfectamente conservadas. Se lo supone escrito después del año 538 a.C., por la circunstancia básica de que se refiere a la conquista de Babilonia por Ciro el Grande, evento que ocurrió justamente en ese año.
El Cilindro de Ciro refiere la conquista babilónica, sin jactarse demasiado de sus victorias militares, aunque sin evitar el lugar común de los testimonios propagandísticos antiguos, de considerar a Ciro como un hombre bendecido por los dioses por ser un triunfador (de hecho, se lo presenta casi como ejecutor de la voluntad de Marduk, el dios tutelar de Babilonia). Establece la comparación entre el "malvado" (por decirlo en esos términos) y derrotado régimen imperial de los caldeos, y el victorioso régimen de Ciro. El hecho más llamativo es que menciona como Ciro el Grande, lejos de entrar como sojuzgador de naciones, restituye a varias de ellas a sus tierras nativas (los caldeos tenían la costumbre de arrancar a la élite de las naciones conquistadas y sumirlas en Babilonia para impedir rebeliones futuras, algo que los hebreos experimentaron a su costa en el saqueo de Jerusalén de 587 a.C., y los hebreos quedaron tan agradecidos de Ciro que lo consideraron un Mesías).
El gobierno del Shah Mohammed Reza Pahleví transformó el Cilindro de Ciro en un extraordinario objeto propagandístico. En 1971 celebró los 2500 años de la Monarquía Persa, con una ostentosa ceremonia, y como parte de los festejos, regaló a las Naciones Unidas una réplica del Cilindro de Ciro, promoviéndola como la primera Carta Magna de Derechos Humanos en la Historia Universal. Muchos historiadores han criticado lo que aparece como una manipulación propagandística (en particular porque el régimen del Shah y su policía secreta, la temida SAVAK, tampoco se caracterizaban por un respeto demasiado estricto a los derechos humanos), ya que el concepto de derechos humanos en cuanto tales es una creación de la Revolución Francesa, si bien puedan existir antecedentes más antiguos. Aún así, nadie puede discutir que el Imperio Persa, de Ciro el Grande, fue un modelo de tolerancia política, en una época que consideraba al vencido en lid como un pueblo sin derechos, y en que arrasar ciudades rebeldes era considerado algo más o menos normal (por cierto, los griegos y romanos, considerados muchas veces como epítomes de civilizaciones humanistas, tampoco desdeñaron de tarde en tarde el deporte de borrar ciudades del mapa). Se ha discutido si este carácter tolerante y humanista del Imperio Persa era por el idealismo infundido por la religión ecuménica del Zoroastrismo a los persas, o bien una medida pragmática destinada a conservar formas gubernamentales que, después de todo, antes de la invasión persa igual funcionaban bien (los persas eran en ese tiempo un pueblo montañoso y no tan civilizado como babilonios, egipcios, arameos o griegos), pero el resultado es que la propaganda del Cilindro de Ciro no está demasiado lejos de la realidad: el Imperio Persa fue uno de los pueblos más humanitarios que conoció la Antigüedad (y quizás, todos los tiempos).
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domingo, 1 de marzo de 2009
El trikini.

El trikini es un invento de Rudi Gernreich, diseñador que ya anteriormente había inventado el monokini. En 1971 dio forma al Rouault, considerado el primer trikini. Este diseño fue modelado por Peggy Moffitt, entonces modelo habitual de Gernreich (ella había modelado anteriormente el monokini). Pronto, el trikini hizo furor en las playas europeas, y símbolos sexuales como Ursula Andress o Brigitte Bardot no despreciaron usarlos. El diseño setentero solía incluir también argollas de madera o de metal en las caderas, realzando el carácter de prenda hecha con retazos que buscaba proyectar el trikini.
Desde entonces, el trikini fue saliendo y regresando alternativamente del escenario de la moda. En el año 2008, Versace e Yves Saint Laurent decidieron que ya era tiempo de desempolvar el viejo diseño del trikini y darle nueva vida, aunque ahora dándole toques ochenteros para plegarse al revival de los '80s. Lo que seguramente durará hasta el próximo revival, para volver a apagarse y encenderse algún otro año...
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domingo, 15 de junio de 2008
¿Quién le disparó a J.R.?

Las soap opera eran ya viejas en el mercado televisivo estadounidense, cuando irrumpió "Dallas". Esta serie, ambientada entre millonarios del petróleo en Texas, emblematizó algunos de los más caros valores de la Era Reagan: el capitalismo salvaje, vidas de fantasía multimillonaria, exitismo económico, etcétera. No es raro que empezara poco antes (1978), y terminara en 1991, ya con George Bush de Presidente (el sucesor de Ronald Reagan). Pero este final de temporada inventó algo nuevo. Hasta el momento, los cliffhanger (es decir, los finales con "continuará") eran algo raro en los finales de temporada. De hecho, este final salió casi por coincidencia, porque los guionistas habían tenido que escribir apresuradamente cuatro capítulos adicionales a la segunda temporada, por encargo de la CBS, y no tenían mayores intenciones de mantener vivo o de sepultar a J.R.
Por lo mismo, en la trastienda de "Dallas" se desató la tormenta. Larry Hagman, el actor que interpretaba a J.R., aprovechó de desplegar una serie de agresivas exigencias salariales. Como los productores decidieron reemplazarlo, Hagman reveló en una conferencia de prensa, que no volvía a "Dallas". El reclamo de los fanáticos fue tal, que los productores resolvieron mantener el contrato de Hagman, ceder a sus demandas salariales, y darle un grado de control creativo dentro de la serie. Con lo que J.R., personaje concebido inicialmente como el villano, pasó a ser el verdadero protagonista de la serie.
Una vez estrenada la tercera temporada, los productores mantuvieron aún el suspenso. Recién en el cuarto capítulo de dicha temporada, estrenado el 21 de noviembre de 1980 (exactamente ocho meses después de la escena del disparo), revelaron que la tiradora era la cuñada de J.R., enrabiada porque esperaba un bebé de éste. El capítulo ("¿Quién lo hizo?") batió récords de taquilla: fue visto por 83 millones de espectadores en Estados Unidos, quebrando el récord anterior que había alcanzado el final de "El fugitivo" en 1967, trece años antes (sin contar el récord del final de la miniserie "Raíces"). Este récord sería quebrado por el final de "M*A*S*H" poco después, en 1983, pero aún en 2008 sigue siendo el más visto entre los capítulos que no son final de una temporada, de una serie televisiva yanki.
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domingo, 8 de julio de 2007
Garfield: La trivia.

Un gran colega felino de su seguro servidor el General Gato, el gato Garfield, ha venido marcando un pequeño hito en el mundo de la cultura popular desde su origen, en el año 1978. Alrededor suyo se ha juntado un poco de trivia, y es de solidaridad felina hacer reseña de la misma...
- La fecha de cumpleaños de Garfield es el 19 de Junio. Garfield es, por lo tanto, un Géminis. La razón es que el 19 de Junio de 1978, es cuando fue publicado Garfield por primera vez.
- Odie, el baboso perro amigo de Garfield, fue introducido por primera vez el 8 de Agosto de 1978, y era la mascota de Lyman, un amigo de Jon (el amo de Garfield, para los no enterados). El personaje de Odie se transformó en popular y siguió hasta el día de hoy, pero Lyman nunca llegó a serlo, y desapareció calladamente por la puerta lateral, sin que nadie lo haya echado de menos. En un especial televisivo animado de Garfield, Odie es traído directamente por Jon, mientras que en la película "Garfield", se explica la llegada de Odie por la intervención de la veterinaria de Garfield.
- Mucho en la tira cómica de Garfield es reflejo de la vida personal de Jim Davis, su creador y dibujante. Así Jon, el amo de Garfield, es dibujante de historietas. El propio Jim Davis se inspiró, para crear a Garfield, en los gatos que cotidianamente había conocido y con los cuales había convivido. Y Garfield, al igual que Jim Davis, reside en el Estado de Indiana, en Estados Unidos.
- Jon es descrito básicamente como un fracasado con las mujeres. Su más grande romance ha sido probablemente Liz Wilson, la veterinaria que atiende a Garfield, hasta el punto que, más de alguna vez, Garfield es usado como pretexto de Jon para acercarse a Liz. En la historieta, Jon ha conseguido alguna vez citarse con Liz, e incluso ha conseguido tener un noviazgo con ella... o algo así. En el paso de Garfield al cine (en "Garfield" y "Garfield 2"), Liz ha tenido hacia Jon una actitud mucho más receptiva (además del cuerazo de Jennifer Love Hewitt), y terminan siendo novios, al final de la primera entrega.
- Garfield también se dio cita con los Premios Razzies, que premian a lo peor de Hollywood. La película "Garfield 2" fue candidateada a "Peor Precuela o Secuela" y "Peor Excusa Para un Entretenimiento Familiar". No "ganó" en ninguna de ambas categorías...
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domingo, 3 de junio de 2007
Voyager y los volcanes extraterrestres.
Hasta el año 1979, en todo el Sistema Solar se conocía tan solo un cuerpo celeste en donde hubiera volcanes activos: la Tierra misma. Desde hace mucho que se sabe que los "cráteres lunares" son tales sólo de nombre, porque en verdad son restos de impactos de meteoritos sobre su superficie, y no verdadero vulcanismo tectónico en el cual el núcleo del cuerpo celeste escupe cosas al exterior. También en Marte se conoce el majestuoso Monte Olimpo, una montaña de 24 kilómetros de alto (tres veces la altura del Monte Everest, y dos veces y media más alta que la máxima altura de la tropósfera). Pero tampoco Marte presenta en la actualidad vulcanismo activo, si es que alguna vez lo hubo allí.
De pronto, de manera absolutamente impensada, los científicos de la NASA encargados de la misión espacial Voyager se llevaron una sorpresa increíble. Una de las imágenes que la Voyager 1 había enviado de Io, uno de los cuatro satélites mayores o "planetas mediceos" de Júpiter, presentaba un curioso penacho. Después de analizar la fotografía, llegaron a la conclusión de que ¡se trataba de un volcán! En la actualidad, se sabe que los volcanes de Io escupen azufre de su núcleo rocoso, y esto se produce porque Io está tan cerca de Júpiter, que la marea gravitaoria del planeta gigante expande y contrae alternativamente al satélite, provocando su actividad vulcánica.
Durante una década completa, Io mantuvo el honor de ser el único cuerpo celeste con volcanes, aparte de la Tierra. Pero en 1989, la misión Voyager 2 dio una nueva sorpresa, esta vez en órbita cerca de Neptuno. Porque se descubrió otro volcán más... ahora en Tritón, una de las lunas de Neptuno. Para mayor estupor de los científicos, como el cuerpo congelado que es, Tritón ni siquiera debería presentar actividad geológica... pero ahí están los porfiados volcanes, que en este caso escupen nitrógeno líquido (eso se piensa, al menos).
Las sondas Voyager develaron una enorme cantidad de misterios de los mundos exteriores del Sistema Solar, y entregaron más información en unas pocas horas que toda la anteriormente recolectada desde los tiempos de Galileo Galilei hasta el siglo XX. Y una de las más sorprendentes, son estos volcanes extraterrestres, en el sentido de estar emplazados fuera de la Tierra, y que escupen los materiales más impensados posibles...
NOTA DE SIGLOS CURIOSOS: Con este posteo, Siglos Curiosos se pone al día con un tema sobre el cual no hemos posteado mucho recientemente, cual es el de la ciencia y los científicos. Así es que a partir de hoy, y por todo el mes de Junio, Siglos Curiosos inicia un especial de anécdotas y curiosidades de la Historia de la Ciencia. Sigan en nuestra sintonía.
De pronto, de manera absolutamente impensada, los científicos de la NASA encargados de la misión espacial Voyager se llevaron una sorpresa increíble. Una de las imágenes que la Voyager 1 había enviado de Io, uno de los cuatro satélites mayores o "planetas mediceos" de Júpiter, presentaba un curioso penacho. Después de analizar la fotografía, llegaron a la conclusión de que ¡se trataba de un volcán! En la actualidad, se sabe que los volcanes de Io escupen azufre de su núcleo rocoso, y esto se produce porque Io está tan cerca de Júpiter, que la marea gravitaoria del planeta gigante expande y contrae alternativamente al satélite, provocando su actividad vulcánica.
Durante una década completa, Io mantuvo el honor de ser el único cuerpo celeste con volcanes, aparte de la Tierra. Pero en 1989, la misión Voyager 2 dio una nueva sorpresa, esta vez en órbita cerca de Neptuno. Porque se descubrió otro volcán más... ahora en Tritón, una de las lunas de Neptuno. Para mayor estupor de los científicos, como el cuerpo congelado que es, Tritón ni siquiera debería presentar actividad geológica... pero ahí están los porfiados volcanes, que en este caso escupen nitrógeno líquido (eso se piensa, al menos).
Las sondas Voyager develaron una enorme cantidad de misterios de los mundos exteriores del Sistema Solar, y entregaron más información en unas pocas horas que toda la anteriormente recolectada desde los tiempos de Galileo Galilei hasta el siglo XX. Y una de las más sorprendentes, son estos volcanes extraterrestres, en el sentido de estar emplazados fuera de la Tierra, y que escupen los materiales más impensados posibles...
NOTA DE SIGLOS CURIOSOS: Con este posteo, Siglos Curiosos se pone al día con un tema sobre el cual no hemos posteado mucho recientemente, cual es el de la ciencia y los científicos. Así es que a partir de hoy, y por todo el mes de Junio, Siglos Curiosos inicia un especial de anécdotas y curiosidades de la Historia de la Ciencia. Sigan en nuestra sintonía.
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