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domingo, 6 de mayo de 2012

Kotama Okada la luz que llegó a Japón.


Si algo tuvo el siglo XX con sus grandes convulsiones sociales, es que los mesías e iluminados emergieron como setas. Uno de ellos fue Kotama Okada, fundador de una religión llamada Mahikari, palabra japonesa que vendría a significar algo así como "luz verdadera". Porque por alguna razón, todos los que claman ser la luz de esto o aquello, lo son de verdad, ninguno se proclama como la luz falsa o algo así. En fin.

El caso es que Kotama Okada nació en 1901, y tuvo una carrera variopinta que lo llevó desde la Guardia Imperial hasta el mundo de los negocios, en donde terminaría por arruinarse. O no, porque después, sea que lo creyera de verdad o que todo fuera un timo, se convirtió al negocio más grande de todos: la religión. Porque en 1959 se le aparece nada menos que Dios, que le entrega una serie de nortes acerca de cómo ha creado la Creación, etcétera. Lo de siempre con los mesías, vamos.

Ni corto ni perezoso, Kotama Okada crea una religión llamado Mahikari, que es ante todo un culto de sanación. Un punto importante del culto, por supuesto, es considerar a Kotama Okada como el mesías, o lo que sea su equivalente en una religión oriental. Aunque mezcla elementos shintoístas y chamánicos, no pierde el tiempo en tentar una expansión agresiva por todo el mercado, proclamándose sucesor de Moisés, Jesús y Mahoma, a ver si algún abrahámico cae por ahí. La Humanidad materialista está condenada, y Kotama Okada está a cargo nada menos que de salvar a la misma, transmitiendo la purificación a través de la luz divina de la palma de la mano. Por supuesto que fuera del culto no hay salvación, sólo los purificados serán felices y salvos.

El mesías falleció en 1974, y de inmediato se suscitó el cisma. Kotama Okada había designado a un sucesor, pero apenas el mesías estaba fiambre, su hija Keiju Okada saltó al ruedo y dijo que en realidad ella era la verdadera sucesora del culto. La cuestión fue debatida en un lugar tan poco teológico y mesiánico como un prosaico tribunal de justicia, que le dio la razón al sucesor designado por Kotama Okada, quien siguió adelante con la religión. Keiju Okada, no resignándose a dicha suerte, fundó entonces su propia religión de la luz divina transmisible a través de la palma de la mano, en competencia con el tronco principal de la religión de la luz divina transmisible a través de la palma de la mano. Y así continuó existiendo esta religión o secta, como lo quieran ver, escindida en dos, algo que sin duda Dios no fue capaz de prever cuando se reveló a sí mismo en 1959...

jueves, 3 de mayo de 2012

El primer Cristo inglés registrado.


Aunque en lugares como Francia e Italia los mesías medievales han hecho nata durante la Edad Media, por alguna razón habrá que esperar nada menos que hasta la Inglaterra isabelina para que surja un auténtico Cristo inglés nativo, al menos en lo que a los registros históricos tenemos constancia. Bueno, un mesías inglés a lo menos. Pero más tarde o más temprano iba a ocurrir, y sucedió: William Hacket entró en escena. Y la historia de su delirante conspiración es digna de que le dediquemos un posteo. Hacket era sirviente en la casa de un gentilhombre inglés, y decidido a buscar su fortuna, renunció a su puesto y se dirigió a Londres, lugar en donde se encontró con Gilles Wittington, un sacerdote expulsado de la Iglesia por sostener opiniones demasiado sospechosas de calvinismo. Corre el año 1591, y este encuentro será la materia con la que se forjan los sueños. Los sueños deschavetados, en este caso.

Hacket y Wittington hicieron negocios juntos, parece ser, mientras que el segundo instruyó al primero sobre los misterios del Calvinismo, y por qué dicha secta es la mejor de todas. Habida cuenta de la afición que tienen los hombres de negocios por las doctrinas de Calvino, según las cuales la riqueza es un signo del amor de Dios... En fin, reflexiones aparte. Wittington introdujo entonces a una tercera persona dentro del círculo. Se trata de Edmund Coppinger, un corredor que ha creado un plan maestro para convertir a la reina Isabel I de Inglaterra y a todo el país de paso, a la verdadera fe del Calvinismo. A partir de este punto, los hechos se precipitarán.

Hacket empezó a embriagarse con la idea de volver calvinista a Inglaterra, y se plantea que si la reina se niega a la conversión, pues habrá que forzarla a ello. Sus aspiraciones no eran poca cosa, ya que Hacket se nombró a sí mismo Rey de Europa. Sus amigos, por su parte, fueron ungidos como profetas. Ya toda la tramoya mesiánica estaba lista, y sólo faltaba comunicarle al público que el Día de la Segunda Venida había llegado...

El 16 de Julio de 1591, el autoproclamado Rey de Europa ordenó a sus tres fieles (hay uno más que se sumó en el camino) que llevaran la buena nueva a los londinenses: Cristo ha vuelto para juzgar a la Tierra, y se encuentra en Londres. Los profetas salieron voceando las fulminantes noticias. Para no quedarse cortos, tuvieron la imprudencia temeraria de gritar también que la Reina de Inglaterra había traicionado a la nación, y por lo tanto debía abdicar a la Corona, nombrando a Hacket como rey por supuesto. Al poco, estalló un motín popular. La Reina Isabel, no demasiado contenta con los eventos, ordenó el arresto del mesías y sus tres profetas. Curiosamente, a pesar de ser la cabeza de la Iglesia Anglicana, Isabel no los procesa por blasfemia sino por lesa majestad. Con el resultado previsible: el primer mesías inglés se transforma también en el primer mesías inglés colgado de la horca.

domingo, 10 de julio de 2011

Nissim ben Abraham el mesías hispanojudío.


Avila, siglo XIII. Cristianos y judíos viven más o menos en paz, tanto como podía pretenderse en aquellos años (la tolerancia religiosa, sabido es, no era un rasgo característico de los cristianos medievales). Entre esta gente hay un hombre más o menos simple e ignorante llamado Nissim ben Abraham. En apariencia, es la última persona que podría en algún minuto pretender ser el mesías, en particular habida cuenta de que entre los judíos medievales, el reclamo de mesianismo viene acompañado muchas veces por un interés por la cábala, el esoterismo, el ocultismo, etcétera. Pero... sucedió.

De pronto, de la noche a la mañana, Nissim ben Abraham sufrió un cambio rotundo de personalidad: un ángel le ha hecho una serie de revelaciones. Entre los judíos, se supone que el mesías no debe proclamarse a sí mismo, sino que debe ser reconocido por sus discípulos (sin perjuicio de que algún que otro mesías ha impulsado la cosa: "digan quien soy", "adivinen qué", "¿se te ha ocurrido que a lo mejor yo...?"). El caso es que Nissim ben Abraham comenzó a comportarse como un iluminado, y escribió distintos textos cabalísticos, proféticos... etcétera. La comunidad judía se dividió: por un lado Salomón ben Aderet, un reconocido cabalista judío, manifestó su más profundo rechazo, mientras que algunos judíos, desconcertados, lo siguieron.

La historia de Nissim ben Abraham terminó de una manera un tanto bochornosa. Anunció que el mesías se revelaría finalmente en 1295. Probablemente pensaba ser proclamado él mismo (recuérdese: un mesías judío no se puede proclamar a sí mismo como tal). El día en cuestión, la sinagoga de Avila se llenó de gente lista para ver el espectáculo de los espectáculos. Y lo que vieron de pronto fueron...

...cruces. ¿Alucinación colectiva, una broma de algún infiltrado cristiano, una operación preparada por el mismísimo Nissim ben Abraham? Ignoramos la respuesta. El caso es que algunos judíos, indignados, se retiraron, pero otros lo vieron como una señal y optaron por hacer lo obvio en esas circunstancias, o sea, convertirse al Cristianismo. En cuanto a Nissim ben Abraham, desapareció de la Historia: no sabemos nada más de él. Dejándonos de paso con una serie de interrogantes sobre su breve y curiosa epopeya.

jueves, 7 de julio de 2011

Un par de mesías cabalísticos.


Aunque un mantra clásico de la educación en cuestiones históricas señala que el Renacimiento es el tiempo de la emergencia del Humanismo, el racionalismo, el secularismo, etcétera, lo cierto es que por debajo de las elucubraciones de algunos idealistas seguía siendo una época eminentemente religiosa. Incluso muchos intelectuales eran gente religiosa que hacía vida intelectual "a la moderna" para los antiquísimos fines de la religiosidad de toda la vida. Por tanto, al lado del humanismo florentino existió una enorme cantidad de nigromantes, ocultistas y charlatanes de lo esotérico que se hicieron la América. Entre ellos hubo dos cabalistas hebreos que en el tardío Renacimiento, finales del XVI y comienzos del XVII para ser más precisos, que se lanzaron a la aventura del mesianismo.

Entre la ristra de gente que pupuló alrededor de lo oculto en el tiempo antedicho, destacó en particular un tal Isaac Luria, un cabalista judío que revolucionó de arriba abajo toda la doctrina de la Cábala hebrea y es considerado de los grandes en el rubro. Un aspecto central de las doctrinas de Luria fue el tema del mesianismo (no el mesías cristiano o el Cristo, por supuesto, sino el mesías davídico hebreo). Algunos consideraron que el propio Luria era el mesías, aunque esa idea a la postre no prendió.

Uno de los más importantes discípulos de Luria fue Haïm Vital, nacido en la ciudad italiana de Calabria en 1543, y que al igual que los italianos de Rhapsody of Fire respecto del Heavy Metal nórdico, es más over-the-top, ligeramente más ridículo, y también su poco más entrañable que sus maestros. Este era un tipo raro que tenía visiones y todo, y que se convenció de una manera u otra que su maestro en verdad era el mesías, y que se revelaría en 1575. Es comprensible que se quedara un poco confuso cuando Luria falleció en 1572. Vital le dio entonces un par de vueltas al asunto, y llegó a una increíble conclusión: ¡Luria no era el mesías porque el propio Vital en realidad lo era! Pero guarda silencio: en la tradición hebrea el mesías no puede proclamarse, sino que DEBE ser reconocido y proclamado por los demás (judíos, claro). Por eso, se guardó su sentimiento mesiánico para su propio capote, no diciéndole a nadie su extraordinaria conclusión. Por eso, grande fue su sorpresa cuando en 1574 le visitó un tal Abraham Shalom que... ¡le dice que es el mesías! Shalom le explicó al atónito Vital que éste no era el mesías (Shalom lo es) sino el precursor del mesías, aquél que debe anunciar su llegada. Abraham Shalom le ordenó entonces a Haïm Vital que fuera a Jerusalén a cumplir su misión de proclamar al mesías. No era un viaje tan largo (todo lo antedicho transcurre en Safed, una ciudad palestina entonces bajo dominio del Imperio Otomano), pero aunque desconocemos la respuesta, no es demasiado difícil adivinarla, dado lo que sucedió después (básicamente: nada).

1575 llegó y se fue, y no se produjo ningún acontecimiento que significara la Revelación. Pasaron los años, y Haïm Vital esperó, y esperó, y esperó... En 1612, casi en la setentena y ya muy enfermo, decidió no aguardar más, y escribió un libro en que explicó al mundo que él era el mesías prometido, que lo sabía desde hace 40 años, y que sus sueños y visiones eran la prueba. Por alguna razón, los cuatro gatos que leyeron el texto en la comunidad hebrea no se convencieron demasiado sobre lo firme de las pruebas argüidas por Vital. Tampoco Haïm Vital pereció tan de inmediato como pensaba: el bochorno duró hasta 1620, año en que finalmente falleció, en la ciudad de Damasco. Han pasado casi cuatro centurias desde eso, algunos otros hebreos intentaron presentarse como el mesías, y en definitiva la vida sigue igual...

domingo, 12 de junio de 2011

Dios quiere reformar el sistema fiscal.



Ernest Thirouin fue un mesías bastante particular. Nació el 11 de noviembre de 1863, en el pueblo francés de Falaise (el mismo en donde, dato de trivia aquí, nació Guillermo el Conquistador). Durante años fue lo que podría ser considerado como un ciudadano modelo. En el año 1932, se celebraron elecciones legislativas en Francia, a las que Thirouin se presentó... y mordió el polvo.

¿Fue entonces que algo se descompuso en el reloj muelle del cerebro de Thirouin, o los pajaritos venían sonando de antes? El caso es que abandonó los cauces tradicionales de la política, y empezó a realizarla por medios, dijéramos... más mesiánicos. Partió por declararse el Reformador del Mundo, porque si tienes un programa político güeno, para que te vas a andar con falsas modestias. Editó un montón de folletos, y propició la "reforma revolucionaria", sea lo que sea eso.

En 1936, parece que el título de Reformador del Mundo empezó a quedarle pequeño, y pasó a ser "representante de Dios". Duró cerca de un año en este grado, y luego ascendió a... allá vamos... ¡¡¡DIOS!!! Thirouin explicó entonces que la Biblia miente, algo que debía saber de primera mano siendo Dios, y que la Tierra volverá a ser un Jardín del Edén si se aplica la reforma fiscal y de los seguros sociales que él proponía.

Falleció en 1944 (ignoro si antes, durante o después de que los Aliados en la Segunda Guerra Mundial redujeran el pueblo a escombros a punta de bombardeos, porque Falaise estaba dentro de la zona directa de ocupación nazi). Por increíble que parezca, Thirouin alcanzó a tener seguidores. Una treintena, más o menos, que son incluso menos que los seguidores que tiene este blog Siglos Curiosos, lo que bien pensado es algo penoso para alguien que es nada menos que... ¡Dios! Y todos esos seguidores estaban en la zona de Falaise, por supuesto, que nadie le hizo mucho más caso afuera... y por la falta de referencias sobre el personaje en Google, es poco probable que dicha, er... confesión religiosa... haya sobrevivido hasta nuestros días.

jueves, 22 de julio de 2010

La profecía sobre Jeconías que no se cumplió.

Los partidarios de creer que la Biblia es un libro inspirado por Dios, suelen citar como evidencia de dicha inspiración, las distintas profecías que se habrían cumplido. Todos saben que los profetas han lanzado regularmente profecías a los reyes, incluyendo el exilio en Babilonia, el regreso a Palestina, etcétera... ¡Y han cumplido! Claro que todas estas profecías están bajo sospecha porque no existen fuentes externas de terceros confiables que den fe de lo dicho por la Biblia, y siempre cabe la posibilidad de que sean textos redactados con posterioridad (cuando los acontecimientos se han cumplido), y achacados a los profetas antiguos para hacerles parecer verdaderos videntes. Y sin embargo... el texto bíblico también contiene varias profecías que manifiestamente NO se cumplieron. Y dichas profecías han sido lanzadas por piadosos hombres de Dios cuyos textos se conservan en la Biblia. Con lo que surge la pregunta: ¿para qué diablos querría Dios incorporar en Su Palabra, material que hiciera dudar a los creyentes? En este caso nos vamos a centrar en una profecía proferida por Jeremías contra Jeconías, que manifiestamente NO se cumplió.

Jeconías fue rey por apenas tres meses y un día. Podemos fechar con cierta exactitud su reinado hacia 598 o 597 a.C. Jeremías, a la sazón profeta, no le tiene mucho cariño, y le lanza lo que es casi una maldición gitana: "¿Es Jeconías una vasija rota e inútil, un trasto que nadie quiere? ¿Por qué son lanzados él y sus hijos a una tierra desconocida? ¡Tierra, tierra, tierra; escucha la Palabra del Señor! El Señor dice: "Anoten a este hombre en los registros como un hombre sin hijos, como un hombre que fracasó en la vida. Porque ninguno de sus descendientes llegará a ocupar el trono de David para reinar de nuevo en Judá" (Jeremías 22:28-30). Dejando de lado la cuestión de por qué los descendientes de Jeconías iban a tener que pagar sólo porque Dios se la tenía jurada a un ancestro suyo a cientos o quizás miles de años de distancia en el pasado, el caso es que Nabucodonosor depuso a Jeconías, y lo exilió en Babilonia (esto es el primer asedio de Jerusalén, porque después hubo un segundo en el cual fue quemado el Templo de Salomón original, y ahí sí que se acabó la independencia hebrea). Hasta ahí, todo bien. Después se ponen buenas las cosas.

Resulta que hacia 520 a.C. (según Ageo 1:1), Zorobabel recibió la misión de llevar a los judíos exiliados desde Babilonia hasta Israel. ¿Y quién era este Zorobabel? Era hijo de Pedaías (1 Crónicas 3:17-18) o de Sealtiel (Ageo 1:1). Ya aquí tenemos una contradicción entre dos textos supuestamente inspirados por Dios. Claro, uno puede suponer que lo importante es el mensaje de fondo o la moraleja, no el detalle histórico, pero no se ve claro por qué Dios habría de dejarle clarito a dos profetas distintos, como clara seguramente es la Palabra de Dios cuando la inspira el Creador de todas las cosas, que un personaje histórico tan importante como Zorobabel es hijo de uno o de otro. Pero, yendo al grano, en lo que a nosotros se refiere... ¡la discrepancia no interesa porque Pedaías y Sealtiel eran hermanos, y ambos eran hijos de Jeconías! Aunque por boca de Jeremías, la descendencia de Jeconías estaba maldita hasta que las montañas se hicieran polvo, resulta que a la tercera generación, un nieto del maldito por Dios era la máxima autoridad política de los hebreos. No era rey, claro, sino apenas gobernador en nombre de los persas (entretanto, los hebreos saludaban a Ciro como el mesías), pero un trono sigue siendo un trono, sea con el título que sea.

Y se pone aún mejor. Resulta que desde tiempos anteriores al exilio en Babilonia, una de las señas características del mesías era que debía ser del linaje de David. Este elemento fue incorporado a la mitología bíblica (según los escépticos) o profetizado (según los creyentes) por Isaías (lean Isaías 11 completo al respecto). Vale que Ciro fue saludado como mesías, pero al final resultaba que no era (a pesar de lo cual, el autor anónimo llamado "Deuteroisaías" porque se atribuyó la identidad de Isaías y escribió una secuela del libro original, lo saludó como tal en el capítulo 45, contradiciendo lo dicho en el 11 por el Isaías de verdad, porque Ciro no era del linaje de Jesé o su hijo David). A tanto llegaba esto, que los evangelistas Mateo y Lucas no perdieron tiempo alguno en escribir sendas genealogías de Jesús (que por cierto, en un a estas alturas del partido no demasiado sorprendente giro, se contradicen ambas si se toman la molestia de leerlas), en que se "demuestra fehacientemente" que Jesús es descendiente de David. ¿Y quién está injertado en medio de la generalogía de Mateo? Pues nuestro buen conocido Jeconías, denunciado como antepasado de Jesús, a pesar de que ningún descendiente de David llegaría a ocupar el trono de Judá... Uno puede argumentar que desde el punto de vista cristiano, el mesías en realidad no es un salvador terreno que restaurará el Reino de David, sino un salvador espiritual, y que los judíos entendieron esto trágicamente mal. Pero si ese fuera el caso, ¿por qué entonces Mateo le sacó lustre a su genealogía metiendo a Jeconías en el sarao, si con ello nada le aportaba al retrato de Jesús como el verdadero Ungido del Señor, dejando de paso a un hombre tan "inspirado por Dios" como Jeremías como un embustero, al menos en lo que a tal profecía se refiere...? Porque ninguno de sus coetáneos iba a aceptar un mesías que no fuera descendiente de David, claro está. Así es que no queda más remedio que admitir la existencia de un lapsus en el texto bíblico. Y como a estas alturas me empieza a doler la cabeza (e imagino que a ustedes también), lo dejaré hasta aquí por el minuto. Saquen sus propias conclusiones.

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