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domingo, 16 de diciembre de 2012
El atentado contra Barrabás.
Ya se ha hecho casi un lugar común dentro de Siglos Curiosos que aludamos al petulante, corrupto, narcisista y emprendedor gobernador de Chile don Francisco de Meneses Brito (1664-1668) con el cariñoso sobrenombre que sus contemporáneos le pusieron: Barrabás. Las barrabasadas de este personaje pueden llenar páginas y páginas, pero no se crea que se puede ir por la vida siendo un barrabás sin desatar anticuerpos. En sus poquísimos años de gobernación, Francisco de Meneses Brito tiene a su haber el récord de ser uno de los pocos gobernadores de Chile, quizás el único, en haber sufrido un atentado personal en su contra. El hechor fue un personaje llamado Manuel de Mendoza, veedor del ejército en Concepción, que en honrado desempeño de su cargo había intentado perseguir y atajar las exacciones que Meneses y sus acólitos cometían con los bienes y el situado del ejército. Y como ninguna buena acción queda sin su correspondiente castigo, Mendoza fue depuesto y desfavorecido del todo, hasta el punto que quedó en la pobreza más absoluta.
Corría el año de 1667. Enfermo, sin goce de sueldo y pobre de solemnidad, habiendo obtenido permiso para ir a Santiago no le quedó más remedio que asilarse como indigente en el hospital de San Juan de Dios. Quiso la suerte loca que Francisco de Meneses acudiera a tal lugar al prior de los padres hospitalarios, acompañado de su ayudante. Allí, Mendoza concibió el proyecto de librar a Chile de la tiranía de Meneses por mano propia. Cuando el gobernador se retiraba, Mendoza le disparó un tiro, pero falló. Meneses y su ayudante se le precipitaron con espadas, dispuestos a liquidarle allí mismo. En la refriega posterior murió un vizcaíno sirviente de Mendoza que se metió para defender a su amo. Meneses por su parte salió levemente herido, aunque con posterioridad, para darse aires y que la gente lo considerara como aún más agraviado, reportó haber recibido una docena de heridas.
La venganza de Meneses, hombre fatuo y pagado de sí mismo, fue implacable. Con fuerza pública ingresó en el hospital a pesar de que, como establecimiento religioso, tenía el privilegio legal del derecho de asilo. El cadáver del vizcaíno fue llevado a la plaza pública, azotado (¡!) y colgado de la horca (¡¡!!). Mendoza estaba escondido en el hospital, y fue encontrado y arrancado a viva fuerza de allí. El comisario de la Inquisición exigió de inmediato que Mendoza le fuera entregado para ingresarlo a la cárcel pública, y ser juzgado por los tribunales eclesiásticos con los privilegios que a los asilados les reconocía el fuero eclesiástico. Meneses, lejos de recapacitar en su ilegalidad, juzgó que los religiosos estaban complotando en su contra, viendo una enorme conspiración detrás, lo que mirado desde la actualidad no parece ser el caso. Meneses mandó someterle a torturas, pero ni los mayores quebrantos consiguieron que Mendoza dijera otra cosa sino actuar en solitario para liberar a Chile de la peste de Meneses.
Meneses ordenó finalmente enviarlo a la cárcel pública, pero para humillarlo, mandó raparle la barba y la cabeza, y vestirlo de loco. Lejos de desteñir su reputación, sólo consiguió darle un aura de mártir frente al pueblo que odiaba a Meneses como se odia al gobernador más corrupto que padeció Chile en sus dos y medio siglos de dominio hispánico. Un cronista eclesiástico anotó: "tan exhausto y desangrado que algunas personas piadosas le iban sirviendo de cirineos en la pasión de aquel martirio" ("cirineo" por alusión a Simón de Cirene, que según el Evangelio ayudó a Jesucristo a cargar la cruz). Meneses fue lo suficientemente estúpido como para haber exhibido al hechor como loco, y después condenarlo a muerte como si fuera un responsable en su sano juicio. Las campanas de las iglesias tocaron entonces de la manera en que se anunciaba una excomunión: la que las autoridades eclesiásticas fulminaron contra Meneses y contra quien ejecutara al infeliz Mendoza. Pero fue en vano: Meneses mandó que la tropa entrara en la cárcel y ejecutara a Mendoza mediante el garrote. A continuación consiguió una resolución de la Real Audiencia en que se "aconsejó" a la Inquisición el levantar la excomunión sobre Meneses y los suyos. Debido a la decisión mostrada por las tropas adictas a Meneses, el comisario de la Inquisición decidió que tal vez se había pasado un tejo, y con prudencia levantó dicha sanción. Meneses reafirmó aún más su autoridad mandando perseguir a algunos vecinos de Santiago, bajo la sospecha de complicidad con el atentado. Hay algo de ironía en que Meneses debió haberse ido a la cama muy tranquilo, pensando haber escarmentado a sus enemigos, mientras que en el intertanto, el virrey del Perú ya había sido autorizado por doña Mariana de Austria para separar a Meneses de la gobernación y seguirle su correspondiente juicio de residencia. Hay otro resto de amarga ironía en que si Mendoza hubiera esperado algunos meses, hubiera conseguido salvar la vida...
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domingo, 29 de julio de 2012
La venganza marcha en bulldozer.
Esta es quizás una de las más exóticas historias de venganza que nos toque publicar en Siglos Curiosos. Porque es una venganza servida en... un bulldozer. El individuo en cuestión es Marvin Heemeyer, cuyo negocio era la reparación de automóviles, en particular de silenciadores. Para estos efectos, cuando había alcanzado la cuarentena (de edad, no de automóviles, valga la aclaración) compró un terreno de unos 8.000 metros cuadrados para su negocio. Hablamos del año 1992, en Granby en el estado de Colorado en Estados Unidos, en concreto. Y concreto es lo que se le vino encima, porque en efecto una planta de lotes de concreto se interesó por el terreno. Marvin Heemeyer estuvo dispuesto a vender primero por 250.000 dólares, pero luego subió la suma a 375.000, y finalmente a un millón. De pronto y de manera bastante rápida, el territorio fue recalificado, y la planta pudo instalarse en un territorio adyacente, privando a Marvin Heemeyer de la entrada a su negocio. Para colmo, Heemeyer se llevó una multa porque la planta no le dejó salida para su alcantarillado. Después de todo esto, Heemeyer cerró su negocio, y abrió... su venganza.
La venganza en este caso se llama "bulldozer". En un trabajo digno de "Los magníficos" o "MacGyver", Heemeyer se adjudicó un bulldozer en una subasta y comenzó a reacondicionarlo de manera artesanal, utilizando toda su pericia para convertirlo en un potente vehículo blindado con 12 pulgadas de acero. Incluyendo cámaras de televisión para tener visión exterior, y dos mirillas por las cuales podía disparar sendos fusiles. El resultado, un testigo lo describió así: "lucía como un tanque futurista". El blindaje estaba específicamente diseñado para que el armamento que la policía disparara no pudiera hacerle mella ni al vehículo ni, lógicamente, a su conductor. Que sería el propio Heemeyer, lanzándose a sí mismo en contra de todos los blancos directa o indirectamente vinculados con lo que él percibía su tragedia personal.
El 4 de Junio de 2004 vino el día de la venganza: Heemeyer lanzó su vehículo a la calle (sin preocuparse de abrir un acceso para el mismo: rompió su propia pared), y comenzó a demoler lenta y metódicamente todos los edificios que, según él, de una manera u otra estaban conectados con su desgracia personal. Con los fusiles, disparó contra tanques de propano en las propiedades objetivo de su ira rampante, incrementando por supuesto los daños. Cayeron el edificio de la alcaldía, la planta de concreto, la oficina de un periódico que había escrito editoriales en su contra, etcétera. En total, ocho edificios fueron demolidos y cinco quedaron con graves daños. Su ira se extendió incluso contra la casa de la viuda de un alcalde anterior que había estado vinculado al litigio... a pesar de que dicho alcalde, como podrá deducirse de que usáramos la palabra "viuda", llevaba tres años de fallecido. Parece ser, en todo caso, que Heemeyer se preocupó de que los edificios estuvieran desocupados o al menos no hubiera víctimas: de hecho no hubo, aunque claro, si uno está lanzando un bulldozer contra un edificio, uno debería tener claridad que por muchas buenas intenciones que se ponga, el riesgo es bastante elevado. Todo terminó cuando el vehículo se averió, y la policía por fin después de doce horas pudo abrir el bulldozer, sólo para encontrarse con que Heemeyer se había pegado un tiro con su propia arma. En cuanto al bulldozer mismo, ahora apodado "killdozer" aunque el único muerto fue el propio Heemeyer, el vehículo fue desmantelado y sus restos dispersados, para evitar que algún lunático los conservara como souvenir. ¿El resultado final? Pérdidas por SIETE MILLONES DE DÓLARES.
Algún tiempo después salieron a la luz algunas cintas en donde Heemeyer hacía algunas interesantes confesiones. En ellas, veía el hecho de que nadie hubiera pujado más que él para hacerse con el bulldozer en un remate, como un signo de que Dios estaba pavimentando su camino hacia la venganza. Sentía que Dios mismo estaba construyendo el blindaje del bulldozer a través de sus manos, y era parte de su destino el ser soltero y sin hijos para no tener ataduras sentimentales que le impidieran darle un castigo a la gente "malvada" en su camino. Añade: "Esta es la manera en que se supone que sea. Dios me bendijo por adelantado por la labor que estoy a punto de ejecutar. Es mi deber. Dios me ha pedido hacer esto. Es una cruz que voy a cargar y la estoy cargando en el nombre de Dios". Y culmina: "Por la ira, por la maldad, por el odio de ustedes, es que no funcionan conmigo. Voy a sacrificar mi vida, mi miserable futuro que ustedes me dieron, para mostrarles que lo que ustedes hicieron está mal"...
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domingo, 18 de marzo de 2012
El desastre aeronáutico de Lockerbie.

Uno de los impactantes desastres en la historia de la aviación, lo constituye el atentado terrorista que le costó la existencia al vuelo 103 de Pan Am, y la vida a 270 personas tanto en vuelo como en personas sobre tierra firme en el pueblo de Lockerbie, en Escocia, Inglaterra. El vuelo era un Boeing 747 que venía desde Frankfurt, y despegó de su escala en Londres a las 18:25 horas del 21 de Diciembre de 1988, con destino a Nueva York. A las 18:56, el vuelo alcanzó los 10.000 metros de altura y la velocidad de crucero, sobre los cielos de Escocia. A las 19:03 desapareció de los radares, reemplazado sólo por algunos puntos menores: era el eco de los restos del avión ahora siniestrado... La aeronave se desplomó sobre la mencionada aldea de Lockerbie, sembrando el caos: uno de los motores abrió un cráter de cinco metros, mientras que el ala explotó en medio de una bola de fuego de 40 metros de ancho. 21 casas fueron destruidas en total. Los 243 pasajeros, más 16 tripulantes, más 11 personas en tierra firme, resultaron muertas en la catástrofe.
La autopsia de inmediato reveló grandes daños pulmonares en las víctimas. Para los patólogos forenses se hizo obvio que el avión había sufrido alguna clase de descomprensión brusca. Como la provocada por un boquete en el fuselaje abierto por una bomba, por ejemplo. Los investigadores se abocaron entonces a la misión de recoger cuanto fragmento del vuelo fuera posible encontrar: cerca del noventa por ciento de las piezas pudieron ser recuperadas, y ensambladas para reconstruir el avión siniestrado dentro de un hangar que antaño había servido como almacén de municiones para el Ejército.
Pronto se descubrieron indicios de explosivos plásticos, en concreto de Sentex, cerca de los contenedores de equipaje de la bodega delantera. Se encontró además un trozo minúsculo de circuito integrado, y un fragmento de un radiocasette Toshiba. Los investigadores reconstruyeron la zona del fuselaje donde se encontraba la bomba, e hicieron detonar distintas cargas en contenedores idénticos, hasta conseguir daños similares a los resultados del siniestro. Se descubrió así que la bomba iba en una maleta de la segunda capa de éstas en el contenedor, y que por lo tanto, debió ser cargada en Frankfurt. La bomba, al detonar, habría abierto un boquete en el morro de la nave, y la onda expansiva sumada al choque de éste con la atmósfera habrían hecho el resto, arrancando dicho morro y descabezando la nave, arrojándola en picado.
Descubrieron también fibras de ropa procedentes de Malta, y desde ahí, la investigación arrojó como conclusión que el responsable era un libio que había echado la maleta arriba, pero que no había subido al avión. En 2001, basado en toda esta evidencia, un tribunal de Escocia condenó a Abdelbaset al-Megrahi, el libio en cuestión, a cadena perpetua, aunque fue liberado después en 2009 por razones de salud, ya que padecía cáncer de próstata. La condena de al-Megrahi en todo caso ha sido discutida, y hay quienes sostienen su inocencia y error judicial. Cualquiera sea el caso, el atentado de 1988 hizo cambiar las políticas de seguridad en las aerolíneas: todo equipaje cuyo dueño no pudiera ser localizado a bordo, pasó a ser desembarcado de inmediato, aunque el pasajero en cuestión tuviera tarjeta de embarque. También en futuros diseños de aeronaves se introdujeron medidas para hacer más resistente el casco frente a otro posible evento de naturaleza similar.
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jueves, 15 de marzo de 2012
Un ciprés y un perro pekinés delatores.

Australia, a mediados del siglo XX. Bazil y Frieda Thorne, habitantes de la ciudad de Sidney, podían considerarse afortunados, ya que habían ganado una lotería implementada por el Estado, para ayudar a sufragar los gastos de construcción de la Opera de Sidney, en construcción por aquellos años. Hasta que cinco semanas después, el 7 de Julio de 1960, su hijo Graeme de ocho años de edad fue secuestrado. Hubo dos llamadas telefónicas, en un inglés con fuerte acento, pidiendo 52.000 dólares de rescate. Luego, silencio absoluto. La noticia desató conmoción pública, ya que era el primer secuestro por rescate registrado en la historia criminal australiana. Además, la noticia del premio era pública, incluyendo fotos en la prensa... y la dirección publicada en los diarios (por supuesto que, en sorteos posteriores, se implementaron medidas de privacidad para evitar que esto volviera a ocurrir. Aunque esto fue demasiado tarde para los Thorne. De los errores se aprende).
Habían pocas pistas para el secuestro: la única sólida era la presencia de un Ford Customline azul de 1955, avistado por testigos. Después aparecieron la gorra, el abrigo y los libros del chico, tirados en alguna parte. Y finalmente, el 16 de Agosto, apareció el cadáver del chico, envuelto en una manta. Luego del análisis forense respectivo, se dedujo que el chico había sido asfixiado y golpeado hasta la muerte. Por el moho presente, se calculó en seis semanas la data del fallecimiento: o sea, casi de inmediato después de haber sido secuestrado. Podría ser un crimen sin resolución, pero...
...ahí estaban los peritos, listos para la acción. En algunas partes de la ropa del niño aparecieron dos interesantes indicios. Uno de ellos fue pelo animal. Se llegó a determinar que éstos pertenecían a un perro pekinés. Otro fue la presencia de unos gránulos de color rosado. Se trataba de mortero de construcción. Tambien detectaron la presencia de un tipo de ciprés inusual en el lugar del hallazgo del cuerpo. Allí donde coincidieran los tres elementos, el mortero rosado, el ciprés y el pekinés, era posible que estuviera la clave del delito.
Después de algunos llamados a la colaboración ciudadana, se localizó una vivienda con mortero rosado y ese tipo de ciprés, en las afueras del suburbio de Clontarf, en la misma Sidney. Al ser interrogados, los inquilinos dieron varios indicios sobre el antiguo arrendatario, un húngaro que se había cambiado el nombre a Stephen Bradley. El acento de Bradley fue descrito como duro, y además, había dejado la casa el día mismo del secuestro. Registrando el lugar, apareció una foto de Bradley en un picnic familiar, sobre la misma manta en que habían encontrado al chico. Poco después se confirmó que Bradley tenía un perro pekinés, el cual acabó en una clínica veterinaria. El Ford azul apareció en un concesionario, y al ser registrado, tenía restos de mortero rosado en el maletero. Con toda esa evidencia, la justicia cayó con todo sobre Bradley: éste en el intertanto navegaba con rumbo a Inglaterra, pero orden de extradición mediante, le consiguieron echar la mano en Colombo, Sri Lanka, y llevarlo de regreso a Australia. Su condena a cadena perpetua fue relativamente corta: falleció en prisión de un ataque al corazón en 1968, con apenas 42 años de edad.
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domingo, 11 de marzo de 2012
Asesinando con gérmenes.

Una de las principales preocupaciones del común de los asesinos que recurren al envenenamiento como método para deshacerse de sus víctimas, es conseguir que todo parezca natural. De esta manera, el asesinato no sería descubierto simplemente porque todo parecería un ataque al corazón, o una enfermedad cualquiera. Existen montones de casos de reyes o personas poderosas que han muerto de males que han sembrado la duda en los historiadores posteriores: ¿envenenamiento o enfermedad? Un envenenador lo suficientemente listo podría incluso no dejar rastros de su crimen para la posteridad. Y quizás, la mejor manera de envenenar a una persona de manera que la muerte parezca una enfermedad natural es... envenenarla precisamente con los gérmenes que producen dicha enfermedad natural.
Eso debió haber pensado Arthur Warren Waite cuando decidió deshacerse de sus suegros, John E. Peck y señora. Este era un dentista de Nueva York, y podía tener acceso a materiales como ése. El móvil era aparentemente el dinero, que los suegros en cuestión tenían en cantidad; no en balde, el señor Peck era farmacéutico. Warren Waite echó a andar la guadaña con su suegra, metiéndole gérmenes de la gripe mezclados con difteria dentro de la comida. La pobre mujer falleció en enero de 1916. La mitad del trabajo estaba lista.
Luego, Warren Waite introdujo gérmenes de la tuberculosis en el inhalador nasal de John E. Peck. El hombre resultó ser más resistente que su señora, pero finalmente falleció el 12 de Marzo del mismo año. De inmediato le practicaron al cadáver una autopsia, y como parte del procedimiento estándar, le hicieron pruebas para el envenenamiento por arsénico. El test resultó positivo.
Cuando fueron hasta la consulta odontológica de Arthur Warren Waite, encontraron varios libros con farmacología, en donde se habían marcado varias referencias al funcionamiento del arsénico en el organismo, y su reacción con otros compuestos químicos. El ahora sospechoso fue recogido medio inconsciente y diciendo incoherencias, debido a un infructuoso intento de matarse por sobredosis, al entrar en pánico. Al final el propio Arthur Warren Waite confesó que había tratado de ayudar a sus amigos los bacilos de Koch para rematar al viejo, envenenándolo con el viejo y convencional arsénico. Por no armarse de paciencia y por no confiar en sus amigas las bacterias, Arthur Warren Waite terminó achicharrado en la silla eléctrica, el 24 de Mayo de 1917.
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jueves, 8 de marzo de 2012
En coma y embarazada.

Existen toda clase de historias allá afuera, y no todas ellas son bonitas. Esta en particular no lo es. El escenario es la ciudad de Nueva York. Todo partió en el año 1985, cuando una chica llamada Kathy, que planeaba estudiar sicología, sufrió un accidente cuando su vehículo patinó sobre el hielo y se estrelló contra un árbol. Como resultado, quedó en coma durante varios años. Todo transcurriría con la triste monotonía de las personas que están años en coma a la espera de qué sucederá con ellas. Hasta que de pronto, en diciembre de 1995, los médicos notaron que su barriga crecía anormalmente. Los médicos lo examinaron todo, incluyendo un posible bloqueo gástrico, hasta que se les ocurrió determinar si por casualidad estaría embarazada... y lo estaba. Con cuatro meses y medio. Estando en coma.
Por supuesto que la única posibilidad era que alguien la hubiera inseminado, de manera que al interior de la clínica comenzó una investigación en toda regla. Algunos compañeros recordaron que un enfermero llamado John Horace, se comportaba de manera sospechosa en la habitación de la paciente. Se le pidió una muestra de saliva, la cual dio como posibilidad de 99,55% que fuera el padre. La corte ordenó en seguida una prueba de sangre, con lo cual se terminó de confirmar el hecho, lo que le acarreó una condena a prisión por 25 años. Su excusa es que había leído en un libro médico, que una mujer en coma, al quedar embarazada, recobraría la conciencia... Parece ser que, por otra parte, el individuo había sido conflictivo en contrataciones anteriores, e incluso un tiempo había actuado como "terapista sexual"...
Pero quedaba la otra parte, la del embarazo. Los médicos prestaron toda la atención posible, aunque más con profesionalismo que con esperanzas, ya que no se esperaba que el niño viviera. De todas maneras todo podía ser posible, ya que se pensaba que una mujer en coma no podía quedar embarazada, y había sucedido. El niño nació finalmente prematuro el 18 de Marzo de 1996, nueve semanas antes de lo esperado, con unos 1200 gramos de peso. Aún así, los médicos anunciaron que su aspecto era saludable, y que tenía posibilidades de vivir. Desafortunadamente, la madre ya no viviría mucho más. Falleció en 1997, por motivos ajenos al embarazo, y sin haber despertado nunca de su coma.
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domingo, 18 de septiembre de 2011
El escándalo de la fragata Scorpion.

Uno de los más sonados escándalos en la historia chilena que involucran abuso de autoridad (y de ésos hay una tonelada), es probablemente el relacionado con el de la fragata Scorpion, en los años inmediatamente anteriores a la independencia. De hecho, este escándalo ayudó en gran medida a catalizar los sentimientos patrióticos en la gente, debido a que en medio del ajo estaba nada menos que el Gobernador de Chile, a la sazón Francisco Antonio García Carrasco. En la época, el contrabando era una actividad muy lucrativa en las costas del Imperio Español debido a las restricciones comerciales impuestas por la metrópoli, sumadas a la pujanza del comercio francés e inglés, buscando abrirse nuevos mercados, aunque fueran un mercado negro. Por otra parte, parece ser que más allá de sus actividades ilegales, Tristán Bunker el capitán de la Scorpio era un hombre de honrar sus compromisos. La fragata Sorpion navegó varias veces los mares australes como ballenero, pero a la larga terminó abandonando debido a que habían mayores beneficios en el contrabando. El contacto en Chile era Enrique o Henry Faulkner, un médico afincado en Quillota, de origen inglés o estadounidense a según la fuente. Bunker y sus armadores ingleses arreglaron entonces el envío de un contrabando por ochenta mil libras esterlinas en paños y telas de hilo (sí, ésas cosas se contrabandeaban en aquellos años). En 1808, la nave emprendió un viaje de tres meses desde Plymouth en Inglaterra hasta Topocalma, en la costa de Colchagua en Chile. Una vez arribado, Bunker mandó llamar a Faulkner desde Quillota a Topocalma, para concretar la transferencia del contrabando. El correo fue un hacendado local llamado José Fuenzalida Villela, quien jugó a dos bandas: mandó avisar a Faulkner, en efecto, pero también avisó a un funcionario español llamado Francisco Antonio Carrera.
Resultó entonces que entre los tres (Faulkner el comprador, Fuenzalida el hacendado y correo, y Carrera el funcionario) se coaligaron para hacerle una quitada a Bunker. El pretexto era que, estando la Scorpio en actividades de contrabando, podía hacerse presa de la nave y su contenido... sin pagar por el mismo, claro. Para ganar tiempo mientras sus compinches se movilizaban a Colchagua, Fuenzalida le dijo a Bunker que sacara la Scorpio a mar abierto y navegara un poco más, e incluso le ofreció algunas vacas para que los marinos se alimentaran por un tiempo. Bunker, sin sospechar lo que se le venía encima, aceptó de buena fe. En paralelo, para asegurar el golpe, Carrera envió a Fuenzalida con cartas oficiales para entrevistarse nada menos que con el Gobernador de Chile, Francisco Antonio García Carrasco, quien de esta manera también quedó metido en el complot. García Carrasco debió apurarse en echar a andar la quitada porque en el intertanto la autoridad aduanera a cargo de Manuel Manso se había dado cuenta de que andaba una fragata sospechosa dando vueltas. Si la aduana intervenía, era obvio que la quitada se iba al diablo. A tanto llegó el doblez, que cuando Fuenzalida empezó a experimentar algunos escrúpulos de conciencia, sin querer retirarse del proyecto pero al menos dejarle algo a Bunker por su corrección en los tratos, entre los otros conjurados empezaron a darle pistas falsas para dejarlo fuera de la operación, a pesar de que el propio Fuenzalida la había financiado en su mayor parte de su propio peculio.
El golpe finalmente se concretó el 13 de Octubre, fecha en que la Scorpion arribó a Quilimarí para concretar finalmente la entrega del contrabando, contra el cual se cargaría la fragata con plata y cobre. Los metidos en la conjura consiguieron convencer a Bunker, que algo sospechaba, de que todo marchaba perfectamente, lo hicieron bajar a tierra, y le ofrecieron una opípara cena. Una vez allí se suscitó un griterío. Un testigo presencial citado por el historiador Diego Barros Arana dijo: "El capitán se levantó de su asiento, pero inmediatamente recibió una puñalada por la espalda. (...) Bunker, aunque herido, alcanzó a salir afuera para ganar los botes, pero fue alcanzado y asesinado. Entonces fue desnudado, y amarrándole un lazo a una de sus piernas fue arrastrado a corta distancia y arrojado a un hoyo que parecía hecho a propósito para él. A mí me parecía que todavía daba señales de vida, y quise acercarme a él, pero no me lo permitieron. Yo pude ver esto a la luz de cuatro faroles y del fuego de una fogata". Varios marineros de la Scorpion fueron masacrados, y la nave remitida a Inglaterra.
La cosa se puso fea cuando Manuel Manso, como encargado de la aduana, determinó que estando España e Inglaterra bajo armisticio, no correspondía la presa de la Scorpion como nave enemiga sino apenas su comiso. Con esto, se iba al traste la maniobra de los conjurados para apoderarse del contrabando. García Carrasco hizo entonces valer su condición de Gobernador de Chile y dando un golpe de autoridad, sin consultar a administración o tribunal alguno, declaro por sí la presa, y se repartió la misma entre los apresadores. El escándalo fue mayúsculo: mientras que los hechores materiales estuvieron en un tris de ser linchados en las calles de Valparaíso a los gritos de "¡Asesinos!", en Santiago los notables empezaron a moverse para que los tribunales aclararan el enredo y establecieran responsabilidades. Cuando la noticia llegó a España, el gobierno estaba radicado en la Junta de Cádiz, que apoyó las acciones de García Carrasco, basadas en un oficio del propio Gobernador... hasta que llegaron informaciones paralelas por parte de los vecinos de Santiago e incluso desde el mismísimo gobierno de Inglaterra. Por desgracia, cuando la Junta de Cádiz dio la orden de restituir los bienes mal habidos, ya era el 23 de Abril de 1811, y el Gobierno de España ya no tenía injerencia en los asuntos de Chile, que a la sazón estaba en manos de la Junta de Gobierno. Para cuando los españoles reconquistaron Chile en 1814, muchos de los involucrados ya se habían puesto a buen recaudo tanto ellos como el botín. Menciona don Augusto Poblete Solar en su obra sobre Quillota ("Quillota: Sus escritores, su pasado y su gente"), que Faulkner llegó a ocupar la Gobernación de Quillota en 1823, y que en 1844 se compró un fundo llamado Santa Teresa...
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domingo, 21 de agosto de 2011
Cadáveres en óptimas condiciones.
A comienzos del siglo XIX, las Escuelas de Medicina habían desarrollado una siniestra reputación. Nadie dudaba de que el estudio "en terreno", con cuerpos humanos verdaderos, era y es necesario para la formación de un futuro médico. Pero la ley británica exigía enterrar a todos los cadáveres. Los únicos que "escapaban" a este destino eran los cuerpos de los ejecutados, y aún éstos comenzaban a escasear debido a la aplicación más humanitaria de las leyes que se comenzó a hacer en dicha época. Ironía suprema: la humana actividad de darle salud y años de vida a las personas se vio resentida por la humana compasión de ir eliminando progresivamente la pena de muerte. No es raro que en el siglo XIX, los estudiantes de Medicina cobraran fama de rondadores (y cavadores) de tumbas y perturbadores de la paz de los gusanos del cementerio. Y como cualquier actividad humana en que la demanda es alta y la oferta es baja, surgen aquellos avispados que se encargan de crear un mercado negro al respecto. En este caso, los inteligentes fueron dos William: William Burke y William Hare. No fueron los únicos, pero sí fueron los más prominentes, con toda probabilidad.El descubrimiento fue accidental. Resulta que William Hare se había casado con una viuda que poseía una pensión, y por lo tanto como marido decimonónico que era, se encargaba de regentarla. En esos negocios estaba cuando un pensionista cualquiera se le murió, y recibió entonces una oferta de siete libras por el cuerpo. Entonces, en un rapto de inspiración capitalista y libremercadista, decidió meterse en el novísimo filón del tráfico de cadáveres a la Escuela de Medicina. Pero para ello, lógicamente, debía obtenerlos, y como la gente no suele querer morirse con facilidad, y menos para donar su cuerpo a la ciencia, decidió transformarlos en donantes involuntarios por el expediente de matarlos.
La Escuela de Medicina exigía por supuesto que los cadáveres debían estar en óptimas condiciones, y esto significaba sin heridas ni lesiones de ningún tipo, claro está. Entonces la banda compuesta por William Hare, su esposa, William Burke, y la amante de este último, perfeccionaron un modus operandi destinado a tales efectos. Primero, las mujeres se encargaban de atraer machos recios con sus armas de mujer, y los emborrachaban. A continuación, cuando ya estaban dormidos, entraban los hombres en el asunto: entre los dos inmovilizaban a la víctima, y luego uno se le subía al pecho oprimiéndoselo con la rodilla, luego de lo cual el otro le tapaba la nariz y boca para que no volviera a respirar.
El asunto se destapó cuando accidentalmente una persona descubrió uno de los cuerpos. Interrogados Burke y Hare, ambos cayeron en contradicciones, y fueron llevados a proceso junto con las mujeres involucradas. Las pruebas no eran concluyentes, de manera que el fiscal le ofreció inmunidad a Hare a cambio de traicionar a Burke: de esta manera el primero escapó sin problemas a la justicia (si bien tuvo que exiliarse debido al peligro de linchamiento), mientras que Burke acabó colgado, ejecutado... y diseccionado en una Escuela de Medicina, siguiendo la ley de que estos cuerpos sí que podían ser llevados para los estudiantes, y conservándose su cuerpo para la posteridad y las lecciones de los futuros estudiantes de dicha ciencia, en una irónica volte face del destino. En 1832 se aprobó en Inglaterra una ley que permitió a quien tuviera la posesión legal de un cuerpo humano muerto, entregarlo para su disección, así como prohibiendo el comercio de cadáveres (lucrativo: de las siete libras iniciales, Burke y Hare habían ascendido hasta catorce, el doble, en su última venta) y estableciendo vigilantes en los cementerios. El caso inspiró también varias pelis, incluyendo una con Boris Karloff ("El profanador de tumbas", de 1945). Además, hubo una repercusión en el idioma: el método de matar a una persona por sofocación, presionando la rodilla contra su pecho, en inglés pasó a ser conocida precisamente como "burking".
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jueves, 18 de agosto de 2011
La triste matanza de Charles Whitman.
Este será uno de esos posteos tristes que de tarde en tarde tenemos el deber de incluir en Siglos Curiosos. Porque no todas las historias curiosas son alegres y festivas. Esta en realidad se relaciona con una cruel matanza que ocurrió en 1966. La historia principia con Charles Whitman, un ex marine que al momento de los eventos tenía 25 años, estudiaba Ingeniería Mecánica en la Universidad de Texas, y se había dirigido hacia la ingeniería arquitectónica. Su vida personal y su servicio profesional eran intachables, aunque se habían reportado algunos incidentes que lo habían llevado a abandonar tanto a los marines (de manera honrosa, eso sí), como su carrera como ingeniero mecánico.
De pronto, sin ninguna señal previa, el 1 de agosto de 1966 se subió al último piso de la torre de la Universidad de Texas. Mató al recepcionista con la culata de su rifle. Dos familias que intentaron subir por las escaleras, recibieron disparos a bocajarro. Luego, empezó a disparar hacia la gente abajo, parece ser que sin seleccionar realmente a sus blancos. La primera víctima fue una mujer embarazada, luego cayó su novio cuando trató de ayudarla, luego peatones y el conductor de una ambulancia... A la policía no le quedó más remedio que contestar el fuego con fuego, y abatirlo. El oficial que lo liquidó fue llevado a juicio, por supuesto, pero el veredicto fue de homicidio justificado, y no hubo otras consecuencias. Quedaban atrás 13 muertos y 32 heridos.
Inmediatamente después de sucedido el incidente, la policía llegó hasta la casa de Whitman. La cosa se volvió aún más macabra: se descubrió que a primeras horas del mismo día del tiroteo, Whitman había asesinado a su madre, además de acuchillar a su propia esposa. Además encontraron una nota suicida, en la que Whitman había escrito: "Realmente no me entiendo por estos días. Se supone que soy un joven medianamente razonable e inteligente. Sin embargo, últimamente he sido víctima de pensamientos extraños e irracionales". Terminaba pidiendo que se le hiciera una autopsia para determinar si algo andaba mal con su cerebro.
Y la autopsia fue efectivamente hecha, sacando a la luz el último giro macabro de la historia. Resulta que se descubrió un tumor del tamaño de una moneda, un glioblastoma, creciendo debajo del tálamo, prácticamente en el centro mismo de la cabeza, y aplastando un órgano llamado amígdala. Los científicos sabían desde los '30s, gracias a la investigación de Heinrich Klüver y Paul Bucy, que la amígdala es un órgano capital en el manejo de las emociones, y por lo tanto el daño contra la misma ocasiona fuertes perturbaciones emocionales y sociales. Los glioblastomas por añadidura son muy rebeldes, y por lo tanto el tratamiento de los mismos es de enorme dificultad, si es que realmente existe alguna posibilidad. Se supone que todos estos factores médicos ayudaron a desencadenar los problemas de Whitman, incluyendo su mayúsculo final: una cruel broma de la naturaleza se había encargado de arruinarle la vida, e indirectamente de promover una masacre entre un montón de gente que tuvo la desgracia de estar a la hora y en el lugar equivocados.
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domingo, 15 de mayo de 2011
Explosión en Florida.

Típicamente, las historias de asesinatos involucran métodos tales como tirotear a la víctima, apuñalarla, estrangularla o envenenarla. Bastante más inusual, por diversas razones, es que el arma homicida sea un explosivo. Fabricarlos de entrada requiere reunir materiales y conocimientos químicos algo laboriosos. Además, es un tipo de modus operandi que cuesta disfrazar como algo que podría pasar por accidente. Además, la utilización de compuestos facilita la tarea de análisis químico forense. Salvando los terroristas que utilizan explosivos por su enorme poder destructivo y su gancho propagandístico, son pocos los particulares que lo intentan por estos medios.
Uno de los más connotados crímenes en que el arma homicida es un explosivo, se produjo en 1985. El 9 de Julio de ese año, una familia se reunió en Naples, estado de Florida, para una excursión en que iban a delimitar el terreno para una nueva casa, incluyendo planos y postes. Cuando iban saliendo, Steven Benson de pronto recordó algo que había dejado atrás, arrojó las llaves a su hermano adoptivo Scott, y se devolvió. Scott subió al automóvil, lo arrancó... y los forenses tuvieron después que recoger a la familia pieza a pieza: el Chevrolet en cuestión quedó hecho añicos por la explosión subsiguiente. El hermano adoptivo y la madre fallecieron, pero la hermana Carol Lynn sobrevivió.
Los investigadores que arribaron al suceso, comenzaron a sospechar de inmediato de Steven, porque estaba demasiado calmado para todo lo que había sucedido. Examinando el vehículo, aparecieron los restos de una bomba casera, incluyendo unos tapones que servían para sellar la bomba, mientras que en el exterior encontraron fragmentos de instalaciones eléctricas que no se correspondían con el sistema eléctrico de la ciudad. Recorriendo las ferreterías y chatarrerías, dieron con una en donde un vendedor reportó haber vendido cuatro días antes, tapones a un comprador cuya descripción física encajaba con Steven Benson. Analizaron químicamente el recibo de venta, y dieron con huellas de la palma de la mano de Benson: era innegable que él había adquirido los tapones.
El 21 de Agosto del mismo 1985, Steven Benson fue detenido. Un año después fue condenado por homicidio múltiple. El móvil era la sórdida ambición: Steven llevaba tiempo haciéndole algunos robos a su madre, y cuando ella lo había descubierto, amenazó con cambiar su testamento, retirándole su parte de diez millones de dólares en la herencia. Steven Benson se zafó de la pena capital, pero fue condenado a cadena perpetua: será elegible para libertad bajo palabra en el año 2036, cuando tenga la edad de 85 años.
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jueves, 12 de mayo de 2011
Compre usted su Legión de Honor.

La Legión de Honor es probablemente una de las más preciadas condecoraciones del mundo, inflada de paso por ese sentido de la pomposidad que sólo los franceses parecen ser capaces de conseguir. Su lema "Honneur et Patrie" ("Honor y Patria") recuerda subliminalmente que la Legión de Honor fue creada por Napoleón Bonaparte no para recompensar a la nobleza, sino como una condecoración democrática que pudiera en principio dársele a todo el mundo en premio a sus méritos. Por ello, el escándalo del tráfico de esta condecoración a finales del siglo XIX conmocionó tanto a una sociedad francesa tan dada a dar una imagen autosuficiente y pagada de sí misma.
Francia vivía por ese entonces los cálidos días de la Tercera República, instaurada después de la caída de Napoleón III en la Guerra Franco-Prusiana, y caracterizada por un cierto estancamiento social, en donde los políticos se dedicaban a destrozarse mutuamente con saña sin que la sociedad francesa sufriera eventos tan radicales como la revolución de 1789 o la guerra de 1870. Jules Grévy era Presidente de Francia desde 1879, el primero más o menos republicano (sus antecesores habían sido monarquistas tratando de derribar la república, aunque sin éxito), y fue a la relección y obtuvo un segundo período en 1885. Para su desgracia, eso lo puso en la línea de fuego de lo que se iba a venir. Porque pronto llegó a la prensa la noticia de un posible tráfico de condecoraciones.
Resulta que el principal involucrado en el tráfico era un tal Daniel Wilson, que era sobrino de Jules Grévy precisamente, y que a la sazón era diputado. Grévy fue sometido a desafuero y de hecho se le privó de su inmunidad parlamentaria el 17 de noviembre de 1887, aunque la cosa por el minuto no llegó a mayores. Peor le fue al Jefe del Estado Mayor de Francia, que debió pagar 3000 francos de multa. El conde D'Andlau, un senador, fue condenado por contumacia a tres años de prisión y 3000 francos de multa. Los enemigos políticos de Jules Grévy aprovecharon la ocasión para ir a por el tío a cuenta de la conducta del sobrino, y lo presionaron de tal manera que éste acabó por renunciar el 2 de diciembre de 1887 (fallecería en 1891, a los 84 años). En cuanto a Wilson, parecía salvarse por el minuto, pero no le duraría demasiado.
El 16 de Febrero de 1888 comenzó el juicio contra Daniel Wilson, que duró hasta el 1 de Marzo, acusado de ofrecer a un industrial la Cruz de la Legión de Honor por 25.000 francos. Fue condenado por estafa (ya que no estaba en posición de ofrecer tal distinción, a pesar de lo cual había obtenido pago por ella) a dos años de prisión y 3000 francos de multa, además de la privación de derechos civiles por cinco años. Wilson apeló, y a finales de marzo había conseguido ser absuelto por un tecnicismo: existía un vacío legal sobre la materia, por lo que en sentido legal no había delito, y por tanto no cabía condena. En 1889 se remedió esto: el artículo 177 del Código Penal de Francia pasó a incorporar como delito el recibir dinero por condecoraciones, distinciones, recompensas o funciones. En cuanto a Wilson mismo... fue reelegido para su cargo parlamentario. Pareciera que estos franceses no tienen remedio...
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domingo, 17 de abril de 2011
Sin cuerpo.
Quizás la desaparición de Helen McCourt hubiera pasado a la historia como otro de esos tantísimos casos policiales sin resolver, lo que a grandes rasgos significa que no hubiera hecho historia en lo absoluto, pero el enorme progreso de la tecnología genética en los '80s del siglo XX hizo posible agarrar y condenar a su secuestrador y eventual asesino con una certeza prácticamente absoluta. La historia principia el 9 de febrero de 1988, cuando Helen McCourt, que era agente de una compañía de seguros, fue vista en el pueblo de Billinge, en Inglaterra, mientras bajaba del autobús, y luego de eso, nadie volvió a saber de ella.El primer sospechoso de lo que podía ser un secuestro o un asesinato, era un tal Ian Simms, que era dueño del pub del pueblo. Simms y McCourt sostenían un romance que era extramarital, ya que él era casado. Algunos testigos declararon que a horas que se correspondían después de que Helen McCourt bajara del autobús, escucharon un grito en el pub. Cuando la policía interrogó a Ian Simms, éste tenía arañazos en la cara, pero tenía coartada: había supuestamente tenido una pelea con su esposa. Pero no pudo explicar por qué había tierra en sus anillos, o por qué habían escuchado gritos dentro del pub. El caso se tornó aún más contra Simms cuando encontraron un pendiente ensangrentado dentro de su vehículo: el pendiente había pertenecido a Helen McCourt. Registraron su casa, y encontraron manchas de sangre que iban hasta su dormitorio. Aparecieron por el pueblo algunas pertenencias de Helen, incluyendo un abrigo que al ser examinado, reveló tener pelos pertenecientes a los dos perros de Simms. Se recuperó también un cable eléctrico con mechones de pelos, que al ser sometidos a peritaje, revelaron ser idénticos a la cabellera de Helen.
Pero sin embargo, seguía faltando algo importantísimo: el cuerpo. Sin éste y la posibilidad de hacerle peritajes, prácticamente toda la otra evidencia era circunstancial: Simms olía a culpable a la redonda, pero no existía la posibilidad de eliminar la duda razonable que probablemente acabara por absolverlo. Si Ian Simms era el asesino, se las había ingeniado condenadamente bien para evitar una condena. Salvo por un detalle que no previó: en ese 1988 ya se usaba una novísima tecnología de identificación por algo que las revistas científicas llamaban el ADN. Aunque no había cuerpo, se tomaron muestras de sangre de los padres de la desaparecida, y se compararon los resultados del examen de ADN con las manchas de sangre encontradas en el pub. Esto suscitó algunas dudas, pero en el juicio compareció el doctor Alec Jeffreys, que había desarrollado la tecnología que permite leer la huella genética de una persona: en el juicio declaró que la posibilidad matemática de coincidencia en esas circunstancias era de 1 contra 14.500. Esa cifra superaba aproximadamente en tres veces la población de la localidad, por lo que la coincidencia era una casi imposibilidad matemática.
Ian Simms es probablemente la primera persona condenada por asesinato, sin que se haya actualmente encontrado el cuerpo de la víctima, o al menos algún rastro corporal de la misma (quien, por cierto, nunca más apareció, ni viva ni muerta). Simms acabó condenado a cadena perpetua. En el año 2010 intentó que se le concediera la libertad bajo palabra, pero se le denegó.
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jueves, 14 de abril de 2011
Cazando a un doble violador y asesino.

Hoy en día, la investigación criminalística lo tiene chupado para resolver casos: con una tecnología tipo CSI es virtualmente imposible que un asesino escape a la mano de la justicia. Pero las cosas eran bastante diferentes hace no demasiados años atrás. Acá en Siglos Curiosos recordaremos uno de esos casos... y la para entonces inesperadísima manera en que se resolvió. El 21 de Noviembre de 1983, una chica de quince años llamada Lynda Mann salió de su casa en Narborough (Leicestershire, Inglaterra), y nadie volvió a verla con vida. Apareció el día siguiente, o mejor dicho lo hizo su cuerpo sin vida, violada y estrangulada en un camino solitario. Debido a la apartada localización del cadáver, la policía dedujo que debía tratarse de un lugareño. Con el semen recolectado en la víctima, se determinó que era un tipo que pertenece al diez por ciento de la población masculina. Pero sin testigos ni sospechosos, la investigación no pudo avanzar más allá.
El 31 de Julio de 1986, otra joven también de quince años llamada Dawn Ashworth, que vivía en Enderby, apareció muerta. El modus operandi similar llevó a la policía a conectar los crímenes. Los investigadores le echaron el guante a un ayudante de cocina llamado Carlton Hayes, que al ser presionado, confesó los delitos, aunque después se retractó. La policía, confusa, remitió las muestras al doctor Alec Jeffreys para un análisis. Esto era una maniobra arriesgadísima. Resulta que Alec Jeffreys había desarrollado una nueva tecnología que hasta ese entonces nunca se había aplicado a la actividad forense: en teoría debería funcionar, pero como nunca se había llevado a cabo en la práctica... se trataba de la determinación de la huella genética de un individuo a través de su ADN.
Los exámenes fueron concluyentes: los dos asesinatos estaban conectados, pero el asesino no era Carlton Hayes. La policía esta vez no se anduvo con chicas, y recorrió el pueblo entero interrogando y tomando muestras de sangre a literalmente toda la población masculina del área: unos 4500 sospechosos en total. Aún así, los análisis comenzaron a arrojar resultados negativos, negativos, negativos, negativos, negativos... ¿Sería posible que incluso con la nueva y poderosa tecnología del ADN se les fuera a escapar su asesino...?
La trama dio entonces un giro digno de novela de detectives. Un policía llegó a la oficina con un rumor que había oído su padre, que era el dueño de un pub en la zona: había escuchado que entre unos trabajadores del pan, un tal Colin Pitchfork le había pagado a su compañero Ian Kelly para que se tomara la muestra de sangre por él. La policía se arrojó sobre las declaraciones de Colin Pitchfork (la nueva, y una anterior que poseían de él), y descubrieron que las firmas no coincidían, dejando así en evidencia la suplantación. Pitchfork fue inmediatamente detenido y se le obligó a proporcionar una muestra de sangre, que esta vez sí dio resultado positivo: Pitchfork era el doble violador y asesino. Colin Pitchfork recibió entonces el dudoso honor de ser el primer criminal atrapado por su ADN. En enero de 1988 recibió condena a cadena perpetua. En el sistema británico, esto le asegura un mínimo de 30 años en prisión, los que después le fueron rebajados en dos. Por lo tanto, cabe la posibilidad de que este primer violador y asesino condenado por su ADN, sea puesto en libertad en el año 2016...
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jueves, 25 de noviembre de 2010
El Carnicero de Hannover.

Entre las espeluznantes crónicas del crimen a lo largo de los tiempos, la bestialidad del Carnicero de Hannover ocupa una plaza destacada. Este fue el nombre con el que es mejor conocido el señor Friedrich Haarmann ("Fritz", para los amigos), quien vivió entre 1879 y 1925, y a quien se le comprobaron 24 víctimas.
El modus operandi de Fritz Haarmann no puede ser descrito de otra manera sino como enfermizo. Era homosexual, y buscaba a sus víctimas entre los jóvenes masculinos, fueran prostitutos o vagabundos. Luego los llevaba a su apartamento, y mientras los sodomizaba, les rajaba el cuello con un cuchillo. Luego, según se dice, vendía la carne en el mercado negro, sin despertar demasiadas sospechas, porque sus crímenes principiaron en 1919, después de la Primera Guerra Mundial, y con una Alemania literalmente hundida en ruinas y sumida en una pavorosa escasez, nadie hacía demasiadas preguntas por la procedencia de la comida. En cuanto a las ropas y pertenencias de las víctimas, se las pasaba a un tal Hans Grans, quien se las arreglaba para venderlas a bajo precio por ahí.
El juicio de Friedrich Haarmann fue enormemente mediático para la Alemania de su tiempo. Antes de su ejecución, firmó una carta de confesión, en la que exculpó de toda responsabilidad a Hans Grans. Quizás esto puede haberle evitado la guillotina, pero aún así, Hans Grans acabó en prisión. En cuanto a Haarmann, acabó guillotinado el 15 de Abril de 1925.
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domingo, 21 de noviembre de 2010
El Vampiro de Düsseldorf.

¿Creían que con la pérfida y psicótica Erzsebet Báthory se acabaron los asesinos seriales motivados por la pura sangre? Se equivocan. Uno de los más célebres asesinos posteriores fue el llamado Vampiro de Düsseldorf, cuyos crímenes se remontan a comienzos del siglo XX.
El nombre verdadero del "Vampiro" fue Peter Kürten, y nació en 1893, en la ciudad de Mülheim am Rhein (esa ciudad estaba desde tiempos medievales a orillas del Río Rin, frente a Colonia, pero con el crecimiento metropolitano de esa ciudad, se la puede considerar ahora como un barrio periférico de la misma). Su infancia podría configurar un caso clásico de anomia. Su padre era un alcohólico que abusaba sexualmente de su esposa y de sus propias hijas, y el joven Peter le tomó pronto el gustillo a eso, haciendo lo propio con sus hermanas más pequeñas. Sin pistas ni formación sobre el bien y el mal, y escapándose de la casa para evitar las golpizas paternas, acabó cometiendo varios delitos, que de las raterías pequeñas escalaron al asesinato, por lo que pasó veinte años tras las rejas. Cuando salió, ya era un adulto, y no demasiado escarmentado que digamos.
Hasta aquí hubiera sido nada más que otro repugnante delincuente común, pero Peter Kürten dio el paso desde la maldad a la supermaldad, siguiendo con sus asesinatos. Ahora les cercenaba la garganta y bebía su sangre. Su jactancia llegó al extremo de enviar a la policía un plano con la ubicación de uno de los cuerpos de las víctimas. Pero se fue volviendo cada vez más descuidado, y finalmente le apresaron. En su juicio se pretendió exculparlo basado en que su mente estaba clínicamente enferma. Lo cierto es que se debe tener mucha arrogancia o mucha desafectación con la realidad para decir perlas como comparar sus traguitos de sangre con el fumar tabaco, como un vicio inofensivo más. Fue sentenciado a nueve penas de muerte, pero como es lógico, sólo pudieron ejecutarlo una sola vez: en la guillotina. Esto ocurrió en el año 1931.
En el juicio se encontraba presente Fritz Lang, seguramente el más importante de los directores alemanes de la época del cine mudo, creador entre otras pelis de la memorable "Metrópolis". Basado en los acontecimientos, Lang rodó la película "M (El Vampiro de Düsseldorf)", con la cual inmortalizó a este criminal.
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domingo, 2 de mayo de 2010
Un Gran Príncipe ruso envenenado por los mongoles.

Durante su permanencia ante el Gran Khan de los mongoles, durante el año de 1246, Giovanni da Piano Carpini fue testigo nada menos que del asesinato de un rey ruso. En la época, los mongoles se habían construido un imperio que iba desde las planicies de Ucrania hasta las fronteras de China. Esto los llevó a enredarse en guerras con los príncipes rusos, entre los cuales causaron grandes estragos (de hecho, el dominio mongol sobre los rusos duraría sobre prácticamente todo el resto de la Edad Media, y recién en el siglo XVI se empezarían a invertir efectivamente las tornas).
La principal figura rusa fue Yaroslav II de Vladimir. Luego de que los rusos tomaran Kiev, Yaroslav fue coronado Gran Príncipe en la ciudad de Vladimir, y desde ahí intentó reconstruir el poderío ruso. Obviamente, sus pretensiones chocaban de frente con el expansionismo mongol, y nuevas campañas militares le forzaron a aceptar el vasallaje. En una de las ocasiones, el Gran Khan Kuyuk le obligó a viajar hacia el este, hacia un encuentro. Kuyuk estaba recién entronizado, y exigió el reconocimiento de todos sus vasallos, de manera que en su palacio se congregaron embajadores de todas partes. Según Piano Carpini: "se hallaban el duque ruso Yaroslav de Susdal, varios jefes de los kitais y los solangues, dos hijos del rey de Georgia, un embajador del califa de Bagdad, que era sudanés, y otros diez sudaneses más de los sarracenos". En esa mescolanza racial y cultural, el intérprete de Piano Carpini, Temer, era un soldado de Yaroslav.
Mientras estaba en territorio mongol, Yaroslav fue invitado a la tienda de Toregene, la madre del Gran Khan. El testimonio de Piano Carpini es bastante decidor: "Al gran duque lo invitó la madre del emperador, la cual le obsequió con comida y bebida, para honrarle, dada con sus propias manos. Tras regresar de inmediato a su alojamiento, el duque cayó enfermo y murió al séptimo día; todo su cuerpo mostraba un extraño color amarillento, por lo que todo el mundo creyó que le habían envenenado para apoderarse libremente de sus tierras; y lo que confirma esta sospecha es que, tras esta muerte, según dijeron los hombres de Yaroslav que ahí estaban, la madre del emperador envió urgentemente un mensajero a Rusia, para que Alejandro, hijo de Yaroslav, viniese a verla, pues deseaba entregarle las tierras de su padre; pero este hijo rechazó la invitación y no se movió de sus dominios en Rusia, por más que ella le envió varias cartas diciéndole que acudiera a recibir las tierras de su padre. Todo el mundo pensaba que si venía lo matarían o encarcelarían a perpetuidad". Este Alejandro no es otro sino el después famoso Alexander Nevski, que a pesar de defender a su patria de una invasión alemana, prefirió llevar una política conciliadora hacia los mongoles, no tratando nunca de sacudirse su vasallaje (algo que por cierto oculta la peli patriótica "Alexander Nevski", que Eisenstein rodó en 1938, para quienes la hayan visto).
¿Envenenó realmente Toregene a Yaroslav? La verdad es que resulta complicado determinarlo. Por supuesto que no hubo ni investigación ni encuesta, y el propio Piano Carpini se limita a constatar los hechos, sin juzgamiento alguno. Por otra parte, Toregene era conocida por ser una mujer intrigante y despiadada, y por lo tanto, no es tan impensable que haya decidido deshacerse de un príncipe molesto de una vez por todas. Sea como fuere, el resultado de la muerte de Yaroslav fue que el dominio mongol sobre los rusos quedó bien asentado, y la Horda de Oro mongola ya no se movería de Rusia en un buen par de siglos.
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domingo, 15 de marzo de 2009
La violación de Artemisia Gentileschi.
Artemisia Gentileschi fue una gran pintora del Barroco italiano. Sin embargo, presumiblemente por ser mujer, no ha recibido a lo largo del tiempo tanta atención o veneración por parte de los estudiosos o críticos del arte, por no hablar del público en general. Su historia personal estuvo marcada por la tragedia, muy en particular por aquella vivida en 1612, en que fue violada por un pretendiente, y que marcó toda su trayectoria pictórica posterior.Artemisia Gentileschi nació en 1593, y era hija de Orazio Gentileschi, otro pintor. Tanto ella como su padre eran adeptos al Tenebrismo, la escuela pictórica desarrollada por Caravaggio, y que ponía un énfasis supremo en los efectos violentos de iluminación. A pesar del talento de la Gentileschi, no fue admitida en ninguna academia pictórica debido a ser mujer. Orazio Gentileschi se puso a trabajar con un tal Agostino Tassi, quien se fijó en su hija. Pero Artemisia Gentileschi se negó a aceptar los requerimientos de Agostino Tassi, por lo que éste simplemente, un día, la encerró en su habitación y la violó. Luego, Tassi le prometió a Artemisia que se casaría con ella para lavar su deshonor, y bajo esta promesa (falsa, por cierto), Artemisia accedió a seguir teniendo relaciones sexuales con él.
Orazio Gentileschi fue quien promovió la querella contra Tassi. En el juicio, Artemisia Gentileschi fue sometida a aparatos de tortura que laceraban los dedos, algo especialmente grave para un pintor, pero ella repitió punto por punto su historia y fue creída. Agostino Tassi, por contraste, mintió tan desaforadamente que los propios jueces le conminaron repetidas veces a no seguir mintiendo. Acusó a Artemisia de haber escrito cartas eróticas a otros hombres (sin embargo, ella no sabía escribir...), de que tanto ella como su hermana y su madre muerta recibían continuamente amantes en su casa, e incluso que Artemisia había cometido incesto con su padre. Pesó contra Agostino Tassi, el ser hombre de carácter violento y pendenciero, además de haber estado casado (hecho que, por supuesto, le había ocultado a Artemisia al prometerle matrimonio). Finalmente fue condenado a prisión, aunque unos meses después obtuvo perdón y fue liberado.
Las pinturas más famosas de Artemisia Gentileschi son de tema bíblico, como "Judit degollando a Holofernes", "Susana y los viejos" y "David y Betsabé". En todas ellas, y en varias otras, está presente la idea de las mujeres vulnerables y desnudas frente a hombres violentos y depravados. Esta temática, sumada a su talento y a sus infortunios, convirtieron a la postre a Artemisia Gentileschi en un icono para la rama más culta del feminismo, ya en pleno siglo XX. Posiciones ideológicas aparte, el arte de la Gentileschi ha sido también revalorizado, y ha ido ocupando el lugar que merecidamente le corresponde entre las grandes figuras del Barroco italiano.
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jueves, 12 de marzo de 2009
El despiadado Tucho Caldera.
Uno de los criminales más despiadados que ha conocido la Historia de Chile, es sin lugar a dudas el Tucho Caldera. Su verdadero nombre era Alberto Caldera García. Desde niño se hizo conocido como matón, y ya de mayor, utilizaba la violencia para intimidar a los opositores políticos en tiempo de elecciones. Se le conocía también su extraordinario sadismo con los animales. Le gustaba arrojar perros al fuego para que se quemaran vivos, y mantenía un ejército de perros en su casa a los cuales arrojaba gatos vivos (y, según se dice, un caballo enfermo, una vez) para deleitarse viendo cómo los devoraban. Dichos perros engulleron también a una sirvienta del Tucho, en lo que fue calificado como un "extraño accidente", después de que dicha sirvienta le hubiera desobedecido una orden... Otras personas alrededor del Tucho fallecieron o desaparecieron también en extrañas circunstancias, pero sólo pudieron probársele dos homicidios, por los que cumplió sentencia en la Ex Penitenciaría de Santiago.Si hubiera sido sólo por eso, hubiera quedado como una anormalidad, pero el Tucho Caldera se superó a sí mismo cuando trampeó y luego asesinó a Demetrio Amar Abedrapo, un empresario palestino radicado en Chile. Corría el año 1947, y viendo que Demetrio Amar no sabía ni leer ni escribir en castellano, lo convenció de que firmara un documento notarial en el que supuestamente le vendía unas tierras. El documento en realidad era un poder amplio de administración de todos los bienes de Demetrio Amar al Tucho Caldera, además de un poder para contraer matrimonio con la hijastra de éste.
Cuando Demetrio Amar se descubrió casado con la hijastra del Tucho Caldera, y por supuesto que privado de su fortuna, encaró al estafador. Este no encontró entonces mejor salida que matarlo. El Tucho tenía experiencia como carnicero, y usó esta experiencia para descuartizar, a golpe de hacha, sierra y serrucho, el cadáver en 19 piezas (la cabeza, 6 piezas para el tronco, y tres por cada extremidad en las articulaciones), y esconderlas en cajas de sombreros. Corría el 10 de Mayo de 1947. Un mes después lo arrestaron y sometieron a juicio. Curiosamente, su abogado defensor tenía una tía, que era hacendada, y que había sufrido ella misma las bellaquerías del Tucho, ya que éste había sido condenado anteriormente a 10 años de prisión por robarle el ganado (cumplió siete en la cárcel de San Felipe, y por cierto, fue recordado por su mala conducta carcelaria, promoviendo incansablemente motines contra los gendarmes)...
En la época aún existía en Chile la pena de muerte, y el Tucho Caldera fue condenado a ella. Corría el año 1951 cuando por fin lo llevaron al paredón de fusilamiento. De manera desafiante, y con el carácter que le había acompañado toda la vida, gritó la siguiente bravata: "¡Aquí verán morir a un valiente!". Sin embargo, al poco, los esfínteres del valiente se relajaron, y el último acto en vida del Tucho Caldera, el psicópata mataanimales y descuartizapersonas, fue cagarse en sus pantalones.
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domingo, 8 de marzo de 2009
Vitali Kaloyev desde la cárcel al ministerio.
La historia de Vitali Kaloyev (Виталий Константинович Калоев) es literalmente la de un hombre que fue desde la cárcel hasta un ministerio. Y además, involucra un accidente aéreo. Todos los ingredientes para una buena peli de Hollywood, de no ser porque difícilmente un asesino a sangre fría podría ser considerado como un héroe... Aunque el tema de la venganza siempre tiene sus partidarios. He aquí la historia.Kaloyev nació en el año 1956, en Vladikávkaz, la capital de Osetia del Norte, que en ese tiempo formaba parte de la Unión Soviética, y en los nuestros es una república de la Federación Rusa. Su historia personal no tiene rasgos demasiado peculiares, aparte de ser un arquitecto, hasta que el 01 de Julio de 2002, el Vuelo 2937 de Bashkirian Airlines (aerolínea hoy extinta, declarada en bancarrota en 2007), que iba desde Moscú hasta Barcelona, se estrelló en Alemania contra un vuelo que viajaba desde Bahrein a Bruselas. La investigación subsiguiente declaró, en el año 2004, que la colisión en el aire se debió a un error de la torre de control. El sistema antichoques de la misma estaba apagado aquella noche, pero el controlador Peter Nielsen no tomó en cuenta este detalle, y dio instrucciones incorrectas para prevenir una colisión, precipitándola en vez de evitarla. La catástrofe subsiguiente dejó un saldo de 71 muertos, lo que la convierte en una de los peores accidentes aéreos en la Historia de Alemania. El propio Nielsen, abrumado por la culpa de haber provocado el accidente (aunque en rigor no fue el único responsable, ya que hubo fallos técnicos también), no pudo trabajar más.
Pero no se detiene ahí. Entre las 71 víctimas estaban la esposa (Svetlana) del mencionado Kaloyev, además de sus hijos de cuatro (Diana) y diez (Konstantin) años. Kaloyev fue uno de los primeros que acudió a la zona de desastre, y cayó en un profundo estado depresivo. Dejó de trabajar, dejó de afeitarse, comenzó a vestir únicamente de negro, y en su casa construyó un santuario para su familia. En el año 2004, cuando salió el reporte final sobre el accidente, Kaloyev investigó el paradero de Nielsen a través de un detective privado. Fue a su casa, en las cercanías de la ciudad suiza de Zürich, y lo confrontó, mostrándole fotos de sus hijos y su esposa en sus respectivos ataúdes. Nielsen intentó cerrar la puerta, pero en vano. Kaloyev botó las fotografías y lo apuñaló sin misericordia alguna, delante de las tres hijas y la esposa del controlador de vuelo. Este falleció casi de inmediato, desangrado. El propio Kaloyev fue arrestado poco después.
Kaloyev fue condenado el 26 de Octubre de 2005 a ocho años de cárcel. El fallo originó movilizaciones entre grupos rusos decididos a obtener su liberación, considerando que Kaloyev había cumplido su deber, vengando a su familia. El caso es que la defensa de Kaloyev apeló la sentencia, la cual fue revocada por no haberse considerado suficientemente el estado mental de éste. En 2007 salió de prisión, volvió a Osetia del Norte, y no sólo fue elegido "Osetio del Año", sino que además el gobierno local lo nombró Viceministro de Construcción. Cuando estalló la Guerra de Osetia, en Septiembre de 2008, Kaloyev tomó su vehículo ministerial y viajó para unirse a las tropas rusoosetias y luchar contra Georgia. Un periodista alemán del diario Die Zeit le preguntó por qué había hecho tal cosa, y Kaloyev se limitó a responder: "Si alguien me ataca, yo ataco de vuelta"...
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domingo, 11 de enero de 2009
La hoguera de Gerardo Rocha.

Todos los años hay crímenes que conmueven a la opinión pública por su brutalidad o sus móviles, pero pocos años en Chile han dejado un legado criminal como el 2008, en que supimos de María del Pilar Pérez López, A.K.A. "La Quintrala del siglo XXI", y en particular el número uno indiscutible, quizás no del año sino de la década, don Gerardo Rocha, al que nos referiremos. Este Gerardo Rocha era un millonario que se hizo a sí mismo, sin fortuna personal (venía de un liceo de hombres) ni título profesional (estudió Filosofía e Ingeniería Comercial, sin titularse en ninguna), sino desarrollando su personalidad y carisma para construirse una red de contactos que lo elevó hacia lo más alto de la pirámide social chilena, como señor de la Universidad Santo Tomás y con múltiples proyecciones internacionales. Quien sabe si debido a los genes defectuosos, al resentimiento social por su baja extracción social, o simplemente por la borrachera de poder que es pandemia de la élite chilena, Gerardo Rocha empezó a tener una profunda vida religiosa, e incluso publicó su propio libro de autoayuda y superación, llamado "Todo está en ti". Parece ser que se sentía llamado de alguna manera por Dios, y por tanto, se creía más allá de las leyes del bien y del mal, que se le aplicaban al resto de los mortales, no a él.
En la oficina del martillero Fernando Oliva trabajaba como secretaria una persona llamada Verónica Espinoza (esto sucedió unos diez años antes del crimen). Se enamoró locamente y dejó a su esposa Carla Haardt (y dos hijos, de paso) para casarse con ella. Pero Gerardo Rocha era un celópata de temer, que alguna vez había causado más de algún incidente violento. En uno de sus arrebatos, le arrancó a Verónica Espinoza la confesión de que ella había tenido algo que ver (sentimentalmente, se entiende) con Fernando Oliva, quince años antes (o sea, antes de conocer a Gerardo Rocha). Enfermo de celos, Gerardo Rocha contrató a Dante Yutronic, de la agencia "La casa del espía", para que le hiciera un seguimiento. Yutronic le confirmó a Rocha que existían amoríos, aunque esto no era la realidad, y alimentó así la patología psicótica de Gerardo Rocha.
El 21 de Febrero de 2008, Gerardo Rocha y dos sicarios contratados por éste, se inmiscuyeron en la casa de Fernando Oliva. Lo amarraron, lo atacaron con un bastón eléctrico, y finalmente Gerardo Rocha bañó su cuerpo con bencina y le prendió fuego. Tal cual. Pero algo salió muy mal. La casa entera ardió en llamas. Fernando Oliva murió en el incendio, naturalmente, pero también Gerardo Rocha fue alcanzado. Presa de la desesperación, salió de la casa envuelto en llamas, y no pudo subirse a su propio vehículo porque la tarjeta plástica que servía para abrirlo, se había derretido. Se reportó incluso que se dejó uno de los dedos semicarbonizados en el pavimento, habiéndoselo amputado a sí mismo inintencionalmente en los forcejeos desesperados con la manilla por abrir el vehículo. Con dedos menos y quemaduras de importancia, Gerardo Rocha fue llevado a una clínica, en donde se reportó que las quemaduras alcanzaban el 42 por ciento de su cuerpo. Allí, en medio de los atroces dolores que son de imaginar, purgó durante 73 días su arrogancia y sus pecados, hasta que falleció, y de esta manera se salvó (es un decir) de ser ajusticiado como autor del delito de homicidio calificado.
Desde entonces, el crimen de Gerardo Rocha, el antiguo rector de la Universidad Santo Tomás, el hombre y guía espiritual, hizo alguna noticia por la investigación contra Dante Yutronic, por lo que podía caberle de responsabilidad desinformando a su cliente y espiando con métodos fuera de la ley, y también por las soterradas luchas entre las dos familias de Gerardo Rocha para administrar su portentosa fortuna. A final de año, el diario La Nación, en un suplemento de recuento con los grandes eventos del 2008, publicó un artículo cuyo título es quizás su mejor epitafio: "Gerardo Rocha, un celópata de corazón".
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