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domingo, 26 de febrero de 2012

Miss Mina Terrestre.


Desde siempre los concursos de belleza han sido controversiales. Para algunos son un buen negocio, una diversión más o menos inocente a según el concurso, y por qué no, una buena oportunidad para hacer dinero por publicidad de productos cosméticos y similares. Para otros implican tratar a la mujer como un objeto, validarla únicamente por su belleza física a despecho de su interioridad, imponer cánones de belleza de manera unilateral, etcétera. Pero quizás el más polémico de todos los concursos de belleza habidos y por haber, sea el concurso Miss Mina Terrestre (Miss Landmine).

La idea partió de un director de teatro llamado Morten Traavik, de nacionalidad noruega. La idea detrás del proyecto implicó dar vuelta a una convención aceptada de belleza: una mujer desfigurada puede ser tan hermosa como una mujer con todo su cuerpo. En este caso, una desfiguración que sea producto de una mutilación por obra de una mina terrestre. Traavik lo expresó así: "Miss Mina Terrestre al final celebra la verdadera belleza, y reemplaza el término pasivo de 'víctima' por el activo de 'superviviente'".

La idea vino a la mente de Traavik estando de visita en Angola, en el año 2003, y presenciando la organización de un concurso de belleza local. Aún así, la idea de Traavik tardó en desarrollarse. El concurso Miss Mina Terrestre fue efectuado por primera vez en Angola, en el año 2008. Hubo dos ganadoras. La elección del jurado fue Augusta Hurica, y la del público fue Maria Restino Manuel. Las ganadoras obtuvieron dinero en efectivo, y una prótesis ortopédica.

Al año siguiente, trató de repetir el evento en Camboya. Pero el gobierno camboyano negó el permiso, considerando denigrante el concurso en cuestión, por lo que finalmente fue realizado en secreto, y el resultado anunciado al tiempo después. La ganadora fue Dos Sohpead, una chica que se impuso en la votación de internet, y que ganó 1000 dólares y una prótesis de titanio. La chica perdió su pierna a los seis años. Su padre la cargaba en brazos una noche, cuando alguien del grupo tropezó con un alambre de detonación: de la herida subsiguiente, tuvieron que amputarle la pierna por sobre la rodilla. Desde el evento en Camboya, de todas maneras, el concurso no parece haber vuelto a ser organizado. Y ni qué decir acerca de la polémica que se generó entre quienes lo defienden como un esfuerzo para poner el tema de las minas terrestres en el mapa y erradicarlas, y quienes lo atacan como una vergonzosa maniobra publicitaria o una utilización del dolor y del drama ajenos... Que el amable lector se forme sus propias opiniones al respecto.

domingo, 26 de diciembre de 2010

Los homosexuales del cine negro.


Cuando se piensa en el Cine Negro o "Cine Noir" (ya saben, las pelis policiales de los '40s y '50s), uno de los ingredientes claves en que todo el mundo piensa, son las femme fatales. Hasta tal punto se identifican ellas con el género, que se han vuelto un lugar común, y han sido sangrantemente parodiadas desde el respeto con Jessica Rabbit en "¿Quién engañó a Roger Rabbit?", hasta... bueno, el sin respeto de Jane Spencer (personaje interpretado por Priscilla Presley) en "Y dónde está el policía" y secuelas. Pero esto ensombrece otra presencia más o menos constante en muchas pelis policiales de la época: los homosexuales. Y sin embargo...

Pongámonos un poco en contexto. El Cine Noir nació como una respuesta específica a una situación social bastante comprometida, en la cual había un discurso social triunfalista (¡nosotros, América, baluarte de la libertad, contra el Eje!) combinado con la percepción general de una creciente corrupción a manos de los capitalistas de toda la vida (tendencia que, lejos de apagarse, ha llegado a un paroxismo a comienzos del XXI, y si no díganselo a los creativos de Enron). En respuesta se crearon policiales alambicados y con tramas laberínticas, en las que antihéroes cínicos y duros se enfrentan a situaciones en las que "nada es lo que parece", etcétera. Caía por lo tanto de balde que, en el puritanismo moral de América, el tema de la sexualidad en todas sus formas, incluyendo la homosexualidad, fuera tratado en las pelis. Pero por obra de ese mismo puritanismo, en Estados Unidos imperaba el llamado Código Hays, que establecía una serie de cortapisas para mostrar la realidad en las pelis. Los productores, directores, guionistas y actores se veían entonces en el problema de que, para denunciar que los homosexuales existían más allá de las prohibiciones del puritanismo moral reinante, tenían que mostrar homosexuales en la pantalla, pero tenían que hacerlo de una manera que no violaran las prohibiciones del puritanismo moral reinante... ¡vaya un dilema!

Y aunque no lo crean, los creadores de pelis tuvieron el ingenio fertil para ello. Hacer el catálogo completo excede los propósitos de este posteo y el alcance de Siglos Curiosos en general, pero hagamos un breve recuento. En "El Halcón Maltés", la peli fundacional del género, aparece un tal Mr. Cairo (magníficamente interpretado por el gran Peter Lorre) que se presenta con una tarjeta de presentación perfumada a gardenias, para desconcierto del muy machorro Humphrey Bogart, y después, cuando se entrevista con éste, no para de hacerle carotas y acariciar frenéticamente su bastón (es un bastón en sentido literal, no estoy siendo metafórico, por lo que pueda valer la acotación). Aún más explícita es "Extraños en un tren", de Alfred Hitchcock, en la cual un tenista con cara de niño bonito es acosado por un hombrón amanerado y de vestimentas chillonas, que le propone intercambiar asesinatos. En una escena, el tenista es engañado para que acuda a la casa de su víctima... sólo para encontrarse con el hombrón en piyamas y en una cama. Y cuando intenta irse, el hombrón le apunta con una pistola por la espalda. Y ya sabemos lo que significan metafóricamente las pistolas...

Pero la peli más bizarra en esta línea probablemente sea "Gilda". A pesar de llamarse como el personaje volcánicamente interpretado por Rita Hayworth, en realidad gira en torno a los dos hombres de la vida de ella. Uno de ellos es un caribonito sin oficio ni beneficio, que es salvado de un asalto por un hombre viejo (el marido de Gilda) con un bastón, y por si esto no fuera lo suficientemente fálico, resulta que el bastón tiene un cuchillo escondido adentro. Y después, a santo de nada, el hombre viejo contrata al jovencito para cuidar a su esposa... Y queda claro que entre Gilda y el hombre viejo no pasa nada, a pesar de que ella es una mujer deseable por todas partes... Y cuando el hombre viejo se pone celoso, uno puede preguntarse si está celosa por Gilda, o por el caribonito... El ambiente de homosexualidad reprimida que flota sobre la peli, la hace seguramente una de las más sucias y mórbidas rodadas en Hollywood ever.

Aunque en la actualidad ya no se hace cine noir, sí ha tenido prolongación en cosas como el Neo-Noir, el Tecno-Noir, etcétera. Pero como la homosexualidad ya no es tan tabú como antes, no se puede decir que el tema tenga las mismas concomitancias. Incluso se ha rodado algún neonoir abiertamente homosexual, como la agresivamente lésbica "Sin límites", de 1996, con la que los hermanos Wachowski antes de rodar "Matrix"...

jueves, 2 de diciembre de 2010

Lesbianas en la Biblia.


Es bien sabido que la Biblia le tiene una inquina especial a la homosexualidad. Así, ordena que "no te echarás con varón como con mujer: eso es abominación" (Levítico 18:22), y respecto de su castigo, "cualquiera que tuviere ayuntamiento con varón como con mujer, abominación hicieron: entrambos han de ser muertos; sobre ellos será su sangre" (Levítico 20:13). En este y otros pasajes se remarca en particular la homosexualidad como una cuestión masculina (para prohibirla, naturalmente). Esto tiene su lógica dentro del mundillo patriarcal en que vivían los escritores bíblicos, ya que para ellos, la principal preocupación era la defensa del linaje y la familia, para que éstos se perpetúen a través de las generaciones, cosa que no podría ocurrir si repentinamente algún varón cortara su propio linaje por la vía de preferir el sexo con hombres y no tener relaciones con mujeres para dejarlas embarazadas. (Sin perjuicio de que tales cosas no tengan sentido para el común de los lectores del mundo moderno, que eso es tema aparte). En la historia de Sodoma y Gomorra, en la cual supuestamente ambas ciudades fueron castigadas por la sodomía, se describen homosexuales varones, no mujeres (son los varones de Sodoma quienes van a buscar a los huéspedes de Lot, inadvertidos de que no son hombres sino ángeles, para violarlos). Y sin embargo, ¿qué pasa en la Biblia con las mujeres? ¿Se refiere la Biblia a las lesbianas?

Siendo la Biblia un texto eminentemente machista y patriarcal, no resulta raro observar que en el tema de la homosexualidad, así como en muchos otros, la mujer (la lesbiana, en este caso) en la Biblia tiene una presencia bastante menguada. Casi no existen pasajes que aludan al lesbianismo como fenómeno social, ni siquiera para castigarlo. Posiblemente la única excepción en el Antiguo Testamento es el siguiente versículo: "No vestirá la mujer hábito de hombre, ni el hombre vestirá ropa de mujer; porque abominación es á Jehová tu Dios cualquiera que esto hace" (Deuteronomio 22:5), si bien trata de un fenómeno tangencial al lesbianismo o la sodomía mismos, como son el travestismo (que si bien suelen presentarse asociados a la homosexualidad, no siempre es así). Debemos esperar nada menos que hasta el Nuevo Testamento para encontrarnos con una referencia directa al lesbianismo (aunque a renglón seguido, volvemos a la homosexualidad masculina, que es la homosexualidad importante porque es de los varones, claro). Veamos lo que dice el honorable varón San Pablo al respecto: "Por esto Dios los entregó á afectos vergonzosos; pues aun sus mujeres mudaron el natural uso en el uso que es contra naturaleza: Y del mismo modo también los hombres, dejando el uso natural de las mujeres, se encendieron en sus concupiscencias los unos con los otros, cometiendo cosas nefandas hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la recompensa que convino á su extravío" (Epístola a los Romanos 1:26-27).

Situemos un poco el pasaje en su contexto. La Epístola a los Romanos tiene un objetivo fundamental, que es tratar el problema de la salvación de los pueblos gentiles. Porque se supone que la Revelación fue hecha primero a los hebreos, y Jesús mismo dijo que debía respetarse la Ley, y por lo tanto, eso deja en principio a los gentiles fuera del mapa. ¿Qué pasa entonces con esos pobres paganos del mundo grecorromano, cómo pueden aspirar a la salvación? Y una cuestión más angustiosa, ¿alcanza la salvación para ellos? San Pablo opta por la afirmativa: aunque Dios no se haya revelado a sí mismo en el mundo grecorromano por medio de profetas y la Ley, ha dejado signos claros que cualquier alma iluminada puede seguir si tiene fe. ¿Y qué pasa cuando un alma de esos pobres paganos, en vez de tener fe en el Dios de Pablo, decide extraviarse en razonamientos necios o filosóficos que son contrarios a la doctrina correcta, que casualmente es la de Pablo mismo? Pues bien, se vuelven personas que deshonran sus propios cuerpos y los hace esclavos de pasiones vergonzosas, entre las cuales se cuentan por supuesto el lesbianismo y la sodomía. Durante más de mil años, la Biblia había dejado más o menos tranquilas a las lesbianas, en ese limbo de "está prohibido, pero no machacaremos especialmente sobre el tema" pero llegó San Pablo y puso las cosas sobre su lugar: las lesbianas son tan abominables como los sodomitas. Palabra de Dios.

Pero no todo es tan negativo para las lesbianas en la Biblia. Algunas personas interpretan la existencia de una relación lésbica a lo menos platónica entre dos mujeres: Rut la Moabita y su suegra Noemí. Dice el Libro de Rut: "Mas ellas alzando otra vez su voz, lloraron: y Orpha besó á su suegra, mas Ruth se quedó con ella. Y Noemi dijo: He aquí tu cuñada se ha vuelto á su pueblo y á sus dioses; vuélvete tú tras ella. Y Ruth respondió: No me ruegues que te deje, y que me aparte de ti: porque donde quiera que tú fueres, iré yo; y donde quiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios. Donde tú murieres, moriré yo, y allí seré sepultada: así me haga Jehová, y así me dé, que sólo la muerte hará separación entre mí y ti. Y viendo Noemi que estaba tan resuelta á ir con ella, dejó de hablarle" (Rut 1:14-18). La interpretación mayoritaria considera que este pasaje es un simple ejemplo de fidelidad de una nuera hacia su suegra (los dos hijos de Noemí, maridos de Rut y de Orfa, habían fallecido, y por lo tanto eran mujeres solas, desamparadas en un mundo que sólo concebía a las mujeres al cuidado de un varón que se hiciera cargo de ellas). Pero una interpretación minoritaria considera las palabras de Rut como una verdadera declaración romántica. Aunque, todo sea dicho, más avanzado el relato, Rut termina contrayendo matrimonio como corresponde, o sea, con un varón, concretamente con Booz. Aunque cuando Rut y Booz tienen un hijo, sospechosamente acaba siendo Noemí quien lo cría... Quizás interpretar la historia de Rut en clave lésbica sea algo un tanto alucinógeno, pero por otra parte, también es descabellado suponer que una realidad social como el lesbianismo no hubiera existido en la época de los textos bíblicos y no hubiera podido quedar reflejada en la literatura de su tiempo, siquiera de manera soterrada. Como de costumbre, faltando evidencia y tratándose de una materia opinable, no hay una respuesta definitiva, por lo que tendrá que ser el amable lector de Siglos Curiosos quien saque sus propias conclusiones.

domingo, 28 de noviembre de 2010

¿Cuál fue el pecado de los sodomitas?


La pregunta del título es una de ésas que parecen obvias a primera vista. ¿Cuál fue el pecado de los sodomitas? Pues... la sodomía, si después de todo la palabra "sodomía" (y por extensión, el nombre de la banda thrash ¡alemana! Sodom) viene de la ciudad bíblica de Sodoma y los sodomitas. Y sin embargo, como de costumbre con la Biblia, las cosas no siempre resultan tan fáciles. Veamos.

Repasemos un poco la historia de la Biblia. En forma muy resumida, Lot era sobrino de Abraham. Después de llegar de Mesopotamia, el ganado era mucho y la tierra poca, así es que Abraham y Lot se separan, y Lot se dirige al valle del Jordán, en ese entonces muy fértil según el texto bíblico, y en donde está la ciudad de Sodoma, en donde Lot acabó por instalarse, a pesar de ser una ciudad pecadora (Génesis 13). Nótese que Abraham rehusa tener tratos con Sodoma, incluso cuando ellos le ofrecen un rescate por unos prisioneros que Abraham ha tomado, y a según la descripción de Sodoma como ciudad rica, está implícito que el rescate es espléndido (Génesis 14:21-24). El caso es que Dios se enoja finalmente con los pecados de Sodoma, y envía a unos ángeles a investigarla a manera de espías (el Dios Omnipotente, nótese), aunque le asegura a Abraham que no destruirá la ciudad si encuentra a lo menos diez justos en ella (Génesis 18). Cuando los ángeles llegan a Sodoma, están dispuestos a pernoctar en la plaza del pueblo, pero Lot les ofrece alojamiento e insiste hasta que los convence. Suerte para los ángeles: porque en la noche, los sodomitas van a golpear la puerta de Lot, y le piden que entreguen a los ángeles para directamente abusar de ellos. Aquí viene algo un poco incomprensible para la mentalidad moderna: para honrar la hospitalidad que ha conferido a los ángeles, Lot ofrece algo suyo a la multitud en vez, a saber, sus propias hijas vírgenes (sí, para que los sodomitas abusen de ellas en vez de abusar de los ángeles... debe recordarse que según la Biblia, las mujeres son posesiones de los hombres, y nadie dijo que la Biblia no fuera machista). Pero los sodomitas no aceptaron, e incluso trataron de forzar la puerta: son los ángeles quienes salvan la situación, extendiendo los brazos y cegando con sus superpoderes a los atracadores. El resto es la famosa historia de cómo llovió fuego y azufre desde el cielo y las ciudades de Sodoma y Gomorra fueron arrasadas (Génesis 19).

Es en el rechazo de los sodomitas a violar a las hijas de Lot, y preferir violar a los ángeles (varones), que se basa la leyenda de los sodomitas como... bueno, como sodomitas justamente, como homosexuales, y de hecho en numerosos pasajes de la Biblia se utiliza en ese sentido la palabra "sodomita" (un gentilicio así como "sanfranciscano" lo es de ese otro antro gay que es San Francisco en Estados Unidos). Y sin embargo, hay indicios que ofrecen una interpretación diferente. En Ezequiel 16:49-50, dirigiéndose a Jerusalén, se dice lo siguiente: "He aquí que ésta fue la maldad de Sodoma tu hermana: soberbia, hartura de pan, y abundancia de ociosidad tuvo ella y sus hijas; y no corroboró la mano del afligido y del menesteroso. Y ensoberbeciéronse, é hicieron abominación delante de mí, y quitélas como vi bueno". Nótese como en ninguna parte se menciona el pecado de la sodomía como propio de los sodomitas. Los pecados de Sodoma según este pasaje tienen más que ver con el egoísmo de los ricos, y la dedicación a la búsqueda desenfrenada de placeres. Recordemos que Sodoma era una ciudad opulenta en una región fértil y rica, según Génesis 13, y no es extraña la idea de ver a los sodomitas como tipos que, enriquecidos con la agricultura, el comercio y la industria, hayan desarrollado una visión materialista y hedonista de la vida. ¿Por qué Ezequiel omitió del listado un pecado tan típicamente castigado por la Biblia como la sodomía? ¿Puede ser que no considerara a la sodomía como un pecado tan grave, o que no considerara a los sodomitas como homosexuales? ¿Acaso no lo mencionó porque el lector de su época podía darlo por sobreentendido? ¿O fue simplemente por pureza literaria, para remarcar los otros pecados de Sodoma, los que sí podían aplicársele a Jerusalén, contra la cual Ezequiel dirige estas palabras? Adicionalmente, en el Nuevo Testamento, Jesucristo utiliza la metáfora de la destrucción de Sodoma siempre como ejemplo del castigo contra la injusticia y la iniquidad, no contra la homosexualidad directamente (véase Mateo 10:12-15, Mateo 11:20-24, Lucas 10:10-12, Lucas 17:28-30, todas advertencias que no tendrían sentido dentro de su contexto si se consideraran como admoniciones contra la homosexualidad, en vez de lo que en verdad son, advertencias contra el orgullo, el egoísmo, la prepotencia y la búsqueda inmoderada de placeres sensuales).

En cualquier caso, el hecho de que el pecado de Sodoma haya sido el egoísmo, el hedonismo y la falta de caridad, tampoco estas actitudes son incompatibles con un gusto por la homosexualidad. Puede que los sodomitas hayan incurrido en la homosexualidad precisamente como una manera de "explorar nuevos placeres", luego de que se hubieran agotado los placeres que se podían obtener pagando dinero por ellos. En cualquier caso, como puede observarse, las respuestas no son fáciles y el texto bíblico es más bien parco en describirnos a Sodoma y Gomorra mismas, como no sea la escena de su destrucción. Por otra parte, poniéndonos un poco maliciosos, hay mucha gente que ha interpretado históricamente la Biblia de una manera o de otra, y a quienes les conviene más tomar la historia de Sodoma como un castigo contra la homosexualidad, que como una advertencia contra el orgullo de los ricos por gozar de sus riquezas de manera prepotente, abusiva o autodestructiva. Porque como se sabe, las religiones suelen predicar la humildad de espíritu a los pobres y no tanto a los ricos, para que ni los ricos se molesten ni los pobres se rebelen, manteniendo así un orden social en que las religiones puedan profitar de sus riquezas... habidas sólo para asegurarse de que las personas alcancen la salvación eterna, no se piense mal tampoco.

domingo, 8 de agosto de 2010

¿Era Tiberio un vicioso...?

Aunque el Emperador romano Tiberio (14 a 37 después de Cristo) no sea uno de los que podríamos llamar "Césares locos", su reputación histórica estuvo durante mucho tiempo manchada por el testimonio que Suetonio, historiador también romano, nos dejó de él. Parece ser que Tiberio era hombre de costumbres frugales, pero en esto, Suetonio sólo ve hipocresía. Después de neutralizar la peligrosa conjura de Sejano, quien pretendía destruir a la familia real para entronizarse él mismo en su lugar, Tiberio se aisló en la isla de Capri, probablemente cansado de la vida, pero como Tiberio era un Emperador muy poco amado por sus súbditos, toda clase de rumores y chismes corrieron sobre él. Y Suetonio, quizás con espíritu poco crítico, nos dejó un nutrido prontuario de todas las monstruosidades que se le achacaban, con razón o sin ella.

Suetonio principia diciendo, después de largarse Tiberio a Capri: "a favor de la soledad y lejos de las miradas de Roma, entregóse finalmente sin freno a todos los vicios que hasta entonces, y aunque torpemente, había disimulado". Habría celebrado entonces bacanales y le habría dado altos cargos y magistraturas a sus compañeros de orgías. Estando en desgracia un tal Sestio Galo, por dedicar su fortuna a la vida lujuriosa, le dio oportunidad de "redimirse" invitándole a cenar, "a condición de que aquel día no cambiase en nada sus costumbres y de que habían de servir la cena jóvenes desnudas". Otro individuo, que buscaba una cuestura, obtuvo el cargo luego de beberse toda un ánfora de vino junto con Tiberio.

Y no para ahí. Menciona Suetonio que en Capri tenía "un grupo de muchachas, de jóvenes y de disolutos, inventores de placeres monstruosos (...) formaban allí entre sí una triple cadena, y entrelazados de este modo se prostituían en su presencia para despertar, por medio de este espectáculo, sus estragados deseos". Después de describir brevemente estas orgías, Suetonio abunda más: "Se dice que había adiestrado a niños de tierna edad, a los que llamaba sus pececillos, a que jugasen entre sus piernas en el baño, excitándole con la lengua y los dientes, y también que, a semejanza de niños creciditos, pero todavía en lactancia, le mamasen los pechos". En otra ocasión, Tiberio habría recibido en herencia un cuadro "en el que Atalanta prostituye su boca a Meleagro", y si le desagradaba, podía recibir un millón de sestercios, pero Tiberio "prefirió el cuadro y mandó colocarlo como objeto sagrado en su alcoba".

Como decíamos, es extraño que tantas maledicencias pudieran tener algún fundamento, toda vez que el propio Suetonio le reconoce haber rechazado el título de Padre de la Patria, así como varios honores, incluyendo que se nombrara el mes de Septiembre con su nombre propio, así como Julio lo había recibido de Julio César, y Agosto de Octavio Augusto. También le repugnaba la adulación y detestaba las lisonjas. Y le cita Suetonio diciendo: "Si alguno habla mal de mí, procuraré contestarle con todas mis acciones, y si continúa odiándome, le odiaré a mi vez". Y lo más importante: parece ser que estuvo enamorado hasta el final de una chica a la que tuvo que abandonar (o mejor dicho, que fue correteada por la familia) por motivos políticos, hasta el punto que debía contenerse de llorar cada vez que la veía...

Al final de su biografía sobre Tiberio, Suetonio menciona que Roma se entregó a raptos de alegría cuando supo la muerte del Emperador. Eso es hablar desde la ignorancia: su sucesor sería Calígula, que sí se merecía con creces el apodo de "Emperador loco" que se ha hecho tan popular después...

domingo, 20 de junio de 2010

Hitchcock el sucio.

El director británico Alfred Hitchcock (1899-1980) es saludado como el Amo del Suspenso, casi como el coco del coco. Sus pelis siguen siendo populares incluso hoy en día, gracias a que son policiales calculados al milímetro para poner al espectador al borde de la butaca. Un segmento un poco menor de público, concretamente los estirados de toda la vida, lo rescatan también como una muestra de las contradicciones del sistema capitalista, etcétera. Pero probablemente la clave de muchas pelis hitchcockianas, y la perdición de muchos que han tratado de imitarle sin alcanzarlo, es que bajo su estampa de británico ancho y flemático, tenemos un depravado sexual de cuidado. En este posteo haremos un necesariamente brevísimo repaso por algunas fijaciones sexuales corrientes del cine de Hitchcock. Y claro, necesario es advertir, habrán spoilers a mansalva, así es que si no han visto muchas pelis de Hitchcock y piensan hacerlo (y si no, les recomiendo que lo hagan, que este posteo es para gente que ya las haya visto), les recomiendo que vayan a la tienda de DVDs más cercana y empiecen a arrendar. Dicho lo cual, vamos avante con Hitchcock el sucio, y las distintas suciedades que es posible encontrar en sus pelis:

-- HOMOSEXUALIDAD. La más obvia, porque aunque nunca explícita, de manera implícita es su resorte narrativo más común. En "Extraños en un tren", un pobre tenista es acosado por un admirador que se viste "raro", y además le arma toda una escena para que el tenista acuda hasta su casa, hasta su cama, y lo vea en piyamas... En "La soga", los dos asesinos tienen una relación muy cercana, y claramente uno es el dominante, mientras que el otro es el débil, casi el afeminadito... En "La llamada fatal", cuando vemos al comienzo de la peli al marido planificar el asesinato de su esposa junto con un rufián de poca monta, hay casi un regusto sádico en desembarazarse de "la hembra" para quedar libre... Además, están las legiones y legiones de hembras rubias casi frígidas que pueblan sus pelis.

-- TRAVESTISMO. Relacionada con la anterior, aunque no sean lo mismo. En "Psicosis", Norman Bates se disfraza de su propia madre y la personifica.

-- IMPOTENCIA. El prota de "Vértigo" se lleva de lo más bien con una ex novia con la que son amigos, y aunque ella parece mostrar interés, él parece ausente... Algo similar ocurre con la novia del fotógrafo de "La ventana indiscreta", que quiere "concretar" con su hombre (el matrimonio, claro, pero entendido en sentido metafórico...), mientras que éste más bien pasa de ella, aunque ella esté muy buena (Grace Kelly en sus mejores años, por más señas).

-- FRIGIDEZ. La protagonista de "Marnie la ladrona" fue violada cuando niña, y ahora es incapaz de tener relaciones sexuales normales, salvo cuando llega un hombre rudo que la domestica. Y en general, se ha dicho de todas las heroínas hitchcockianas que son rubias, gélidas, casi virginales a pesar de que alguna posee formas bastante insinuantes... y cuando se les ocurre tener placer sexual, o son ignoradas por su hombre (como en "La ventana indiscreta", y en cierta medida en "La cortina rasgada"), o la pagan bastante caro (como la prota adúltera de "La llamada fatal", que se gana un intento de asesinato por eso).

-- VOYERISMO. En "La ventana indiscreta", el prota no siente ningún interés por su propia vida, pero se entretiene de lo lindo mironeando a todos sus vecinos. Hasta que al final, uno de sus vecinos reacciona y se le va a meter al departamento, con resultados calamitosos. En la era de Facebook, este tipo (que para colmo es fotógrafo) sería feliz teniendo 6000 amigos y mirando las actualizaciones cada cinco minutos.

-- SADOMASOQUISMO. La escena del intento de asesinato contra la esposa en "La llamada fatal" tiene un regusto sádico inquietante. En "Extraños en un tren", por su parte, el villano no sólo asesina a una chica, sino que además evidentemente disfruta haciéndolo (bueno, es homosexual, no debería ser difícil de explicar que gozara haciendo sufrir a las chicas). Y en "Los pájaros", una de las escenas más impactantes es cuando la prota es picoteada por varios pájaros que la atacan en su propia casa (se dice que el cabrón de Hitchcock le dijo a la actriz Tippi Hedren que los pájaros serían de mentirijillas, y al final eran de verdad y casi le arrancan un ojo, a la pobre).

-- NECROFILIA. Al prota de "Vértigo" se le muere la chica a mitad de peli. Así es que, cuando encuentra a otra que es parecida, la obliga a vestirse, hablar y comportarse como la muerta. Curiosamente, el tipo se insinuaba que era impotente, pero con la nueva chica disfrazada de la antigua, no parece que lo sea...

Así es que tengan cuidado la próxima vez que digan por ahí que les gustan las pelis de Hitchcock, porque pueden toparse con alguien que haya leído este mismo posteo, y lo agarre para cachondeo... (o se topen con alguna que le quede gustando y lo intente y todo, y es que uno en este mundo ya ni sabe)...

domingo, 14 de febrero de 2010

Calígula y el incesto.

Un posteo especial por Día de los Enamorados, con todo el sentido macarra del humor de vuestro seguro servidor el General Gato. Y al grano. Muchas barbaridades le achaca el historiador Suetonio al Emperador romano Calígula (37-41), y es justo decir que, si las hubiera inventado en buena medida, como algunos le han acusado de tiempo en tiempo, al menos debería haber tenido Suetonio una imaginación muy fértil. No se escapan de estas acusaciones, las relativas al incesto.

Quizás algo tenga que ver el asunto con la megalomanía de Calígula. Por parte de su madre Agripina la Mayor (no confundir con Agripina la Menor, madre de Nerón, y hermana del propio Calígula), este individuo era nieto de Agripa, un competente militar y funcionario a las órdenes del Emperador Octavio Augusto, así como de Julia la Mayor, hija natural del mencionado Octavio Augusto (Calígula era, por tanto, bisnieto de Augusto). El problema es que Agripa era de procedencia humilde y oscura (de hecho, se sabe casi nada de sus primeros años de vida), y eso a Calígula le daba puntada de hígado. De manera que sostuvo públicamente que su madre Agripina la Mayor, en realidad era el producto de un incesto entre su abuela Julia y su bisabuelo Octavio Augusto (por si se pierden: según Calígula, Octavio Augusto se habría echado entre pecho y espalda a su hija Julia, y de ahí habría nacido Agripina, de la cual habría a su vez nacido Calígula).

Fiel a esta tradición, Calígula habría también tomado carnalmente a sus hermanas. Ellas eran Agripina la Menor (esta sí, la madre de Nerón), Drusila y Julia Livila. Suetonio dice con toda claridad: "Tuvo comercio incestuoso y continuo con todas sus hermanas, y las hacía sentar consigo a la mesa en el mismo lecho, mientras su esposa ocupaba otro" (recuérdese que los romanos no comían sentados en sillas, sino reclinados en lechos). En una ocasión, cuando Calígula era aún joven, fue sorprendido con Drusila (de creerle a Suetonio, que a veces se le pasa la rueda de chismoso), y ella habría sido casada con otro hombre. Pero Calígula la tomó de regreso, y la trató públicamente como a su esposa. ¿Y el marido cornudo? Se dejó, por supuesto, o se le iba la vida en ello. También la hizo heredera universal de sus bienes y del Imperio. El problema es que Drusila falleció en el año 38, ya siendo Calígula Emperador, y éste quedó tan trastornado, que se fugó de Roma, atravesó la Campania y llegó hasta Sicilia. Cuando regresó a Roma, traía los cabellos y la barba desmesuradamente crecidos. Desde entonces, a Drusila se le dieron honores de diosa, y Calígula no hizo desde entonces otro juramento que no fuera por la memoria de Drusila.

Se ha discutido si en realidad Calígula tenía sexo con Drusila, o con algunas de sus otras dos hermanas. Sí se sabe que Calígula no tenía empacho en que, dentro de sus orgías, sus hermanas fueran entregadas a sus compañeros para que las gozaran a discreción. Ambas tramaron una conspiración con un tal Emilio Lépido (probablemente haciéndose amantes ellas dos con él), pero el asunto fue descubierto. Lépido acabó ejecutado, y las dos hermanas desterradas. Julia Livila acabaría falleciendo en el exilio, pero Agripina se las arregló no sólo para sobrevivir a Calígula (quien murió asesinado por su propia guardia personal, dicho sea de paso), sino además para contraer matrimonio con su sucesor Claudio y envenenarlo para asegurarle la corona imperial a Nerón, antes de terminar ella misma ejecutada por su agradecido hijo, el tarado aspirante a artista... ¡Están locos, estos romanos!

jueves, 3 de diciembre de 2009

¿Julio César el bisexual?


¿Fue Julio César bisexual? El historiador Suetonio nos deja sobre el tema un bien surtido ramillete de anécdotas, que él con su típica mano mora ni confirma ni deja de confirmar, limitándose a su enunciación. Una de sus más tempranas relaciones (siempre siguiendo al chismoso de Suetonio, recordemos) parece haber sido Nicomedes IV de Bitinia, uno de los reyes de Asia Oriental que tantos problemas daban a Roma en esos años. Julio César viajó en delegación a Bitinia, pero su escaso éxito en las negociaciones le atrajo rumores (quién sabe si fundados o no) de que tenía comercio carnal con el rey. Dolabella le llamó "rival de la reina y plancha interior del lecho real". Curión, no menos insultante, le llamó "establo de Nicomedes y prostituta bitiniana". Bíbulo, por su parte, lo bautizó "Reina de Bitinia". Le achaca Suetonio a una carta de Cicerón, referirse a que Julio César fue conducido al lecho real y se acostó en él, cubierto de púrpura. Finalmente César, de regreso ante el Senado, defendiendo a Nicomedes y los favores que le dio a Roma, fue interrumpido así: "Omite, te lo suplico, todo eso, porque demasiado sabido es lo que de él recibiste y lo que le has dado". Incluso sus propios soldados no fueron muy reverentes con él, cuando, después de la victoriosa Guerra de las Galias, entonaron el siguiente verso: "César sometió a las Galias, Nicomedes a César. He aquí a César que triunfa porque sometió a las Galias, mientras Nicomedes que sometió a César no triunfa"... ("Gallias Caesar subegit, Nicomedes Caesarem. / Ecce Caesar nunc triumphat, que subegit Gallias: / Nicomedes non triumphat, que subegit Caesarem").

Suponiendo que lo del rey Nicomedes fuera cierto, con todo debe consignarse que Julio César también tuvo amoríos con reinas. Cleopatra es la más famosa, desde luego, pero también están Eunoé, la esposa de Bagud, quién era rey de Mauritania.

Pero quizás el ataque más venenoso que recibió Julio César en la materia, fue el que le dedicó Curión. En un discurso, aludiendo tanto a su rumoreada bisexualidad como a su escaso respeto por la fidelidad hacia sus esposas (tuvo tres, de hecho), Curión le llamó "marido de todas las mujeres y mujer de todos los maridos"...

domingo, 15 de marzo de 2009

La violación de Artemisia Gentileschi.

Artemisia Gentileschi fue una gran pintora del Barroco italiano. Sin embargo, presumiblemente por ser mujer, no ha recibido a lo largo del tiempo tanta atención o veneración por parte de los estudiosos o críticos del arte, por no hablar del público en general. Su historia personal estuvo marcada por la tragedia, muy en particular por aquella vivida en 1612, en que fue violada por un pretendiente, y que marcó toda su trayectoria pictórica posterior.

Artemisia Gentileschi nació en 1593, y era hija de Orazio Gentileschi, otro pintor. Tanto ella como su padre eran adeptos al Tenebrismo, la escuela pictórica desarrollada por Caravaggio, y que ponía un énfasis supremo en los efectos violentos de iluminación. A pesar del talento de la Gentileschi, no fue admitida en ninguna academia pictórica debido a ser mujer. Orazio Gentileschi se puso a trabajar con un tal Agostino Tassi, quien se fijó en su hija. Pero Artemisia Gentileschi se negó a aceptar los requerimientos de Agostino Tassi, por lo que éste simplemente, un día, la encerró en su habitación y la violó. Luego, Tassi le prometió a Artemisia que se casaría con ella para lavar su deshonor, y bajo esta promesa (falsa, por cierto), Artemisia accedió a seguir teniendo relaciones sexuales con él.

Orazio Gentileschi fue quien promovió la querella contra Tassi. En el juicio, Artemisia Gentileschi fue sometida a aparatos de tortura que laceraban los dedos, algo especialmente grave para un pintor, pero ella repitió punto por punto su historia y fue creída. Agostino Tassi, por contraste, mintió tan desaforadamente que los propios jueces le conminaron repetidas veces a no seguir mintiendo. Acusó a Artemisia de haber escrito cartas eróticas a otros hombres (sin embargo, ella no sabía escribir...), de que tanto ella como su hermana y su madre muerta recibían continuamente amantes en su casa, e incluso que Artemisia había cometido incesto con su padre. Pesó contra Agostino Tassi, el ser hombre de carácter violento y pendenciero, además de haber estado casado (hecho que, por supuesto, le había ocultado a Artemisia al prometerle matrimonio). Finalmente fue condenado a prisión, aunque unos meses después obtuvo perdón y fue liberado.

Las pinturas más famosas de Artemisia Gentileschi son de tema bíblico, como "Judit degollando a Holofernes", "Susana y los viejos" y "David y Betsabé". En todas ellas, y en varias otras, está presente la idea de las mujeres vulnerables y desnudas frente a hombres violentos y depravados. Esta temática, sumada a su talento y a sus infortunios, convirtieron a la postre a Artemisia Gentileschi en un icono para la rama más culta del feminismo, ya en pleno siglo XX. Posiciones ideológicas aparte, el arte de la Gentileschi ha sido también revalorizado, y ha ido ocupando el lugar que merecidamente le corresponde entre las grandes figuras del Barroco italiano.

domingo, 1 de febrero de 2009

Doble de cuerpo.

Espectáculo, arte, industria, entretención... El cine podrá ser todas esas otras cosas, pero para serlo, debe primero ser magia y sueños. El problema es qué pasa cuando los actores y actrices que interpretan sus roles no son exactamente mágicos. La solución es un tanto cubista: el actor que llena las salas con su nombre deberá interpretar todas las escenas con ropa, y las otras habrá que dejárselas a otra persona que lo suplante en forma anónima. Aunque, andando el tiempo, dicho "doble de cuerpo" emerja a la luz y rompa su poco la ilusión de haber visto a un actor o actriz que interpreta su papel y además tiene un cuerpo de ensueño...

En Hollywood la práctica ha resultado un poco conflictiva porque la idea de usar dobles de cuerpo para actrices choca con el concepto del star-system, de la estrella "integral" que es el súmmun de perfección física y psicológica. Pero a veces, el pudor de la estrella (más en el pasado que en el presente) obligó a tales maniobras. En "Psicosis" (1960), por ejemplo, la bellísima actriz Janet Leigh se negó a desnudarse para la célebre escena de la ducha. De manera que todas las escenas que no importen mostrar su cara, en realidad pertenecen a Marli Renfro, una estriptisera de Las Vegas que cobró 500 dólares por darse la ducha fatal... Otro caso fue el de la peli "La muerte le sienta bien" (1992), en que Isabella Rosselini y Meryl Streep "recibieron" el cuerpo de una por entonces desconocidísima Catherine Bell, años antes de hacerse famosa por su rol en la serie militarista "J.A.G.".

Ha habido algún caso de doble de cuerpo que después ha seguido desarrollando carrera. La más famosa probablemente es Shelley Michelle, quien le prestó cuerpo a Catherine Oxenberg, a Anne Archer, a Claudia Christian, ¡a Kim Basinger! ("Mi novia es una extraterrestre", "Deseo y decepción"), además de prestarle piernas a Barbra Streisand (!!!) en la peli "El príncipe de las mareas". Pero su doblete más famoso fue a Julia Roberts en "Mujer bonita", que le ganó el reconocimiento suficiente para iniciar una carrera actoral bajo su propio nombre, en algunas pelis de serie B. Por su parte, existe al menos un caso inverso, de actriz que oficia de doble de cuerpo, cual fue el caso de una jovencísima Melanie Griffith en la peli "Doble de cuerpo" de Brian de Palma, precisamente.

En otras cinematografías, menos preocupadas del star-system, el tema es mucho menos controvertido. Durante muchos años, en Italia fue práctica común que las pelis de serie B (fundamentalmente peplum) que los roles fueran interpretados por actores que prestaban su cuerpo y ademanes, y las voces fueran después dobladas. Quizás el caso más bizarro de esto sea la peli "Aída" de 1953, adaptación literal y con partitura de la ópera de Giuseppe Verdi, que ya comentamos en Siglos Curiosos, y en la que uno puede preguntarse quién realmente doblaba a quien, si una jovencísima Sophia Loren prestando el cuerpo, o la gran Renata Tebaldi cantando arias...

domingo, 20 de abril de 2008

David y Betsabé.


Para ser un libro supuestamente edificante y moralizador, la Biblia tiene una enorme cantidad de pasajes bastante picantes y escabrosos. Uno que deja particularmente mal a los personajes bíblicos, atañe nada menos que al rey David.

Un buen día, David descubre a una linda mujer bañándose. Entrándole el bichillo de la lujuria, pregunta acerca de quién es, y le informan que es Betsabé, esposa de su general Urías, el heteo (esto es, el hitita). Como Urías está en guerra, David se aprovecha y se revuelca con Betsabé. Y luego, como no se le quita la calentura, manda órdenes al campo de batalla para que Urías sea puesto en lo más denso de la refriega, y así muera. Cosa que finalmente sucede, cuando el enemigo carga.

Va entonces el profeta Natán ante David y le dice: "En una ciudad había dos hombres; uno era rico, y el otro, pobre. El rico tenía muchas ovejas y bueyes; el pobre tenía sólo una ovejita que había comprado. La había criado personalmente y la ovejita había crecido junto a él y a sus hijos. Comía de su pan, bebía de su misma copa y dormía en su falda. El la amaba como a una hija. Un día, el hombre rico recibió una visita, y no queriendo matar a ninguno de sus animales para atender al recién llegado, robó la oveja del pobre y se la preparó". Al escuchar esto, David se enojó y grita que semejante hombre merece la muerte. A lo que Natán se limita a responder: "Tú eres ese hombre".

Y como el Dios de la Biblia tiene un sentido un tanto retorcido de la justicia, se la hace pagar a David de manera oblicua, haciendo que el primer hijo de David y Betsabé muera (¿y qué culpa tenía el pobre neonato?). Pero como realeza es realeza a fin de cuentas, David y Betsabé tienen otro hijo, que después será el famoso rey Salomón.

Para quienes tengan interés en leer la historia desde la fuente original, ésta aparece en el Segundo Libro de Samuel, capítulos 11 y 12.

domingo, 1 de julio de 2007

Fetichista Mujer Maravilla.

Es indiscutible que los superhéroes han sido desde siempre fuente de controversias, pero aún así forman parte de la cultura popular del siglo XX, y probablemente prosigan con ese rol durante el XXI. Una de las heroínas más controvertidas ha sido la Mujer Maravilla. Y es que curiosamente, pese a que es defendida como un símbolo feminista, varios de sus rasgos arquetípicos responden a un estereotipo machista...
La primera gran oleada de superhéroes se produjo con fecha posterior a 1938, en la que advino el primero de ellos, Superman. Pero todos los héroes de la época eran masculinos. Uno de los consultores de DC Comics llamado William Moulton Marston observó esto, y pensó que era buena idea contrapesar la presencia masculina con una gran superheroína femenina. De esa manera nació la Mujer Maravilla, quien, para justificar sus superpoderes, era de ascendencia divina, ya que su linaje procedía de los viejos mitos de la Antigua Grecia.
Pero Marston en sí mismo era una persona con varios conflictos en relación a las mujeres: por una parte las idealizaba como criaturas superiores y más nobles que los hombres, pero por la otra, lo hacía porque el natural de las mujeres (según él) eran la obediencia y la sumisión. Por lo tanto, la historieta de la Mujer Maravilla mezcló estos elementos, haciéndola una mujer superior, pero también introduciendo elementos fetichistas y de bondage que, irónicamente a pesar de ser destinada a un público infantil, la hicieron enormemente hardcore, incluso para nuestra época. Así, dos de los atributos propios de la Mujer Maravilla, los brazaletes que pueden esquivar las balas y el látigo que amarra y obliga a decir la verdad, están cargados de implicancias fetichistas. Asimismo, otro elemento fetichista era la noción de que la Mujer Maravilla perdía sus superpoderes si era amarrada. Por cierto, el látigo de la verdad está relacionado con el detector de mentiras, invento en el que el propio Marston estuvo involucrado...
Cuando fue publicado el libro "La seducción del inocente", en los '50s, que llevó a la autocensura de los cómics, la Mujer Maravilla fue atacada por promover el lesbianismo. El tono de la historieta se suavizó, y aunque la Mujer Maravilla experimentó varias mutaciones (en los '70s, en plena fiebre de películas hongkonesas, llegó a ser una karateka al uso), los elementos fetichistas de personaje fueron progresivamente desdibujados. El propio Marston no estaba tampoco ahí para defender la concepción original del personaje, porque había fallecido de cáncer en 1947.

viernes, 27 de abril de 2007

Dánae y la lluvia de oro.


Es indudable que los mitos griegos han mostrado una enorme capacidad de supervivencia, y a lo largo de 3000 años han pasado por poemas, cuadros, novelas, obras teatrales y adaptaciones para el cine. Mucho de su fuerza radica en, por qué no decirlo, la truculencia de sus historias. La de Dánae es un estupendo ejemplo de ello.
Refiere la leyenda que un antiguo oráculo profetizó al rey Acrisio que si su hija Dánae llegaba a tener a su vez un hijo, éste hijo le daría muerte. Asustado, Acrisio encerró a Dánae en una torre, para que nadie pudiera acceder carnalmente a ella. Pero la belleza de Dánae atrajo al dios Zeus, quien se convirtió en una lluvia de oro y se infiltró en la habitación de Dánae, fecundándola. Acrisio decidió entonces abandonar a su hija y a su nieto a su suerte, para que murieran, pero los dioses intervinieron para hacerlos sobrevivir. El hijo en cuestión fue Perseo, quien con el tiempo, después de múltiples aventuras, mató accidentalmente a su abuelo Acrisio, durante unos juegos.
A lo largo de los siglos, la historia de Dánae ha sido enormemente popular debido a las segundas lecturas que posee. La más inocente de ellas la interpreta como que algún príncipe pagó a precio de oro un soborno para acceder a Dánae. Otra versión más mórbida, remarcan como la doncella virginal es seducida (¿corrompida?) por el oro. Y aún hay una tercera versión, más mórbida si cabe, derivada de cierta práctica sexual llamada también "lluvia de oro"... si no saben lo que es, investiguen por su cuenta.
Debido a los aspectos morbosos de la historia de Dánae, numerosos pintores y grabadores han retratado el momento en que ésta es alcanzada por la lluvia de oro; además, el motivo mitológico proporciona pretexto para insinuar un acto sexual sin caer en lo pornográfico, sin mostrar un coito o contacto sexual "real", y de esta manera esquivar a la censura de épocas más religiosas. Y para los cinéfilos, digamos que el mito de Perseo fue recreado en el cine, en la película "Furia de titanes", con un jovencícismo Harry Hamlin en 1981; por desgracia, la película parte con el castigo de Dánae y Perseo, y por ende, principia después de la escena de la lluvia de oro. Y es que aunque han pasado siglos, la escena sigue teniendo todo su morbo original, y quizás la escena era demasiado fuerte para la censura de la época...

domingo, 15 de abril de 2007

La misoginia de Schopenhauer.

Arthur Schonpenhauer (1788 a 1860) es probablemente uno de los filósofos más amargos y pesimistas de todos los tiempos. Esto es explicable en cierto modo porque su vida entera fue un eterno batallar contra fuerzas externas que lo amenazaron constantemente. Una de esas fuerzas fue su dominante madre, a causa de quien desarrolló una rampante misoginia, que le ha hecho quizás incluso más conocido que su propia obra filosófica.
Schopenhauer era hijo de una familia comerciante de Danzing, puerto polaco que cuando fue anexado a Prusia en 1793, llevó a los Schopenhauer a mudarse a Hamburgo. El temprano fallecimiento de su padre dejó a Schopenhauer a merced de su madre, una escritora con más convicción sobre su propio talento, que con talento mismo, y que por tanto hizo lo imposible por sofocar al pequeño Arthur. El gran escritor alemán Goethe, quien era amigo de Johanna Schopenhauer desde que se encontraran en Hamburgo, le dijo un día que su hijo estaba destinado a grandes cosas, a lo que ella repuso que eso era imposible, porque nunca había oído hablar de DOS genios en una misma familia.
En romances, por su parte, Schopenhauer fue desgraciado. Tenía 33 años cuando se enamoró de una cantante de ópera de 19. A los 43 pretendió a otra joven, esta vez de 17, que lo rechazó. Todo lo cual ayudó a hacerlo aún más misántropo.
Schopenhauer es recordado así por haber escrito algunas de las más valiosas perlas misóginas de todos los tiempos. Escribió: "Las mujeres son criaturas de ideas cortas y cabellos largos". Las considera más sensibles y simpáticas a los sentimientos y sufrimientos de los demás, y por eso tienen, en su concepto, el raciocinio obnubilado, siendo por eso inferiores a los hombres; en opinión de Schopenhauer, las mujeres son apenas mejores que los niños pequeños.
Aunque muchos autores y pensadores en la Historia han sido misóginos, es poco probable encontrar a alguien que haya llevado la misoginia tan lejos como Schopenhauer.

miércoles, 7 de febrero de 2007

¿Era Leonardo da Vinci un sodomita...?

Leonardo da Vinci es considerado, con justicia, como uno de los mayores genios en la Historia Universal. Aunque su obra científica no tuvo mayor repercusión, y sus manuscritos fueron redescubiertos y valorados cuando toda esa ciencia estaba virtualmente superada, su proyección pictórica es insuperable.

Uno de los rumores más persistentes en torno a Leonardo da Vinci es el problema de si era o no homosexual. Usualmente se considera que fue Sigmund Freud quien lanzó la hipótesis al mundo. Es cierto que Freud defendió la tesis de la homosexualidad de Leonardo, pero de manera alguna fue el primero.

Para ser concretos, en realidad fueron los propios florentinos los primeros en sospechar. Corría el año 1477, Leonardo tenía 24 años, y fue llevado a juicio bajo la acusación de sodomía, algo sumamente grave en aquellos tiempos, ya que un sodomita podía ser castigado con la hoguera, como hereje. Leonardo salió absuelto de los cargos, pero la duda quedó siempre flotando en el ambiente. ¿Cuánto de auténtica tenía la persecusión judicial, y cuánto había en ella de envidia por parte de sus contemporáneos menos talentosos? Es difícil saberlo. Como fuere, es probable que el juicio seguido a Leonardo por sodomía haya sido el más poderoso aliciente para empujarle a emigrar: entre 1482 y 1498 prestó sus servicios a Ludovico el Moro, el poderoso señor de Milán, bien lejos de Florencia.

Nunca se le conocieron a Leonardo romances con chicas. Además, solía rodearse de bellos efebos, aunque eso pasaba por labores de modelaje. Por otra parte se ha remarcado varias veces la androginia que rodea a sus personajes masculinos y femeninos. Se ha dicho, incluso, que la Mona Lisa podría ser un autorretrato, con él mismo disfrazado de mujer. Todo esto no son más que especulaciones, por supuesto, pero alimentan la leyenda del misterioso genio florentino.

domingo, 3 de diciembre de 2006

Cellini y la ninfa de Fontainebleau.


A veces, debido al carácter excéntrico, arrebatado o visceral de los artistas, las obras artísticas que producen arrastran consigo más de alguna historia sórdida, en lo que a su concepción se refiere. Un ejemplo es la "Ninfa de Fontainebleau", que esculpió Benvenuto Cellini, cuya historia arrastra adulterio, sadomasoquismo y un intento de asesinato.
Cellini fue conocido en vida y después de muerto por ser un vanidoso bravucón y pendenciero. Dejó una jugosa autobiografía tras suyo, en la que lejos de querer blanquear su imagen, se las arregla para describir con placer celestial la larga serie de tropelías y bellaquerías de las que fue causante. Por estas mismas, a pesar de ser italiano, se encontraba prudentemente escondido en Francia, en donde había obtenido la protección del poderoso rey Francisco I (estamos, por tanto, en la primera mitad del siglo XVI).
Cellini contrató a una modelo llamada Catalina, para esculpir su Ninfa, y también para proporcionarse servicios lúbricos. Pero Catalina se enredó con el administrador de Cellini, y éste, al ser sorprendido con la modelo, se las arregló para sobrevivir simplemente corriendo más rápido que el escultor. Este no pudo matar al administrador, pero sí echó a Catalina de la casa, junto con la madre de ella (que vivía allí también) literalmente a puñetazos y puntapiés. Para vengarse, ellas denunciaron a Cellini de haber utilizado a Catalina "al modo italiano", lo que en la Francia de aquel tiempo significaba sodomía. Una acusación de tal tipo en aquellos años era hoguera segura, pero Cellini recurrió a sus amigos italianos en Francia para que armaran un tumulto tal, que lo dejaron libre.
Entonces vino la venganza de Cellini. Con un par de matones, y a punta de espada, le arrancó a su antiguo administrador una promesa de matrimonio con la casquivana Catalina, la que le obligó a cumplir. Luego, exigió que Catalina regresara a seguir modelando, la hizo posar en una posición forzadísima a propósito para causarle dolor físico, y siguió sirviéndose sexualmente de ella, esculpiéndole a la criatura que la chica de la escultura abraza, un gran par de cuernos, que simbolizan, por supuesto, los del marido de Catalina.
Cuando Cellini le dijo a Catalina todo esto, ella se enfureció, lo que le ganó una ostensible paliza. Increíblemente, Catalina regresó a modelar, apenas recuperada de sus heridas. Desde entonces volvieron a repetirse las sesiones de sexo, modelaje y palizas, con regularidad.
Las razones por las cuales Catalina no volvió a modelar para Cellini después de todo eso, son desconocidas (y no son tan fáciles de suponer, ya que la chica parecía tener un carácter lindante en el masoquismo). Cellini contrató a una mozuela de quince, a la que llamó Scorzone ("Culebrilla"), y a la que dejó embarazada.
El resultado artístico de esta sórdida historia está en la imagen que ilustra el presente posteo.

domingo, 26 de noviembre de 2006

Ayesha debe ser obedecida.

Aunque hoy en día algo pasada de moda (aunque con el auge del feminismo, quizás algún día más temprano que tarde regrese desde el averno), el personaje de Ayesha marcó fuertemente a la generación de lectores que vivió a finales del siglo XIX y comienzos del XX.
El novelista inglés H. Rider Haggard es conocido especialmente por "Las minas del rey Salomón", un clásico de aventuras africano publicado en 1885, y en donde introdujo al personaje de Allan Quatermain, que siguió en otras novelas, pero además publicó un ciclo novelístico dedicado a Ayesha, Aquella Quien Debe Ser Obedecida. La primera novela fue "Ella", seguida de "Ayesha: El regreso de Ella", el cross-over "Ella y Allan" (con Allan Quatermain, obviamente), y la precuela "La hija del Destino". En ellas, configura la biografía de un personaje literario decimonónico fascinante, e injustamente olvidado.
Ayesha es una antigua egipcia que, adentrándose en Africa, descubre la manera de hacerse inmortal y conservarse eternamente joven. Se instaura así como una fiera reina guerrera, en dominios fuera del alcance de toda civilización, hasta el siglo XIX. Ayesha es un personaje femenino todopoderoso, cargado de magnetismo sexual, y profundamente amoral (tópicos todos con bastante morbo para el lector de la Inglaterra victoriana, claro está). Cuando un grupo de exploradores británicos en apariencia la ha destruido, ella se rearma creando una nueva base de operaciones en el Tibet, en donde complota otra vez contra el mundo occidental que invade sus dominios. Ayesha es otra vez detenida y en apariencia muere, pero ¿quién puede asegurarlo con una criatura que ha conseguido sobrevivir la friolera de 5000 años...?
Aparte de transformarse en una especie de sex-symbol literario victoriano, Ayesha impresionó incluso a los próceres del psicoanálisis, Sigmund Freud y Carl Gustav Jung, quienes la utilizaron como ejemplo del "eterno femenino", la esencia femenina universal detrás de las mujeres particulares.

domingo, 20 de agosto de 2006

Safo y las lesbianas.

Lesbiana es una chica a quien le gustan otras chicas. Sin embargo, la historia del nacimiento de la palabra es algo menos conocida.
Originalmente, los lesbianos eran los habitantes de la isla griega de Lesbos. En la Antigüedad, Lesbos era una de las más importantes islas del Mar Egeo. Hacia el siglo VI a.C. floreció allí una poetisa llamada Safo, quien probablemente vivió en Mitilene, la ciudad más importante de Lesbos.
Sobre Safo misma, es poco lo que se sabe. Se la supone de familia noble. Se cree que estuvo enamorada, de amores desgraciados, de un tal Faón, del que tampoco nada se sabe. Lo que sí parece seguro, es que Safo se rodeó de una pequeña corte de chicas, con las cuales también se dedicaba a las artes poéticas.
Safo perteneció a una época en que la poesía griega comenzaba a desvincularse de los viejos temas heroicos a la manera homérica. La antigua edad agraria de señores feudales luchando entre sí cedía paso a una pujante sociedad comercial, y los poetas estaban adaptándose a la situación. La poesía de Safo, por esto, se refiere a cuestiones más mundanas que los viejos temas de Homero sobre los dioses y héroes, o de Hesíodo sobre la vida campesina. La poesía de Safo, así como de su contemporáneo Anacreonte, respira una sensualidad nueva.
Muchas poesías de Safo son, por tanto, ambiguas. Habla en ellos de sus amigas y discípulas, pero lo hace con tanta pasión, que uno puede buenamente preguntarse si de verdad eran sólo amigas, o si Safo había hecho suya la costumbre masculina griega de la homosexualidad... La maledicencia antigua lo da por sentado, y de ahí que se comenzara a hablar de las chicas de Lesbos, o lesbianas, como de "chicas liberales", por decirlo de alguna manera, y de ahí quedó el apelativo (además de que, a veces, como una figura literaria de exquisita erudición, hay quien habla de las "artes sáficas" para referirse a la práctica del lesbianismo).
De Safo no conservamos casi nada. Lo poco que se salvó para la posteridad, fue quemado por orden de la Iglesia Católica.
Para que el lector mismo decida, aquí va un texto escrito por Safo, de los pocos que se han podido rescatar:
"De veras, quisiera morirme. Al despedirse de mí llorando, me musitó las siguientes palabras: "Amada Safo, negra suerte la mía. De verdad que me da mucha pena tener que dejarte." Y yo le respondí: "Vete tranquila. Procura no olvidarte de mí, porque bien sabes que yo siempre estaré a tu lado. Y si no, quiero recordarte lo que tu olvidas: cuantas horas felices hemos pasado juntas. Han sido muchas las coronas de violetas, de rosas, de flor de azafrán y de ramos de eneldo, que junto a mí te ceñiste. Han sido muchos los collares que colgaste de tu delicado cuello, tejidos de flores fragantes por nuestras manos. Han sido muchas las veces que derramaste bálsamo de mirra y un ungüento regio sobre mi cabeza."

miércoles, 16 de agosto de 2006

El pecado de Onán.

Cuando se habla de "onanismo" o "pecado de Onán", se alude a la masturbación. La historia bíblica de Onán, y de cómo Dios le castigó por estar masturbándose, ha sido repetida durante siglos por la Iglesia Católica como una manera de desincentivar entre sus fieles la práctica del autoerotismo. Y sin embargo, lo curioso del caso es que, leyendo la Biblia con atención, queda claro de que Onán no pecó por masturbarse, sino por...
La historia de Onán está contenida en el Génesis, capítulo 38, versículos 6 a 10. En ella se describe que Onán se casó con la viuda de su hermano, tal y como era la costumbre entre los antiguos hebreos. Esta costumbre, llamada el levirato, obligaba al hermano a preñar a su cuñada, para que así el nombre y el linaje del hermano no desaparecieran de Israel. Esto, a Onán no le gustó nada, por lo que cuando estuvo con Tamar (tal era el nombre de la viuda), eyaculó fuera de ella ("derramó en tierra"). Por tanto, el pecado de Onán no es la masturbación, sino el coitus interruptus. Y el pecado no es porque la práctica sexual en sí misma sea nefanda, como durante tanto tiempo insistió la Iglesia Católica, sino porque era contraria al mandato de reproducirse y dejar descendencia sobre el mundo.

domingo, 16 de julio de 2006

El adulterio en el Imperio Hitita.


A pesar de no ser demasiado rescatado por los manuales de Historia normales y corrientes, el Imperio Hitita fue tan poderoso como el Imperio Egipcio, al que en un período llegó incluso a eclipsar. Gobernó Turquía desde el siglo XIX a.C., y Siria desde el siglo XIV a.C., en ambos territorios con mano de hierro, hasta su desplome hacia el año 1190 a.C. De su tradición cultural, poco nos ha quedado.

Las leyes hititas sobre el adulterio, que laboriosamente los arqueólogos han conseguido reconstruir, son, cuando menos, curiosas. El asunto era más o menos de la siguiente manera:

Cuando la esposa es violada en terreno abierto, fuera de una ciudad, es culpa del violador, y por tanto el castigo para éste es la muerte, ya que se entiende que la mujer estaba sola e indefensa.

Pero si el adulterio se cometía en la ciudad, la culpable era la mujer. Ahora bien, si el marido los sorprendía y asesinaba, no había castigo para él, porque se entendía que obraba en un arrebato. Pero si en vez de eso salía al exterior y gritaba pidiendo auxilio (algo lógico, si el otro tipo era más fuerte o fornido), entonces perdía su derecho, y por lo tanto, la justicia se encargaría de decidir qué hacer con los adúlteros.

Estas curiosas normas sobre el tema, son parte de la extensa tradición jurídica del antiguo Medio Oriente, que también se conserva en el Antiguo Testamento y en el Código de Hamurabi, que le concede al matrimonio no el valor de ser la más pura expresión de amor, sino como una especie de contrato en donde la mujer estaba obligada a darle hijos al varón. En este contexto, digamos, patrimonialista, deben entenderse ciertas leyes que hoy en día pueden parecer, cuando menos, un tanto raras.

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