Páginas

Mostrando las entradas con la etiqueta Expresiones. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Expresiones. Mostrar todas las entradas

domingo, 15 de diciembre de 2013

Peor es mascar lauchas.

Cuando alguien en Chile está en el colmo de la resignación, soltará un suspiro acompañado de un "peor es mascar lauchas"... Una expresión que en sí misma no tiene mucho sentido, porque salvo algún náufrago o algún indigente, ¿quién iba a ponerse a mascar lauchas? (Como aclaración para mis lectores más allá de la región sur de Latinoamérica: por acá llamamos lauchas a lo que muy cultamente se llama roedor. Y con esto no me refiero a nuestra clase política, que más que lauchas, son guarenes "de cola pelá"...).

El misterio se aclara si se piensa que en realidad estamos frente a una derivación de otra palabra distinta y más antigua... que a su vez ni siquiera es castellana. Retrocedamos en el tiempo. Antiguamente, y me refiero a la época anterior de la cuentaRut, existían unas alcancías hechas de barro, o como cajas de madera, con una hendidura para depositar las monedas y los billetes. A éstas se las llamaba huchas.

Ni qué decir que "mascar la hucha" era el colmo de la pobreza, o sea, cuando en realidad ya no quedaba ninguna moneda adentro y por lo tanto sólo podía echarse mano a la hucha misma. Y de "la-hucha" pasó a laucha, y de ahí que en la actualidad, cuando estamos resignados, estemos mascando lauchas...

Y aquí haremos un paréntesis por el cacao del origen del nombre. Según el libro "Folclor lingüístico chileno" de Oreste Plath, la palabra es de origen turco o árabe. Pero según el Diccionario de la Real Academia Española, vendría del francés "huche", que tiene el mismo sentido y significado. A su vez, rastreando más atrás, la palabra podría derivar de una palabra anterior que viene del bajo latín, que como se sabe, poco tiene que ver con el turco o el árabe. Dejo consignado esto por si algún amable lector puede aportar algún otro antecedente que ayude a resolver el misterio misterioso del origen de la palabra "hucha"...

domingo, 8 de diciembre de 2013

¿Eres un Nimrod?


Entre los múltiples insultos y palabrotas que tus profesores de inglés, tan puros y universitarios ellos, probablemente nunca te enseñaron sobre el idioma, está "nimrod". En realidad, llamar a alguien "nimrod" no tiene las mismas connotaciones que un bien encajado MUDAFAKA al estilo del Samuel Jodío L. Jackson, pero aún así es más o menos similar a "moron" o "idiot". Incluso si ustedes están familiarizados con la discografía de Green Day, recordarán que su quinto (y no demasiado interesante) álbum de 1997 se llama precisamente "Nimrod" (la canción más conocida es la diabética "Good Riddance (Time Of Your Life)"... pero me desvío aquí). Lo irónico del caso es que si ustedes se van a otras fuentes... descubrirán que Nimrod es el nombre de un personaje de la Biblia. Un poderoso cazador y rey. Tanto, que la tradición extrabíblica lo considera el constructor de la Torre de Babel, nada menos (aunque como el Faraón del Exodo, la Biblia no nos da el nombre). Y es poco probable que una banda pretendidamente reberrde como Green Day haya llamado con el nombre de un egregio personaje bíblico a un álbum pseudo-punk, ¿verdad?

Recapitulemos un poco. En la Biblia, y más concretamente en el Génesis, Nimrod apenas se lleva una referencia. El capítulo 10 de dicho libro es otra de esas extensas genealogías con las cuales la Biblia de tarde en tarde se acuerda de que hay que aburrir al auditorio, y nos planta la descendencia de Noé y sus hijos. A lo mejor se conocen la historia: después del Diluvio, Noé pasó las penas plantando una viña y emborrachándose. Cam se burló de esto, y por lo tanto Noé lo maldijo con esas floridas maldiciones bíblicas de esto y aquello. Lo que no impidió a Cam ponerse a parir como conejo, como buen patriarca bíblico (o poner a parir a sus esposas, mejor dicho), entre quienes estaba un tal Cus, del que a su vez nació Nimrod. O sea, Nimrod es biznieto de Noé. Además es un "poderoso cazador ante Dios", chúpense ésa. Y debió ser quizás también un rey, si se considera que Miqueas y el Primer Libro de Crónicas hablan acerca de la "tierra de Nimrod". Eso es todo. La historia entonces de que Nimrod es el constructor de la Torre de Babel, si bien la Biblia no la niega, tampoco la afirma.

De ahí que el diccionario Webster incorpore como primera definición de Nimrod (la traducción es gentileza de Siglos Curiosos): "Un descendiente de Cam representado en el Génesis como un poderoso cazador y un rey de Senaar". Y una segunda definición: "Cazador". Y una tercera: "Idiota, gilipollas"... ¡Un momento! ¿Qué pasó aquí? ¿Cómo es que el pobre Nimrod fue a darse un costalazo tan grande, de ser sinónimo de cazador gallardo y bien parao, a ser... gilipollas? La explicación... y ahora es cuando las cosas se ponen bizarras... Elmer el Gruñón. Sí, el mismo. El de los dibus de la Warner.

Resulta que en alguno de los primeros enfrentamientos entre Bugs Bunny y Elmer el Gruñón, el condenado conejo se burla, pesado que es él, de Elmer y su inepcia como cazador llamándolo "Nimrod", de manera irónica, por supuesto. Eran los tiempos en que los niños todavía iban a catecismo. O a lo mejor no tanto y por eso no pescaron la referencia. El caso es que los niños se quedaron convencidos de que "Nimrod" era un insulto muy cool, probablemente sin pescar la alusión bíblica. De ahí el término pasó al habla popular, como sinónimo de idiota y gilipollas... y de ahí al disco de Green Day... Torre de Babel, cuarenta siglos te contemplan.

domingo, 16 de septiembre de 2012

Valer una chaucha.


La chaucha era una papa pequeña y de maduración rápida. Era conocida en el Imperio Inca, y los españoles la cultivaron también. Por supuesto que, si es una temporada con abundancia de papas, se comen las más grandes, y las más pequeñas o chauchas se tiran a un lado para semilla. Muchos años después, ya en la vida republicana de Chile, apareció la moneda de veinte centavos, valor éste ínfimo entonces y ahora (bueno, hoy en día en Chile no existen los centavos, y hay que ser muy tacaño para levantarse a recoger incluso una moneda de DIEZ PESOS en la calle). Por su ínfimo valor se la llamó chaucha, y así la papa se abrió paso al lenguaje monetario nacional.

Así, en Chile el monedero pasó a ser la chauchera, mientras que estar en el colmo de la pobreza era no tener una chaucha para hacer cantar a un ciego. Ya en desuso está el ganarse las chauchas, que equivale al todavía actual ganarse los porotos, o sea, trabajar para obtener un sueldo. En desuso también está la compra al chaucheo, o sea, la compra al por menor, o los chauchudos, que son la gente que anda con mucho dinero encima. Hoy en día, la gente con dinero no sólo no tiene monedas, sino que incluso ni siquiera tienen billetes, lo pagan todo con tarjeta...

Por supuesto que la pobre y menospreciada chaucha dio lugar a otros usos. Decir de algo que no vale una chaucha significaba algo similar a no valer o no importar un comino (el comino, como saben los que cocinan, es una semilla ínfima). Aunque este dicho haya sido reemplazado por el más procaz "vale callampa" y sus sinónimos ("vale hongo", "vale seta", "vale champiñón"... y no se refiere a las especies del Reino Fungi, sino a cierta prominencia exclusivamente masculina cuya forma podría vagamente recordar la de una seta, valga la aclaración para los extranjeros). Un derivado un tanto cruel era "faltarle la chaucha para el peso". Si recordamos que la chaucha valía veinte centavos, o sea un quinto de peso, entenderemos que esta situación se refiere a la persona que carece de uno de los cinco sentidos (un ciego, un sordo...). Aunque este dicho también está en desuso, hay uno similar en Chile que se utiliza para la gente de pocas luces: faltarle tablas para el puente...

Pero volvamos a lo histórico. Las chauchas eran utilizadas entre otras cosas para hacer funcionar unos pianos mecánicos que existían hace muchísimo tiempo atrás, incluso antes que los famosos Wurlitzer. A veces la chaucha se atascaba y el aparato no sonaba, por lo que había que golpear un poco el cacharro, para que cayera con un sonoro "click" al fondo del aparato, y comenzara la música. Entonces "sonaba la chaucha", lo que por derivación pasó a referirse también al momento en que una persona entiende o le cuadran cosas sobre las cuales anteriormente estaban en la nebulosa.

jueves, 13 de septiembre de 2012

La máquina Mardones.


Otro de esos giros idiomáticos típicos chilenos que hoy en día han caído en desuso, se refiere a la "máquina de Mardones". La misma tenía fama de extraordinaria dificultad, de manera que decir que algo era como la máquina de Mardones (o la "máquina Mardones" a secas), era considerarlo el colmo de lo difícil. Lo divertido del caso es que la máquina de Mardones ni siquiera era una máquina... o al menos, no una que tuviera un uso razonable y decente para una máquina que no se avergüence de tal. Veamos la historia para que se entienda este enredo.

Octubre de 1915. En otra de esas tradiciones perdidas en el pasado de Chile, se celebraban las fiestas de la primavera. Con carros alegóricos. Los estudiantes de la Escuela de Ingeniería de la Universidad de Chile confeccionaron un carro alegórico. Que simulaba ser una máquina, justamente. Tenía toda clase de tubos metálicos, fierros, ruedas, poleas, y no producía otra cosa sino viento. Lo importante, claro, no era que la máquina funcionara sino que quedara imponente. Y por homenaje o por guasa, los chicos la llamaron máquina Mardones, aludiendo a don Francisco Mardones, profesor de la mencionada Escuela de Ingeniería. Impresión debe haber causado el carro, toda vez que el dicho quedó después durante unas cuantas décadas.

Como la referencia se fue perdiendo con el tiempo, las nuevas generaciones por supuesto que se quedaron en el aire, y empezaron a preguntar acerca de la dichosa máquina. Lo que originó otro coloquialismo. Ante la pregunta "¿Y qué es la máquina Mardones?", se respondía un "una que sirve para enderezar..." y complete aquí ud. la rima.

El dicho por su parte evolucionó a otro que sí todavía tiene vigencia en el léxico nacional. Cuando uno está apremiado por muchas tareas y un plazo de terminación que resulta fatal, la expresión que cae de cajón es... "me pilló la máquina".

jueves, 17 de marzo de 2011

Pasar la plancha.


Cuando he traído a colación expresiones chilenas a este blog Siglos Curiosos, muchas veces son expresiones en desuso, o al menos en retirada. No me culpen a mí, que saco todo este material de libros un tanto antiguos y que no han sido actualizados. La que viene es de "Folclor lingüístico chileno", que dudo mucho se vaya a actualizar alguna vez, básicamente porque su autor el venerable Oreste Plath hace rato que toca el arpa con los ángeles (o eso debería ser merecidamente, porque si hay un hombre que dedicó esfuerzos hercúleos a hacer extensas recopilaciones del folclor chileno, ése es el señor Plath). Pero la expresión ahora en comento todavía se utiliza, no tanto en su forma prístina "fulanito pasó una plancha", pero a veces entre las niñitas pelolais o "de la alta", en formas tales como "¡pero, ay, no, qué plancha, yo me muerho... me muerho, gaiya, que atchó...!" (traducción al español: "¡me muero de vergüenza, amiga mía me muero, cuán atroz...!"). Estas chicas a la moda o in, quizás ignoren lo vetusto de la expresión. A continuación, la estupenda historia de pasar la plancha.

Aunque ustedes no lo crean, había una época en que la ropa no sólo se lavaba, sino que además se planchaba. Y las planchas eran no eléctricas, sino alimentadas con carbón. Por alguna razón, tales planchas se abrieron paso a los bailes. A diferencia de ahora, en que ya ni se sabe quién baila con quién (si es que), en la época se estilaba en el salón de baile que los galanes se acercaran a las damas y gentilmente las invitaran a bailar. Pero como solía y suele pasar, el arte del ligue y el flirteo son la jungla darwiniana en donde sobreviven los más bellos, y en su defecto, las más ingeniosas (o sea, las chicas que al final de la pieza empezaban a hablar como loros, hasta que empezaba otra pieza y el galán, obligado a seguir bailando...). ¿Y qué pasaba con las especímenes más débiles? Obligadas a permanecer sentadas... "planchando el asiento" con sus... ¡bueno, un caballero de la época no se fijaba en esas partes anatómicas, caramba!

La expresión entonces siguió abriéndose camino. Las "planchadoras", o sea, las chicas que habían dejado sus asientos lisitos de tanto permanecer sentadas en ellos, llegaban después a sus casas a "llorar la plancha". No era sólo el no haberse divertido bailando, sino también el que quedara en evidencia lo poco apetecidas que eran, y de ahí que "pasar la plancha" pasó a ser sinónimo de bochorno o papelón. También se usó decir "planchar el asiento" como sinónimo de una vergüenza durante el baile, aunque hoy en día, en los bailes y discotecas, lo que menos hay son asientos, de manera que esa variante sí ha ido en desuso.

domingo, 13 de marzo de 2011

La historia del chape.

La palabra "chape" es un chilenismo, derivado del mapudungun (el idioma hablado por los mapuches). Y por obra y magia de algunas costumbres, pasó a formar parte del repertorio de dichos chilenos. "Chape" es simplemente una trenza, pero como dijimos, la palabra "chape" terminó reemplazando a la más castiza "trenza" en Chile.

Entre los indígenas existía la costumbre de que el ostentador de un cargo de autoridad, debía dejarse una larga y única cola de pelo atrás. Coincidió que los españoles, cuando conquistaron Chile, venían de Europa (los conquistadores no, se entiende, sino sus sucesores, en particular los gobernadores) usando un copete. Por lo tanto, la expresión "gente de chape" pasó a significar ser alguien de respeto, alguien encumbrado en la sociedad colonial (naturalmente, esta expresión hoy en día es pura arqueología lingüística).

Como de costumbre, el respeto de la expresión se trocó en ironía: "chapetón" pasó a llamarse a los soldaditos españoles recién llegados al territorio chileno, y que por lo tanto pasaba sus buenos pesares adaptándose al territorio, al clima, y en particular a los nativos. Y con el cambio de clima venía también la primera enfermedad, que pasó a ser la "chapetonada". También chapetonadas eran las metidas de pata propias de la inexperiencia: así el chapetón acababa "haciendo chapetonadas" o "pagando chapetonadas".

Aunque todos estos usos lingüísticos alrededor del chape hoy en día son arcaísmos, y quien se atreviera a usarlos haría hoy en día el más pavoroso de los ridículos, aún el chape sigue existiendo. Entre chilenos, una manera de decir a alguien que tiene ideas francamente erróneas sobre algo, o bien de frentón ser tonto, es decirle que "está enfermo del chape". Por supuesto que desde este blog Siglos Curiosos responsablemente advertimos a los foráneos que no intenten probar esto en terreno: su interlocutor chileno bien podría sentirse muy ofendido, y sentir una súbita inclinación a reaccionar de la manera violenta conocida cordialmente como "combo 'nel hocico". No digan que su seguro servidor el General Gato no les ha advertido...

jueves, 10 de marzo de 2011

La fraseología del tacho.


Ciertamente popular resulta el tacho, en el habla cotidiana. Esto, a pesar de que en estricto rigor, el tacho es a estas alturas un objeto arqueológico. El tacho del que muchos hablan, era simplemente una especie de vasija metálica de fondo redondo, a veces con asa, o bien una paila que se colocaba sobre el brasero para calentar agua. Es decir, en aquellos tiempos anteriores a las cocinas de gas o eléctricas, el tacho venía siendo el ancestro de la moderna tetera. El origen de la palabra es desconocido: podría ser precolombina, o venir del castellano antiguo, pero nadie podría aseverar a ciencia cierta ni una cosa ni la otra.

Como el tacho estaba siempre arriba del fogón, cargadito de agua para preparar mate o agua de hierbas, siempre estaba caliente. Y de ahí que cuando dos tortolitos decidían amarse y ser cariñosos el uno con el otro, se les decía que "están fundidos como tachos". Por extensión, la persona regalona y consentida es el "fundido como tacho" o simplemente una persona "fundida".

Por estar siempre listo para calentar agua, el tacho regularmente sonaba con los borbotones de las burbujitas del agua hirviendo. El ingenio entonces se extendió a las personas que dormían de manera sonora: "ronca como tacho".

Pero el querido tacho debía sufrir lo suyo por estar permanentemente recalentado al fuego. De tan triste destino salió la lastimera expresión "pasar las penas del tacho". Y relacionado con lo anterior, cuando alguna cosa sale mal en la vida, pasó a decirse que el pobre desgraciado "se ha ido al tacho"...

jueves, 24 de junio de 2010

Chile va por el campeonato.

En Chile se utiliza la expresión "por el campeonato" para referirse a los que hacen algo de manera abundante, copiosa, incluso exagerada. Así, "hablar por el campeonato" es padecer de cierta autoindulgencia frente a la propia verborrea, por decirlo en fino. "Comer por el campeonato", con la misma lógica, es darle generoso gusto al vientre, también en finolis. Y así sucesivamente (al menos en Chile, porque la RAE recoge la acepción, pero no la señala como chilenismo, así es que ignoro si en otras latitudes existirá la expresión, con una historia igual o similar). Claro, ésta es una de esas expresiones que ya va camino en desuso, y es la gente mayor, incluso de la tercera edad, quienes todavía a veces la usan. Y es que la expresión está asociada a un evento histórico ya un tanto pasado de moda. Bueno, deportivo, que es lo mismo que decir histórico a medias, porque ya sabemos que si el deporte hace historia, es gracias a grandes tipos como Píndaro el poeta de los deportistas, y no a los musculines tipo profesor de gimnasia que hay de todo un poco y en todas partes (L.M., I.J., ...conozco unos cuantos). Pero en fin, volviendo al tema del posteo, el suceso en cuestión es el Mundial de 1962.

Como todo fanático del fútbol sabe o debiera saber, la Copa Mundial de Fútbol de 1962 se celebró en... ¡¡¡CHILE!!!, país al que después de eso sólo le faltan los Juegos Olímpicos. Chile estaba en manos del "gobierno de los gerentes" del Presidente derechista Jorge Alessandri (el "cachorro de león"), y había sufrido el terremoto de 1960, el más grande registrado en la Historia Universal. Gracias al esfuerzo de Carlos Dittborn, Presidente de la Comisión Organizadora, Chile pudo reconstruir e incluso mejorar toda la infraestructura futbolística, y se le reconoció su noble labor bautizando Estadio Carlos Dittborn al que se construyó en Arica. Aparte del Carlos Dittborn, los otros estadios remozados para los estándares de un Mundial, fueron El Teniente (Rancagua), el Nacional (Santiago, actual Nacional Julio Martínez Pradanos) y Sausalito (Viña del Mar). Asimismo, Chile en masa se volcó al fenómeno futbolístico, y se responsabiliza al Mundial de 1962 que la televisión finalmente penetrara a lo bestia en el mercado chileno, cuando anteriormente se compraban estos aparatos (entonces muy caros) más bien con cuentagotas.

Y resulta que Chile, por una vez en la vida, no deslució. El pícaro humor chileno hizo su aparición. Los carteles decían "Comimos queso" cuando los chilenos batieron a los suizos, después "Comimos tallarines" cuando batieron a los italianos, y a continuación "tomamos vodka" cuando los derrotados fueron los rusos. La racha duró hasta las semifinales, en las cuales Brasil ganó a Chile 4-0. Aunque después en la final, Chile batió a Yugoslavia 1-0 y se quedó con el tercer puesto. Yugoslavia, después del bochorno de ser vencidos en dura lid con Chile, empezó un imparable proceso de decadencia que culminó en su desintegración final tres décadas después (bueno, ayudaron un poco la muerte del Mariscal Tito, la caída del comunismo y el problema étnico, pero la contribución chilena al derrumbe de Yugoslavia no debe despreciarse).

De ahí quedaron algunas herencias. La televisión dejó de ser algo experimental en Chile. El país, hasta el minuto eterno coleado en los Mundiales, se llevó un bonito tercer lugar. El ánimo nacional subió después de la doble catástrofe del terremoto y del gobierno de los gerentes. Y quedó para la posteridad frases como "escribir por el campeonato", que bien puede aplicársele al General Gato, su seguro servidor, que se ha alargado lo suyo con este posteo...

jueves, 4 de marzo de 2010

¿La excepción prueba la regla?


En el lenguaje cotidiano se afirma que "la excepción prueba la regla". A simple vista, esto es un sinsentido mayúsculo. Si entendemos así el asunto, entonces deberíamos tener claro que la excepción no prueba la regla, sino que la desautoriza. La regla es regla porque es universal. De hecho, etimológicamente la palabra "regla" tiene la misma base etimológica que la palabra "regular", o sea, lo que se ciñe una pauta que es invariable. Y si hay una excepción, entonces esto significa una variación de la pauta. Ergo, la regla ya no es universal, y por ende, ya no es una regla en lo absoluto. Pero aunque absurda, esta expresión de utiliza cotidianamente.

Expliquémoslo con un ejemplo. Supongamos que establecemos como regla que ninguna modelo podría llegar a nada en la política porque no tienen la inteligencia para ello. En ese caso, esta regla se estremecería con la llegada de Carla Bruni a los Campos Elíseos. Lo que nos obligaría a revisar la regla para ver por qué se produjo esa excepción (¿redefinimos el concepto de "política" para restringirlo sólo a los cargos públicos electos democráticamente...? ¿redefinimos lo que entendemos por inteligencia? ¿Simplemente echamos la regla por la borda?). En cualquier caso, es evidente que la regla no sobrevive indemne, y debe ser ajustada o rechazada... o encontrar si la excepción en realidad era aparente, que también es otra posibilidad.

Pero volvamos a la frase "la excepción prueba la regla". Como de costumbre, un breve análisis etimológico puede brindarnos claves para entender el asunto. La expresión latina de la que viene nuestra "excepción que prueba la regla" es "exceptio probat regulam". Literalmente significa lo mismo. Y sin embargo, en Latín, la palabra "probat" tiene un sentido un poco más ambiguo. Por una parte significa su acepción moderna de algo probado y verificado: es el sentido en que usamos la expresión actualmente. En ese sentido, podríamos decir lo siguiente: "la existencia de una excepción sirve como verificación de que, fuera de esa excepción, existe una regla". La idea implícita es que no reconoceríamos la excepción si es que no existiera esa regla previamente. Aunque, desde un punto de vista lógico, ya vimos que es un sinsentido (¿y si hay dos reglas distintas fuera de la excepción? ¿Y si hay tres...?).

Pero hay otro sentido adicional: probar en el sentido de testear. En ese sentido usamos la palabra cuando tratamos de ver si algo funciona o no. Así, cuando el servicio técnico te entrega un televisor que mandaste a reparar, lo pruebas... Cuando dices que estás probando a ver si funciona el televisor, no dices que el televisor funciona, sino que estás examinando a ver si el televisor resiste la prueba de fuego. En sentido jurídico podemos usar la palabra "prueba" de ambas maneras, como algo que está probado, pero también en este segundo sentido de "poner a prueba" o de "testear": alguien está haciendo una afirmación, y al probarla (testigos, documentos, etcétera), estamos viendo si esa afirmación se sostiene en los hechos. En el sentido bíblico tenemos también esta idea de prueba: el creyente es probado en el sentido de que veamos hasta dónde aguanta, para ver si pasa la prueba o no. También en ese sentido podemos afirmar que Dan Brown y Stephanie Meyer ponen a prueba la paciencia de sus lectores, de que quien se leyó sus tochos ha sido probado.

En este segundo sentido, la frase sí que es valedera. Porque cuando decimos "la excepción prueba la regla", en realidad estamos recurriendo a "probar" como "poner a prueba". Entonces, la excepción pone a prueba la regla, nos hace preguntarnos si esa regla tiene validez universal o no, nos obliga a preguntarnos por qué esa regla que parece funcionar en todos los otros casos, en este caso en particular pareciera no cumplirse. En ese sentido, sí es muy lógico que la excepción pruebe la regla. Aunque este sentido ha tendido a desaparecer en nuestra lengua castellana y se utiliza bastante poco, y de ahí que una frase originalmente muy sensata, hoy en día haya quedado como una barrabasada del lenguaje y de la lógica.

jueves, 29 de octubre de 2009

Proverbios salidos de los Evangelios.


Muchas veces, ciertas frases resultan tan golpeadoras, que se separan de su contexto original, e incluso se suelen olvidar sus fuentes, para pasar a tener vida propia en el idioma popular. Siendo la Biblia uno de los más importantes libros de la cultura occidental, no es raro que muchas frases de ésta hayan pasado a formar parte del refranero. Incluso hasta los hablantes agnósticos o ateos, en algún minuto, casi de manera inconsciente, terminan por citar tal o cual frase, simplemente porque así es más sencillo ser entendido, además de su valor literario intrínseco. Como hacer una recopilación da para largo, me he conformado con sentencias atribuidas a Jesús. Apostaría mi ración de Whiskas de una semana a que ustedes también han usado varias de éstas en ocasiones. Y por comodidad (son cuatro Evangelios para hurgar, ¿vale?) me remitiré únicamente a Mateo, pero casi cada frase está más o menos repetida en los otros, a veces con variaciones.

-- "Los mansos heredarán la Tierra". Esto es de las bienaventuranzas, la parte inagural del Sermón de la Montaña ["Bienaventurados los mansos: porque ellos recibirán la tierra por heredad", Mateo 5:5].

-- "No juzguéis para que no seáis juzgados" es parte del Sermón de la Montaña [Mateo 7:1]. Casi a renglón seguido, y más o menos dentro del mismo sentido, viene el clásico "la paja en el ojo ajeno" ["¿por qué miras la mota que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu ojo? O ¿cómo dirás á tu hermano: Espera, echaré de tu ojo la mota, y he aquí la viga en tu ojo? ¡Hipócrita! echa primero la viga de tu ojo, y entonces mirarás en echar la mota del ojo de tu hermano", Mateo 7:3-5].

-- "Por sus frutos los conoceréis" [Mateo 7:20]. También pertenece al Sermón de la Montaña.

-- "El que no está conmigo, está contra mí". La dice Jesús, reprendiendo a los incrédulos que le han visto curar a un endemoniado porque consideran que Jesús obra por favor de Satán ["El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, derrama", Mateo 12:30]. Antes que eso, ha dicho otra frase quizás menos célebre, pero también recurrida: "Todo reino dividido contra sí mismo, es desolado; y toda ciudad ó casa dividida contra sí misma, no permanecerá".

-- "Pasar un camello por el ojo de una aguja". El texto original es de Mateo 19:23-24 ["(...) De cierto os digo, que un rico difícilmente entrará en el reino de los cielos. Mas os digo, que más liviano trabajo es pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios"]. Se le han atribuido varias interpretaciones a la frase, pero sigue estando en activo.

-- "Vino nuevo en odres viejos". Esta es quizás un cultismo, pero algunos escritores más antiguos la utilizaron. Incordian a los discípulos de Jesús reprochándoles que no ayunan, mientras que los fariseos sí, y Jesús, con su típico saltar de un tema a otro para ganar dialécticamente, responde: "¿Pueden los que son de bodas tener luto entre tanto que el esposo está con ellos? mas vendrán días cuando el esposo será quitado de ellos, y entonces ayunarán. Y nadie echa remiendo de paño recio en vestido viejo; porque el tal remiendo tira del vestido, y se hace peor la rotura. Ni echan vino nuevo en cueros viejos: de otra manera los cueros se rompen, y el vino se derrama, y se pierden los cueros; mas echan el vino nuevo en cueros nuevos, y lo uno y lo otro se conserva juntamente" [Mateo 9:15-17]. Más claro, echarle agua... o vino.

-- "Al César lo que es del César". Le preguntan a Jesús si debe pagársele impuesto al César, pregunta con trampa porque si responde que sí, los hebreos le agarran por vendido al imperialismo, y si que no, los romanos lo agarran por sedicioso. Y Jesús responde: "Pagad pues á César lo que es de César, y á Dios lo que es de Dios" [Mateo 22:21].

Y bueno, para terminar, un bonus track tomado no de Mateo, sino de Juan:

-- "El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra". Eso es del episodio en que Jesús se encuentra con una mujer adúltera perseguida para ser apedreada hasta la muerte, y los fariseos aprovechan el lance para preguntarle, con trampa por supuseto, si hay que lapidarla según la Ley de Moisés (problema: Jesús queda como poco caricativo y contradice su mensaje) o perdonarla (problema: Jesús queda como contrario a la Ley de Moisés). Y él se limita a responder: "El que de vosotros esté sin pecado, arroje contra ella la piedra el primero" (Juan 8:7). Y, como sabe cualquiera que haya visto pelis bíblicas en Semana Santa o Navidad, la turba prefirió marcharse a aceptar el desafío.

domingo, 6 de septiembre de 2009

La fraseología del charqui.


Una de las más típicas frases chilenas es "¡Ojo al charqui!", que se usa tradicionalmente (y por "tradicionalmente" queremos decir cada vez más en desuso, como otras expresiones antiguas) como un reclamo de atención. Así, decirle a alguien "¡Ojo al charqui!" equivale a un "¡Presta atención", y "estar con el ojo al charqui" significa estar pendiente y alerta de las situaciones.

Partamos diciendo que el charqui es la carne que corta en lonjas, se sala y luego se seca al Sol, práctica inmemorial para conservarla en una época en la que, por supuesto, la tecnología de los frigoríficos no pensaba en inventarse todavía. El término es propio de Argentina, Chile, Perú y Bolivia, lo que no es casualidad: la raíz de la palabra es quechua, y por lo tanto, se expandió por todos los antiguos dominios del Imperio Inca. Cuando se va a comer, el charqui se desmenuza y se prepara usualmente en guiso con verduras: es el célebre charquicán (aunque en la actualidad el charquicán, por razones lógicas, suele prepararse con carne molida directamente comprada en la carnicería o supermercado).

Como en los antiguos solares y haciendas el charqui era la gran y única manera que se tenía para conservar la carne, su conservación era vital, y claro está, también su vigilancia. En una hacienda típica, tanto las bodegas como los establos de los animales solían estar alrededor de la casa principal, y el patrón debía estar, por supuesto, vigilando que ninguno de sus empleados o peones tratara de "hacerlo leso", engañándole y hurtando el charqui a escondidas. De ahí que, según se decía, había que estar "ojo al charqui".

La condición de carne molida que tiene el charqui ya cocinado, dio también origen a otras frases, las cuales, así como el propio charqui, también se baten en retirada del lenguaje popular chileno. "Estar hecho charqui" venía a significar estar completamente molido, bien sea por haber estado trabajando duro una gran cantidad de horas, o simplemente por haber recibido una buena paliza. "Estar con el charqui largo" tiene su sentido de ironía, reemplazando la cara por el charqui, lo que viene a significar estar cariacontecido, aburrido o amurrado.

Una anécdota relacionada tiene que ver con piratas ingleses. Como sucedió sus tantas veces en la Colonia, el pirata británico Bartolomé Sharp asoló las costas de Chile, sucediendo tal cosa en 1680. Su blanco fue la ciudad de Coquimbo, en cuyo saqueo se regodeó por todo lo alto. De ahí salió la expresión de terror "¡Llegó Sharp a Coquimbo!", que con el paso del tiempo terminaría transformada en "¡Llegó charqui a Coquimbo!", que se usó durante mucho tiempo para referirse a las personas bullangueras que se dejaban caer atolondradamente en un lugar y terminaban por revolverlo todo...

jueves, 3 de septiembre de 2009

Chirimoyas y chirimoyos.


Clásica fruta chilena es la chirimoya, que se cría en el árbol del chirimoyo. La "chirimoya alegre" (chirimoya cortada en pedazos, y bañada en abundante jugo de naranja) es uno de los más clásicos postres de la Gastronomía chilena. La zona clásica de las chirimoyas es el Valle de Quillota, aunque con el crecimiento de la competencia en el sector agrario, vamos a ver si aún quedan chirimoyos por ahí... Su nombre científico es Anona Cherimolia, pero su nombre común viene no del Latín, sino del Quechua. "Chiri" significa "frío", y "moyu" se refiere al círculo, circunferencia o rueda. La interpretación más obvia es que la chirimoya en efecto es una fruta redonda y de carne blanca (aunque de cáscara verde), aunque la picaresca chilena ha querido asociarla, a la fruta y al nombre, con los pechos de la mujer...

Pero la chirimoya tuvo también una proyección económica. Como fruta, la chirimoya debe cortarse muy temprano del árbol, cuando aún está verde. Luego, debe envolverse en papel, para que ahí madure. El ingenio popular chileno comenzó a llamar entonces "chirimoyos" a los cheques que no tienen fondos al ser extendidos, pero que eventualmente pueden llegar a tenerlos para el día del cobro: la idea, obviamente, es que el cheque se emite verde, por así decirlo, y va a madurar cuando se cobre. (Por otra parte, aunque en Chile cotidianamente se extienden "cheques a fecha", la ley es clara: todo cheque puede ser cobrado legalmente desde el día de su emisión). Claro está que si el firmante del cheque no tenía fondos en el día de emitirlo, bien puede ser que le guste arriesgarse y se despreocupe de enterar los fondos después en la cuenta corriente, o simplemente se haga el desentendido y desaparezca con lo pagado con el cheque, entonces el chirimoyo nunca va a madurar. Por lo tanto, la expresión "chirimoyo" pasó a designar, del cheque a fecha y probablemente sin fondos, a toda clase de cheques sin fondos, y aún a los cheques falsos... Y siguiendo con la extensión, pasó a llamarse "chirimoyero" al estafador que usa cheques falsos o "chirimoyos" como medio de comisión del delito ("chirimoyero" es inicialmente, el vendedor de chirimoyas).

Hay quienes afirman, quién sabe si con base o no, que la relación fue hecha en Quillota, en donde alguna vez se habría hecho tal estafa comprando chirimoyas. Tales historias, por supuesto, pertenecen a la rumorología popular.

domingo, 10 de mayo de 2009

Dar de calabazas.


La expresión "dar de calabazas" o "dar calabazazo" a una persona significa desairar a un pretendiente de amores, y lleva consigo la implicación de que dicho desaire es rudo y desconsiderado con los tiernos sentimientos del pretendiente, más o menos como si éste fuera a la casa de la persona y ella lo recibiera arrojándole una calabaza sobre la cabeza. Aunque se utiliza en Chile, es claro que la expresión no es de origen chileno porque la palabra castiza chilena para referirse a la calabaza es "zapallo", así es que de haber nacido en Chile, la expresión sería "dar de zapallos" o "dar de zapallazos". Pero en fin, disquisiciones lingüísticas aparte, pasemos a ver de dónde se origina esta expresión.

Parece ser, hasta donde se puede averiguar, que la expresión tiene su origen en una costumbre... ¡china! En efecto, en Tonkín (China), el ritual del matrimonio exige (o exigía, porque con esto de la globalización, las costumbres cambian a razón de dos por año) que ambos novios se acerquen a prosternarse frente al dios tutelar del matrimonio, sirviéndose mutuamente de beber como símbolo del inicio de su vida en común. Cada uno de los contrayentes posee la mitad de una calabaza, y como parte del rito, ponen cada uno su parte, de manera que la calabaza partida inicialmente es reconstituida entera.

Así, pues, la expresión "dar de calabazas" tiene un sentido completamente antitético al de su origen: si en China el gesto era reunir las calabazas de común acuerdo, la expresión da a entender que, bueno, la persona que requiere tiene voluntad y la persona que es requerida no está dispuesta a reconstituir ninguna calabaza.

Una vieja ronda infantil chilena, de la que a veces en la conversación coloquial se usan los dos primeros versos para despedirse, dice:

"Calabaza, calabaza
cada uno para su casa
y el que no tiene casa
se va a la casa".

domingo, 5 de abril de 2009

Dorar la píldora.


En la actualidad, ser vendedor de farmacias implica poco más que ir del mesón de atención a la estantería para retirar una caja con una cantidad de pastillas con un compuesto químico rigurosamente dosificado, previa entrega de receta médica (sin querer faltarle el respeto a los trabajadores del rubro, claro está... me refiero a los del mesón de atención, no a los barones dueños del oligopolio, también claro está). Consecuencias de la globalización y de haber puesto el negocio farmacéutico en manos de grandes transnacionales de carácter planetario que trabajan con innumerables patentes de investigación. El viejo arte farmacéutico de elaborar los remedios en la misma farmacia, hoy en día se encuentra disponible tan solo en lugares con "recetario magistral", e incluso éstos parecieran ir desapareciendo.

Como decíamos, antaño en las boticas (los antecedentes de las farmacias), los remedios se preparaban prácticamente a pedido. El médico despachaba la receta, y una vez recibida ésta en la farmacia, el farmacéutico debía elaborar las píldoras prácticamente a pulso. Antes, los compuestos químicos que debían ingresar al cuerpo tenían tan mal sabor como hoy en día, y por ende los farmacéuticos adoptaron la costumbre de dorar las píldoras que fabricaban para sus clientes, echándoles alguna substancia dulce encima, a fin de que no se sintiera el gusto del remedio por debajo. Hoy en día muchas pastillas vienen desde la fábrica con una recubierta de buen sabor por este motivo, pero en esa época, era parte del trabajo del farmacéutico el bañarlas en alguna substancia dulce y crear una costra con ella poniéndola al fuego (dorándola).

De ahí que haya nacido la expresión "dorar la píldora", que saltó al léxico popular, y se utiliza todavía hoy, para referirse de manera metafórica al eximio arte de suavizar una mala noticia, de extraerle a una persona cauta o desconfiada algún favor o beneficio, o de proponer un negocio o asunto turbio de manera que no despierte sospechas. Por supuesto, en su acepción original y farmacéutica, los propósitos de "dorar la píldora" eran mucho más sanos y más honestos. Quizás así es como evoluciona la sociedad, después de todo...

jueves, 20 de noviembre de 2008

El lecho de Procusto.


Es lugar común, por lo menos entre las gentes más cultivadas y eruditas, el referirse al lecho de Procusto como sinónimo de inflexibilidad. De esta manera, cuando alguien pretende que todo lo demás se ajuste a lo que él dice, se afirma que tal persona pretende que los demás se acuesten en el lecho de Procusto. Veamos por qué.

Dentro de la Mitología Griega, uno de los máximos héroes, y el principal de lo que podríamos llamar el "ciclo ateniense" (es decir, de héroes relacionados con la pólis de Atenas, que en esto los antiguos griegos eran bien patriotas) es Teseo. La aventura más conocida de Teseo es, por supuesto, su incursión a Creta para entrar en el Laberinto de Minos y matar al Minotauro. Pero previo a esto, tenemos lo que podríamos llamar de manera un poco hollywoodense como "las aventuras del joven Teseo". Una de las batallas que libró Teseo, fue contra el malvado Procusto.

Procusto era un sádico criminal que convencía a los viajeros de acompañarle a su casa, en donde podrían descansar y reparar fuerzas (y conociendo ciertas costumbres homoeróticas de los griegos, vaya uno a saber qué más). Una vez allí los tendía en un lecho de hierro, en donde los inmovilizaba. Si el viajero era demasiado alto, le agarraba los pies y le cortaba lo que sobrara a hachazo limpio. Si el viajero era demasiado bajo, le descoyuntaba las articulaciones para alargarlo y dar la medida del lecho.

Para su desgracia, uno de estos viajeros resultó ser el joven Teseo, entonces en ruta hacia Atenas. Procusto lo llevó hasta su lecho, pero Teseo le castigó con su propia ley, tomando a Procusto, echándolo en el lecho, y cortándole todo lo que sobrara... Después de lo cual, le dio muerte. La ciudad de Atenas recibió entonces a Teseo como un gran bienhechor, por haberla librado de un hombre con tan pocas virtudes cívicas.

domingo, 26 de octubre de 2008

La exuberancia irracional de Alan Greenspan.

Una frase común en el mundo económico habla de la "exuberancia irracional", para referirse a la tendencia de los mercados a crear burbujas bursátiles que después revientan de la manera en que revientan, como la Burbuja Punto Com de 2001-2002 o la Crisis Subprime de 2007-2008. Esta frase, la "exuberancia irracional", fue inventada por Alan Greenspan en 1996, en un discurso que dio mientras era el Presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos.

Alan Greenspan, habiendo sido Presidente de la Reserva Federal durante casi 20 años (1987-2006), se transformó en una leyenda viviente dentro del mundo económico, para bien o para mal. Greenspan asentó parte de su prestigio ubicándose en una posición inalcanzable, casi oracular, desarrollando lo que se ha llamado en inglés la "fedspeak", traducible como "la jerga de la Reserva". En 1996, el Indice Dow Jones, que mide el valor de las acciones en la Bolsa de Nueva York, se había empinado espectacularmente desde cerca de 5000 a cerca de 6000 puntos en sólo un año, síntoma claro de que el mundo bursátil estaba jugando a la Bolsa a lo loco. Se estaba incubando una burbuja financiera (que de hecho decantó después en la Burbuja Punto Com que reventó en 2002), y a sabiendas como buen economista que es Greenspan de que dichos reventones tienen dramáticas consecuencias, trató de desinflarla poco a poco.

El medio elegido fue hablar abiertamente del tema. En un discurso pronunciado en Diciembre de 1996 ante una organización económica de talante conservador, dio un largo discurso analizando la por entonces reciente crisis en el sector inmobiliario de Japón, y lanzó las siguientes sibilinas palabras: "¿Cómo descubrir cuando la exuberancia irracional ha dilatado el valor de los activos de manera inapropiada?". Se refería a Japón, pero tenía la esperanza de que su estatus como Presidente de la Reserva Federal hiciera ver que en realidad se refería oblicuamente a los propios Estados Unidos. En los siguientes días el mercado bajó, y se atribuyó (quién sabe si con razón o no) dicha baja a que los agentes de Wall Street interpretaron sus palabras como una predicción casi oracular sobre un mercado accionario claramente sobrevalorizado... y que por ende era bueno ir vendiendo. El Indice Dow Jones, por algunos días, estuvo entonces a la baja... Hasta que las palabras se olvidaron y Wall Street se arrojó otra vez a la orgía de seguir especulando con las acciones y alimentando la burbuja (que finalmente fue a reventar con el quiebre de las empresas Punto Com, en 2001-2002).

Probablemente el problema de fondo es el talante quizás excesivamente liberal de Alan Greenspan, no demasiado amigo de intervenir la economía debido a su confianza quizás excesiva en la capacidad de los mercados para regularse solos, y que por eso fue más bien tímido en desacelerar el mercado, sobrevalorando su propia posición como Presidente de la Reserva Federal para influir en la marcha de los mercados sólo con palabras. Por supuesto que en Wall Street, en donde se vive el día a día, las palabras son datos que duran un instante, y después son barridas por nuevos datos que llegan a continuación. ¿Qué quedó entonces del discurso de Alan Greenspan para la posteridad...? Una bonita frase, que describe de manera muy poética lo que en verdad es la negra realidad de las burbujas financieras.

domingo, 21 de septiembre de 2008

Recibir el pago de Chile.


Del sentimiento de amor y odio que muchos chilenos sienten por Chile, una de las más curiosas expresiones populares es la que habla de "recibir el pago de Chile", o del "pago de Chile" a secas. Recibir el pago de Chile es simplemente sufrir la ingratitud de quienes han recibido un servicio provechoso, no sólo siendo ignorados o ninguneados, sino incluso castigándoles y maltratándoles cuando se puede prescindir de sus valiosísimos servicios. Recibió Bernardo O'Higgins el pago de Chile, cuando después de tantos servicios prestados a la Patria durante su independencia y su gobierno, los aristócratas lo enviaron al exilio y jamás le permitieron volver. Y creen sufrir el pago de Chile muchos políticos que se amargan de que las cosas no se hagan exactamente como ellos quieren porque otras gentes se les oponen... Como suele ocurrir, no hay claridad sobre el origen de la expresión, y a falta de una, hay dos teorías sobre su génesis.

La primera de ellas se remonta a los tiempos de la administración colonial hispánica. Estando Chile ubicado en la periferia del Imperio Español, los pagos muchas veces se retrasaban, los cobros se rechazaban, y las alegaciones no tenían fruto alguno. Empezó así a hablarse de la "paga del Rey". Pero cuando se produjo la independencia, las cosas no anduvieron mejor con la burocracia estatal, en parte por lo extensísimo y accidentado del nuevo territorio a gobernar, y en parte por pura y simple desidia gubernamental. De manera que el "pago del Rey" se transformó en el "pago de la Patria", y de ahí pasó a ser "el pago de Chile".

Pero el historiador Benjamín Vicuña Mackenna consigna otra versión. El dicho se habría originado en Lima, capital del Virreinato del Perú, al cual debía sujetarse administrativamente la Capitanía General de Chile. En ese tiempo Chile era la frontera misma del Imperio y no había más allá nada que no fueran los combativos mapuches. Además, a diferencia de la rica y señorial Lima, capital del Virreinato adornada con los ojos de sus hermosas damas limeñas, las ciudades chilenas no eran más que bucólicos villorrios en los cuales nunca sucedía absolutamente nada de comento. Y para colmo, la soldada llegaba tarde, mal y nunca. Dentro de la esfera militar, Chile era así el lugar de castigo al cual enviar a todo aquel que resultara demasiado incómodo en Lima, y pronto cualquier militar que se saltara repetidas veces la disciplina o tuviera la mala ocurrencia de meterse con la hija del que no debía, acababa recibiendo "la paga de Chile", o sea, enviado al peor destacamento posible dentro de la jurisdicción del Virreinato...

domingo, 7 de septiembre de 2008

Apuntes sobre la siesta colonial chilena.


Muchas veces se ha detallado la vida de Chile bajo la férula española (1541-1810) como una especie de larga "siesta colonial". Y en verdad mucho había de cierto en ello. En Chile no había demasiada actividad de ningún tipo, ni cultural, ni económica, y apenas existía el arte de la visita social, las reuniones en las casas, o las escapadas a las ramadas a bailar zamacueca. Chile entero estaba en manos de un puñado de latifundistas que, por cierto, vivían en el más completo de los ocios. De ahí que se extendió la costumbre de la siesta colonial. Los viajeros extranjeros que visitaron a Chile durante el siglo XIX, se quedaban asombrados de que, entre las dos y las cinco de la tarde, no circulara absolutamente nadie por las calles de Santiago. Algo que podría justificarse si Chile tuviera un clima cálido y tropical como el de Brasil o el Caribe, pero con su clima templado, un tanto lluvioso y más bien frío... En aquellos años, era lugar común afirmar que en la hora de la siesta sólo los perros y los ingleses andaban por la calle.

Y no es la única expresión lexicológica que quedó en el vocabulario chileno para la posteridad. En aquellos años no se usaban pantalones, sino que fieles a la usanza aristocrática del Antiguo Régimen, los varones usaban calzas apretadas. Como la siesta después del almuerzo era larga, usualmente se quitaban las calzas. De ahí viene la expresión "dormir a calzón quitado", como sinónimo de tener un sueño profundo e imperturbable. Otra expresión quizás también nacida de aquí es la de "dormir a pierna suelta", esto es, dormir sin calzas.

jueves, 4 de septiembre de 2008

Pololear y ser pololos.

En Chile (y para ser franco, ignoro si en algún otro país más), el verbo "pololear" se usa con el mismo sentido que en otros países se habla de "ponerse de novios" o "estar de novios", o sea, el de tener una relación de pareja con exclusividad (en Chile, "ser novio" es algo un poco más formal, y significa haberse comprometido oficialmente para el matrimonio mediante la ceremonia de la postura de argollas). Hay varias versiones sobre el origen de la expresión, no todas ellas mutuamente excluyentes.

La más socorrida alude a un escarabajo chileno llamado pololo, precisamente, cuyo nombre científico es "Sulcipalpus elegans", que es de color verde brillante, y que tiene la mala costumbre de acercarse a las luces, encandilarse, estrellarse con ellas y volver a la carga... exactamente como lo hace un galán que está embobado de amores por una dama. De ahí que "pololear" haya pasado a ser sinónimo de cortejar a las chicas casaderas, y "estar pololeando" sea que la dama acepta ser cortejada y aparecer como pareja del galán. Esto, en una acepción clásica, naturalmente, ya que la liberalización de costumbres procedente de la globalización ha ido borrando las fronteras entre "pololear", "andar", "atracar", "ser amigos con ventaja", "poncear" y similares...

Por su parte, en el libro "Firme la Quinta", publicado por don Agustín Gutiérrez Valdivieso en 1974, se alude a otro posible origen de la expresión. La Quinta a la que se refiere el título, es la Quinta Compañía de Bomberos de Santiago. Los bomberos chilenos son voluntarios (no pagados), y desde siempre han tenido por tanto a honra pertenecer a una causa noble y desinteresada como la suya. Los "quintinos" decidieron usar como emblema una chapa de metal verde, que tenía la figura de un pololo, bien sea como prendedor en la corbata, bien sea como adorno en el ojal de la solapa. No pasó mucho tiempo, según refiere Gutiérrez Valdivieso, antes de que las famosas chapas aparecieran en los atuendos de varias muy bellas damas capitalinas, entregados como prenda de amor, y desde entonces, refiere el libro, las palabras "pololo" y "pololear" se habrían incorporado al vocabulario patrio...

Hay otro uso para la palabra "pololo" en Chile, que quizás tenga que ver con el andar rondando o mosqueando también. Se le llama "pololo" o "pololito" a la labor esporádica, ocasional, que no da demasiado trabajo ni demasiada paga. "Estar a puros pololos" es así obtener trabajos ocasionales o labores bien puntuales, con toda la incertidumbre monetaria que eso produce.

domingo, 13 de enero de 2008

"Zapatero a tus zapatos".


En castellano se suele decir "zapatero a tus zapatos" para poner en su lugar a alguien que trata de hacerse el competente en cuestiones que no son de su incumbencia. Menos conocido es que la frase tiene su origen en una anécdota que aconteció a lo menos dos milenios y medio atrás, en la Antigua Grecia.

La anécdota es referida por Plinio el Viejo, historiador y científico romano que vivió en el siglo I d.C. Existió en el siglo IV a.C. un pintor llamado Apeles, que a juzgar por la opinión de sus contemporáneos, fue un gran maestro (de hecho, pintó nada más y nada menos que para Alejandro Magno), aunque ya nosotros no podamos decidir sobre el asunto, porque la crueldad del Padre Tiempo ha hecho que ninguna de sus pinturas haya llegado hasta nuestros días. Tenía Apeles la costumbre de exhibir sus pinturas en público, y esconderse estratégicamente para escuchar los comentarios de la gente, para así, escuchando y valorando las críticas y elogios recibidos, poder mejorar sus pinturas. Pasó por ahí un zapatero, que criticó el haber pintado pocas tiras en una sandalia. Apeles tomó nota silenciosa de esto y lo corrigió. Al día siguiente, pasó otra vez el mismo zapatero, y envanecido al ver corregido aquello que él señaló como un error, empezó a criticar la pierna pintada. Apeles montó entonces en cólera, y le dijo ásperamente "el zapatero no debe juzgar más arriba de las sandalias" ("Ne supra crepidam sutor judicaret").

Resulta curioso observar que esto se transformó, en el idioma español, en "zapatero a tus zapatos", que si bien rescata la misma idea, lo expone de manera bastante distinta. Otro tanto ocurre con el inglés, que formula esta idea de una manera más críptica; en este idioma, la frase equivalente es "the cobbler should stick to the last" ("el zapatero debería mantenerse hasta el último"), que es mucho menos precisa y más metafórica.

Seguidores

Busca temas históricos en Siglos Curiosos

Absolutismo (4) Administración Política (14) Africa (14) Alemania (16) Alimentación (13) América Colonial (6) América Independiente (1) América Precolombina (9) Animales (15) Antártica (1) Anticipación del Futuro (15) Argentina (2) Arqueología (11) Arquitectura (13) Arquitectura y Urbanismo (7) Astrología (4) Astronomía (28) Australasia (4) Australia (1) Austria (2) Automóviles (1) Aviación (2) Biblia (27) Bibliotecas (1) Biología (9) Bolivia (1) Botánica (1) Brujería (1) Bulgaria (1) Caballería (2) Calendarios (7) Caricaturas y Cómics (4) Celebraciones (1) Chile (97) China (9) Ciencia Ficción (12) Cine (42) Civilización Andina (5) Civilización Arábiga (1) Colombia (1) Colonizaciones (2) Comunicaciones (3) Construcciones (1) Cosmovisiones (3) Crímenes y Criminales (27) Cristianismo (20) Cristianismo y Cristianos (9) Croacia (1) Década de 1900 (13) Década de 1910 (17) Década de 1920 (8) Década de 1930 (15) Década de 1940 (20) Década de 1950 (12) Década de 1960 (7) Década de 1970 (12) Década de 1980 (18) Década de 1990 (11) Década de 2000 (24) Década de 2010 (13) Delfines y Ballenas (1) Democracia (17) Demografía (2) Deportes (7) Derechos de Autor (4) Diplomacia (3) Discriminación (1) Drogas (1) Economía (19) Edad Media (20) Educación (3) Egipto (2) Egipto Antiguo (12) Electrónica (1) Enfermedades Mentales (6) Eras Geológicas (6) Errores Científicos (5) Erupciones Volcánicas (2) Escandinavia (1) Esclavitud (4) Escultura (10) Esoterismo y Ocultismo (6) España (22) Espionaje (1) Espiritismo (1) Estados Unidos (39) Etimología (55) Europeocentrismo (3) Evolucionismo (8) Existencia de Dios (7) Expresiones (24) Fanatismo Religioso (3) Feminismo (3) Filosofía (23) Física (2) Francia (37) Frases para el Bronce (15) Fraternidad Universal (8) Fútbol (1) Gatos (6) Genética (7) Genocidios (1) Geografía (7) Geología (9) Grecia (1) Grecia Arcaica (8) Grecia Clásica (18) Grecia Helenística (6) Grecia Medieval (1) Guerra (9) Guerra Antigua (6) Guerra Medieval (10) Guerra Moderna (7) Guerra Naval (4) Guerra Reciente (7) Hebreos (3) Heroísmo (2) Historia Alternativa (4) Historiadores (13) Historieta y Cómic (7) Holanda (2) Humanismo (1) Idioma Castellano (2) Idioma Griego (9) Idioma Inglés (2) Idioma Latín (7) Idioma Sánscrito (1) Idiomas Artificiales (1) Iglesia Católica (8) Ilustración (2) Imperio Bizantino (12) Imperio Británico (2) Imperio Español (17) Imperio Inca (1) Imperio Napoleónico (6) Imperio Otomano (4) Imperio Persa (2) Incompetencia Militar (14) India (17) Informática (6) Ingeniería (7) Inglaterra (53) Intrigas (9) Islam (10) Italia (22) Japón (20) Joyas (2) Judaísmo (16) Judaísmo y Judíos (10) Juegos y Pasatiempos (4) Juicios (21) Leyenda Negra (2) Leyendas (7) Leyes (20) Libertad de Expresión (8) Libertad de Religión (4) Lingüística (1) Listas de Gobernantes (2) Literatura (50) Mar Mediterráneo (2) Más Allá (3) Matemáticas (16) Matrimonio (7) Medicina (15) Medio Oriente (6) Mesianismo (6) Mesoamérica (11) Mesopotamia (3) México (2) Minería (4) Mitología Latinoamericana (2) Mitos de la Creación (5) Moda (2) Monarquía (26) Mongoles (4) Monumentos (1) Muertes Remarcables (10) Mujeres (30) Mundo Bíblico (12) Música (10) Música Popular (6) Música Selecta (5) Nacionalismo (4) Navegación (23) Negociados (2) New Age (1) Occidentalización (1) Océano Atlántico (5) Oceanografía (2) Origen de la Humanidad (2) Paleolítico (1) Paleontología (11) Palestina (4) Periodismo (2) Persia (3) Personajes (43) Perú (1) Pintura (9) Polinesia (2) Premio Nobel (4) Primera Guerra Mundial (6) Profetas (5) Propaganda (3) Pueblos del Antiguo Testamento (4) Pueblos y Tribus (9) Química (4) Racismo (7) Radiodifusión (1) Regiones Geográficas (5) Reinos Helenísticos (1) Religión Grecorromana (9) Religiones Antiguas (3) Renacimiento (14) Robótica (2) Roma Antigua (42) Romanticismo (1) Rusia (12) Sacerdotes (1) Sacro Imperio Romano Germánico (2) Satanismo (5) Segunda Guerra Mundial (6) Sexismo (7) Sexualidad (20) Siglo 05 (1) Siglo 11 (1) Siglo 14 (1) Siglo 15 (2) Siglo 16 (6) Siglo 17 (32) Siglo 18 (26) Siglo 19 (56) Siglo 20 (24) Siglo 21 (1) Sincretismo Religioso (2) Sudáfrica (1) Suiza (2) Supersticiones (1) Teatro (5) Tecnología Militar (7) Tecnología Nuclear (3) Televisión (5) Teología Cristiana (5) Terremotos (9) Tíbet (1) Universidades (3) Urbanismo (14) Vampiros (3) Vestimenta (4) Viajes y Viajeros (13) Zoología (9)