Páginas

Mostrando las entradas con la etiqueta Siglo 17. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Siglo 17. Mostrar todas las entradas

domingo, 16 de diciembre de 2012

El atentado contra Barrabás.


Ya se ha hecho casi un lugar común dentro de Siglos Curiosos que aludamos al petulante, corrupto, narcisista y emprendedor gobernador de Chile don Francisco de Meneses Brito (1664-1668) con el cariñoso sobrenombre que sus contemporáneos le pusieron: Barrabás. Las barrabasadas de este personaje pueden llenar páginas y páginas, pero no se crea que se puede ir por la vida siendo un barrabás sin desatar anticuerpos. En sus poquísimos años de gobernación, Francisco de Meneses Brito tiene a su haber el récord de ser uno de los pocos gobernadores de Chile, quizás el único, en haber sufrido un atentado personal en su contra. El hechor fue un personaje llamado Manuel de Mendoza, veedor del ejército en Concepción, que en honrado desempeño de su cargo había intentado perseguir y atajar las exacciones que Meneses y sus acólitos cometían con los bienes y el situado del ejército. Y como ninguna buena acción queda sin su correspondiente castigo, Mendoza fue depuesto y desfavorecido del todo, hasta el punto que quedó en la pobreza más absoluta.

Corría el año de 1667. Enfermo, sin goce de sueldo y pobre de solemnidad, habiendo obtenido permiso para ir a Santiago no le quedó más remedio que asilarse como indigente en el hospital de San Juan de Dios. Quiso la suerte loca que Francisco de Meneses acudiera a tal lugar al prior de los padres hospitalarios, acompañado de su ayudante. Allí, Mendoza concibió el proyecto de librar a Chile de la tiranía de Meneses por mano propia. Cuando el gobernador se retiraba, Mendoza le disparó un tiro, pero falló. Meneses y su ayudante se le precipitaron con espadas, dispuestos a liquidarle allí mismo. En la refriega posterior murió un vizcaíno sirviente de Mendoza que se metió para defender a su amo. Meneses por su parte salió levemente herido, aunque con posterioridad, para darse aires y que la gente lo considerara como aún más agraviado, reportó haber recibido una docena de heridas.

La venganza de Meneses, hombre fatuo y pagado de sí mismo, fue implacable. Con fuerza pública ingresó en el hospital a pesar de que, como establecimiento religioso, tenía el privilegio legal del derecho de asilo. El cadáver del vizcaíno fue llevado a la plaza pública, azotado (¡!) y colgado de la horca (¡¡!!). Mendoza estaba escondido en el hospital, y fue encontrado y arrancado a viva fuerza de allí. El comisario de la Inquisición exigió de inmediato que Mendoza le fuera entregado para ingresarlo a la cárcel pública, y ser juzgado por los tribunales eclesiásticos con los privilegios que a los asilados les reconocía el fuero eclesiástico. Meneses, lejos de recapacitar en su ilegalidad, juzgó que los religiosos estaban complotando en su contra, viendo una enorme conspiración detrás, lo que mirado desde la actualidad no parece ser el caso. Meneses mandó someterle a torturas, pero ni los mayores quebrantos consiguieron que Mendoza dijera otra cosa sino actuar en solitario para liberar a Chile de la peste de Meneses.

Meneses ordenó finalmente enviarlo a la cárcel pública, pero para humillarlo, mandó raparle la barba y la cabeza, y vestirlo de loco. Lejos de desteñir su reputación, sólo consiguió darle un aura de mártir frente al pueblo que odiaba a Meneses como se odia al gobernador más corrupto que padeció Chile en sus dos y medio siglos de dominio hispánico. Un cronista eclesiástico anotó: "tan exhausto y desangrado que algunas personas piadosas le iban sirviendo de cirineos en la pasión de aquel martirio" ("cirineo" por alusión a Simón de Cirene, que según el Evangelio ayudó a Jesucristo a cargar la cruz). Meneses fue lo suficientemente estúpido como para haber exhibido al hechor como loco, y después condenarlo a muerte como si fuera un responsable en su sano juicio. Las campanas de las iglesias tocaron entonces de la manera en que se anunciaba una excomunión: la que las autoridades eclesiásticas fulminaron contra Meneses y contra quien ejecutara al infeliz Mendoza. Pero fue en vano: Meneses mandó que la tropa entrara en la cárcel y ejecutara a Mendoza mediante el garrote. A continuación consiguió una resolución de la Real Audiencia en que se "aconsejó" a la Inquisición el levantar la excomunión sobre Meneses y los suyos. Debido a la decisión mostrada por las tropas adictas a Meneses, el comisario de la Inquisición decidió que tal vez se había pasado un tejo, y con prudencia levantó dicha sanción. Meneses reafirmó aún más su autoridad mandando perseguir a algunos vecinos de Santiago, bajo la sospecha de complicidad con el atentado. Hay algo de ironía en que Meneses debió haberse ido a la cama muy tranquilo, pensando haber escarmentado a sus enemigos, mientras que en el intertanto, el virrey del Perú ya había sido autorizado por doña Mariana de Austria para separar a Meneses de la gobernación y seguirle su correspondiente juicio de residencia. Hay otro resto de amarga ironía en que si Mendoza hubiera esperado algunos meses, hubiera conseguido salvar la vida...

jueves, 13 de diciembre de 2012

Los negocios de Barrabás.


Ya hemos mencionado en Siglos Curiosos que Chile fue el único país que ha tenido el privilegio de ser gobernado por Barrabás. Bueno, por alguien apodado así, que fue Francisco de Meneses Brito, y que como gobernador fue el azote de Chile entre 1664 y 1667. En realidad, la práctica totalidad de los gobernadores españoles del siglo XVII tuvieron una vena de corrupción, y si no la tenían personalmente ellos, sí que la manifestaban sus numerosos subordinados tanto en lo castrense como en la vida administrativa y civil. Pero ninguno llevó tan lejos el peculado como Francisco de Meneses.

En la época, el principal artículo de comercio de Chile era el sebo. Su principal mercado era, por supuesto, el Perú. Y sin embargo, debido a la enorme producción de sebo en Chile, el precio era bastante barato. Meneses y los suyos se olieron el negocio, y so pretexto de mejorar la balanza comercial de Chile, reglamentaron el comercio estableciendo cuotas de venta y fijando precios. Y para asegurarse de que dicha normativa se cumpliera, no se piense mal de la probidad de Meneses y los suyos, ¡oh, por supuesto que no!, el gobernador y los suyos gentilmente compraban el sebo a los productores locales chilenos, y lo enviaban al Perú en expediciones. Ni qué decir, a los productores se les compraba el sebo a un precio moderado y en bajas cantidades, y luego en Perú este mismo sebo se vendía a precio de oro... y la diferencia entre ambos precios iba a parar al bolsillo de Meneses y los suyos, claro está.

Los resultados fueron cataclísmicos. Júzguese que durante el improvisado estanco de Meneses, el precio del sebo subió de seis a siete pesos el quintal, a veintiocho y treinta la misma cantidad. El sebo tenía muchas aplicaciones en la época, y una de las principales era la elaboración de velas. Hablamos de un tiempo en que no existía iluminación eléctrica, de manera que podrá imaginarse lo que significaba estrangular la provisión de sebo para la vida civil y religiosa de la época. Los productores chilenos, por su parte, empezaron a arruinarse por no tener hacia dónde darle salida a su sebo, y recibir por sus escasas ventas una cantidad demasiado escasa de dinero. Los peruanos enviaron cartas e informes a España quejándose de la situación, mientras que Meneses respondía en sus memoriales que las regulaciones sobre el comercio del sebo era para proteger a los pobrecitos (y expoliados) agropecuarios chilenos, permitiéndoles mejorar sus ganancias obteniendo mejores precios por su sebo.

Por supuesto que Meneses no se detuvo ahí. A los capitanes de puerto comenzó a cobrarles permisos para zarpar, además de obligarlos a transportar su propia carga particular. Que el trigo para el ejército fuera objeto de peculado era costumbre durante la Colonia, pero Meneses fue innovador y emprendedor, y comenzó a intervenir en el negocio de las carnicerías de Santiago. Y para cubrirse las espaldas, vendió cargos en el cabildo de Santiago a los parientes de su esposa chilena, doña Catalina Bravo de Saravia, no por una suma determinada sino pagada en cómodas cuotas. Pero aunque Barrabás se había echado al cabildo de Santiago en el bolsillo, no pudo hacer lo mismo con el Obispo de la ciudad. A la larga, fue este enemigo el que consiguió su caída...

domingo, 9 de septiembre de 2012

El juicio de residencia de Barrabás.


Ya hemos mencionado anteriormente en Siglos Curiosos que Chile tuvo el privilegio increíble de ser gobernado por... Barrabás. Bueno, no el Barrabás bíblico, por supuesto, sino por el ínclito Francisco de Meneses, cuyas tropelías y desmanes en su breve período como gobernador (1664 a 1668, aunque destituido de derecho a fines de 1667) hicieron bueno su sobrenombre. Ya hemos referido la trifulca que armó el susodicho nada más en su llegada a Chile, y para no desteñir, con trifulca también salió del cargo (cuando llegó el nuevo gobernador, Meneses básicamente intentó fugarse de Santiago a Concepción para usar el ejército de Arauco en un autogolpe de estado). Meneses fue apresado, y entonces comenzó el tema del juicio de residencia. Por si el amable lector no conoce o no recuerda el dato, el juicio de residencia era el procedimiento por el cual los altos funcionarios hispánicos debían entregar cuentas de su administración, y en donde por supuesto se exponían a que los perjudicados con la misma le demandaran, incluyendo la posibilidad de recobrar bienes que el gobernador hubiere confiscado para sí. Figúrense lo que significó el juicio de residencia para Barrabás... bueno, no se lo figuren, acá lo escribiremos con algún detalle.

En realidad, el juicio se complicó debido a que Meneses había creado un buen grupo de parciales durante sus tres años, con los consabidos métodos del que defrauda a tutiplén la hacienda pública, claro está. Y estos partidarios estaban muy interesados en que Meneses saliera bien librado, porque de lo contrario ellos mismos deberían restituir lo mal habido. Pero los perjudicados por Meneses eran tantos, que durante los siguientes tres años el caso Meneses ocupó toda la atención de los notables chilenos. Para evitar males mayores, el visitador Lope Antonio de Munive dispuso que Meneses fuera trasladado a Córdoba, en la región de Tucumán (entonces, recordemos, dependiente de la gobernación de Chile). Un fraile de la época nos deja esta perla sobre el alcance de la corrupción de Meneses y sus acólitos: "Hallábase con un millón de hacienda: no había en todo el reino de Chile, oro, plata, alhajas ni cosa preciosa que ya no parase en su poder. Su caballeriza se valoraba en cincuenta mil ducados: los frenos y estribos de plata los despreciaba por comunes y los mandaba labrar de oro: sus vajillas eran inestimables por lo rico y abundante". Exagerado, sin duda, pero da una buena idea de la impresión que el pillaje de Meneses dejó en sus sufridos gobernados.

En paralelo al juicio de residencia de Meneses, se le siguió otro a don Angel de Peredo, quien había desempeñado la gobernación de Chile de manera interina ANTES que Meneses, pero que aún no había sido sometido a residencia porque Meneses se había ensañado persiguiéndole con desprecio de toda legalidad. Peredo había sido un gobernador intachable y su juicio de residencia, que duró un año, terminó también ANTES que el de Meneses: fue recompensado con la gobernación de Tucumán, en donde fallecería algunos años más tarde, muy querido de sus gobernados. Camino a Tucumán, la expedición de Peredo debía cruzarse con la de Meneses, que el intertanto era llevado desde Córdoba a Santiago: consiguió Meneses a última hora que su ruta se desviara, para no sufrir la humillación de pasar en cadenas frente a su antiguo perseguido. Mientras tanto, Munive hacía lo imposible por embargar cuanto bien mal habido estuviera en poder de los partidarios de Meneses: se afirma que a tanto llegaban las exacciones, que el monto de estos embargos casi paralizó la vida económica nacional de Chile. El rigor de la persecusión fue morigerado por las influencias de los amigos de Meneses, y en particular de la familia de su esposa, doña Catalina Bravo de Saravia, que podía mover muchas influencias en Santiago. Meneses por su parte fue enviado a Arica primero, a Lima después, y a Trujillo al último, lugar en donde se le permitió a su esposa reunirse con él. Meneses falleció en esta última ciudad en 1672, el mismo año en que su causa judicial llegó al Consejo de Indias: pasaría aún otra década antes de que el Consejo de Indias terminara de procesar el expediente de Meneses (que estuviera muerto y por lo tanto fuera un tanto inoficioso aplicarle pena de cárcel, no significa que no debiera seguirse el juicio en atención al destino de los bienes e indemnizaciones que correspondieran al respecto).

Digamos para terminar algunas palabras sobre la familia de Meneses. Doña Catalina Bravo de Saravia era mucho más joven que Meneses, y le sobrevivió incluso hasta ver el cambio de siglo, viviendo con sus hijos de manera bastante desahogada en Lima. Uno de sus hijos salió astilla del mismo palo: Francisco de Meneses y Saravia. Nacido en Chile en 1666 o 1667, fue nombrado corregidor de Riobamba en la provincia de Quito. Para tapar sus exacciones y defraudaciones huyó a España, en donde valiéndose de sus relaciones y encanto personal obtuvo el cargo de Presidente de la Real Audiencia en Bogotá, lo que motivó nuevas acusaciones de corrupción. Sus dos hermanos, Fernando de Meneses y Bravo de Saravia y Alonso de Meneses y Bravo de Saravia, por su parte, ya bajo la administración de los Borbones, llegaron a ser gobernadores de Yucatán...

jueves, 2 de agosto de 2012

La asombrosa tribulación final de Giles Corey.


Salem, 1692. Apuesto a que ya saben de qué hablo, ¿no? Me refiero por supuesto a la célebre histeria colectiva que hizo devenir una caza de brujas en un brutal baño de sangre judicial. Arthur Miller se hizo sus pinitos escribiendo una obra teatral al respecto, y Winona Ryder se lució en una adaptación de la misma interpretando a una viborilla sociópata que arrastra a un pueblo entero junto con su condenación. Pero volvamos a Salem en 1692. Giles Corey y su esposa Martha, los protas de nuestra historia, no estaban inicialmente metidos en el lío, pero Martha Corey no era una mujer simpática para el pueblo, entre otras cosas por haber dado a luz a un hijo ilegítimo. Además, para colmo, Martha Corey fue extraordinariamente vocal en su repudio contra el procedimiento por brujería, poniendo en evidencia tanto a los jueces como a la histeria colectiva. Y ya se sabe cómo la gente fundamentalista se toma las cosas cuando se cuestiona su convicción íntima de que son lindas personas y Dios aprueba todo lo que están haciendo. Martha Corey terminó sometida a proceso.

Por alguna razón que ignoramos, Giles Corey hizo una deposición en la que incriminaba a Martha Corey, algo que pudo ser producto de un malentendido si consideramos que se trataba de un hombre ya octogenario. Dándose cuenta de su error, intentó retractarse, pero no se lo permitieron: una orden de arresto fue emitida en contra suya, y terminó implicado como otro de los sujetos sometidos a proceso. Una vez arrestado se le preguntó conforme a la ley, cómo es que se declaraba, si culpable o inocente. Pero Giles Corey se negó a lo uno o lo otro.

Una situación de esta naturaleza creaba un problema, ya que legalmente no se podía iniciar un proceso judicial contra alguien que no se declaraba culpable o inocente. El remedio para ello era una viejísima institución llamada "peine forte e dure" ("pena fuerte y dura"), cuyo nombre denuncia su origen medieval francés. La persona a la que debía arrancársele una declaración de inocencia o culpabilidad, era desnudada y tendida en el suelo boca arriba, poniéndosele después una plancha de madera con rocas encima. Después de unos cuantos kilos de escoria, era altamente probable que el tipo terminara declarándose lo uno o lo otro, abriendo camino para la vía judicial. Podemos imaginar el sufrimiento por el que pasó el octogenario a medida que las rocas se iban apilando, y él se negaba a dar una definición. Pasaron nada menos que dos días en los cuales sólo gritaba: "¡Más peso!". Finalmente, el 19 de Septiembre de 1692, terminó por fallecer asfixiado. Es la única persona en la historia judicial de Estados Unidos que ha terminado falleciendo luego de ser sometida a la tortura de aplastamiento hasta la muerte. Algo después, su esposa Martha fue una de las ejecutadas bajo condena de brujería.

La clave del misterio parece estar en el estatus legal de Corey frente a su propio proceso. Si se declaraba culpable de brujería, técnicamente dejaba de ser cristiano, y por lo tanto sus bienes podían ser confiscados. Por el contrario, si se declaraba inocente, era muy posible que terminara siendo condenado igual, debido a que para cualquiera que tuviera ojos para ver, los procesos estaban flagrantemente amañados. No en balde, así como en otras cacerías de brujas literales o metafóricas, muchas veces entre los culpables caían inocentes que eran denunciados por gentes envidiosas o simplemente ávidas de apoderarse de sus bienes. La única posibilidad de terminar libre de condena era no declarándose ni inocente ni culpable, y de ahí su homérica resistencia hasta las últimas consecuencias del suplicio. Su recompensa: el hecho de que sus bienes salvados de la confiscación terminarían pasando a manos de sus hijos como herederos suyos.

domingo, 22 de enero de 2012

El Año Nuevo de 1696 en Cantón.


El napolitano Giovanni Francisco Gemelli-Careri puede ser considerado el primer turista occidental en China, ya que fue el primer europeo que no viajó como misionero, ni comerciante, ni embajador. Simplemente liquidó su cuantiosa fortuna en 1693 y se lanzó a la aventura. Y nos dejó un colorido relato de la vida en la China a finales del siglo XVII, incluyendo la descripción del Año Nuevo chino que le tocó vivir en Febrero de 1696, en la ciudad china de Cantón. Principia señalando que los tribunales cerraron el 22 de Enero, por lo que viajar en aquellos días resultaba peligroso, y la vigilancia policial debía redoblarse. Al mismo tiempo, los cantoneses colgaron luminarias por toda la ciudad. Acompañando a la renovación del año, los pobres estrenaron ropa nueva, y se cambió el papel de las ventanas (!!).

Las ceremonias empezaron el Jueves 2 de Febrero, y he aquí la descripción de lo que el viajero atestiguó. En todas las casas, durante la noche, se saludan los inferiores a los superiores arrodillándose y golpeando la tierra con la frente en señal de reverencia: los padres ante los abuelos, luego los niños ante los padres, los hermanos menores ante los mayores, y los sirvientes ante los amos. Se queman también perfumes ante una tablilla en la que se inscriben los nombres de los padres, los abuelos y los bisabuelos. Luego, se celebra la fiesta misma. El viernes siguiente, la gente sale a los templos, y luego a visitar a los amigos. Entre amigos, el ritual exige servir tres vasos de vino de arroz a la visita, de manera que, según anota Gemelli-Careri: "suele ocurrir que aquel que tiene muchos parientes y amigos, sale de su casa muy sereno y serio y regresa tambaleándose, muy ligera la cabeza". Durante los tres días siguientes se baten tambores y suenan instrumentos, y también se lanzan fuegos artificiales.

Detalla Gemelli-Careri haber visto en la misma mañana del viernes "un espectáculo muy idiota, a mi entender, pero que los chinos consideran genial". Se hace una vaca de tierra coloreada, y muchos chinos la rodean, la dan a bastonazos, y se arrean entre sí a puñetazos, luchando por los ternerillos que la vaca tiene en su vientre (!!). Luego, los ternerillos se presentan ante los grandes señores, quienes en respuesta regalan ricos presentes.

El martes 14 de Febrero contempló la fiesta de Loum-chuen o de las Linternas. Dice Gemelli-Careri: "Estas linternas eran de papel o seda, de varios colores, con figuras de peces, aves, perros, caballos, leones y otras representaciones, que la luz hacía muy gratas a la vista". Estas linternas iban en pértigas llevadas por una procesión carnavalesca, acompañada por el estruendo de instrumentos de bronce y tambores. Después de referir la magnificencia de las linternas de los ricos, añade que "no hay casa, pobre o rica, que aquella noche no tenga colgada alguna linterna en el patio, dentro de la casa o en las ventanas". Se representan también comedias, sea con títeres, sea con sombras chinas. Y nuestro napolitano prosigue: "Durante estas fiestas se consumen, en todo el imperio, varios millones, tanto en papel para adornar las casas, como para quemarlo, fabricar linternas y fuegos artificiales. Con toda seguridad, si fuese posible divisar todo el imperio desde un punto elevado, todo aparecería iluminado, pues no hay una sola persona en las ciudades, en los campos ni en los ríos, que no alumbre sus linternas pintadas, fabricadas de mil clases distintas, y que no juegue con fuegos de artificio representando diveras figuras de animales"...

domingo, 8 de enero de 2012

¿13.385 millones de seres humanos sobre la Tierra?

¿Cabemos 13.385 millones de seres humanos sobre la Tierra? La respuesta probablemente sea negativa. En el año 2011 dimos la vuelta a otro dígito en la columna de los mil millones: ya somos siete mil millones de seres humanos poblando el planeta, y lo tenemos hecho más bien un asquito. Se han hecho muchas conjeturas sobre cuánta gente puede habitar la Tierra sin que ésta colapse, y tales estimaciones van desde cifras muy generosas, hasta otras en que estaríamos ya colapsados. Independiente de ese debate, acá en Siglos Curiosos haremos mención al primero que, hasta donde sabemos, sacó un cálculo científico acerca del tema. Que curiosamente no es otro sino Anton van Leeuwenhoek, conocido por ser el hombre que descubrió los microbios y... los espermatozoides. Un tema lleva al otro.

Parece ser que a nadie le había preocupado antes el tema de cuánta gente puede poblar la Tierra (lo que técnicamente se llama "capacidad de carga", del planeta en este caso). Y es que no importaba cuánto creciera la población, siempre parecía haber más espacio disponible: "creced y multiplicaos y poblad la Tierra" le dice Dios a Adán y Eva en la Biblia. Además, el crecimiento poblacional solía ser bastante lento, por cortesía de guerras, pestes, hambrunas, etcétera. Pero en el siglo XVII las cosas habían cambiado levemente: se había comprobado que la Tierra era esférica y por tanto finita, y se la estaba cartografiando a mansalva. El terreno estaba abonado para que alguien hiciera la pregunta clave.

Anton van Leeuwenhoek, recordemos, fue el investigador holandés que desarrolló una poderosísima nueva herramienta científica: el microscopio. Gracias a éste, descubrió no sólo que existen microbios por todas partes, sino que además, el semen del hombre está compuesto por "animalitos pequeños". La palabra "espermatozoide" o "espermatozoo", de hecho, viene del griego y significa más o menos "animal semilla". Investigando a estos bichos, quizás abismado por la cantidad de ellos en una pequeña porción de semen, se preguntó de pronto cuánta población de gente podía vivir en la Tierra. El método seguido por Leeuwenhoek para obtener una respuesta fue un tanto primitivo, pero aún así ingenioso. Simplemente calculó que la población de Holanda era de aproximadamente un millón de personas. Luego echó un vistazo a los mapas de la época y estimó que la superficie terrestre habitable debía ser unas 13.385 veces más grande que Holanda. Por lo tanto, la capacidad máxima de la Tierra para albergar gente, debía ser de unas 13.385 millones de personas. Leeuwenhoek dijo esto en una época en que la población de la Tierra era (según estimaciones, claro) de unas 500 millones de personas.

Indiscutiblemente que el cálculo de Leeuwenhoek es tosco por varias razones. La principal de ellas es que no consideró el hecho de que parte importante de la Tierra debe destinarse a cultivos y actividades necesarias para sustentar un determinado nivel de vida: Holanda en la época era lo que podría llamarse "Primer Mundo", y es claro que la Tierra no podría alimentar ni proveer a tanta gente sin sacrificar ese nivel de vida (elevadas concentraciones poblaciones en espacios reducidos requieren sofisticados mecanismos de regulación social, incluyendo leyes y policías, que no siempre existen en naciones más "primitivas"). Tampoco parece haber considerado que la Tierra tiene muchos lugares inhabitables: desiertos, junglas... Pero aún así, el cálculo de Leeuwenhoek tiene su mérito. Después de todo, en la época no existían estimaciones fiables de la población de casi ningún lugar del planeta. Con la excepción de China, lo cierto es que los primeros censos científicos de población arrancan más o menos del siglo XVIII (antes eran más comunes los catastros de tierras, para efectos de impuestos). El resultado de Leeuwenhoek probablemente sea en definitiva erróneo, pero lo es por la falta de datos a los que podía acceder, no porque no se esforzara al límite de sus posibilidades para responder una cuestión cuya respuesta exacta supera la capacidad científica de nuestros días, y ya no digamos la del siglo XVII, por mucho que Holanda fuera una de las naciones más ilustradas de aquellos días.

domingo, 25 de septiembre de 2011

El misterio del Gran Pecador.


Hay que tenerlos de un tamaño respetable y cuadrado para, en pleno tiempo del Imperio Español y la Santa Inquisición, hacerse llamar el Gran Pecador. Pero el caso es que en la Colonia de Chile rondó un personaje de tales características. Al menos, basándose en documentos de la época, es lo que nos quieren referir los historiadores decimonónicos don Diego Barros Arana y don Claudio Gay.

La anécdota se produjo en la primera década del siglo XVII. Resulta que en 1601 apareció un misterioso personaje que regresó a España en 1603, acompañando a una expedición militar. Según refiere don Diego Barros Arana, "vestía traje de ermitaño, recorría las ciudades ejercitando actos de caridad, pero manteniéndose al corriente de cuanto pasaba, y sólo era conocido con los nombres de hermano Bernardo, de Bernardo pecador o de «el gran pecador»". Lo dicho, hay que tenerlos de acero para hacerse llamar "el gran pecador" de esa manera, y no levantar suspicacias por parte de la Inquisición. Por cierto, cuando regresó a España en 1603, el gobernador Alonso de Ribera ordenó su arresto y la confiscación de toda su correspondencia, informes y documentación, temeroso de que este extraño personaje intrigada para separarlo de la Gobernación (que efectivamente perdería en 1605, por lo demás).

Una de las teorías barajadas sobre este personaje, es que sería realmente un agente de la Corona Española espiando y enviando informes de primera mano a la Corte. No en balde, en esos años la Guerra de Arauco había recrudecido lo suyo luego del Desastre de Curalaba en 1598 y la gran sublevación de 1602, y el cabildo pasaba apuros implorando a la Corona que aumentara los recursos para pagarle a las huestes afincadas en el sur para defender a dichas tierras de los ataques mapuches. Dentro de ese contexto, tiene sentido que la Corona pidiera informaciones por parte de un agente externo, lejos de los cauces oficiales. La propia documentación de la época parece apoyar esta teoría. No en balde, el Cabildo de Santiago lo nombró como representante ante el Rey, con estas significativas palabras: "A este reino llegó hará tiempo de cuatro años un ermitaño que ya Vuestra Majestad ha visto, que es el que ésta lleva. Institúlase «el gran pecador». Su vida ha parecido a todos muy buena y de grande ejemplo, porque el tiempo que aquí estuvo, se ejercitó en obras de gran virtud, yendo en persona a las ciudades de arriba y trajo servicio (sirvientes domésticos) para el hospital de esta ciudad de indios de guerra, y llevando limosnas a hombres y mujeres necesitadas, que padecían muchos trabajos, y por su persona en el hospital a los enfermos con gran humildad y otros muchos ejercicios. El cual, viendo los trabajos y miserias del reino, informó a Vuestra Majestad de ellas, y ha vuelto a dar razón de lo que hizo con el socorro de los mil hombres que trajo el gobernador Antonio de Mosquera; y ahora nos ha parecido volviese a darla del estado de esta tierra, e informar lo que será necesario para ella, a quien hemos dado poder para que en nuestro nombre lo pida; porque como esta ciudad no tiene posibles para pagar una persona que vaya a los pies de Vuestra Majestad a decirlo, le hemos pedido lo haga por vía de caridad, por lo cual lo hace. Suplicamos a Vuestra Majestad se le dé crédito en lo que informase, porque como celoso de vuestro real servicio y tan buen cristiano, dirá verdad"...

El Gran Pecador regresó a Chile en 1607, trayendo consigo alguna correspondencia oficial desde España al territorio. Además, visitó personalmente la zona de guerra en Arauco. En marzo de 1608 partió una vez más a España, y ésta vez sí que su rastro desaparece para siempre, porque no vuelven a aparecer menciones al respecto suyo en la documentación posterior.

jueves, 7 de julio de 2011

Un par de mesías cabalísticos.


Aunque un mantra clásico de la educación en cuestiones históricas señala que el Renacimiento es el tiempo de la emergencia del Humanismo, el racionalismo, el secularismo, etcétera, lo cierto es que por debajo de las elucubraciones de algunos idealistas seguía siendo una época eminentemente religiosa. Incluso muchos intelectuales eran gente religiosa que hacía vida intelectual "a la moderna" para los antiquísimos fines de la religiosidad de toda la vida. Por tanto, al lado del humanismo florentino existió una enorme cantidad de nigromantes, ocultistas y charlatanes de lo esotérico que se hicieron la América. Entre ellos hubo dos cabalistas hebreos que en el tardío Renacimiento, finales del XVI y comienzos del XVII para ser más precisos, que se lanzaron a la aventura del mesianismo.

Entre la ristra de gente que pupuló alrededor de lo oculto en el tiempo antedicho, destacó en particular un tal Isaac Luria, un cabalista judío que revolucionó de arriba abajo toda la doctrina de la Cábala hebrea y es considerado de los grandes en el rubro. Un aspecto central de las doctrinas de Luria fue el tema del mesianismo (no el mesías cristiano o el Cristo, por supuesto, sino el mesías davídico hebreo). Algunos consideraron que el propio Luria era el mesías, aunque esa idea a la postre no prendió.

Uno de los más importantes discípulos de Luria fue Haïm Vital, nacido en la ciudad italiana de Calabria en 1543, y que al igual que los italianos de Rhapsody of Fire respecto del Heavy Metal nórdico, es más over-the-top, ligeramente más ridículo, y también su poco más entrañable que sus maestros. Este era un tipo raro que tenía visiones y todo, y que se convenció de una manera u otra que su maestro en verdad era el mesías, y que se revelaría en 1575. Es comprensible que se quedara un poco confuso cuando Luria falleció en 1572. Vital le dio entonces un par de vueltas al asunto, y llegó a una increíble conclusión: ¡Luria no era el mesías porque el propio Vital en realidad lo era! Pero guarda silencio: en la tradición hebrea el mesías no puede proclamarse, sino que DEBE ser reconocido y proclamado por los demás (judíos, claro). Por eso, se guardó su sentimiento mesiánico para su propio capote, no diciéndole a nadie su extraordinaria conclusión. Por eso, grande fue su sorpresa cuando en 1574 le visitó un tal Abraham Shalom que... ¡le dice que es el mesías! Shalom le explicó al atónito Vital que éste no era el mesías (Shalom lo es) sino el precursor del mesías, aquél que debe anunciar su llegada. Abraham Shalom le ordenó entonces a Haïm Vital que fuera a Jerusalén a cumplir su misión de proclamar al mesías. No era un viaje tan largo (todo lo antedicho transcurre en Safed, una ciudad palestina entonces bajo dominio del Imperio Otomano), pero aunque desconocemos la respuesta, no es demasiado difícil adivinarla, dado lo que sucedió después (básicamente: nada).

1575 llegó y se fue, y no se produjo ningún acontecimiento que significara la Revelación. Pasaron los años, y Haïm Vital esperó, y esperó, y esperó... En 1612, casi en la setentena y ya muy enfermo, decidió no aguardar más, y escribió un libro en que explicó al mundo que él era el mesías prometido, que lo sabía desde hace 40 años, y que sus sueños y visiones eran la prueba. Por alguna razón, los cuatro gatos que leyeron el texto en la comunidad hebrea no se convencieron demasiado sobre lo firme de las pruebas argüidas por Vital. Tampoco Haïm Vital pereció tan de inmediato como pensaba: el bochorno duró hasta 1620, año en que finalmente falleció, en la ciudad de Damasco. Han pasado casi cuatro centurias desde eso, algunos otros hebreos intentaron presentarse como el mesías, y en definitiva la vida sigue igual...

domingo, 22 de agosto de 2010

La minuciosidad de la etiqueta en Versalles.


En la persona de Luis XIV, el protocolo alcanzó unos niveles de manía exacerbados. Se había escapado de París para construirse su propio universo en Versalles, del cual era por supuesto el Sol principal. No en balde se le llamaba el Rey Sol. Pero alrededor del Rey Sol no bastaba que hubiera constelaciones: cada una de ellas debía estar correctamente en su sitio. Toda la vida en Versalles estaba reglada desde la madrugada hasta la madrugada siguiente, con precisión de minutos, y de segundos no porque los relojes aún no eran tan precisos. La vida en Versalles debía ser simplemente perfecta, ni un punto menos.

Una muestra de esto se encuentra en su maniática regulación sobre las fuentes y piletas. Luis XIV había hecho del "paseo por las fuentes" un punto de referencia obligado para todos los diplomáticos que lo visitaban en su palacio. Una ordenanza de 1672 decía al respecto: "El Rey desea que las fuentes funcionen siempre en el siguiente orden cuando Su Majestad llegue a Versalles; cuando El no lo desee, lo mandará decir. Cuando Su Majestad llegue por la calle del estanque, el maestro fontanero cuidará de poner agua: en la Pirámide, en la "Allée d'eau" y en el Dragón y tomará las medidas con tanta exactitud que estas fuentes estarán en su plenitud cuando Su Majestad esté situado en el punto visual del extremo de la calle. Cuando llegue Su Majestad, desea que las fuentes del Patio, de la Terraza y de la Sirena estén en función de su llegada. Como la fuente del Pabellón no puede funcionar si no se detiene la de la Pirámide, el sirviente fontanero encargado de estas dos fuentes cuidará de no parar la Pirámide hasta que Su Majestad haya entrado en la pequeña avenida del Pabellón, para que funcione antes de que Su Majestad la pueda ver"...

Pero quizás el mejor ejemplo de esto sea la siguiente anécdota. Es apócrifa, como la mayor parte de estas anécdotas, pero tiene el mérito de reflejar lo que era un poco la vida minuciosamente reglada de Versalles. Un buen día, al levantarse y vestirse, uno de los ayudantes de Luis XIV se retrasó algunos minutos. Cuando llegó, se llevó una furibunda reprimenda del Rey, que le increpó:

-¡¡¡He tenido que ESPERAR!!!

domingo, 14 de marzo de 2010

Unos mapuches muy europeos.

Como nunca en la vida he tenido ocasión de tener el "Arauco domado" entre las manos (ni lo he bajado de Internet), confieso que lo siguiente está sacado de un estudio sobre esta obra que fue escrito por don Eduardo Solar Correa. Cualquier problema con la información de fondo, ya saben a quién acusar... Pero por lo que pueda servir, lo consigno lealmente en Siglos Curiosos, por lo que pudiera servir a mis lectores.

Pedro de Oña vivió entre 1570 y 1643. Es considerado el primer poeta chileno (Alonso de Ercilla es anterior, pero no cuenta porque es español, y estuvo apenas 17 meses en Chile antes de partir de regreso a España y no volver jamás). Se conservan varias obras suyas, pero sin duda, la capital entre todas es su "Arauco domado". El título le viene porque describe las andanzas de García Hurtado de Mendoza y su guerra contra los mapuches (éste fue Gobernador de Chile entre 1557 y 1561, y Virrey de Perú entre 1590 y 1596). En una escena, los mapuches llevan a cabo una especie de gran orgía, y después de que se dedican a sus ritos paganos, los agoreros profetizan la próxima llegada de García Hurtado de Mendoza, quien conseguirá que el Arauco sea domado (de ahí el título de la obra, claro está).

Lo irónico del caso es que, siendo Pedro de Oña un escritor chileno, su obra no es exactamente reflejo de la realidad histórica chilena, ni mucho menos. Pedro de Oña viajó a Perú, y viniendo desde un lugar remoto y provinciano del Imperio Español como era Chile, la majestad y esplendor del Virreinato del Perú, o más bien de Lima y la vida limeña, por no hablar de la fama de encantadoras de sus mujeres, lo encandiló. En Lima entró en contacto más fuerte con la cultura europea, y ahí descubrió la obra del poeta Luis de Góngora. Y como una cosa lleva a la otra, el apego a Góngora (poeta que, por cuestiones cronológicas, el Alonso de Ercilla de "La Araucana" no podía conocer) lo llevó hasta el Culteranismo, y con ello, a recargar toda su obra literaria con especulaciones mitológicas y eruditas, que funcionaban muy bien para la literatura europea, pero que poco favor le hacían para describir la vida rústica de los mapuches. Así, en el "Arauco domado" hay guerreros mapuches que son mitad sabios y mitad místicos, y según Solar Correa, "asombra, en efecto, ver cuán enterados están de cosas de filosofía y cuán disertos se muestran en conocimientos históricos, mitológicos, cosmográficos... Los de Ercilla, a su lado, resultan casi unos analfabetos".

Este pintar a Chile según cánones europeos también alcanza a la naturaleza. A diferencia de Ercilla, parco en describir ambientaciones naturales, Pedro de Oña sí le concede importancia a la naturaleza para darle salida a la vena lírica, que en él parece predominar sobre la épica. Con todo... Le cedemos otra vez la palabra a Solar Correa: "Inútil sería buscar en sus páginas ulmos de balsámicas flores, esbeltos coigües, mañíos regordetes y espesos. Ni el pellín ni aún la soberbia araucaria han logrado imponerse. El poeta, en vez de todo eso, con espíritu muy moderno, ha plantado álamos, sauces, fresnos, cipreses -árboles de España o de Italia". En cuanto a la fauna... misma fuente: "Allí vemos entreverarse los 'dulces ruiseñores' con el 'jabalí cerdoso y feroz', el 'gamo tímido' con la 'feroz y rábida leona', la corcilla y el venado con los 'manchados tigres, pardos y panteras'". Uno puede hacer un esfuercillo con la imaginación y la credulidad, y convencerse de que los pudúes chilenos pueden pasar por gamos, o los pumas por leones americanos, pero lo que sí son idas absolutas de olla, es haber poblado a la selva del sur de Chile con jabalíes (que son europeos) o tigres (¡que son asiáticos!).

Hoy en día, dicha literatura primitiva chilena, la verdad sea dicha, apenas recibe atención en el sistema escolar chileno. Con suerte se leen algunas estrofas de "La Araucana", y en cuanto al "Arauco domado", es completamente ignorado. Dejo el juicio sobre esto último a la discreción y cultura del lector.

domingo, 18 de octubre de 2009

La caída en desgracia de Fouquet.


Nicolas Fouquet (1615-1680) fue el Superintendente de Finanzas de Luis XIV. Vale decir, en otras palabras, el hombre que administraba sus dineros. Nacido en la nobleza, su posición con los años se fue fortaleciendo cada vez más. En 1653, bajo el gobierno del Cardenal Mazarino (Luis XIV ya era rey de Francia, pero en los hechos era Mazarino quién tenía la última palabra sobre todo), pidió y obtuvo para sí la superintendencia en cuestión. En los años siguientes, y de manera un tanto sospechosa, la fortuna personal y los gastos extravagantes de Fouquet se incrementaban, al tiempo que las finanzas del reino eran cada vez más confusas y inoperantes. Miren qué coincidencia, ¿eh?

En 1661 falleció el poderoso Mazarino, y Fouquet vio llegada su oportunidad. Desde inicios de siglo que Francia había estado realmente en manos de los validos: Richelieu primero y Mazarino después. ¿Por qué no iba a haber un tercer valido después de los dos? Para asegurarse la posición, Fouquet invitó a Luis XIV, a la reina madre, a la corte de París (en esa época no existía aún el Palacio de Versalles) y a Luisa de La Vallière (amante oficial del rey) a una fiesta, a celebrarse el 17 de Agosto de 1661. Fouquet no escatimó gastos. La cena estaba a cargo de Vatel, uno de los más reputados gastrónomos de todos los tiempos, de cuyo perfeccionismo se dice que se suicidó en una ocasión en que un pescado no llegó a la mesa a tiempo. El ballet que se presentó fue compuesto, nada más y nada menos, que por el gran dramaturgo Molière, escenificado por el pintor Le Brun, y con música del compositor Jean-Baptiste Lully, todos ellos la crème de la crème del arte francés de su tiempo. Hubo también fuegos artificiales, y magníficos regalos para los presentes. El derroche que Fouquet hizo en aquella jornada, se hizo legendario.

¿Qué pretendía Fouquet con todo esto? ¿Congraciarse con el rey y conseguir el nombramiento? ¿Amenazarlo veladamente con su propio vasto poder económico? En cualquier caso, el tiro salió mal. Luis XIV había pasado por la muy traumática experiencia de la Fronda, una revuelta en la que los nobles habían estado cerca de aherrojar a la monarquía de la misma manera en que los ingleses le habían impuesto un Parlamento a su Rey, y no estaba dispuesto a dejar que le atropellaran de esa manera (¡o peor aún, le derrocaran!) una panda de nobles insurrectos que se consideraban en más que su propio monarca. En vez de agradarse con el homenaje, o de sentirse intimidado, Luis XIV concibió un sordo resquemor contra Fouquet, que fue determinante en su caída. Tres semanas después, de manera casi subrepticia, Fouquet fue arrestado por el capitán D'Artagnan (en este D'Artagnan histórico se inspiró Alejandro Dumas, siglo y medio después, para escribir "Los tres mosqueteros"). Pasó todo el resto de su vida (casi veinte años, según los registros oficiales) en prisión. Y murió en ella, claro está.

Hasta el día de hoy, los eruditos no consiguen despejar de dudas un misterio adicional respecto de Fouquet: en su misma prisión y más o menos en la misma época que él, apareció el "Hombre de la Máscara de Hierro". Alejandro Dumas, en su historia "El vizconde de Bragelonne" (tercera parte de la saga iniciada con "Los tres mosqueteros"), le hace el hermano gemelo de Luis XIV. Se ha supuesto que el Hombre de la Máscara de Hierro sería el propio Fouquet, o bien uno de sus sirvientes. En cualquier caso, si bien parece haber una conexión entre ambos personajes, la naturaleza de la misma es algo que permanece en el misterio.

jueves, 15 de octubre de 2009

Le Nôtre el jardinero de Versalles.


André Le Nôtre (1613-1700) fue sin lugar a dudas una de las más reputadas personalidades en la Francia de Luis XIV. Nada mal... para un jardinero. Aunque no uno cualquiera. Le Nôtre fue el hombre responsable de que los jardines del Palacio de Versalles tuvieran su aspecto definitivo. Como una muestra, digamos que antes de Le Nôtre estaban de moda los jardines a la italiana. Después de Le Nôtre se pusieron de moda los jardines "à la française". El propio Le Nôtre, después de un viaje a Italia, había dicho: "Los italianos no poseen jardines como los nuestros; ignoran absolutamente el arte de realizarlos"...

Le Nôtre fue un descubrimiento de Nicolás Fouquet, el inefable superintendente de finanzas de Mazarino. A partir de 1857, Le Nôtre empezó a trabajar para él. Pero cuando Mazarino murió y Fouquet cayó en desgracia, en 1661, y a sabiendas Luis XIV de que Fouquet gustaba rodearse con lo mejor, no perdió tiempo en reclutar al jardinero. De esta manera, Le Nôtre se vio de cabeza trabajando nada menos que en Versalles, que por esos años recién empezaba a ser levantado sobre los pantanos que antes había en el lugar.

Obviamente, los encargos a Le Nôtre se hicieron interminables. Así, se vio trabajando para el duque de Orléans, para el Gran Condé, para Colbert, para Madame de Montespan (la amante del rey), para el ministro de guerra Louvois... Además, Luis XIV lo contaba casi como parte del inventario, así es que arreglaba lo que podríamos llamar su "préstamo" como gracia a monarcas extranjeros ansiosos de tener jardines "a la francesa". En 1662, Le Nôtre prestó servicios a Carlos II de Inglaterra. En 1698, como parte de los arreglos de paz entre Luis XIV y Guillermo III de Inglaterra, tuvo que volver a ese país a prestar servicios...

De Le Nôtre se afirma que una vez Luis XIV, deseoso de ennoblecer a su producto nacional en materias de jardinería, le habría preguntado por el blasón que deseaba, y Le Nôtre habría respondido que sólo deseaba un escudo con "tres caracoles sobre una hoja de col"... Esta anécdota puede ser cierta o falsa, y de ser cierta, puede ser por auténtica modestia, o bien por un cauto sentido de la prudencia. En cualquier caso, es sabido que los ingresos anuales de Le Nôtre se empinaban a cerca de 30.000 libras anuales. Comparativamente, una persona con una renta de apenas 500 libras anuales, ya podía considerarse como de buena posición económica...

jueves, 10 de septiembre de 2009

El volantín en la Colonia de Chile.


Para los distinguidos lectores de Siglos Curiosos que no sean chilenos, una explicación previa: "volantín" es como se llama en Chile (y bueno, en otros países también, pero este posteo es sobre Chile) a lo que en otros países hispanohablantes se llama castizamente "cometa". O sea, la lámina de papel pegada a un armazón de cañas (actualmente de maderas finas, claro), que se eleva en el aire por medio de un cordel. El volantín o cometa no es, por supuesto, exclusivo de Chile, ni siquiera de los dominios hispánicos, pero eso no viene al caso ahora. Digamos, para entrar en materia, que en la Colonia (1558-1810), cuando por supuesto no existía ni televisión ni demasiada gente que supiera leer, el volantín era una de las múltiples entretenciones populares en que los niños y jóvenes (y a veces no tan jóvenes) mataban el tiempo.

Se supone que el volantín fue introducido en Chile por los padres benedictinos, ya en el siglo XVIII, y se hicieron muy populares. Por alguna clase de ironía, resultó que los padres franciscanos, no los benedictinos, resultaron con la mejor fama de volantineros... Aunque entre los dominicos destacó como volantinero, según se dice, nada menos que Monseñor Crescente Errázuriz Valdivieso, Arzobispo de Santiago desde 1919 hasta su muerte en 1931 (este Crescente Erráruriz fue, por más señas, además de un importantísimo historiador de la Iglesia Católica en Chile, el hombre que condujo a la misma durante la separación de la Iglesia y el Estado en 1925).

Pero volviendo a la Colonia: el juego se tornó popular, decíamos, con una temporada para niños entre Agosto y Septiembre, y una para adultos e incluso más o menos profesionales en Octubre (meses de primavera en Chile). Pero a veces esta diversión resultó ser no demasiado sana, socialmente hablando. Así, el juego del volantín produjo apuestas, y el ocupar espacios para elevar volantines fue objeto de continuas reyertas. Con fecha 05 de Septiembre de 1796, se dictó un bando de buen gobierno, que ordenaba "que ninguna persona de mayor o menor de edad se atreva a encumbrar un volantín grande ni chico dentro de la traza general de esta capital [Santiago de Chile, se entiende], so pena de seis días de prisión y las demás que el caso y las circunstancias exigieran, sin que esta prohibición se extienda a las cañadas y orillas del río donde la espaciosidad permite el libre uso sin el menor riesgo de esta diversión". A la larga, encumbrar volantines fue una actividad que se practicó en canchas.

Hoy en día, el encumbrar volantines suele asociarse con las Fiestas Patrias, que en Chile se celebran el 18 de Septiembre, y que por tanto, coinciden con la temporada de primavera en que se elevaban de antaño los volantines. Con todo, y así como muchas antiguas tradiciones chilenas, la del volantín parece también ir en franca retirada, desplazada por las diversiones más modernas al alcance de los niños de hoy en día...

domingo, 15 de marzo de 2009

La violación de Artemisia Gentileschi.

Artemisia Gentileschi fue una gran pintora del Barroco italiano. Sin embargo, presumiblemente por ser mujer, no ha recibido a lo largo del tiempo tanta atención o veneración por parte de los estudiosos o críticos del arte, por no hablar del público en general. Su historia personal estuvo marcada por la tragedia, muy en particular por aquella vivida en 1612, en que fue violada por un pretendiente, y que marcó toda su trayectoria pictórica posterior.

Artemisia Gentileschi nació en 1593, y era hija de Orazio Gentileschi, otro pintor. Tanto ella como su padre eran adeptos al Tenebrismo, la escuela pictórica desarrollada por Caravaggio, y que ponía un énfasis supremo en los efectos violentos de iluminación. A pesar del talento de la Gentileschi, no fue admitida en ninguna academia pictórica debido a ser mujer. Orazio Gentileschi se puso a trabajar con un tal Agostino Tassi, quien se fijó en su hija. Pero Artemisia Gentileschi se negó a aceptar los requerimientos de Agostino Tassi, por lo que éste simplemente, un día, la encerró en su habitación y la violó. Luego, Tassi le prometió a Artemisia que se casaría con ella para lavar su deshonor, y bajo esta promesa (falsa, por cierto), Artemisia accedió a seguir teniendo relaciones sexuales con él.

Orazio Gentileschi fue quien promovió la querella contra Tassi. En el juicio, Artemisia Gentileschi fue sometida a aparatos de tortura que laceraban los dedos, algo especialmente grave para un pintor, pero ella repitió punto por punto su historia y fue creída. Agostino Tassi, por contraste, mintió tan desaforadamente que los propios jueces le conminaron repetidas veces a no seguir mintiendo. Acusó a Artemisia de haber escrito cartas eróticas a otros hombres (sin embargo, ella no sabía escribir...), de que tanto ella como su hermana y su madre muerta recibían continuamente amantes en su casa, e incluso que Artemisia había cometido incesto con su padre. Pesó contra Agostino Tassi, el ser hombre de carácter violento y pendenciero, además de haber estado casado (hecho que, por supuesto, le había ocultado a Artemisia al prometerle matrimonio). Finalmente fue condenado a prisión, aunque unos meses después obtuvo perdón y fue liberado.

Las pinturas más famosas de Artemisia Gentileschi son de tema bíblico, como "Judit degollando a Holofernes", "Susana y los viejos" y "David y Betsabé". En todas ellas, y en varias otras, está presente la idea de las mujeres vulnerables y desnudas frente a hombres violentos y depravados. Esta temática, sumada a su talento y a sus infortunios, convirtieron a la postre a Artemisia Gentileschi en un icono para la rama más culta del feminismo, ya en pleno siglo XX. Posiciones ideológicas aparte, el arte de la Gentileschi ha sido también revalorizado, y ha ido ocupando el lugar que merecidamente le corresponde entre las grandes figuras del Barroco italiano.

jueves, 31 de julio de 2008

¿Fue el flogisto un error científico...?


Existe una cierta tendencia en el mundo científico a mirar el conocimiento de ayer como algo obsoleto y fundamentalmente erróneo, porque nuevas investigaciones se han encargado de tumbar y arrumbar las viejas teorías. Y sin embargo, esta visión olvida que la Ciencia no vino de la nada, y que muchas veces los científicos de ayer hacían lo mejor que podían con el bagaje material e intelectual que tenían... y que los científicos de hoy pueden estar preparando las meteduras de pata del mañana. Un ejemplo clásico de teoría "fundamentalmente errónea" es el flogisto. Y sin embargo, ¿iban realmente tan desencaminados sus teóricos...?

Desde antiguo se venía creyendo que el fuego era una especie de elemento cuasimístico, uno de los clásicos "cuatro elementos" (con el aire, el agua y la tierra), que conformaban los pilares de la composición del universo. Esta visión entró en crisis en el siglo XVII, por supuesto, ya que la Ciencia había avanzado lo suficiente para tratar de investigar qué había detrás de los fenómenos de la combustión. Un tal Johann Joachim Becher (1635-1682) sentó las bases para la idea de que los cuerpos combustibles tenían una substancia particular llamada "flogisto", que carecía de peso, y que cuando se quemaba, se desprendía del cuerpo dejando detrás una substancia "desflogistizada". Hablando en plata: el carbón tiene flogisto, y si se quema, el flogisto se desprende y las cenizas que quedan detrás son el "carbón desflogistizado". Estas ideas fueron desarrolladas y popularizadas por Georg Ernst Stahl, quién le dio al flogisto su nombre y se aseguró de difundir la nueva teoría.

La nueva teoría tuvo éxito por varias razones. En primer lugar, parece natural e intuitivo sostener que si una substancia en combustión se transforma en residuos y cenizas, algo debe desprenderse de ella. En segundo lugar, la Ciencia aún no se zafaba de cierta concepción del universo como algo lleno de fluidos, y por lo tanto el flogisto encajaba bien en medio de otros fluidos semimísticos como el calórico o el magnetismo (que en esa época se consideraba más o menos como tal). En tercer lugar, los químicos por fin tenían una hipótesis razonablemente científica sobre la cual podían trabajar, en vez de recurrir a los "cuatro elementos" místicos de toda la vida (de todos modos Becher no postulaba eliminarlos, sino reducirlos a dos: el agua y la tierra, dejando al aire y el fuego como meros mecanismos transformadores y no como "principios" en sí mismos). Lejos de ser un descarrío científico, la Teoría del Flogisto fue así una poderosa herramienta conceptual que le permitió a la Química dar un salto de gigante.

Sin embargo, existía un talón de Aquiles. La Química de comienzos del XVII era fundamentalmente cualitativa, es decir, se fijaba en las cualidades de las substancias químicas. La obra acumulada de varios químicos, que remata en el gran legado de Lavoisier a finales del siglo XVIII, permitieron reemplazar a ésta por una Química cuantitativa, en donde no sólo importan las cualidades sino también las cantidades de dichas substancias químicas. Y Lavoisier descubrió que durante la combustión no sale nada del cuerpo que se quema, sino que por el contrario, el cuerpo que se quema absorbe una substancia del aire (concretamente el oxígeno). El flogisto, por tanto, no existía, y era una teoría básicamente errónea.

Con todo, la Ciencia moderna le dio una postmortuoria semivalidación al denostado flogisto. En la actualidad sabemos que las substancias químicas se combinan porque sus átomos poseen electrones sobrantes en sus capas electrónicas superiores y tienden a perderlos, o bien les faltan para completar dichas capas y tienden a absorberlos. Cotejando el listado de substancias con electrones "sobrantes" con las substancias "flogistizadas"... ¡son exactamente las mismas! A la vez, aquellas substancias a las que le faltan electrones, son las mismas que la Química del siglo XVII sindicaba como "desflogistizadas"... Esto es porque durante la combustión, una substancia con electrones sobrantes se los "presta" al átomo de oxígeno, al cual le faltan, y de ahí surge la atracción que permite la combustión. Así es que, al final del día, la idea intuitiva del flogisto no era tan mala después de todo...

domingo, 27 de abril de 2008

La apuesta de Pascal.


Curiosamente, en los más de dos años que Siglos Curiosos lleva en línea, no es algún posteo sobre la Edad Media, sobre la guerra o sobre América Precolombina que se lleva la palma por mayor cantidad de visitas dentro del blog, sino el relacionado con la Pascalina. Aunque ha caído su tanto, de todas maneras sigue en el Top Ten de lo más leído en Siglos Curiosos (BlogPatrol dixit). Y si Pascal quieren nuestros lectores... Pascal hasta que revienten.

Blaise Pascal vivió escasos 39 años: nació en 1623 y murió en 1662. Quizás por su mala salud consuetudinaria, desarrolló una intensísima vida espiritual, que lo llevó desde las Matemáticas y la Hidráulica (campos en que hizo importantísimas contribuciones) hasta la Teología y el Misticismo. Una curiosa combinación de dos grandes preocupaciones suyas, la Teoría de las Probabilidades y el Misticismo, radica en la llamada "apuesta de Pascal". Según Pascal, creer en Dios es apuesta más segura que no creer, porque eso abre cuatro posibilidades: 1.- Creo en Dios y acierto, entonces mi ganancia es infinita (me voy al Cielo), 2.- Creo en Dios y me equivoco, entonces no gano ni pierdo nada (mi vida se acaba, sin Cielo ni Infierno), 3.- No creo en Dios y acierto, entonces entonces no gano ni pierdo nada (no hay vida ultraterrena otra vez, por lo que no gano ni pierdo nada), y 4.- No creo en Dios y me equivoco, entonces mi pérdida es importante y quizás infinita (me voy al Purgatorio o al Infierno). Por tanto, creer en Dios es apuesta segura, porque es imposible perder (aunque es posible "no ganar"), mientras que ser ateo es una pésima apuesta porque no hay forma de ganar (aunque sí se puede "no perder"). La palabra "apuesta" es correcta porque no en balde, Blaise Pascal fue uno de los fundadores de la moderna Teoría de Probabilidades, y por lo tanto, lo que estaba haciendo era aplicar las Matemáticas más novísimas de su tiempo, al pensamiento religioso.

Aunque la apuesta de Pascal ha sido esgrimida desde antiguo por muchas religiones como defensa de su fe (de una manera no tan matemática, por supuesto), no resiste un análisis lógico demasiado firme, y en realidad Pascal hace una serie de asunciones derivadas de su propio pensamiento místico. Por ejemplo, podría darse la circunstancia de que existiera un Dios en efecto, pero éste premiara el pensamiento racional y castigara la fe ciega; y en este caso estamos creyendo en Dios por fe y sin evidencias (sólo por argumento de probabilidad, no por certeza). Por otra parte, la esencia de la fe es justamente dar un salto más allá de la razón, por lo que creer en Dios como parte de una apuesta probabilística es justamente negar la fe. Además, este esquema sólo funciona dentro de una creencia teológica en que hay un Dios que castiga o premia de manera infinita, idea congruente con el pensamiento de Pascal (éste pertenecía a la secta de los jansenitas, y éstos eran conocidos por su rigor místico, tanto que a pesar de ser fieles a la Iglesia Católica, ella misma terminó por reprobarlos). Sin embargo, este Dios Premiador o Punisher no necesariamente tiene que existir (por ejemplo, si el premio ultraterreno no es infinito, entonces quizás no compense las privaciones terrestres, y a la inversa, si el castigo ultraterreno debe terminar en algún minuto, entonces quizás valga la pena aceptarlo a cambio de una recompensa terrena mayor). Y por cierto, queda abierta la gran pregunta de... ¿y si elegimos adorar a un dios que resulta no ser el correcto...? ¿Acaso por creer en el Dios Cristiano, no podría eventualmente castigarnos Alá o Buda, en caso de que alguno de ellos, u otro, sea el cappo di tutti cappi...?

Volviendo al terreno netamente histórico, parece ser que, a pesar de vivir sus últimos años en un misticismo y automortificación monacal, el propio Pascal falleció un tanto angustiado: sus últimas palabras habrían sido "ojalá que Dios nunca me abandone" ("Puisse Dieu ne jamais m'abandonner")...

jueves, 6 de marzo de 2008

Ese joven llamado Kepler...


Todos los jóvenes creen que van a cambiar el mundo. Después, el mundo se las arregla para cambiarlos a ellos. El astrónomo alemán Johannes Kepler (1571-1630) no fue ninguna excepción.

Kepler es recordado ante todo por su fenomenal descubrimiento de las llamadas Tres Leyes de Kepler, que rigen el movimiento de los planetas. En ese tiempo (1619) eran un avance monumental, si bien cuando a finales del mismo siglo (en 1682) Isaac Newton publicó sus trabajos sobre la gravedad, se comprobó que las leyes keplerianas eran casi corolario de las newtonianas. De todos modos, Kepler las dedujo a punta de matemáticas, sin el cálculo infinitesimal que tanto ayudó a Newton, y sin siquiera tener el concepto de "gravedad", y manejar uno muy laxo de "fuerza".

Por eso, puede parecer un poco sorprendente que Kepler, que tanto hizo por la ciencia astronómica en su madurez, en su juventud se dedicara a los desvaríos místicos y filosóficos, por ese entonces más o menos de moda gracias a hombres como Giordano Bruno. A los 26 años publicó su obra de juventud, el "Mysterium Cosmographicum", que es en realidad más especulación mística que verdadera ciencia. Concretamente, se basó nada menos que en las tesis de ¡Pitágoras!, para sacar adelante sus "investigaciones". Preguntándose por el número de los planetas, le pareció una bonita coincidencia que hubieran sólo seis (Mercurio, Venus, la Tierra, Marte, Júpiter y Saturno, puesto que los siguientes no se conocían), y que hubiera sólo cinco cuerpos sólidos perfectos (el tetraedro, el cubo, el octaedro, el dodecaedro y el icosaedro, y Euclides había probado que no existían más). Así es que dijo simplemente que en cada separación había una esfera cristalina que tenía la forma de un cuerpo sólido perfecto.

Si Kepler hubiera quedado en ese punto, de seguro sería considerado no un gran científico, sino un charlatán superlativo. Afortunadamente, después fue contratado como matemático ayudante de Tycho Brahe, lo que le permitió acceder a sus observaciones. Concretamente, descubrió que (lo que después se llamó la Primera Ley de Kepler) los planetas se mueven no en círculos, la "forma perfecta" según los filósofos, sino en elipses con el Sol en uno de sus focos. Contradiciéndose su modelo universal con esta observación, optó valientemente por los hechos y dejó arrumbada a un lado la Filosofía. Gracias a este paso, emergió el Kepler matemático en forma, que por suerte para él y para la posteridad, acabó por arrumbar al Kepler místico en su mundo de ensueños y quimeras.

domingo, 16 de diciembre de 2007

John Ray y las especies de Dios.

Desde antiguo, la gran variedad de criaturas animales y vegetales que existen han llamado la atención de los investigadores, quienes han propuesto métodos más o menos científicos para clasificarlas, y así poder estudiarlas mejor. La edad de oro de los taxonomistas, aquellos científicos dedicados al reconocimiento y clasificación de las especies, comenzó hacia finales del siglo XVI, pero fue con Carlos Linneo que alcanzó su madurez, en el siglo XVIII. La poderosa obra de Linneo, sin embargo, oscurece un tanto la de otros esforzados científicos que hicieron también su correspondiente aporte, los cuales merecen una nota que los rescate del olvido universal.

Uno de estos predecesores, quizás el más brillante de ellos, fue el británico John Ray (1627-1705). Hoy en día parece una idea banal el considerar que la clasificación de los seres vivos debe realizarse especie por especie y género por género, pero por increíble que parezca, en el siglo XVII ésta era una idea que no había cuajado bien. Ray insistió majaderamente que ninguna especie se forma a partir de la semilla de otra especie distinta, y con esto introdujo en definitiva el concepto de "especie" en Biología. También fue uno de los primeros que olvidó centrarse en una o dos características de cada especie para establecer sus criterios de distinción (razón por la que otros criterios anteriores eran tan arbitrarios), y consideró a la especie como un todo. A John Ray se deben clasificaciones hoy en día tan elementales, como separar a las plantas que tienen un cotiledón (monocotiledóneas), de aquellas que tienen dos (dicotiledóneas). También el haber fijado un concepto moderno de "pez", y por lo tanto, de sacar de la lista de peces a los castores, las focas y los hipopótamos, hasta entonces incluidos por su gusto de vivir en el agua. Entre 1686 y 1704 publicó su "Historia generalis plantarum", en tres tomos, en la que describe la friolera de 18.600 especies vegetales; puede parecer poco para hoy en día, que se conocen unas dos millones (incluyendo microorganismos), pero para su tiempo eran una enormidad.

Aunque John Ray aparece como un adelantado para su época, lo cierto es que no pudo sustraerse al espíritu de su tiempo. Así, era una persona profundamente religiosa, y consideraba que sus avances en el libro de la vida eran también avances en el Libro de Dios. Sus miles de especies clasificadas eran para él, como lo escribe en su obra "La sabiduría de Dios" (1691), una muestra del poder del Dios Omnipotente. Aún así, se las arregló para rechazar profundos errores científicos comunes en su tiempo, como la generación espontánea, o la noción de que las plantas carecían de sexualidad, y fue capaz de reconocer que los fósiles eran restos de criaturas vivas antiguas y petrificadas.

jueves, 25 de octubre de 2007

El desastre del Vasa.


Seguramente, el más famoso de los viajes inagurales fatídicos es el emprendido por el Titanic en 1912. Sin embargo, a una distancia no tan grande está el naufragio del Vasa. He aquí la historia.

En 1626, el rey Gustavo Adolfo II de Suecia, de la Dinastía Vasa, ordenó construir un barco que se iba a llamar justamente el Vasa. En 1628, la nave estuvo lista. Por ende, el capitán Söfring Hansson ordenó el 10 de Agosto, que la nave emprendería su viaje inagural desde el astillero de Älvsnabben. Era día de brisa suave, y la mar estaba calma. Todo parecía querer presagiar un buen viaje. Sin embargo, hay crónicas que informan, en ese minuto ya la nave estaba bamboleándose de manera extraña...

Finalmente el viento se endureció su tanto. La recuperación arqueológica del Vasa reportó que la nave llevaba lastre insuficiente, de manera que ésta, confeccionada completamente en madera como era el uso hasta el siglo XIX, se bamboleó visiblemente; para colmo, parece ser que la carga sobre cubierta iba mal aparejada, y por lo tanto se desplazó hacia el costado del barco, aumentando así el bamboleo. Debe recordarse, por supuesto, que las naves de aquel tiempo presentaban los cañones bajo la cubierta; por estas ventanillas empezó a infiltrarse el agua. Los marinos intentaron achicar el agua, pero llegó un minuto en que eso era imposible, y por ende, tuvieron que salir escapando por sus vidas.

El papelón fue mayúsculo, porque la nave se hundió delante de la vista de todos quienes la estaban contemplando salir, incluyendo no sólo a los citadinos de Estocolmo de toda la vida, sino también varios embajadores extranjeros, y por qué no, de varios espías aliados y enemigos. El capitán no se hundió con su nave, pero sólo salvó la vida para terminar con sus huesos tras las rejas; tanto él como la tripulación y los constructores fueron llevados a juicio. Después de una paciente investigación, no pudieron determinarse responsabilidades, y por lo tanto no hubo condenas. Eso, a pesar de que el barco había costado 40.000 táleros, y por lo tanto su bochornoso hundimiento había puesto en situación crítica al erario público sueco...

La mala suerte de unos es la buena de otros. Ya en el siglo XVII hubo intentos por abrirse paso hasta el Vasa, pero sólo en 1961 la nave pudo ser reflotada, en un evento multitudinario en el cual no faltaron las cámaras de televisión, y en estupendas condiciones de conservación (considerando que había estado sumergida tres siglos en la corrosión salina del agua de mar), lo que fue casi una bendición del cielo para los arqueólogos navales. La nota de trivia es que el Vasa estuvo sumergido una cifra capicúa de años: exactamente 333 (1628-1961). Y el rey que lo reflotó era en parte tocayo de aquel Gustavo Adolfo II que pasó una vergüenza tan... internacional: se trataba del rey Gustavo V de Suecia.

jueves, 26 de julio de 2007

¿Un segundo Taj Mahal...?


El Taj Mahal es, probablemente, uno de los monumentos arquitectónicos más importantes de la Historia de la Humanidad, y el más característico de una de sus más importantes civilizaciones, la que ha florecido en la India. Pero pocos saben que, en realidad, el Taj Mahal iba a ser no uno, sino DOS monumentos... La historia es la siguiente.
En el siglo XVII, la India atravesaba por un período de relativa estabilidad política (perturbada, eso sí, por algunas rebeliones de tarde en tarde). En este período gobernó Sha Jahan, cuyo verdadero nombre es Shahbuddin Mohammed Shah Jahan, y cuyo apodo es un título persa que modestamente significa "Rey del Mundo" (considerando su poderío sin contrapeso sobre la India, bien podía dar esa impresión). Sha Jahan tenía una favorita, la princesa Arjumand Banu Begum ("begum" es una palabra de la India que significa "princesa"), apodada Mumtaz Mahal ("La Joya del Palacio"). Mumtaz Mahal le dio 14 hijos a Shah Jahan, y murió en 1631, a los 38 años, por las complicaciones del último parto.
Shah Jahan enloqueció entonces de dolor. Casi literalmente. Y ordenó que en la ciudad que era su capital, Agra, se construyera el Taj Mahal como residencia última para su amada. No insistiremos en la belleza ni en los detalles arquitectónicos del Taj Mahal, que se pueden encontrar en cualquier buena enciclopedia, y también en la Wikipedia. Sólo diremos que se estima trabajaron en las obras 20.000 obreros, y que se buscó construir la máxima simetría posible... LLEGANDO HASTA EL PUNTO DE ORDENAR LA CONSTRUCCIÓN DE UN SEGUNDO TAJ MAHAL IDÉNTICO AL PRIMERO, QUE SIRVIERA DE TUMBA A SHAH JAHAN AL LADO DE SU AMADA MUMTAZ MAHAL. Este segundo Taj Mahal iba a ser de piedra negra, para acompañar al primero, que era (y es) de mármol blanco. Pero esto no llegó a ser. Aurangzeb, hijo de Shah Jahan, derrocó a su padre en 1658, y abortó la elefantiásica segunda parte del proyecto, disponiendo que su padre fuera módicamente enterrado en una segunda cripta al lado de la tumba de Mumtaz Mahal. La ironía suprema de esto es que la tumba de Shah Jahan, que buscaba construir un templo de simetría perfecta para su amada, es justamente el único elemento del Taj Mahal que ROMPE la simetría del monumento...

Seguidores

Busca temas históricos en Siglos Curiosos

Absolutismo (4) Administración Política (14) Africa (14) Alemania (16) Alimentación (13) América Colonial (6) América Independiente (1) América Precolombina (9) Animales (15) Antártica (1) Anticipación del Futuro (15) Argentina (2) Arqueología (11) Arquitectura (13) Arquitectura y Urbanismo (7) Astrología (4) Astronomía (28) Australasia (4) Australia (1) Austria (2) Automóviles (1) Aviación (2) Biblia (27) Bibliotecas (1) Biología (9) Bolivia (1) Botánica (1) Brujería (1) Bulgaria (1) Caballería (2) Calendarios (7) Caricaturas y Cómics (4) Celebraciones (1) Chile (97) China (9) Ciencia Ficción (12) Cine (42) Civilización Andina (5) Civilización Arábiga (1) Colombia (1) Colonizaciones (2) Comunicaciones (3) Construcciones (1) Cosmovisiones (3) Crímenes y Criminales (27) Cristianismo (20) Cristianismo y Cristianos (9) Croacia (1) Década de 1900 (13) Década de 1910 (17) Década de 1920 (8) Década de 1930 (15) Década de 1940 (20) Década de 1950 (12) Década de 1960 (7) Década de 1970 (12) Década de 1980 (18) Década de 1990 (11) Década de 2000 (24) Década de 2010 (13) Delfines y Ballenas (1) Democracia (17) Demografía (2) Deportes (7) Derechos de Autor (4) Diplomacia (3) Discriminación (1) Drogas (1) Economía (19) Edad Media (20) Educación (3) Egipto (2) Egipto Antiguo (12) Electrónica (1) Enfermedades Mentales (6) Eras Geológicas (6) Errores Científicos (5) Erupciones Volcánicas (2) Escandinavia (1) Esclavitud (4) Escultura (10) Esoterismo y Ocultismo (6) España (22) Espionaje (1) Espiritismo (1) Estados Unidos (39) Etimología (55) Europeocentrismo (3) Evolucionismo (8) Existencia de Dios (7) Expresiones (24) Fanatismo Religioso (3) Feminismo (3) Filosofía (23) Física (2) Francia (37) Frases para el Bronce (15) Fraternidad Universal (8) Fútbol (1) Gatos (6) Genética (7) Genocidios (1) Geografía (7) Geología (9) Grecia (1) Grecia Arcaica (8) Grecia Clásica (18) Grecia Helenística (6) Grecia Medieval (1) Guerra (9) Guerra Antigua (6) Guerra Medieval (10) Guerra Moderna (7) Guerra Naval (4) Guerra Reciente (7) Hebreos (3) Heroísmo (2) Historia Alternativa (4) Historiadores (13) Historieta y Cómic (7) Holanda (2) Humanismo (1) Idioma Castellano (2) Idioma Griego (9) Idioma Inglés (2) Idioma Latín (7) Idioma Sánscrito (1) Idiomas Artificiales (1) Iglesia Católica (8) Ilustración (2) Imperio Bizantino (12) Imperio Británico (2) Imperio Español (17) Imperio Inca (1) Imperio Napoleónico (6) Imperio Otomano (4) Imperio Persa (2) Incompetencia Militar (14) India (17) Informática (6) Ingeniería (7) Inglaterra (53) Intrigas (9) Islam (10) Italia (22) Japón (20) Joyas (2) Judaísmo (16) Judaísmo y Judíos (10) Juegos y Pasatiempos (4) Juicios (21) Leyenda Negra (2) Leyendas (7) Leyes (20) Libertad de Expresión (8) Libertad de Religión (4) Lingüística (1) Listas de Gobernantes (2) Literatura (50) Mar Mediterráneo (2) Más Allá (3) Matemáticas (16) Matrimonio (7) Medicina (15) Medio Oriente (6) Mesianismo (6) Mesoamérica (11) Mesopotamia (3) México (2) Minería (4) Mitología Latinoamericana (2) Mitos de la Creación (5) Moda (2) Monarquía (26) Mongoles (4) Monumentos (1) Muertes Remarcables (10) Mujeres (30) Mundo Bíblico (12) Música (10) Música Popular (6) Música Selecta (5) Nacionalismo (4) Navegación (23) Negociados (2) New Age (1) Occidentalización (1) Océano Atlántico (5) Oceanografía (2) Origen de la Humanidad (2) Paleolítico (1) Paleontología (11) Palestina (4) Periodismo (2) Persia (3) Personajes (43) Perú (1) Pintura (9) Polinesia (2) Premio Nobel (4) Primera Guerra Mundial (6) Profetas (5) Propaganda (3) Pueblos del Antiguo Testamento (4) Pueblos y Tribus (9) Química (4) Racismo (7) Radiodifusión (1) Regiones Geográficas (5) Reinos Helenísticos (1) Religión Grecorromana (9) Religiones Antiguas (3) Renacimiento (14) Robótica (2) Roma Antigua (42) Romanticismo (1) Rusia (12) Sacerdotes (1) Sacro Imperio Romano Germánico (2) Satanismo (5) Segunda Guerra Mundial (6) Sexismo (7) Sexualidad (20) Siglo 05 (1) Siglo 11 (1) Siglo 14 (1) Siglo 15 (2) Siglo 16 (6) Siglo 17 (32) Siglo 18 (26) Siglo 19 (56) Siglo 20 (24) Siglo 21 (1) Sincretismo Religioso (2) Sudáfrica (1) Suiza (2) Supersticiones (1) Teatro (5) Tecnología Militar (7) Tecnología Nuclear (3) Televisión (5) Teología Cristiana (5) Terremotos (9) Tíbet (1) Universidades (3) Urbanismo (14) Vampiros (3) Vestimenta (4) Viajes y Viajeros (13) Zoología (9)