El reino de los jázaros.
Contraviniendo al menos en parte la fama de ser una religión oprimida y perseguida, lo cierto es que en forma regular e intermitente, el Judaísmo ha aparecido en la Historia como la religión oficial de varios estados, que a veces no tienen sino una conexión muy remota con los hebreos o con Palestina.
El más importante de estos pueblos judíos fue, probablemente, el Imperio Jázaro. Es poco conocido el hecho de que Crimea y Ucrania, es decir, las regiones al sur de Rusia, fueron dominadas en la temprana Edad Media por un pueblo guerrero altamente organizado de procedencia turca, quienes eran los jázaros, precisamente. En la época, los turcos habían conseguido construir una gran confederación semiimperial que iba desde China hasta el Imperio Bizantino, y que era la pesadilla de los pueblos ubicados en terreno sedentario (en esa época los turcos aún no alcanzaban Turquía, sino que tenían su base de operaciones en lo que entonces y ahora se llama, por ellos, el Turkestán, en el Asia Central). Cuando esta confederación turca se deshizo, la horda de los jázaros consiguió hacerse con el control del sur de Rusia, creando un imperio enorme y vasto en la estepa.
Las razones por las cuales los jázaros se convirtieron al Judaísmo son desconocidas. Una posible explicación es que los jázaros podrían haber querido salirse de las querellas religiosas que por ese tiempo (el siglo VII) envolvían al Imperio Bizantino: una buena opción para no tomar partido por alguna facción cristiana, y a la vez no ser tildados de paganos, era hacerse judíos. También podrían haberse hecho musulmanes, pero las guerras que jázaros y musulmanes libraron en el Cáucaso abortaron para siempre tal posibilidad.
Los jázaros desaparecieron tan neblinosamente en la Historia como surgieron. Hacia el siglo X, desde el norte de Rusia y por los ríos, llegaron los vikingos, quienes fundaron una serie de ciudades, la más importante de las cuales fue Kiev. El destino final de los jázaros es absolutamente desconocido: quizás fueron asimilados por la cultura vikinga, aunque se sostiene muy en serio que los judíos azkenazíes podrían ser descendientes de los jázaros.
El más importante de estos pueblos judíos fue, probablemente, el Imperio Jázaro. Es poco conocido el hecho de que Crimea y Ucrania, es decir, las regiones al sur de Rusia, fueron dominadas en la temprana Edad Media por un pueblo guerrero altamente organizado de procedencia turca, quienes eran los jázaros, precisamente. En la época, los turcos habían conseguido construir una gran confederación semiimperial que iba desde China hasta el Imperio Bizantino, y que era la pesadilla de los pueblos ubicados en terreno sedentario (en esa época los turcos aún no alcanzaban Turquía, sino que tenían su base de operaciones en lo que entonces y ahora se llama, por ellos, el Turkestán, en el Asia Central). Cuando esta confederación turca se deshizo, la horda de los jázaros consiguió hacerse con el control del sur de Rusia, creando un imperio enorme y vasto en la estepa.
Las razones por las cuales los jázaros se convirtieron al Judaísmo son desconocidas. Una posible explicación es que los jázaros podrían haber querido salirse de las querellas religiosas que por ese tiempo (el siglo VII) envolvían al Imperio Bizantino: una buena opción para no tomar partido por alguna facción cristiana, y a la vez no ser tildados de paganos, era hacerse judíos. También podrían haberse hecho musulmanes, pero las guerras que jázaros y musulmanes libraron en el Cáucaso abortaron para siempre tal posibilidad.
Los jázaros desaparecieron tan neblinosamente en la Historia como surgieron. Hacia el siglo X, desde el norte de Rusia y por los ríos, llegaron los vikingos, quienes fundaron una serie de ciudades, la más importante de las cuales fue Kiev. El destino final de los jázaros es absolutamente desconocido: quizás fueron asimilados por la cultura vikinga, aunque se sostiene muy en serio que los judíos azkenazíes podrían ser descendientes de los jázaros.


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