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domingo, 8 de agosto de 2010

¿Era Tiberio un vicioso...?

Aunque el Emperador romano Tiberio (14 a 37 después de Cristo) no sea uno de los que podríamos llamar "Césares locos", su reputación histórica estuvo durante mucho tiempo manchada por el testimonio que Suetonio, historiador también romano, nos dejó de él. Parece ser que Tiberio era hombre de costumbres frugales, pero en esto, Suetonio sólo ve hipocresía. Después de neutralizar la peligrosa conjura de Sejano, quien pretendía destruir a la familia real para entronizarse él mismo en su lugar, Tiberio se aisló en la isla de Capri, probablemente cansado de la vida, pero como Tiberio era un Emperador muy poco amado por sus súbditos, toda clase de rumores y chismes corrieron sobre él. Y Suetonio, quizás con espíritu poco crítico, nos dejó un nutrido prontuario de todas las monstruosidades que se le achacaban, con razón o sin ella.

Suetonio principia diciendo, después de largarse Tiberio a Capri: "a favor de la soledad y lejos de las miradas de Roma, entregóse finalmente sin freno a todos los vicios que hasta entonces, y aunque torpemente, había disimulado". Habría celebrado entonces bacanales y le habría dado altos cargos y magistraturas a sus compañeros de orgías. Estando en desgracia un tal Sestio Galo, por dedicar su fortuna a la vida lujuriosa, le dio oportunidad de "redimirse" invitándole a cenar, "a condición de que aquel día no cambiase en nada sus costumbres y de que habían de servir la cena jóvenes desnudas". Otro individuo, que buscaba una cuestura, obtuvo el cargo luego de beberse toda un ánfora de vino junto con Tiberio.

Y no para ahí. Menciona Suetonio que en Capri tenía "un grupo de muchachas, de jóvenes y de disolutos, inventores de placeres monstruosos (...) formaban allí entre sí una triple cadena, y entrelazados de este modo se prostituían en su presencia para despertar, por medio de este espectáculo, sus estragados deseos". Después de describir brevemente estas orgías, Suetonio abunda más: "Se dice que había adiestrado a niños de tierna edad, a los que llamaba sus pececillos, a que jugasen entre sus piernas en el baño, excitándole con la lengua y los dientes, y también que, a semejanza de niños creciditos, pero todavía en lactancia, le mamasen los pechos". En otra ocasión, Tiberio habría recibido en herencia un cuadro "en el que Atalanta prostituye su boca a Meleagro", y si le desagradaba, podía recibir un millón de sestercios, pero Tiberio "prefirió el cuadro y mandó colocarlo como objeto sagrado en su alcoba".

Como decíamos, es extraño que tantas maledicencias pudieran tener algún fundamento, toda vez que el propio Suetonio le reconoce haber rechazado el título de Padre de la Patria, así como varios honores, incluyendo que se nombrara el mes de Septiembre con su nombre propio, así como Julio lo había recibido de Julio César, y Agosto de Octavio Augusto. También le repugnaba la adulación y detestaba las lisonjas. Y le cita Suetonio diciendo: "Si alguno habla mal de mí, procuraré contestarle con todas mis acciones, y si continúa odiándome, le odiaré a mi vez". Y lo más importante: parece ser que estuvo enamorado hasta el final de una chica a la que tuvo que abandonar (o mejor dicho, que fue correteada por la familia) por motivos políticos, hasta el punto que debía contenerse de llorar cada vez que la veía...

Al final de su biografía sobre Tiberio, Suetonio menciona que Roma se entregó a raptos de alegría cuando supo la muerte del Emperador. Eso es hablar desde la ignorancia: su sucesor sería Calígula, que sí se merecía con creces el apodo de "Emperador loco" que se ha hecho tan popular después...

jueves, 5 de agosto de 2010

Colonos romanos protegidos a medias.


Hoy en día damos tan por sentado el derecho a la propiedad privada, que entender otros sistemas legales que prescinden de este elemento privado tanto como pueden, suena un tanto raro. Todos tenemos en la mente a la Unión Soviética, pero incluso dentro de ella había algo de propiedad privada (aunque con un mercado severamente restringido, claro está), por la imposibilidad misma de nacionalizarlo todo. El Imperio Inca también poseía un complicado régimen de propiedad, del que quizás algún día hable latamente. Pero un caso bastante extraño es el Imperio Romano, cuando consideramos que casi todo nuestro sistema legal sobre la propiedad arranca del Derecho Romano.

La primera propiedad romana era la "propiedad quiritaria", la que se adquiría por el "derecho de los quirites", un complicado sistema de legalismos y fórmulas que demuestra una cosa: los nativos de la primitiva y agraria sociedad romana tenían mucho tiempo libre que derrochar. Pero a medida que el Imperio Romano fue creciendo, los antiguos dueños de los territorios conquistados fueron desposeídos (lógico, y eso cuando no eran muertos en batallas o en masacres, que los romanos algo sabían de arrasar ciudades). Sin otro dueño, esas tierras pasaron al "ager publicus", el dominio agrario del Estado. Eran, por lo tanto, tierras públicas. La vuelta genial de los romanos fue entonces asignar colonos a esas tierras, que por lo general eran antiguos soldados, que por lo tanto se impondrían a la población local derrotada. Pero resulta que estos colonos por lo general no ascendían al estatus de ciudadanos, por lo que legalmente no podía cobrárseles impuestos. Pero por otra parte, tenían que pagarle una suma de dinero al Estado por concepto de arriendo de las tierras que se les concedían (sin llamarlos "impuestos", claro). Por otra parte, al asignar colonos a las tierras incultas, su producción agrícola les permitiría mejorar la vida económica del Imperio Romano. El negocio era redondo para el Estado, por todas partes.

Pero el problema para los colonos, era que jamás podrían hacerse dueños de esas tierras. Lo que originaba el problema de que si algún colono era desposeído (expulsado de las tierras que ocupaba, hablando en castellano), no tenía medio legal de volver a dicha tierra porque no era el dueño, y por lo tanto no tenía derecho a reclamo. Los pretores (funcionarios que administraban justicia) decidieron entonces recurrir a un invento suyo, otra muestra de creatividad jurídica romana, que fue el interdicto. Si decimos que interdicto significa "prohibición" se entiende para donde van los tiros. Existía el "interdicto de vi" y el "interdicto de vi armata", que en latín significan "prohibición de fuerza" y "prohibición de fuerza armada", nombres que hablan por sí mismos. Técnicamente éstos no eran juicios sobre la propiedad (que eran imposibles porque los reclamantes no podían ser propietarios), sino simples órdenes de autoridad, lo que hoy en día consideraríamos algo así como una especie de orden de desalojo.

Irónicamente, el antiguo y formulaico Derecho Quiritario decayó, y con esto, la propiedad raíz en la propia Italia quedó también desprotegida, porque nadie se tomaba el tiempo de hacer los complicados rituales para vender o comprar las tierras, según fuera el caso. De manera que muchas ideas que se le aplicaban a los colonos, pasaron a aplicársele ahora a los verdaderos propietarios, simplemente como una pirueta legal. Después de todo, si los "arrendatarios" estaban tan cubiertos como los dueños y las tierras les servían lo mismo, entonces era una cuestión de no complicarse la vida con el ritualismo quiritario. Este estado de cosas persistió hasta bastante avanzado el Imperio Romano, época en la cual la diferencia legal entre las tierras de Italia y las provincias había ido decayendo cada vez más, hasta desaparecer prácticamente por completo. La única desgracia es que esto ocurrió apenas uno o dos siglos antes de que el propio Imperio Romano se derrumbara...

domingo, 1 de agosto de 2010

Los griegos eran los verdaderos romanos.


Hoy en día, cuando concebimos al Imperio Bizantino, lo pensamos fundamentalmente como un "imperio griego". A pesar de que éste nació de las cenizas del Imperio Romano de Oriente (puesto gravemente en compromiso y aún en trance de desaparecer durante el siglo VII), lo cierto es que hacía mucho tiempo que el latín había sido reemplazado por el griego, y esto había implicado un enorme cambio cultural. La cultura bizantina, por hablar en plata, no tenía nada que ver con la cultura romana de la que se supone venía el Imperio Bizantino como heredero del Imperio Romano. Pero interesantemente, los propios bizantinos no se veían así, y de manera más interesante aún, los griegos tampoco, o por lo menos no hasta el advenimiento de la Gran Idea (Μεγάλη Ιδέα) del siglo XIX, de crear un Estado Nacional Griego que reuniera a toda la etnia griega, sobre el cadáver del multinacional Imperio Otomano (los "turcos" de toda la vida).

A pesar de que el Emperador del Imperio Bizantino se llamaba a sí mismo con un título griego (Βασιλεύς o "Basileus", "Rey" en griego, a partir de Heraclio en el siglo VII, y después "Αυτοκράτωρ" o "Autokrator", traducible libremente como "Señor Supremo" después), lo cierto es que se consideraban legítimos sucesores del Emperador de Roma. Cuando el Papa León coronó a Carlomagno como "Emperador de Occidente" y pretendió restaurar el Imperio Romano en el año 800, los Emperadores de Bizancio protestaron vivamente, y nunca reconocieron lo que consideraban una usurpación de su legítimo título. Las tierras del Imperio Bizantino recibía el nombre de "Romania", y los propios griegos se llamaban a sí mismos "romaioi", hasta el siglo XIX como ya dijimos.

Y más interesantemente aún, esta concepción se extendió hacia el este, hacia los pueblos islámicos, para quienes la Europa Occidental era apenas una tierra borrosa en los márgenes de su percepción geográfica (y con razón, porque el Imperio Bizantino estaba mucho más desarrollado económica y políticamente que los atrasados territorios feudales de Occidente), y que por lo tanto adoptaron esta manera de ver a los bizantinos. Así, los dominios del Emperador bizantino pasaron a ser "Rum" y sus habitantes fueron los "rumis". Y el Emperador mismo fue conocido como el "Kaisar-i-Rum" entre los turcos, y como el "Quaisar-i-Rum" entre los persas (es decir, el "César de los romanos"). Cuando los turcos tomaron Constantinopla en 1453, se consideraron a sí mismos también como herederos de la grandeza de los césares, y para simbolizar su dominio sobre las antiguas tierras bizantinas, se hicieron llamar también a sí mismos "Kaisar-i-Rum", aunque en estricto rigor no tenían ninguna legitimidad jurídica para adoptar dicho título, como no fuera por derecho de conquista.

Y de manera aún más interesante: los islámicos echaban un poco a saco todo lo que viniera del mundo griego, de una manera un tanto confusa. Así es que llamaron Iskandar Rumí a un personaje histórico que nada tenía que ver con los romanos: su "Alejandro el Romano" (porque tal cosa significa literalmente "Iskandar Rumí") no es otro sino el muy griego Alejandro Magno de toda la vida...

jueves, 29 de julio de 2010

Los siete peces medio fritos de Constantinopla.


Cuando Constantinopla cayó en manos de los otomanos en 1453, el evento no tuvo mayor trascendencia política, ya que hacía rato que el Imperio Bizantino estaba reducido a los intramuros de dicha ciudad, y los otomanos ya eran en los hechos y desde hacía medio siglo antes, señores casi absolutos de los Balcanes y de Turquía, y en cualquier caso los otomanos fueron harto respetuosos con las instituciones bizantinas preexistentes (incluso conservaron el Patriarcado de Constantinopla, aunque ahora bajo su conveniente jurisdicción, claro está). Pero otro cuento fue la significación espiritual que tuvo para Occidente el que la ciudad del Emperador de Oriente terminara en manos del "infiel", por no hablar de los lamentos de los griegos por haber perdido la "Ciudad" por excelencia. El impacto psicológico que tuvo esta conquista se refleja muy bien en una curiosa leyenda que sobrevivió a la caída de la ciudad (conjuntamente con aquella sobre el debate del sexo de los ángeles), y que pasaremos a referir.

A grandes rasgos (porque como buen cuento del folclor, esta historia posee varias versiones), la leyenda refiere que un monje estaba friendo siete pescados en una sartén, en vísperas de la caída de Constantinopla. Estos peces ya estaban fritos de un lado, y el monje se disponía a freirlos por el otro, cuando alguien llega y le dice que los turcos habían conseguido superar las defensas y penetrar a saco en la ciudad. Enfadado, el monje jura que "Nunca creeré que los turcos pusieron el pie en la ciudad, hasta que no vea que estos pescados fritos vuelvan a la vida". Y de inmediato sucedió el milagro: los dichosos peces medio fritos saltaron de la sartén y fueron a hundirse en la fuente de la cual fueron pescados, alejándose vivos y nadando... y aún fritos por un lado.

La localización geográfica de la fuente, por su parte, es imprecisa (el nombre turco sería Balykly, pero "balyk" es una palabra turca para designar a los peces fritos, secos o ahumados, por lo que el nombre no es demasiado informativo). Una versión de la leyenda la emplaza en una fuente sagrada cerca de la Puerta de Silimbria (el actual distrito turco de Silivri), y en efecto, después de que Constantinopla acabara en manos turcas, la pesca fue uno de las actividades económicas del distrito (junto con los vinos, la seda y la elaboración de yogurt). Y esto es creíble porque Silimbria fue una de las zonas que más resistió a la invasión otomana, incluso cuando ésta se tornó más desesperada, y sólo se rindió al invasor una vez que la capital Constantinopla hubo caído.

Por supuesto que a la leyenda original se le metieron nuevos añadidos, por partes interesadas en contar mejor el cuento, y si con tintes nacionalistas, tanto mejor. De esta manera, en versiones posteriores de la historia (por parte de los griegos, claro está) se añade que cuando los griegos recapturen Constantinopla de las manos de los infieles, entonces otro monje vendrá a la fuente, capturará los peces y terminará de freirlos. Evento para el cual habrá que seguir esperando, porque de momento Constantinopla (la actual Estambul) está en manos turcas, y es poco probable que Grecia vaya a tomarla en un futuro cercano (como no suceda algún evento inesperado, tal y como algún líder griego que busque resolver la bancarrota de 2010 con una guerra nacionalista, como se ha hecho en otras ocasiones y contextos históricos). El añadido turco, por su parte, le quita fiereza al relato, señalando que de los siete pescados que saltaron a la fuente en 1453, ya sólo quedan cinco...

domingo, 25 de julio de 2010

Historiadores mongoles escribiendo en persa.

Cuando los mongoles invadieron la India, consiguieron someterla por un lapso de aproximadamente dos siglos, y no perdieron por completo su trono sino hasta pasados tres, ya que en 1857 el último Mogol de la India perdió el trono que en 1526 le habían ganado las armas de su antepasado Babur. Este Babur era un soldado de fortuna que venía desde el Asia Central. En el siglo transcurrido desde la muerte del conquistador mongol Tamerlán (1405), el Asia Central había caído en el caos político, con el trono de la ciudad de Samarkanda aguantando débilmente las arremetidas de los persas por un lado, y de los pueblos estepáricos por el otro. Babur acabó expulsado de Samarkanda, pero descendió a la India, conquistó Delhi, y en 1526 proclamó lo que llamamos el Imperio Mogol de la India.

Conocemos la historia de Babur gracias a que éste nos legó una autobiografía. Es considerada la primera pieza de su género escrita en el mundo islámico. El detalle significativo es que Babur escribió su biografía en idioma turco, y más concretamente, en la variante de turco que se conoce como Chagatai, en referencia a Chagatai Khan. Una nota histórica adicional: Chagatai Khan fue uno de los parientes de Kublai Khan que a finales del siglo XIII se repartieron el imperio mongol de Genghis Khan. El idioma chagatai, hoy en día extinto, por la contigüidad geográfica de Persia y el Asia Central, recibió una fuerte influencia del persa, y la autobiografía de Babur ("Baburnama") fue escrita en ese idioma.

Pero una vez instalados en la India, y aunque oficialmente los mogoles conservaron el idioma chagatai como propio, la cultura de la India que había sido entretanto infiltrada por el persa, debido a los siglos de contactos de los musulmanes de la India con el resto del mundo islámico vía Persia precisamente, acabó por ser más fuerte. Así como Babur dejó una autobiografía, su hijo Humayún fue biografiado por su hermana, la Begún Gulbadan. Y cuando Gulbadan escribió el "Humayún Nama", lo hizo directamente en persa. En la generación siguiente el hijo de Humayún y nieto de Babur, el célebre Akbar, dejó una "biografía oficial" para la posteridad, el "Akbarnama" (como se puede apreciar, esta práctica no apareció con las estrellitas de Hollywood), y el "Akbarnama" está escrito en persa. Y una generación adicional aún, el Raj Jahangir también tuvo su propia biografía, el "Tuzuk Jahangir" o "Jahangirnama", que siguiendo lo que a esas alturas del partido era costumbre, fue también escrito en persa.

Con todo lo anterior, queda claro que la cultura de los mongoles que invadieron la India, ya a medias vuelta persa, acabó por ser colonizada enteramente por dichos persas. Y más interés tiene el asunto, si se considera que durante buena parte de la tardía Edad Media, los persas estuvieron bajo el dominio del Ilkanato mongol...

jueves, 22 de julio de 2010

La profecía sobre Jeconías que no se cumplió.

Los partidarios de creer que la Biblia es un libro inspirado por Dios, suelen citar como evidencia de dicha inspiración, las distintas profecías que se habrían cumplido. Todos saben que los profetas han lanzado regularmente profecías a los reyes, incluyendo el exilio en Babilonia, el regreso a Palestina, etcétera... ¡Y han cumplido! Claro que todas estas profecías están bajo sospecha porque no existen fuentes externas de terceros confiables que den fe de lo dicho por la Biblia, y siempre cabe la posibilidad de que sean textos redactados con posterioridad (cuando los acontecimientos se han cumplido), y achacados a los profetas antiguos para hacerles parecer verdaderos videntes. Y sin embargo... el texto bíblico también contiene varias profecías que manifiestamente NO se cumplieron. Y dichas profecías han sido lanzadas por piadosos hombres de Dios cuyos textos se conservan en la Biblia. Con lo que surge la pregunta: ¿para qué diablos querría Dios incorporar en Su Palabra, material que hiciera dudar a los creyentes? En este caso nos vamos a centrar en una profecía proferida por Jeremías contra Jeconías, que manifiestamente NO se cumplió.

Jeconías fue rey por apenas tres meses y un día. Podemos fechar con cierta exactitud su reinado hacia 598 o 597 a.C. Jeremías, a la sazón profeta, no le tiene mucho cariño, y le lanza lo que es casi una maldición gitana: "¿Es Jeconías una vasija rota e inútil, un trasto que nadie quiere? ¿Por qué son lanzados él y sus hijos a una tierra desconocida? ¡Tierra, tierra, tierra; escucha la Palabra del Señor! El Señor dice: "Anoten a este hombre en los registros como un hombre sin hijos, como un hombre que fracasó en la vida. Porque ninguno de sus descendientes llegará a ocupar el trono de David para reinar de nuevo en Judá" (Jeremías 22:28-30). Dejando de lado la cuestión de por qué los descendientes de Jeconías iban a tener que pagar sólo porque Dios se la tenía jurada a un ancestro suyo a cientos o quizás miles de años de distancia en el pasado, el caso es que Nabucodonosor depuso a Jeconías, y lo exilió en Babilonia (esto es el primer asedio de Jerusalén, porque después hubo un segundo en el cual fue quemado el Templo de Salomón original, y ahí sí que se acabó la independencia hebrea). Hasta ahí, todo bien. Después se ponen buenas las cosas.

Resulta que hacia 520 a.C. (según Ageo 1:1), Zorobabel recibió la misión de llevar a los judíos exiliados desde Babilonia hasta Israel. ¿Y quién era este Zorobabel? Era hijo de Pedaías (1 Crónicas 3:17-18) o de Sealtiel (Ageo 1:1). Ya aquí tenemos una contradicción entre dos textos supuestamente inspirados por Dios. Claro, uno puede suponer que lo importante es el mensaje de fondo o la moraleja, no el detalle histórico, pero no se ve claro por qué Dios habría de dejarle clarito a dos profetas distintos, como clara seguramente es la Palabra de Dios cuando la inspira el Creador de todas las cosas, que un personaje histórico tan importante como Zorobabel es hijo de uno o de otro. Pero, yendo al grano, en lo que a nosotros se refiere... ¡la discrepancia no interesa porque Pedaías y Sealtiel eran hermanos, y ambos eran hijos de Jeconías! Aunque por boca de Jeremías, la descendencia de Jeconías estaba maldita hasta que las montañas se hicieran polvo, resulta que a la tercera generación, un nieto del maldito por Dios era la máxima autoridad política de los hebreos. No era rey, claro, sino apenas gobernador en nombre de los persas (entretanto, los hebreos saludaban a Ciro como el mesías), pero un trono sigue siendo un trono, sea con el título que sea.

Y se pone aún mejor. Resulta que desde tiempos anteriores al exilio en Babilonia, una de las señas características del mesías era que debía ser del linaje de David. Este elemento fue incorporado a la mitología bíblica (según los escépticos) o profetizado (según los creyentes) por Isaías (lean Isaías 11 completo al respecto). Vale que Ciro fue saludado como mesías, pero al final resultaba que no era (a pesar de lo cual, el autor anónimo llamado "Deuteroisaías" porque se atribuyó la identidad de Isaías y escribió una secuela del libro original, lo saludó como tal en el capítulo 45, contradiciendo lo dicho en el 11 por el Isaías de verdad, porque Ciro no era del linaje de Jesé o su hijo David). A tanto llegaba esto, que los evangelistas Mateo y Lucas no perdieron tiempo alguno en escribir sendas genealogías de Jesús (que por cierto, en un a estas alturas del partido no demasiado sorprendente giro, se contradicen ambas si se toman la molestia de leerlas), en que se "demuestra fehacientemente" que Jesús es descendiente de David. ¿Y quién está injertado en medio de la generalogía de Mateo? Pues nuestro buen conocido Jeconías, denunciado como antepasado de Jesús, a pesar de que ningún descendiente de David llegaría a ocupar el trono de Judá... Uno puede argumentar que desde el punto de vista cristiano, el mesías en realidad no es un salvador terreno que restaurará el Reino de David, sino un salvador espiritual, y que los judíos entendieron esto trágicamente mal. Pero si ese fuera el caso, ¿por qué entonces Mateo le sacó lustre a su genealogía metiendo a Jeconías en el sarao, si con ello nada le aportaba al retrato de Jesús como el verdadero Ungido del Señor, dejando de paso a un hombre tan "inspirado por Dios" como Jeremías como un embustero, al menos en lo que a tal profecía se refiere...? Porque ninguno de sus coetáneos iba a aceptar un mesías que no fuera descendiente de David, claro está. Así es que no queda más remedio que admitir la existencia de un lapsus en el texto bíblico. Y como a estas alturas me empieza a doler la cabeza (e imagino que a ustedes también), lo dejaré hasta aquí por el minuto. Saquen sus propias conclusiones.

domingo, 18 de julio de 2010

Dios le gasta una broma pesada a Josías.


Ya nos hemos referido a Josías en este blog Siglos Curiosos. Es el rey de Judá que, hacia el año 620 a.C. (año más, año menos, esto de la datación bíblica tiene sus complicaciones), que promovió una reforma basada en el "descubrimiento" de nuevas leyes dictadas por Dios, sobre cuya artera manera de ser "encontradas" ya nos hemos referido en Siglos Curiosos (ver "¿De dónde salió el Deuteronomio?"). Resulta que, con ocasión de tal evento, Josías ordenó consultar a una profetisa (sí, una mujer profeta, la Biblia está llena de sorpresas). Y por intermedio de la profetisa, Dios lanzó una de sus típicas arengas de combate: "Voy a traer el mal sobre este lugar y sobre sus habitantes (...) porque ellos me han abandonado y han quemado incienso ante otros dioses, irritándome con todo lo que han hecho. Mi cólera se ha encendido contra este lugar y no se apagará". Pero para Josías, las palabras de Dios son más tranquilizadoras: "No te alcanzarán las amenazas de este libro, porque tu corazón se ha conmovido y has hecho penitencia en la presencia de Dios al oir lo que he dicho contra este lugar y contra sus habitantes, que pasarán a ser ejemplo de espanto y maldición. Tú has rasgado tus vestidos y has llorado ante mi; por eso, yo también te he escuchado (...) y voy a reunirte con tus padres; tú morirás y serás sepultado en paz, sin haber visto ninguno de los males que voy a mandar contra este lugar" (2 Reyes 22:15-20).

Ante semejante oráculo, Josías podía haberse echado a la bartola y ser otro gobernador discreto, porque después de todo, Dios le había dado ya la bendición. Pero Josías era un rey eficiente, y no se conformó con eso, sino que además, preocupado por el bienestar de su pueblo, llevó a cabo su reforma religiosa. Este nombre es el eufemismo que podemos darle a destruir y quemar ídolos, perseguir homosexuales (2 Reyes 23:7), acabar con los altares paganos que Manasés (abuelo de Josías) había instalado, degollar sacerdotes de las religiones que no le gustan al Unico Dios (2 Reyes 23:20), terminó con espiritistas y adivinos, etcétera. En suma, la alegre tolerancia religiosa anterior a Josías se convirtió en un fundamentalismo teocrático en toda regla (la Biblia no lo llama así, claro).

¿Y cómo se lo tomó Dios? Leamos al propio texto bíblico: "No apartó el ardor de su cólera. Su enojo se había encendido contra Judá por todo el mal que había hecho Manasés. Dios dijo: También a Judá lo apartaré de mi presencia, como he apartado a Israel, y rechazaré a esta ciudad que había elegido, a Jerusalén, y a la Casa de la que había dicho: Mi Nombre está en ella" (2 Reyes 23:26-27). Y como si tamaña ingratitud por parte de Dios no fuera suficiente, resulta que además la promesa que le había hecho de tener una muerte pacífica, tampoco se la cumplió. Porque resulta que el faraón Necao (el mismo que ordenó la circunnavegación de Africa, ver "Los fenicios circunnavegan Africa" en Siglos Curiosos) invadió Judá, y Josías salió al encuentro. El relato bíblico dice: "Necao le mandó mensajeros para decirle: '¿Qué tengo yo que ver contigo, rey de Judá? No he venido hoy contra ti, sino contra otro con el cual estoy en guerra; y Dios me ha mandado para que me apresure. Deja de oponerte a Dios, que está conmigo, no sea que él te destruya'. Pero Josías no se apartó de él, pues estaba decidido a darle batalla, y no escuchó las palabras de Necao, que venían de boca de Dios. Y avanzó para librar batalla en la llanura de Meguido. Los arqueros tiraron contra el rey Josías, y dijo el rey a sus servidores: 'Llévenme fuera, porque estoy gravemente herido'. Sus servidores lo sacaron del carro y, pasándolo a otro carro que tenía, lo llevaron a Jerusalén, donde murió. Fue sepultado en los sepulcros de sus padres y todo Judá y Jerusalén hicieron duelo por Josías" (2 Crónicas 35:21-24). ¿Este Josías que fue fiel a Dios, expurgó toda herejía de su reino, y salió a defender sus dominios cuando un faraón prepotente quería utilizarlo de calzada, fue tiroteado a flechazos y sufrió una buena agonía sobre los traqueteos de un carro de combate, es el mismo al que Dios le había dicho antes "morirás y serás sepultado en paz"? Porque si es así, ya estoy alistando el lápiz para firmar por una religión con un dios que tenga un sentido del humor algo más suave...

jueves, 15 de julio de 2010

Sin fe en las comunicaciones.


La predicción del futuro es un arte difícil, y no en balde, los que aseguran poder hacerlo bien y venden su producto, se forran de dinero, llámense profetas, adivinos, tarotistas, asesores financieros o Alvin Toffler. Los más inteligentes no suelen arriesgar demasiado, pero no faltan los que hacen declaraciones al respecto, y después quedan allí para el cachondeo de las futuras generaciones. No deberíamos reirnos de ellos porque dieron sus opiniones de manera informada y honrada y simplemente se equivocaron, pero una cosa es que no debamos hacerlo, y otra muy diferente que no lo vayamos a hacer en realidad, que una cosa es ser buena gente y otra muy distinta ser un ejemplo moral a seguir. He aquí un par de perlas referidas al desarrollo de las comunicaciones.

Ya hemos referido cómo Thomas Alva Edison se forró con sus invenciones, en parte porque fue el primero, o uno de los primeros, que llevó al campo del desarrollo tecnológico aquello de tener a un grupo de negros trabajando, llevándose él crédito como jefe del equipo. Pero su capacidad profética no andaba en días buenos cuando en 1922 declaró: "La locura de la radio morirá con el tiempo". Casi nueve décadas después de aquellas candentes declaraciones, y aunque seriamente herida por la televisión e Internet, la radio ha seguido firme al pie del cañón. Incluso, lejos de matarla, Internet le encontró un nuevo campo con las radios online. Y es que, Edison no vio esto, la radio acompaña sin necesidad de fijar la atención, como sí debe hacerse con los medios audiovisuales (con imágenes, entiéndase), y gracias a ello ha seguido manteniéndose. Bueno, más o menos, que vuesto seguro servidor el General Gato no la escucha nunca, pero me han dicho por ahí que es así.

Poco más adelante, en 1926, nos encontramos con lo siguiente: "Mientras que teórica y técnicamente la televisión puede ser posible, comercial y financiera lo considero una imposibilidad". Lo dijo Lee De Forest, quien veinte años antes había inventado el audión, el primer modelo de triodo (válvula electrónica), y por tanto un importante gestor de las primeras y primitivas etapas de la electrónica. En su defensa debemos decir, con todo, que si bien en la época estaban bastante avanzadas las investigaciones para crear aparatos que permitieran reproducir imágenes por medios electrónicos (el cinematógrafo ya existía, pero no era electrónico sino mecánico, en esos años al menos), la televisión tal y como la conocemos hoy en día no sería técnicamente viable sino hasta la década de 1940, y recién en los '50 comenzó su venta a gran escala. Más interesante es sacar cuentas de que el bueno de De Forest (que por cierto falleció en 1961, faltándole poco para los 88 años, y por lo tanto testigo del boom de la televisión) subestimó el poder de la maquinaria publicitaria por un lado, y el enorme negocio de las ventas y arriendos de derechos de autor por el otro. Ni siquiera Internet, con la posibilidad de saltarse ambos mediante las descargas de archivo, legales o no, aunque ha herido lo suyo el negocio, ha conseguido tumbarlo ni de lejos.

Más allá de reirnos un rato a costa de la ingenuidad de ambos inventores y expertos en tales materias, lo cierto es que esto prueba lo difícil que era imaginarse hasta dónde iba a llegar la penetración de los modernos medios de masas. Quizás en un futuro las comunicaciones sean por neurocircuitos implantados directamente en la mente, y nuestra manera de percibir el mundo cambie radicalmente. Ya se habla de hecho de "realidad aumentada", de la posibilidad de inyectar información sobre la mente para que se solape con lo que estamos viendo allá afuera, cosa que no muchos antes pudieron profetizar. En cierta manera, aunque nos riamos de nuestros venerables abuelitos, lo cierto es que no estamos dos pasos demasiado lejos de ellos...

domingo, 11 de julio de 2010

Nombrando los componentes de la materia.


Un posteo que mezcla dos favoritos de los lectores de Siglos Curiosos: Etimología y Ciencias (bueno, que la Ciencia lo sea no me consta, porque no me dejan comentarios al respecto, pero es la gentil esperanza de vuestro seguro servidor el General Gato). Durante muchos siglos se creyó que la materia era continua, o sea, explicado a la bruta, que podía dividirse con cuchillo una y otra vez y siempre se obtendría una porción que podía ser dividida en pedazos aún más pequeños, sin fin (suponiendo que se tuviera un cuchillo de filo microscópico, claro está). Andando el tiempo se impuso la idea, que hoy sabemos correcta, de que la materia es discreta, o sea, que no puede ser dividida más allá de un punto porque nos íbamos a encontrar con un componente esencial e indivisible. ¿Y en qué se inspiraron los científicos para darle nombres a estas unidades de la materia que fueron saliendo a la luz con la investigación física...?

MOLÉCULA: Aunque se suele sostener que el concepto de átomo fue primero, el concepto de molécula (es decir, racimos de átomos elementales formando compuestos) le siguió después, para explicar cómo de un puñado de tipos distintos de átomos podía surgir tanta variedad de substancias. Los científicos no se calentaron demasiado la cabeza, y en 1678 ya se propuso la palabra "moléculé" en francés, derivada del latín "mole", que viene a significar "masa". O sea, "molécula" vendría a ser un diminutivo, y su equivalente en traducción bruta al castellano sería "masita". Con todo, la unidad química "mol" no viene de ahí, sino de alemán "mol" (que podría venir del latín o del viejo alemán, ambas lenguas indoeuropeas por otra parte).

ÁTOMO: Se supone que las moléculas están compuestas por átomos. Esta palabra viene de la Antigua Grecia, cuando el filósofo Demócrito teorizó sobre estas últimas partículas. En ese tiempo eran sólo un concepto abstracto, ya que Demócrito no aportó pruebas directas de su existencia (en realidad, éstas llegaron recién a comienzos del siglo XX). La palabra viene del griego "tomos" ("temno", "τέμνω"), que significa "dividir", más el prefijo "a" que es negativo. Por tanto, "átomo" significa "indivisible". La raíz "tomos" aparece también en la actual palabra "tomografía", que vendría siendo así un "dibujo de una división", traducido a lo bestia.

ELECTRÓN: Curiosamente, aunque los átomos se consideraban indivisibles y de ahí el nombre, la primera evidencia empírica de su existencia vino... con el descubrimiento de uno de sus componentes, el electrón. Este fue relacionado con un chorro de partículas llamados "rayos catódicos" (sí, los mismos de los televisores). La palabra original es griega ("ἤλεκτρον"), y significa "ámbar", el mismo ámbar en el cual aparecen mosquitos prehistóricos fosilizados de cuando en cuando. Desde antiguo solía relacionarse el ámbar con la electricidad (concretamente con la electricidad estática, la que sale de frotar el ámbar con un chaleco por ejemplo), y como los rayos catódicos tenían que ver con la electricidad (de hecho, SON electricidad, porque como se comprobó después, el electrón es el portador de la misma), el nombre calzó de manera casi natural.

PROTÓN: El electrón era demasiado liviano como para ser un átomo o un integrante de peso de tal (en el átomo de hidrógeno, que posee un electrón y un protón, el electrón pesa menos de un 0,1% del total), y por lo tanto empezó la cacería por descubrir qué otra cosa componía a los átomos. Cuando finalmente se dio con tal partícula, se descubrió que era muy pesada (1836 veces más pesada que el electrón, aproximadamente), y por lo tanto ése debía ser el constituyente esencial de la materia. Por lo que llamarla la primera partícula (no en el sentido cronológico sino de importancia) era casi una obviedad. Y como en griego "primero" se dice "protos" ("πρῶτος", raíz que aparece también en "protozoo"), la palabra "protón" quedó de inmediato acuñada.

NEUTRÓN: Andando el tiempo, se descubrió que protones y electrones no podían ser los únicos constituyentes de los átomos, y después de investigar, dieron con una partícula más o menos igual de pesada que el protón, pero de carga eléctrica neutra (el protón es de carga eléctrica positiva, y el electrón negativa). De manera que en atención a su neutralidad, la llamaron simplemente "neutrón", miren ustedes cómo se comieron el coco pensando.

ION: En los átomos "regulares", las cargas eléctricas positivas y negativas están en equilibrio, y los átomos en conjunto son por tanto eléctricamente neutros. Sin embargo, si un átomo pierde o gana electrones, también pierde o gana carga eléctrica. La peculiaridad de estos átomos es que en presencia de un campo eléctrico, en vez de quedarse quietos, tendían a moverse según la ley de que cargas iguales se repelen y cargas diferentes se atraen. Por eso los llamaron "iones", del griego "ἰών", que significa "ir". Porque son unos casquivanos, eso es lo que son.

ISÓTOPO: Si lo que cambia dentro de un átomo no es el número de electrones sino el de neutrones, entonces obtenemos el mismo elemento químico, pero con un peso atómico diferente (si lo que cambia es el número de protones, obtenemos lisa y llanamente un elemento químico diferente). Como son el mismo elemento pero con peso diferente, estos átomos conservan el mismo lugar que tenían previamente en la Tabla Periódica de los Elementos. Por esto los llamaron "isótopos", del griego "isos" ("ίσος) que significa "igual" o "lo mismo", y "topos" ("τόπος") que significa "lugar". O sea, etimológicamente "isótopo" significa "que ocupa el mismo lugar", en la Tabla Periódica en este caso.

FOTÓN: Mientras tanto, apareció la teoría de que existe una dualidad "onda-partícula", de manera que cada onda tiene una partícula asociada a ella. Y como el electromagnetismo, la luz incluida, se comporta como onda, debía tener una partícula asociada. A ésta se la llamó "fotón" ("φωτός"), de la palabra griega que significa "luz", precisamente.

QUARK: A medida que pasó el tiempo, se hizo cada vez más evidente que el átomo no sólo era divisible (electrones, protones y neutrones), sino que la fauna subatómica empezó a crecer cada vez más. Los científicos acabaron por acudir al alfabeto griego para llamarlas con nombres tales como "piones", "muones", etcétera. El fin de la carrera (¡por ahora!) fue concebir que las partículas subatómicas, o las más pesadas de ellas al menos, se componen de otras incluso más pequeñas. Interesantemente, quizás como un reflejo del caos subatómico que los científicos tenían entre las manos, el nombre ya no salió del griego, sino de una de las obras literarias caóticas por excelencia del siglo XX: el "Finnegan's Wake" de James Joyce. La palabra "quark" misma en el texto joyceano simplemente no tiene sentido, es un juego de palabras dejado un poco a la inteligencia del lector... y eso algo debe decir de la neblinosa empresa de seguir excavando en las bases mismas de la materia, que por el minuto no parece tener fin...

jueves, 8 de julio de 2010

Problemillas de investigar la ascendencia genética humana.

Nadie dijo que la investigación científica es inocua. Las conclusiones a las que arribe la ciencia, pueden ir en conflicto con tradiciones preestablecidas, y la gente no renuncia fácilmente a éstas. O bien, hay intereses económicos de por medio, con frecuencia inconfesos, que crean desconfianzas y resquemores... El proyecto para reconstruir la historia de la primera gran migración humana a través de los marcadores cromosómicos en la herencia genética humana, tampoco ha sido pacífico.

El Proyecto Genográfico fue lanzado en el año 2005, con una duración estimada hasta el año 2010. Su meta es entrelazar las distintas razas y poblaciones de la Tierra en un único árbol genético a escala planetaria, que permita determinar los patrones de migración a través de los cuales fueron poblados los distintos continentes, por la Humanidad actual. La base son los marcadores genéticos, determinadas secuencias de genes que aparecen y desaparecen en distintas poblaciones. Mientras más reciente sea el marcador genético, en menos poblaciones aparecerá, porque ha tenido menos tiempo de difundirse. Si un marcador genético es universal, es indicio de su antigüedad. Si una población posee marcadores genéticos antiguos, y carece de los más recientes, se puede asumir con seguridad que esa población es más antigua que otra con marcadores genéticos más recientes. Por supuesto que esto funciona en poblaciones que, por motivos históricos, étnicos, religiosos o geográficos, hayan permanecido en aislamiento casi endogámico, porque las poblaciones mestizas, con mezclas de muchas sangres de distintos continentes, presentarán los dichosos marcadores de manera casi anárquica. Por eso, el objetivo principal del Proyecto Genográfico es convencer a los miembros de poblaciones indígenas raras y aisladas, de colaborar donando sangre para la investigación.

La idea rondaba ya en la década de 1990, cuando intentó implementarse el HDGP (Human Genome Diversity Project, o Proyecto de Diversidad Genética Humana). El proyecto encontró una cerrada oposición de parte de las comunidades indígenas, por varias razones. En primer lugar, sin seguir ningún orden en particular, muchos tenían miedo de que las conclusiones a las que arribara el Proyecto, fueran opuestas a sus creencias ancestrales sobre la Creación. Otros estimaron que el método aplicable era sacrílego, debido a la santidad de la existencia humana. Otros se enfocaron en motivos más prácticos: no les seducía la idea de prestar material propio para investigaciones que podían derivar en patentes, sin una adecuada compensación económica a cambio. E incluso se generó el temor, por desgracia no del todo infundado, que a partir del análisis genético de esas poblaciones, por lo general minoritarias y no pocas veces oprimidas, se activara el racismo, ahora genético, o peor aún, pudieran fabricarse armas biológicas que pudieran ser usadas en su contra... El HGDP finalmente acabó por fracasar.

El Proyecto Genográfico tomó la herencia del HGDP, pero con variaciones. Lo suyo consiste simplemente en enviar por correo un exudado bucal, más una cantidad de dinero en retribución por contribuir al proyecto. Además, parte importante de las ganancias (se supone, al menos), irán destinadas a proyectos educativos y de conservación cultural. Por supuesto que sigue habiendo oposición: "El proyecto tiene conflictos inherentes con los intereses de los indígenas", declara Debra Harry, que integra el Consejo de Pueblos Indígenas sobre Biocolonialismo. Pero por otra parte, hay indígenas que lo ven de otra manera: "Ya que el proyecto utiliza nuestra genética para rastrear nuestro camino, realmente somos nosotros, la tribu seaconke-wampanoag, quienes contamos nuestra propia historia", señala Michael "Corazón Tierno" Markley, presidente de la Nación Wampanoag, en Estados Unidos. Y en una posición intermedia es posible encontrar a George "Lobo Plateado" Jennings, otro miembro de esa tribu, quien afirma con una nota de resignación: "Sólo espero que no nos digan que somos suecos"...

domingo, 4 de julio de 2010

A la pobre Edith Cresson nadie la comprende...


Cuando se piensa en una "mujer política" hoy en día, se suele aludir por ejemplo a grandes líderes inspiracionales como Margaret Thatcher, Indira Gandhi o Benazir Bhutto (o Michelle Bachelet, ya puestos), todas personalidades con apoyos y detractores, pero a los que nadie negaría el haber impreso su impronta en sus respectivos contextos políticos. Sin embargo, las mujeres no son menos susceptibles que los hombres para chafarla, y así como por cada grande como John Kennedy hay un zopenco como George W. Bush, también por cada Ségolène Royal hay una Edith Cresson.

Edith Cresson nació en 1934, y desarrolló toda su carrera al alero de su amistad y servicio hacia François Mitterrand (Presidente de Francia entre 1981 y 1995). Gracias a esto, Edith Cresson consiguió ocupar varias carteras ministeriales (Agricultura, Comercio Exterior, Industria, Asuntos Europeos). En 1991 fue nombrada Primera Ministro de Francia, la primera mujer en llegar a ocupar dicho cargo. La jugada no salió bien, porque Edith Cresson no se caracterizaba por sus grandes dotes de liderazgo, de manera que duró diez meses en su cargo. Parte importante de su descrédito se le debe a algunas muy poco afortunadas declaraciones. En una de ellas apuntó a que uno de cada cuatro británicos era homosexual. En otra, declaró que los japoneses le debían el éxito económico a sus cualidades de hormiga. Cuando finalmente fue derribada... mejor le cedo la palabra a la revista Time (edición en inglés del 29 de marzo de 1999, la traducción al español es cortesía de vuestro seguro servidor el General Gato): "Con su característica falta de autocrítica, Cresson culpó su caída a un 'macho plot'" (se puede traducir como "complot machista", aunque pierde la gracia en la traducción).

Aún así, la carrera de Edith Cresson continuó adelante, siempre respaldada por Mitterrand. En 1994, éste nombró a Cresson como uno de los dos delegados a la Comisión Europea. Nada más llegar a Bruselas, exigió como antigua Primera Ministra de Francia que se le diera una de las dos vicepresidencias como la única posición digna de su rango. Acabó relegada a supervisora de Investigación, Educación y Entrenamiento, lo que significaba en términos prácticos que se deshicieron de ella. Se mostró falta de preparación y prepotente con todo el mundo. La guinda de la torta fue mandar llamar a René Berthelot como asesor científico personal, para coordinar programas de investigación sobre el SIDA, aunque en las 24 páginas de documentación oficial que éste después le escribió a ella en los dos años siguientes, apenas se refiere al tema. ¿Y quién era este René Berthelot? Pues, su dentista personal.

Con semejante funcionaria en puestos de responsabilidad, no es raro que hayan comenzado a surgir numerosas sospechas de fraude. Berthelot fue incluso sometido a una investigación criminal en toda regla, aunque finalmente el procedimiento no siguió adelante. Por supuesto que Edith Cresson estaba bajo fuego de todas partes, y acabó saliendo de su puesto en 1999. Alain Duhamel, un comentarista político, afirmó de Edith Cresson: "Ella no es realmente deshonesta, pero es increíblemente inepta ['maladroit']. Ella atrae hostilidades y enemigos dondequiera que va"... Hasta el momento de este posteo nunca ha pedido disculpas por nada, aunque todavía está viva así es que quien sabe, y las investigaciones pendientes sobre ellas acabaron por ser archivadas.

jueves, 1 de julio de 2010

Cómo derrocar la democracia en Estados Unidos.


Kurt Gödel (1906-1978) es con toda probabilidad el lógico más importante de todo el siglo XX, y quizás no sea exagerado considerarlo como uno de los teóricos más formidables de todos los tiempos. En su época, las Matemáticas y la Lógica estaban dominadas en buena medida por los famosos 23 problemas de Hilbert, publicados por el matemático David Hilbert en 1900, uno de los cuales era obtener la prueba de que los axiomas de las matemáticas son consistentes, esto es, que se pueden probar en los términos de su propio sistema. En 1931, Gödel probó con su "segundo teorema de la incompletitud", que tal cosa es imposible, porque todo sistema aritmético necesita un punto de referencia externo para obtener su propia validez (explicado de manera muy tosca, claro está, que esto es un blog de Historia y no de Matemáticas). Pero aparte de ser un genio matemático, Gödel era un hombre de temperamento inseguro, extraño y paranoico. Quizás haya una conexión entre las más que certificadas paranoias de Gödel, y su revolucionaria lógica: después de todo, un paranoico debe estudiarlo todo a fin de sentirse seguro. En 1938, Gödel escapó de Austria debido al Anchluss del Tercer Reich, y se radicó en Estados Unidos. Con el paso de los años, decidió adoptar la nacionalidad estadounidense, y para ello se presentó al examen oral de rigor. Para dicho examen debió prepararse estudiando la Constitución de los Estados Unidos de América, y entonces...

La historia ha sido contada de varias maneras distintas, e incluso se puede discutir que sea una leyenda (pero si lo fuera, sigue siendo demasiado entretenida para dejarla pasar). El caso es que, se supone, a punta de estudiarse la Constitución, Kurt Gödel descubrió en ella una contradicción lógica fatal, la que de ser explotada, permitiría transformar a Estados Unidos en una dictadura de manera perfectamente legal. Excitado por su descubrimiento (recordemos que Gödel era paranoico y venía escapando del Tercer Reich), compartió su descubrimiento con uno de sus amigos, el economista Oskar Morgenstern (por más señas, este Morgenstern ayudó a desarrollar las matemáticas necesarias para cruzar la Economía y la entonces naciente Teoría de Juegos). Con los pies más puestos en la tierra, Morgenstern le recomendó a Gödel guardar silencio sobre el particular en el examen.

Oskar Morgenstern acompañó a Gödel el día del examen (el 5 de Diciembre de 1947), así como también Albert Einstein, que era amigo personal de los dos, y ya en ese tiempo (fines de los '40s) estaba radicado y nacionalizado en Estados Unidos. El juez Phillip Forman, quién presidía el examen, comentó entonces que Gödel era de nacionalidad alemana, a lo que éste habría replicado que era austríaco. Forman hizo entonces un comentario acerca de la siniestra dictadura nazi, y añadió el consabido "por suerte que esas cosas no pueden pasar aquí"... Para el excéntrico y paranoico Gödel, fue darle gasolina a la hoguera, porque saltó de inmediato, sumamente excitado, y dijo que por el contrario, él poseía la prueba de que Estados Unidos sí podía ser convertido en una dictadura por medios perfectamente legales. Eso hubiera mosqueado a cualquier juez examinador, pero por fortuna, Einstein y Morgenstern se encargaron de contener y calmar a Gödel, y además, el juez Forman conocía a Einstein porque él mismo se había encargado de administrarle el juramento de nacionalización al creador de la Teoría de la Relatividad, así es que cortó el tema en redondo, antes de que el pobre Kurt Gödel terminara de ponerse en vergüenza a sí mismo. El asunto terminó bien para Gödel, y Phillip Forman obtuvo el insólito currículum de tomarle el juramento de nacionalidad a dos de las más grandes eminencias científicas del siglo XX (Kurt Gödel y Albert Einstein, claro está).

Existen testimonios de lo que ocurrió en esa sala, y por tanto la anécdota parece fidedigna. Sin embargo, la famosa prueba que Gödel había encontrado, la desconocemos, porque no parece haberla explicado en detalle (o quienes la escucharon prefirieron guardar silencio), ni tampoco dejó escrito al respecto. Hubiera sido interesante saber qué tenía por decir el lógico más grande del siglo XX sobre la Constitución más importante de toda la Historia Universal, pero por otra parte, aún a riesgo de terminar este posteo con un regusto a serie B de los '50s, quizás "hay cosas que el hombre no debería saber"...

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