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jueves, 12 de mayo de 2011

Compre usted su Legión de Honor.



La Legión de Honor es probablemente una de las más preciadas condecoraciones del mundo, inflada de paso por ese sentido de la pomposidad que sólo los franceses parecen ser capaces de conseguir. Su lema "Honneur et Patrie" ("Honor y Patria") recuerda subliminalmente que la Legión de Honor fue creada por Napoleón Bonaparte no para recompensar a la nobleza, sino como una condecoración democrática que pudiera en principio dársele a todo el mundo en premio a sus méritos. Por ello, el escándalo del tráfico de esta condecoración a finales del siglo XIX conmocionó tanto a una sociedad francesa tan dada a dar una imagen autosuficiente y pagada de sí misma.

Francia vivía por ese entonces los cálidos días de la Tercera República, instaurada después de la caída de Napoleón III en la Guerra Franco-Prusiana, y caracterizada por un cierto estancamiento social, en donde los políticos se dedicaban a destrozarse mutuamente con saña sin que la sociedad francesa sufriera eventos tan radicales como la revolución de 1789 o la guerra de 1870. Jules Grévy era Presidente de Francia desde 1879, el primero más o menos republicano (sus antecesores habían sido monarquistas tratando de derribar la república, aunque sin éxito), y fue a la relección y obtuvo un segundo período en 1885. Para su desgracia, eso lo puso en la línea de fuego de lo que se iba a venir. Porque pronto llegó a la prensa la noticia de un posible tráfico de condecoraciones.

Resulta que el principal involucrado en el tráfico era un tal Daniel Wilson, que era sobrino de Jules Grévy precisamente, y que a la sazón era diputado. Grévy fue sometido a desafuero y de hecho se le privó de su inmunidad parlamentaria el 17 de noviembre de 1887, aunque la cosa por el minuto no llegó a mayores. Peor le fue al Jefe del Estado Mayor de Francia, que debió pagar 3000 francos de multa. El conde D'Andlau, un senador, fue condenado por contumacia a tres años de prisión y 3000 francos de multa. Los enemigos políticos de Jules Grévy aprovecharon la ocasión para ir a por el tío a cuenta de la conducta del sobrino, y lo presionaron de tal manera que éste acabó por renunciar el 2 de diciembre de 1887 (fallecería en 1891, a los 84 años). En cuanto a Wilson, parecía salvarse por el minuto, pero no le duraría demasiado.

El 16 de Febrero de 1888 comenzó el juicio contra Daniel Wilson, que duró hasta el 1 de Marzo, acusado de ofrecer a un industrial la Cruz de la Legión de Honor por 25.000 francos. Fue condenado por estafa (ya que no estaba en posición de ofrecer tal distinción, a pesar de lo cual había obtenido pago por ella) a dos años de prisión y 3000 francos de multa, además de la privación de derechos civiles por cinco años. Wilson apeló, y a finales de marzo había conseguido ser absuelto por un tecnicismo: existía un vacío legal sobre la materia, por lo que en sentido legal no había delito, y por tanto no cabía condena. En 1889 se remedió esto: el artículo 177 del Código Penal de Francia pasó a incorporar como delito el recibir dinero por condecoraciones, distinciones, recompensas o funciones. En cuanto a Wilson mismo... fue reelegido para su cargo parlamentario. Pareciera que estos franceses no tienen remedio...

domingo, 8 de mayo de 2011

Catherine Théot la Madre de Dios.

Que un mesías reclame ser Jesucristo suele ser lo habitual, a lo menos en el contexto cristiano (porque hay mesías que han reclamado mesianismo fuera del Cristianismo, en el contexto judío, e incluso musulmán). Que un mesías reclame ser el mismísimo Dios, es algo más raro. Pero que un mesías mujer (porque la mayor parte de los mesías autoproclamados son hombres) reclame ser la MADRE de Dios, es algo que rompe casi todos los moldes. Y eso fue exactamente lo que hizo Catherine Théot.

Aunque asociada con la Revolución Francesa, Catherine Théot ya estaba en activo en los últimos tiempos del Antiguo Régimen. La Théot aparentemente tenía alucinaciones místicas, y además se mortificaba en un ascetismo exagerado. O sea, la empanada mental idónea para llegar a la convicción de que ella era la Madre de Dios (parece ser que no como la Virgen María, sino que literalmente... la Madre de Dios, así como suena). Por supuesto que predicando un credo de esta naturaleza, Catherine Théot acabó enfrentándose a la Iglesia Católica, a la que acusaba de ser "ministros de la serpiente" y otras lindezas.

Cuando sobreviene la Revolución Francesa, la Madre de Dios no se mantendrá ajena a los acontecimientos, y junto con sus seguidores (porque, delirante y todo, la mujer ha conseguido reunir a gente dispuesta a comprarle el ticket) apoyará fervientemente a Robespierre. Irónicamente, pero de manera un tanto esperable, Robespierre jugará la carta de la ambigüedad con Catherine Théot. Después de todo, aunque recibe apoyo de ella, no es menos cierto que está tratando de instaurar el Culto a la Diosa Razón, y el apoyo de la Madre de Dios lo pone en aprietos para su programa religioso. Eso, sin contar con que le da pretexto a sus adversarios políticos para acusarle de estar fraguando un complot místico para apoderarse de Francia. Los más exaltados incluso acusan a Catherine Théot de estar en conveniencia con William Pitt el Joven, el Primer Ministro de Inglaterra, la patria enemiga jurada de Francia. En plena efervescencia política como la vivida en la Revolución Francesa, ya se pueden hacer la idea de qué significaban tales acusaciones, por mucho que en lo grueso fueran calumnias sin mayor fundamento.

El caso es que Catherine Théot acabó con sus huesos en la cárcel, aunque Robespierre en persona se encargó de salvarla del cadalso. Pero debió juzgar que su grupi era menos peligrosa en prisión, porque ahí se quedó la Madre de Dios. De manera un tanto escalofriante, Catherine Théot anuncia que se producirá una catástrofe el día de su muerte, lo que sucede finalmente en la cárcel de Plessis, el 1 de septiembre de 1794. Y en dicho día justamente, macabra coincidencia ésta (¿o no...?), el polvorín de Grenelle explota. Para los cuatro sonados que aún siguen a la Madre de Dios incluso en la ultratumba, esto es una señal, y comenzarán a esperar pacientemente que ella resucite de entre los muertos para imponer el Reino de su Hijo...

jueves, 5 de mayo de 2011

Corín Tellado.

El escritor más leído en español... ¿Miguel de Cervantes? Probablemente no, y eso que Cervantes cuenta con la gran ayuda de ser "lectura obligatoria" en todos los colegios hispanohablantes desde el Río Grande hasta la Tierra del Fuego, además de los peninsulares. El puesto se lo pelea mano a mano... ¿el Arcipreste, Fernández de Moratín, Pío Baroja...? ¡No! Nada menos que una escritora de folletines romanticones, la incombustible Corín Tellado (1926-2009).

Esta escritora nació con el nombre muy cristiano y pechoño de María del Socorro Tellado López, de donde pasó a ser conocida como Socorrín, y de ahí a Corín había sólo que adelantarse al lenguaje chat en eso de comerse letras. Para completar la figura, Corín estudió en un colegio de monjas de Cádiz. Empezó a escribir a muy temprana edad, y acabó publicada un poco empujada por las circunstancias: su padre había fallecido, la familia tenía problemas económicos, y un poco por buscarse la vida, vendió a la editorial Bruguera (hoy tristemente extinta) su novela "Atrevida apuesta". Un año después, la editorial la contrató para escribir una novela corta por semana. A partir de ahí empezó. La revista Vanidades hizo el negocio del siglo contratándola para escribir dos novelas cortas inéditas al mes: las ventas se elevaron de 16.000 a 68.000 ejemplares quincenales.

¿El secreto del éxito? La simplicidad. Al revés que muchos escritorzuelos con ínfulas en lengua castellana, Corín Tellado privilegió siempre la sencillez. Sus historias eran simples y directas: dramones románticos con final feliz. Todo, escrito en un estilo plano y llano, sin darle demasiadas vueltas. Además, cosa rara dentro del género, sus historias no estaban ambientadas en parajes exóticos con atrevidas princesas o apuestos piratas, sino que eran personajes del aquí y del ahora: en muchos sentidos, Corín Tellado resultó ser a la larga una cronista de las transformaciones sociales y los cambios de mentalidad contemporáneos a su carrera literaria, que se extendió por toda la segunda mitad del siglo XX y la primera década del XXI, porque escribió como una máquina sin parar (en una ocasión, afectada por una enfermedad renal, aunque no podía escribir, se las ingenió para dictarle sus textos a una nuera, que los pasó en limpio y llevó a la editorial). Un día dijo de manera bien clara: "Escribo para entretener al lector y no me avergüenzo por ello".

Pero la maestra de la literatura romántica en español, curiosamente fracasó en su propia historia de amor. En 1959, con 33 años, se casó con un tan Domingo Egusquizaga. Aunque tuvieron dos hijos, el matrimonio fue desgraciado, y se acabó a la vuelta de tres años. Según Corín Tellado, se separaron porque él, vasco macho tradicional ezpañóh, no soportaba que ella ganara más que él. Y a partir de entonces, según dijo, debió escribir "más con la imaginación que con la experiencia"...

domingo, 1 de mayo de 2011

La terremoteada historia de Bernardita Yamaguchi.


Si se vive en un país como Chile, que está instalado a horcajadas de la línea de choque de dos placas tectónicas, debes estar preparado para que en cualquier minuto el suelo te haga una broma pesada. Si vives en un país como Japón, sucede lo mismo. Y si además te toca viajar entre un país y otro... puede que te pase como a Bernardita Yamaguchi, que tuvo que bancarse dos de los terremotos Top Ten de la Historia desde que existe registro científico en 1900. Acá en Siglos Curiosos rescatamos la historia desde un artículo publicado en el diario La Tercera del 20 de marzo de 2011.

Bernardita Berríos nació en Santiago de Chile, pero enamorada y después casada con un japonés llamado Tosaku Yamaguchi, tomó su apellido y se fue a vivir a Japón, en los años '80s. De esta manera capeó el terremoto que azotó a Chile en 1985. Un día, estando ella con una severa gripe, comenzó a temblar. El marido empezó a apremiarla para que saliera de la cama y la habitación en el segundo piso, pero ella, enferma y con una temperatura de cero grados en el exterior, se negó. ¿Dónde y cuándo fue esto? Pues en el terremoto de Kobe del 27 de enero de 1995, que se cobró más de 6000 víctimas, dejó unos 300.000 damnificados (ninguno de ellos nuestra pareja protagónica), y convirtió la infraestructura vial en esto.

Pero lo anterior fue sólo el prólogo. Muchos años después, a comienzos del 2010, ella regresó a Chile sin su marido. Su padre había fallecido en noviembre, su madre estaba en una casa de reposo en Ñuñoa, y Bernardita decidió cuidarla unas semanas mientras su hermana se iba de vacaciones. Tenía pasajes para regresar a Japón el 27 de febrero... pero la porfiada naturaleza, la madrugada precisamente de ese día, hizo lo suyo. Los objetos en el interior de la casa empezaron a derrumbarse frente a un terremoto que con sus 8,8 grados en el epicentro, iba a catapultarse instantáneamente al séptimo lugar de los más violentos terremotos registrados desde 1900 en adelante. Además de evidenciar las falencias de la construcción en Chile, poner en aprietos a los viñateros chilenos, y proporcionar una réplica que aguó el cambio de mando de Sebastián Piñera.

Volviendo a la historia de Bernardita Yamaguchi: ella regresó a Japón. A Kobe. Ciudad que está a unas cuatro horas de Fukushima, vayan sacando cuentas. Pasó más o menos un año. Estaba ella trabajando en su oficina, cuando de pronto viene el terremoto. Pero empezó a tomar recién el peso a la situación cuando recibió una llamada telefónica de un sobrino desde Nueva Zelanda, porque allá también el suelo se había movido... Al menos, en esta pasada no le tocó lidiar con el maremoto que azotó a las costas de Japón. Aunque el terremoto fue otro Top Ten como el que había vivido un año antes en Chile, tanto que ese séptimo lugar pasó al octavo: el nuevo terremoto se empinó al quinto. ¿Y ella?: "No puedo creer que pasen estas cosas. Los orientales dicen que son de la naturaleza, que nadie lo puede controlar y dicen, ¡qué se le va a hacer!"...

jueves, 28 de abril de 2011

En Egipto todo tranquilo...


En Chile pasan los gobiernos, pasan los políticos, pasan los tecnócratas, pero hay algo que ha sobrevivido desde el préstamo Irizarri de 1822 hasta la actualidad: la omnipresente habilidad del Ministerio de Relaciones Exteriores del signo político que sea, para emborronarse en materia de política exterior. Acá en Siglos Curiosos rescataremos otro de estos chascarrillos, éste tan reciente que fue publicado en el diario La Tercera del domingo 10 de abril de 2011 (para que en caso de querellas por injurias y calumnias, las emprendan contra el diario La Tercera, que puede pagarse abogados más caros que yo). Este tiene como trasfondo... bueno, ya verán.

Resulta que a comienzos de Febrero de 2011, estaba acrecentándose a pasos agigantados lo que podríamos llamar la Primavera del Medio Oriente. Las rebeliones populares ya se habían cobrado su primera víctima en la persona de Zine El Abidine Ben Alí, el Presidente de Túnez, que había salido escopetado luego de que sus leales súbditos decidieran protestarle el cheque en blanco para gobernar. Varios embajadores chilenos en la zona empezaron entonces a reportarse a Chile con más frecuencia, en particular preocupados por lo que estaba sucediendo en Egipto. El canciller Alfredo Moreno se preocupó ostensiblemente, y empezó a hacer gestiones para contactarse con Alex Geigger Soffia, el Embajador de Chile en Egipto. Gestiones que resultaron infructuosas, hasta que al fin...

El caso es que el señor Geigger le aseguró a su jefe el canciller que estaba todo tranquilo en El Cairo, y que no había motivos para la preocupación. Moreno insistió en informes más detallados, en particular por las noticias que llegaban desde las otras embajadas, e incluso por televisión. Pero Geigger reportó que estaba todo tranquilo, y con eso dejó a Alfredo Moreno... con la gran sorpresa de enterarse por la prensa de que ese mismo día 11 de Febrero, y a las pocas horas de la conversación, el Presidente de Egipto Hosni Mubarak renunciaba y se largaba del Palacio Presidencial precipitadamente, no fuera a ser que los egipcios decidieran jugar al balompié con su egregia cabeza.

Lo que Geigger no le había dicho a Moreno, es que no estaba en El Cairo sino tomándose vacaciones en Luxor, ubicado a su buena torreja de kilómetros de la capital egipcia. A pesar de lo cual siguió como embajador en Egipto, hasta abril de 2011 al menos. Suponemos que no trabajando desde Luxor...

domingo, 24 de abril de 2011

Muertes del cuarteto de "Lo que el viento se llevó".


"Lo que el viento se llevó" puede que sea una historia de guerra, pasión y supervivencia, pero para quienes la hayan visto, es también un melodrama de parejas cruzadas: Ashley y Melanie se quieren, pero Scarlett quiere a Ashley, y Rhett quiere a Scarlett, y Scarlett empieza a enamorarse de Rhett sin darse cuenta... En fin, como puede observarse, la trama entera descansa sobre los hombros del cuarteto que son los actores Clark Gable (Rhett Butler), Vivien Leigh (Scarlett O'Hara), Olivia de Havilland (Melanie Hamilton) y Leslie Howard (Ashley Wilkes).

La ironía suprema con esto, es que de los cuatro personajes, el único que fallece en pantalla (SPOILER GRUESO AQUÍ, SI ERES UNO DE LOS POCOS ALIENÍGENAS QUE NUNCA JAMÁS HA VISTO "LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ" NI PIENSES EN SEGUIR LEYENDO ESTE POSTEO)... ¿listo, se fueron todos los que tenían que irse? Perfecto, seguimos. El único de los cuatro protas que fallece en pantalla es Melanie Hamilton, o sea Olivia de Havilland. Se supone que su personaje fallece debido a complicaciones de embarazo, lo que tiene cierto sentido porque de vieja no iba a ser: resulta que Olivia de Havilland es la actriz más joven del cuarteto, habiendo nacido en 1916. Vivien Leigh la sigue, habiendo nacido en 1913 (había pasado los veinticinco al momento de rodar, a pesar de que su personaje principia con unos quince), después viene Clark Gable (nacido en 1901), y finalmente Leslie Howard nacido en 1893.

Pero ahí no acaba: resulta que además de ser la más joven, la única actriz del cuarteto que encarna a un personaje falleciendo onscreen en la peli... ¡es quien en la realidad sepultó a los otros tres! De hecho, en el año 2011 en que se escribe este posteo, Olivia de Havilland... ¡a sus venerables 94 años, es la gran superviviente de los cuatro! Vivien Leigh falleció prematuramente con apenas 53 años en 1967, cuando se la llevó la tuberculosis (sí, en pleno siglo XX, y en Hollywood). En cuanto a Gable, se lo despachó un ataque al corazón en el año 1960. O sea, Olivia de Havilland es la gran superviviente por un período de tiempo de... ¡casi medio siglo! (el medio siglo exacto sería si Olivia de Havilland sobreviviera hasta el 7 de julio de 2017... seis días después de cumplir los 101 años).

He dejado para el final a Leslie Howard, el primero de los actores del cuarteto en fallecer, por un detalle significativo. De los cuatro, su personaje (Ashley Wilkes) es un hombre demasiado sensible y por lo tanto bastante pusilánime, la clase de persona que la ves y ya le vas tomando medidas para el ataúd (este personaje ya lo había paseado en otra peli anterior: "El bosque petrificado"). Pero en la realidad, Leslie Howard era un activista de profundas convicciones antinazis, que estuvo involucrado valientemente en actividades de espionaje durante la Segunda Guerra Mundial. Se ha especulado mucho sobre si esto lo llevó a la muerte: fue una de las diecisiete víctimas fatales que se cobró la caída de un avión comercial tiroteado por un caza de la Luftwaffe alemana, el 1 de junio de 1943...

jueves, 21 de abril de 2011

Jesús el rol asesino.


Independientemente de si eres cristiano, de otra confesión religiosa o ateo, es indiscutible que Jesucristo es uno de los personajes más importantes e icónicos en la Historia Universal, razón por la cual era inevitable que se rodaran pelis sobre él. Y sin embargo, el rol de Jesucristo en el cine es probablemente uno de los más arriesgados para los actores, porque sus carreras se estancan en el mejor de los casos, o bien se van a pique en el peor. Quizás tenga que ver con el encasillamiento de la gente, que ya no acepte ver a un actor que ha interpretado a Jesús, tratando de hacer roles más "terrenales". O con que no pocos Jesucristos del cine han sido contratados más por guaperas que por talento. El caso es que la Historia del Cine presenta varios actores que han interpretado a Jesús, y que ése fue el pináculo de su carrera. Acá en Siglos Curiosos enunciaremos a algunos, no todos por razones de extensión, claro está, sino los más representativos e importantes. No todos ellos se fueron a pique después, pero sobre varios de ellos es poco lo que se supo después. O si no, la lista siguiente no tendría ningún suspenso (ni fílmico ni del otro)...

-- H.B. WARNER ("Rey de Reyes", 1927). A pesar de haber interpretado a Jesús ya en la cincuentena (¡¡!!), Warner consiguió hacer después la transición al sonoro, y tuvo una carrera en roles modestos pero en pelis importantes, al menos.

-- ROBERT LE VIGAN ("Gólgota", 1935). Mencionamos a este actor francés de esta producción francesa más que nada porque ya había salido en Siglos Curiosos (leer "El destino de los actores de 'Gólgota'". Le Vigan tuvo una carrera fílmica nutrida en sus días, y olvidada en los nuestros.

-- JEFFREY HUNTER ("Rey de Reyes", 1961). Jeffrey Hunter tenía un currículum más o menos vistoso (había actuado con John Wayne en "Más corazón que odio"), pero después de interpretar a Jesús de Nazaret, su carrera cayó en la irrelevancia. En 1969, a los tempranos 42, después de golpearse y romperse el cráneo, falleció de la hemorragia cerebral subsiguiente. Para la trivia, interpretó al capitán Pike en el piloto de "Star Trek" de 1967... que no fue aceptado, siendo reemplazado por William Shatner como su sustituto, el capitán Kirk.

-- ENRIQUE IRAZOQUI ("El Evangelio según San Mateo", 1965). En esta realización de Passolini, el cineasta siguió las convenciones de la cinematografía italiana y contrató a un chico guapo que conocía, doblándole la voz con otro actor. Huelga decir que de Irazoqui no se supo nunca más.

-- MAX VON SYDOW ("La más grande historia jamás contada", 1965). Este es quizás el Jesús más exitoso de todos. Venía de ser prota recurrente de Ingmar Bergman (¡incluyendo "El séptimo sello", ahí es nada!), y su carrera después siguió bien en activo. Resulta un tanto curioso mencionar que este Jesús interpretó también a un oficial nazi ("Escape a la victoria", 1981), a Ming el Despiadado ("Flash Gordon", 1980) y al padre de Robin Hood ("Robin Hood", 2010): roles variopintos y vistosos, nótese.

-- TED NEELEY ("Jesucristo Superestrella", 1973). Neeley en realidad no era actor de cine sino cantante de Broadway, y llegó a la peli porque había interpretado el mismo rol en el musical de Andrew Lloyd Weber que es adaptado en esta peli (irónicamente, cuando se sometió al casting en Broadway, aspiraba al papel de Judas). Neeley no tuvo mayor presencia posterior en el cine, privilegiando su faceta de cantante... y le siguió sacando dividendos a su Jesús interpretándolo más de treinta años después en el mismo musical.

-- ROBERT POWELL ("Jesús de Nazaret", 1977). Aunque no estrictamente cinematográfico, lo incluimos so pretexto de que en algunos países sí se estrenó en cines, en versión más o menos condensada (la miniserie original dura sus buenas siete horas). Siendo el Jesús más reconocido de todos, en parte porque en todos los países cristianos se emitió la miniserie Semana Santa sí y Navidad también todos los años ad nauseam, Powell siguió trabajando principalmente en la televisión, y en efecto nunca volvió a tener un rol tan importante como éste.

-- WILLEM DAFOE ("La última tentación de Cristo", 1986). Dafoe es otro actor que consiguió sobrevivir a su rol de Jesús. Ya era actor reconocido en ese tiempo, y siguió manteniendo un cierto estatus y reputación a pesar de haber rodado cosas como "El cuerpo del delito" con Madonna. Aunque no es menos cierto que "La última tentación de Cristo" es bien poco convencional, y es más bien una crítica de la figura de Jesús, que un intento serio por retratar al personaje histórico o al héroe mesiánico.

-- CHRISTIAN BALE ("María madre de Jesús", 1999). Se lo crean o no, Christian Bale interpretó a Jesús en esta producción para la televisión basada en su madre. Pero el rol no parece haberle calado hondo, ya que al año siguiente se hizo reconocido por uno bastante opuesto, el del asesino serial de "Psicópata americano". Y aún después, interpretó al algo más "normal" Batman en "Batman inicia" y "The Dark Knight"...

-- JIM CAVIEZEL ("La pasión de Cristo", 2004). A comienzos de los 2000s, Jim Caviezel tenía todos los créditos para una futura exitosa carrera actoral. Pero luego de interpretar para Mel Gibson a un Jesús cubierto de sangre como si fuera Carrie, su carrera se ha ido desvaneciendo con posterioridad. Y por cierto... Jim Caviezel es católico practicante.

domingo, 17 de abril de 2011

Sin cuerpo.

Quizás la desaparición de Helen McCourt hubiera pasado a la historia como otro de esos tantísimos casos policiales sin resolver, lo que a grandes rasgos significa que no hubiera hecho historia en lo absoluto, pero el enorme progreso de la tecnología genética en los '80s del siglo XX hizo posible agarrar y condenar a su secuestrador y eventual asesino con una certeza prácticamente absoluta. La historia principia el 9 de febrero de 1988, cuando Helen McCourt, que era agente de una compañía de seguros, fue vista en el pueblo de Billinge, en Inglaterra, mientras bajaba del autobús, y luego de eso, nadie volvió a saber de ella.

El primer sospechoso de lo que podía ser un secuestro o un asesinato, era un tal Ian Simms, que era dueño del pub del pueblo. Simms y McCourt sostenían un romance que era extramarital, ya que él era casado. Algunos testigos declararon que a horas que se correspondían después de que Helen McCourt bajara del autobús, escucharon un grito en el pub. Cuando la policía interrogó a Ian Simms, éste tenía arañazos en la cara, pero tenía coartada: había supuestamente tenido una pelea con su esposa. Pero no pudo explicar por qué había tierra en sus anillos, o por qué habían escuchado gritos dentro del pub. El caso se tornó aún más contra Simms cuando encontraron un pendiente ensangrentado dentro de su vehículo: el pendiente había pertenecido a Helen McCourt. Registraron su casa, y encontraron manchas de sangre que iban hasta su dormitorio. Aparecieron por el pueblo algunas pertenencias de Helen, incluyendo un abrigo que al ser examinado, reveló tener pelos pertenecientes a los dos perros de Simms. Se recuperó también un cable eléctrico con mechones de pelos, que al ser sometidos a peritaje, revelaron ser idénticos a la cabellera de Helen.

Pero sin embargo, seguía faltando algo importantísimo: el cuerpo. Sin éste y la posibilidad de hacerle peritajes, prácticamente toda la otra evidencia era circunstancial: Simms olía a culpable a la redonda, pero no existía la posibilidad de eliminar la duda razonable que probablemente acabara por absolverlo. Si Ian Simms era el asesino, se las había ingeniado condenadamente bien para evitar una condena. Salvo por un detalle que no previó: en ese 1988 ya se usaba una novísima tecnología de identificación por algo que las revistas científicas llamaban el ADN. Aunque no había cuerpo, se tomaron muestras de sangre de los padres de la desaparecida, y se compararon los resultados del examen de ADN con las manchas de sangre encontradas en el pub. Esto suscitó algunas dudas, pero en el juicio compareció el doctor Alec Jeffreys, que había desarrollado la tecnología que permite leer la huella genética de una persona: en el juicio declaró que la posibilidad matemática de coincidencia en esas circunstancias era de 1 contra 14.500. Esa cifra superaba aproximadamente en tres veces la población de la localidad, por lo que la coincidencia era una casi imposibilidad matemática.

Ian Simms es probablemente la primera persona condenada por asesinato, sin que se haya actualmente encontrado el cuerpo de la víctima, o al menos algún rastro corporal de la misma (quien, por cierto, nunca más apareció, ni viva ni muerta). Simms acabó condenado a cadena perpetua. En el año 2010 intentó que se le concediera la libertad bajo palabra, pero se le denegó.

jueves, 14 de abril de 2011

Cazando a un doble violador y asesino.


Hoy en día, la investigación criminalística lo tiene chupado para resolver casos: con una tecnología tipo CSI es virtualmente imposible que un asesino escape a la mano de la justicia. Pero las cosas eran bastante diferentes hace no demasiados años atrás. Acá en Siglos Curiosos recordaremos uno de esos casos... y la para entonces inesperadísima manera en que se resolvió. El 21 de Noviembre de 1983, una chica de quince años llamada Lynda Mann salió de su casa en Narborough (Leicestershire, Inglaterra), y nadie volvió a verla con vida. Apareció el día siguiente, o mejor dicho lo hizo su cuerpo sin vida, violada y estrangulada en un camino solitario. Debido a la apartada localización del cadáver, la policía dedujo que debía tratarse de un lugareño. Con el semen recolectado en la víctima, se determinó que era un tipo que pertenece al diez por ciento de la población masculina. Pero sin testigos ni sospechosos, la investigación no pudo avanzar más allá.

El 31 de Julio de 1986, otra joven también de quince años llamada Dawn Ashworth, que vivía en Enderby, apareció muerta. El modus operandi similar llevó a la policía a conectar los crímenes. Los investigadores le echaron el guante a un ayudante de cocina llamado Carlton Hayes, que al ser presionado, confesó los delitos, aunque después se retractó. La policía, confusa, remitió las muestras al doctor Alec Jeffreys para un análisis. Esto era una maniobra arriesgadísima. Resulta que Alec Jeffreys había desarrollado una nueva tecnología que hasta ese entonces nunca se había aplicado a la actividad forense: en teoría debería funcionar, pero como nunca se había llevado a cabo en la práctica... se trataba de la determinación de la huella genética de un individuo a través de su ADN.

Los exámenes fueron concluyentes: los dos asesinatos estaban conectados, pero el asesino no era Carlton Hayes. La policía esta vez no se anduvo con chicas, y recorrió el pueblo entero interrogando y tomando muestras de sangre a literalmente toda la población masculina del área: unos 4500 sospechosos en total. Aún así, los análisis comenzaron a arrojar resultados negativos, negativos, negativos, negativos, negativos... ¿Sería posible que incluso con la nueva y poderosa tecnología del ADN se les fuera a escapar su asesino...?

La trama dio entonces un giro digno de novela de detectives. Un policía llegó a la oficina con un rumor que había oído su padre, que era el dueño de un pub en la zona: había escuchado que entre unos trabajadores del pan, un tal Colin Pitchfork le había pagado a su compañero Ian Kelly para que se tomara la muestra de sangre por él. La policía se arrojó sobre las declaraciones de Colin Pitchfork (la nueva, y una anterior que poseían de él), y descubrieron que las firmas no coincidían, dejando así en evidencia la suplantación. Pitchfork fue inmediatamente detenido y se le obligó a proporcionar una muestra de sangre, que esta vez sí dio resultado positivo: Pitchfork era el doble violador y asesino. Colin Pitchfork recibió entonces el dudoso honor de ser el primer criminal atrapado por su ADN. En enero de 1988 recibió condena a cadena perpetua. En el sistema británico, esto le asegura un mínimo de 30 años en prisión, los que después le fueron rebajados en dos. Por lo tanto, cabe la posibilidad de que este primer violador y asesino condenado por su ADN, sea puesto en libertad en el año 2016...

domingo, 10 de abril de 2011

El billete de cero rupias.


Si bien India es una de las potencias demográficas y económicas del planeta, está lejos de imponer su supremacía financiera al planeta como podría hacerlo, digamos, China. Y parte importante del problema es la corrupción, tan endémica que es considerada como algo normal y parte de su cultura. Incluso existen frases tragicómicas como ped... er... promover a la merced de soltar dos billetes con la frase "Haz que Gandhi sonría dos veces".

Pero Vijay Anand y su organización 5th Pillar descubrieron una manera muy interesante para combatir a la corrupción. Lo que el grupo empezó a hacer desde el año 2007, es imprimir billetes por el valor exacto de cero rupias (la rupia es, huelga decirlo, la moneda de la India). Como son billetes sin ningún valor nominal, técnicamente no son falsificaciones, ni tampoco pueden ser ilegales porque no irrogan costo para el Estado (cada billete de banco es, técnicamente hablando, un crédito que tiene el particular en contra del Estado, y por esa razón sólo el Estado puede imprimirlos).

Luego, estos billetes se reparten a la gente para que éstos, a su vez, los utilicen a la hora de sobornar a alguien. De esta manera, si un policía o un inspector o un burócrata pide un soborno, el feliz habitante de la India no tiene más que extender el billete de cero rupias, y asunto arreglado. ¿Qué va a hacer el sobornado? ¿Dejar de cumplirle al tipo que ha pasado el billete, a riesgo de que éste lo denuncie? ¿Ir ellos mismos a acusar al tipo de tratar de sobornarlo, cuando la única evidencia es un billete sin valor nominal alguno? ¿Seguir tratando al tipo en forma prepotente amparándose en una autoridad moral que no posee y que la otra persona no le reconoce, y además se lo ha hecho saber claramente...?

La iniciativa en la India ha tenido el éxito suficiente como para que organizaciones anticorrupción hayan pensado en extender la idea a otros países. Una idea que funciona no gracias a la intervención de los Gobiernos o inútiles llamados a la moralidad pública, sino al funcionamiento de miles de ciudadanos que, atomizados a través de la nación, obran como un solo hombre para oponerse a aquello que consideran estar mal dentro del sistema.

jueves, 7 de abril de 2011

La muerte de Petronio.


Gayo Petronio es uno de los autores romanos más célebres, si es que se le puede llamar "célebre" a un tronco literario tan poco leído hoy en día más allá de algunos ratones de biblioteca como lo es la literatura escrita originalmente en latín. Petronio es considerado como el autor del "Satiricón", una novela satírica sobre la depravación de costumbres en la antigua Roma de la que se conservan fragmentos, incluyendo íntegro el estrambótico "festín de Trimalción". (Si les suena de alguna parte, puede ser porque el cineasta italiano Federico Fellini rodó su "Satiricón" basándose o inspirándose a lo menos en esta obra, en 1969).

Pero Petronio pasó a la historia también por la sangre fría que mostró en el morirse, cosa que refiere el historiador Tácito con el seco lujo de detalles que era tan característico de él. Petronio era hombre de fortuna que le gustaba derrocharla, pero en palabras de Tácito, "no era tenido por tabernero y desperdiciador, como lo suelen ser muchos que por este camino consumen sus haciendas, sino por hombre que sabía ser vicioso con cuenta y razón" (¡!). Empero, cuando ejerció cargos públicos (procónsul en Bitinia primero, cónsul después), dejó la disipación para la vida privada, y se manifestó frugal y eficiente en sus cometidos públicos. Petronio era hombre de talante filosófico y en apariencia le disgustaba la bajeza y vulgaridad de la época, por más que no elevara demasiado la voz en protesta, no fuera a sucumbir ante alguno de los Emperadores locos y sus extravagancias. Con todo se lo llamó "arbiter", el árbitro, y más latamente el "árbitro de la elegancia". Nerón le consideraba su amigo, en parte porque Petronio no encontraba ni bajo ni indigno de sí el adularle para mantener su favor. Lo cual le ganó la antipatía de Tigelino, consejero de Nerón caracterizado por su rudeza y brutalidad, así como por acompañar al Emperador en sus juergas y orgías de palacio y por las calles de Roma.

El caso es que Tigelino montó una operación contra Petronio, sobornando a uno de sus esclavos para que lo acusara de amistades inconvenientes (aquéllas que conspiran contra Nerón, claro está). Y para que Petronio no se pudiera defender, mandó arrestar a su familia y meterla en celdas incómodas y estrechas. Nerón prestó oídos a las maquinaciones de Tigelino, y ordenó el arresto de Petronio. Este entonces no quiso someterse a la tensión suprema de esperar juicio, suplicio y ejecución, y prefirió darse muerte a sí mismo, y hacerlo más encima disfrutándolo. Para esto, con toda la sangre fría del mundo, se abrió las venas, y luego se las mandó vendar de manera tal, que podía abrírselas para que manara la sangre o cerrárselas otra vez para detenerla. Luego de esto citó a sus amigos para un último banquete y, a diferencia de Sócrates en su celda (¿han leído la "Apología de Sócrates" de Platón al respecto?), se dedicó a conversar "no de cosas graves ni cuales se suelen decir para ganar fama de constancia, antes, en vez de gustar que le tratasen la inmortalidad del alma y de las opiniones de los sabios, oía con gusto poesías insubstanciales y versos fáciles y leves". Dispuso también de su hacienda, premiando con dinero o mandando azotar a sus esclavos. Y finalmente se sentó a la mesa para que su muerte aparentara haberse quedado en el sueño.

Pero Petronio, que hasta para morirse había sido un vividor, se dio un último gusto. Escribió un breve texto en el que detalló y censuró con lujo de detalles las maldades y vicios de Nerón, incluyendo las últimas nuevas al respecto (que no se suponía que supiera, claro), y se lo remitió al Emperador. Podemos suponer la furia de éste cuando leyó tales ataques por parte de un hombre al que tenía por su amigo (si la escena les resulta familiar, puede ser porque fue escenificada en la peli "Quo Vadis", si bien la muerte de Petronio está simplificada allí). A tanto llegó el enojo de Nerón, que se puso a buscar la fuga de información por la cual Petronio se había enterado de cosas, y dio con Silia, conocida por ser amante tanto de Petronio como de un senador, y por supuesto del propio Nerón: la pobre Silia, fuera culpable o inocente de haberle transmitido chismes de Nerón a Petronio, acabó pagando el incidente con la pena de destierro perpetuo. Y conociendo a Nerón, quizás se la sacó barata.

domingo, 3 de abril de 2011

La barra de hierro de Focea.


Para quienes tienen un conocimiento superficial de la historia griega, el nombre de ciudades históricamente importantes suele agotarse en Atenas y Esparta, y con un poco de suerte, con Tebas. Los más duchos se apoyarán también en los nombres de los filósofos, y llegarán así a Mileto (Tales), Abdera (Demócrito), etcétera. Pero sólo ahondando mucho se llega hasta Focea, una de las más importantes ciudades de la historia griega, pero que por un destino desafortunado, es conocido sólo por los más eruditos ratones de biblioteca. Es lo que tiene desaparecer de la obra teatral justo cuando comienza la mejor parte, que el público espectador después no te recuerda.

Focea fue una ciudad jónica, instalada en el Asia Menor (la actual costa turca del Mar Egeo). Cuando sobrevino la épica colonización del Mar Mediterráneo, en el siglo VIII antes de Cristo, Focea se inscribió como una de las campeonas en esto de fundar colonias por aquí y por allá. Heródoto señala que los focios fueron los primeros en hacer viajes marítimos de larga duración, y el largo listado de ciudades creadas por los focios pareciera atestiguarlo. Media costa sur de Francia está poblada por ciudades fundadas por los focios, incluyendo la poderosa Massilia, que sobrevive hasta el día de hoy con el nombre de Marsella.

Pero Focea sufrió el destino común a varias otras ciudades jónicas. El reino de Lidia los dejó vivir, pero cuando Lidia fue conquistada por el Imperio Persa en 546 antes de Cristo, los focios estaban en la primera línea de las ambiciones persas. Es lo que tiene ser de los más ricos y prósperos, que todos ambicionan lo tuyo. Un tal Dionisio, que era focio por cierto, obró como almirante de las fuerzas navales que los jonios reunieron contra los persas. Pero todo salió mal, en parte porque a los jonios les gustaba la buena vida, y librar guerras no era mucho de ellos (por lo general eran los atenienses quienes, en tiempos históricos, debían salvarles la papeleta de los persas). Aún así, los focios no se resignaron a perder su independencia, y decidieron marcharse en masa. El grueso de ellos viajó medio Mar Mediterráneo y se asilaron en Alalia, la colonia que ellos mismos habían fundado tiempo atrás en la isla de Córcega (Alalia es la actual Aleria). De ahí que los focios se perdieran todos los grandes acontecimientos griegos, desde las Guerras Médicas en adelante, y por lo tanto no suelan ser muy recordados en los libros de Historia. Pero volviendo a su caída, el siempre pintoresco Heródoto nos señala cuán irrevocable fue su decisión: hundieron un gran pedazo de hierro en el puerto, y juraron que no regresarían hasta que el pedazo de hierro flotara otra vez...

Por cierto, en días posteriores a los de Heródoto (quien escribió en la primera mitad del siglo V antes de Cristo), Focea había sido colonizada de nuevo, por gentes extrañas o por algunos focios mismos que extrañaban su hogar. Pero a pesar de esto (de hecho, la ciudad sigue existiendo con otro nombre hasta el día de hoy), Focea nunca volvió a ser un actor principal de la Historia.

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