
En la escena de la merienda de los locos, quizás una de las escenas más famosas de la novela (si no la más famosa a secas), Alicia acaba sentándose a tomar el muy británico five o'clock tea con tres contertulios, uno de los cuales casi no participa porque está completamente dormido (el Lirón, de manera no demasiado sorprendente), y los otros dos están locos de remate (el Sombrerero por un lado, y la Liebre de Marzo por la otra). Y de pronto, el Sombrerero se deja caer con la siguiente adivinanza: "¿En qué se parece un cuervo a una mesa de escribir?".
¿¿¿YA ADIVINARON EN QUÉ SE PARECEN...???
¿¿¿NO...???
Pues sigan leyendo...
En un minuto Alicia decide que sabe la solución, y la anuncia. La Liebre de Marzo pregunta con sorpresa, y le espeta que la comparta. Pero Alicia le da vuelta a todo lo que sabe sobre cuervos y sobre mesas de escribir, y finalmente, cuando le preguntan por la respuesta, dice: "¿Has encontrado ya la solución a la adivinanza?". Alicia replica: "Pues no, me doy por vencida. ¿Cuál es la respuesta?". El Sombrerero (el que la había planteado en primer lugar) responde: "No tengo ni la menor idea". Y la Liebre de Marzo remata: "Ni yo".
Y eso sería todo... De no ser por el visible fastidio de los lectores. Que pronto le hicieron llegar a Carroll varias cartas preguntándole por la solución a la adivinanza. Finalmente éste, hastiado, en el prefacio a una reedición de 1896 (¡31 años después de la publicación original!), escribió: "Se me han dirigido tantas preguntas sobre si puede imaginarse alguna solución a la adivinanza del Sombrerero que he decidido dejar constancia de una que me parece bastante apropiada; a saber: 'en que ambos producen algunas notas, aunque sean muy planas; y que nunca se los coloca mirando para atrás'. Sin embargo esto no se más que algo que se me ha ocurrido luego; la adivinanza, tal y como la inventé originalmente, no tenía solución"...
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