Dios le gasta una broma pesada a Josías.

Ya nos hemos referido a Josías en este blog Siglos Curiosos. Es el rey de Judá que, hacia el año 620 a.C. (año más, año menos, esto de la datación bíblica tiene sus complicaciones), que promovió una reforma basada en el "descubrimiento" de nuevas leyes dictadas por Dios, sobre cuya artera manera de ser "encontradas" ya nos hemos referido en Siglos Curiosos (ver "¿De dónde salió el Deuteronomio?"). Resulta que, con ocasión de tal evento, Josías ordenó consultar a una profetisa (sí, una mujer profeta, la Biblia está llena de sorpresas). Y por intermedio de la profetisa, Dios lanzó una de sus típicas arengas de combate: "Voy a traer el mal sobre este lugar y sobre sus habitantes (...) porque ellos me han abandonado y han quemado incienso ante otros dioses, irritándome con todo lo que han hecho. Mi cólera se ha encendido contra este lugar y no se apagará". Pero para Josías, las palabras de Dios son más tranquilizadoras: "No te alcanzarán las amenazas de este libro, porque tu corazón se ha conmovido y has hecho penitencia en la presencia de Dios al oir lo que he dicho contra este lugar y contra sus habitantes, que pasarán a ser ejemplo de espanto y maldición. Tú has rasgado tus vestidos y has llorado ante mi; por eso, yo también te he escuchado (...) y voy a reunirte con tus padres; tú morirás y serás sepultado en paz, sin haber visto ninguno de los males que voy a mandar contra este lugar" (2 Reyes 22:15-20).
Ante semejante oráculo, Josías podía haberse echado a la bartola y ser otro gobernador discreto, porque después de todo, Dios le había dado ya la bendición. Pero Josías era un rey eficiente, y no se conformó con eso, sino que además, preocupado por el bienestar de su pueblo, llevó a cabo su reforma religiosa. Este nombre es el eufemismo que podemos darle a destruir y quemar ídolos, perseguir homosexuales (2 Reyes 23:7), acabar con los altares paganos que Manasés (abuelo de Josías) había instalado, degollar sacerdotes de las religiones que no le gustan al Unico Dios (2 Reyes 23:20), terminó con espiritistas y adivinos, etcétera. En suma, la alegre tolerancia religiosa anterior a Josías se convirtió en un fundamentalismo teocrático en toda regla (la Biblia no lo llama así, claro).
¿Y cómo se lo tomó Dios? Leamos al propio texto bíblico: "No apartó el ardor de su cólera. Su enojo se había encendido contra Judá por todo el mal que había hecho Manasés. Dios dijo: También a Judá lo apartaré de mi presencia, como he apartado a Israel, y rechazaré a esta ciudad que había elegido, a Jerusalén, y a la Casa de la que había dicho: Mi Nombre está en ella" (2 Reyes 23:26-27). Y como si tamaña ingratitud por parte de Dios no fuera suficiente, resulta que además la promesa que le había hecho de tener una muerte pacífica, tampoco se la cumplió. Porque resulta que el faraón Necao (el mismo que ordenó la circunnavegación de Africa, ver "Los fenicios circunnavegan Africa" en Siglos Curiosos) invadió Judá, y Josías salió al encuentro. El relato bíblico dice: "Necao le mandó mensajeros para decirle: '¿Qué tengo yo que ver contigo, rey de Judá? No he venido hoy contra ti, sino contra otro con el cual estoy en guerra; y Dios me ha mandado para que me apresure. Deja de oponerte a Dios, que está conmigo, no sea que él te destruya'. Pero Josías no se apartó de él, pues estaba decidido a darle batalla, y no escuchó las palabras de Necao, que venían de boca de Dios. Y avanzó para librar batalla en la llanura de Meguido. Los arqueros tiraron contra el rey Josías, y dijo el rey a sus servidores: 'Llévenme fuera, porque estoy gravemente herido'. Sus servidores lo sacaron del carro y, pasándolo a otro carro que tenía, lo llevaron a Jerusalén, donde murió. Fue sepultado en los sepulcros de sus padres y todo Judá y Jerusalén hicieron duelo por Josías" (2 Crónicas 35:21-24). ¿Este Josías que fue fiel a Dios, expurgó toda herejía de su reino, y salió a defender sus dominios cuando un faraón prepotente quería utilizarlo de calzada, fue tiroteado a flechazos y sufrió una buena agonía sobre los traqueteos de un carro de combate, es el mismo al que Dios le había dicho antes "morirás y serás sepultado en paz"? Porque si es así, ya estoy alistando el lápiz para firmar por una religión con un dios que tenga un sentido del humor algo más suave...

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