Páginas

domingo, 14 de marzo de 2010

Unos mapuches muy europeos.

Como nunca en la vida he tenido ocasión de tener el "Arauco domado" entre las manos (ni lo he bajado de Internet), confieso que lo siguiente está sacado de un estudio sobre esta obra que fue escrito por don Eduardo Solar Correa. Cualquier problema con la información de fondo, ya saben a quién acusar... Pero por lo que pueda servir, lo consigno lealmente en Siglos Curiosos, por lo que pudiera servir a mis lectores.

Pedro de Oña vivió entre 1570 y 1643. Es considerado el primer poeta chileno (Alonso de Ercilla es anterior, pero no cuenta porque es español, y estuvo apenas 17 meses en Chile antes de partir de regreso a España y no volver jamás). Se conservan varias obras suyas, pero sin duda, la capital entre todas es su "Arauco domado". El título le viene porque describe las andanzas de García Hurtado de Mendoza y su guerra contra los mapuches (éste fue Gobernador de Chile entre 1557 y 1561, y Virrey de Perú entre 1590 y 1596). En una escena, los mapuches llevan a cabo una especie de gran orgía, y después de que se dedican a sus ritos paganos, los agoreros profetizan la próxima llegada de García Hurtado de Mendoza, quien conseguirá que el Arauco sea domado (de ahí el título de la obra, claro está).

Lo irónico del caso es que, siendo Pedro de Oña un escritor chileno, su obra no es exactamente reflejo de la realidad histórica chilena, ni mucho menos. Pedro de Oña viajó a Perú, y viniendo desde un lugar remoto y provinciano del Imperio Español como era Chile, la majestad y esplendor del Virreinato del Perú, o más bien de Lima y la vida limeña, por no hablar de la fama de encantadoras de sus mujeres, lo encandiló. En Lima entró en contacto más fuerte con la cultura europea, y ahí descubrió la obra del poeta Luis de Góngora. Y como una cosa lleva a la otra, el apego a Góngora (poeta que, por cuestiones cronológicas, el Alonso de Ercilla de "La Araucana" no podía conocer) lo llevó hasta el Culteranismo, y con ello, a recargar toda su obra literaria con especulaciones mitológicas y eruditas, que funcionaban muy bien para la literatura europea, pero que poco favor le hacían para describir la vida rústica de los mapuches. Así, en el "Arauco domado" hay guerreros mapuches que son mitad sabios y mitad místicos, y según Solar Correa, "asombra, en efecto, ver cuán enterados están de cosas de filosofía y cuán disertos se muestran en conocimientos históricos, mitológicos, cosmográficos... Los de Ercilla, a su lado, resultan casi unos analfabetos".

Este pintar a Chile según cánones europeos también alcanza a la naturaleza. A diferencia de Ercilla, parco en describir ambientaciones naturales, Pedro de Oña sí le concede importancia a la naturaleza para darle salida a la vena lírica, que en él parece predominar sobre la épica. Con todo... Le cedemos otra vez la palabra a Solar Correa: "Inútil sería buscar en sus páginas ulmos de balsámicas flores, esbeltos coigües, mañíos regordetes y espesos. Ni el pellín ni aún la soberbia araucaria han logrado imponerse. El poeta, en vez de todo eso, con espíritu muy moderno, ha plantado álamos, sauces, fresnos, cipreses -árboles de España o de Italia". En cuanto a la fauna... misma fuente: "Allí vemos entreverarse los 'dulces ruiseñores' con el 'jabalí cerdoso y feroz', el 'gamo tímido' con la 'feroz y rábida leona', la corcilla y el venado con los 'manchados tigres, pardos y panteras'". Uno puede hacer un esfuercillo con la imaginación y la credulidad, y convencerse de que los pudúes chilenos pueden pasar por gamos, o los pumas por leones americanos, pero lo que sí son idas absolutas de olla, es haber poblado a la selva del sur de Chile con jabalíes (que son europeos) o tigres (¡que son asiáticos!).

Hoy en día, dicha literatura primitiva chilena, la verdad sea dicha, apenas recibe atención en el sistema escolar chileno. Con suerte se leen algunas estrofas de "La Araucana", y en cuanto al "Arauco domado", es completamente ignorado. Dejo el juicio sobre esto último a la discreción y cultura del lector.

jueves, 11 de marzo de 2010

Alicia y la Relatividad.

Lewis Carroll, autor de "Alicia en el País de las Maravillas", era de profesión matemático. Se cuenta que cuando la Reina Victoria leyó el libro, quedó tan fascinada por su fantasía y espíritu, que mandó traer todas las obras del autor... sólo para encontrarse con textos de títulos tales como "Syllabus de álgebra geométrica elemental", "Euclides y sus rivales modernos", "Curiosa matemática" (bueno, seamos justos, los dos últimos son posteriores a "Alicia en el País de las Maravillas", pero dan una idea). Y como "Alicia en el País de las Maravillas" es un despiporre de imaginación, pero guiada por una lógica estricta, no es coincidencia que la idea de "lo relativo" esté muy incrustada dentro de la obra. Al fin y al cabo, como todo buen lógico sabe, el valor de las afirmaciones depende en mucho de las premisas a partir de las cuales se parte, y éstas son... relativas, justamente.

Ya de entrada, la novela parte con Alicia cayendo en un profundo pozo. ¿Y qué escribe Carroll acá? "Sea porque el pozo era en verdad muy profundo, sea porque en realidad estaba cayendo muy despacio"... La caída de Alicia es larguísima, e interesantemente, Carroll pone en entredicho el por qué de ello. En la época de Carroll, la ciencia basada en la Mecánica Newtoniana afirmaba que existía un espacio y un tiempo absolutos, y por lo tanto, hubiera sido posible determinar una cosa u otra (el pozo es muy largo, o Alicia caía a baja velocidad). El escenario que describe Carroll, en que una caída libre es equivalente a una situación de ingravidez, en términos de percepción del espectador, se anticipa así en nada menos que cuatro décadas al brillante descubrimiento de Albert Einstein: toda magnitud es relativa al punto de vista del observador. Desde la perspectiva de Alicia, en efecto, es imposible distinguir si el pozo es demasiado largo o la velocidad de caída es demasiado lenta, ya que Alicia carece de un punto de referencia al que amarrarse, exactamente igual como en la Teoría de la Relatividad debes siempre decir que un objeto se mueve a tal o cual velocidad, a partir de otro sistema de referencia adicional.

Más adelante, Alicia experimenta una serie de cambios de tamaño. Mientras es una gigante, la desesperación la lleva a llorar, pero después, a consecuencias de comer lo que no debe, Alicia acaba reducida de tamaño, y termina sumergida en un charco de agua salada. Y entonces...: "pronto dedujo que donde estaba en realidad era en el charco de lágrimas que se había formado con tantos lagrimones como había vertido cuando tenía nueve pies de altura". Y se dice a sí misma: "Supongo que ahora sufriré el castigo que me merezco por haberlo dicho ¡ahogándome en mis propias lágrmias! ¡Eso sí que será una paradoja!".

Dejaremos para otra ocasión cómo en el País de las Maravillas el tiempo corre como se le pega la regalada gana, y terminaremos con otro ejemplo de relatividad, en la conversación entre Alicia y la Oruga. Luego de una conversación sin sentido que no conduce a ninguna parte (seguro que la Oruga fue a la Escuela Lingüística Martin Heidegger), se produce el siguiente diálogo:

-- ¿Estás satisfecha con tu tamaño actual?-- preguntó la Oruga.

-- Pues, verá usted, señor-- respondió Alicia --si no le importa, me gustaría ser un poco más alta, porque sólo con tres pugadas ¡cualquiera se siente tan desgraciada...!

-- ¡Pues yo diría que es una estatura muy afortunada!-- dijo la Oruga furiosa, irguiéndose cuan larga era (tenía exactamente tres pulgadas de altura)...

-- ¡Pero es que yo no acostumbro a tener tres pulgadas! (...)

-- Ya te irás acostumbrando-- sentenció la Oruga...

domingo, 7 de marzo de 2010

La verdadera historia de Alicia.

Si hubiera que redactar un listado con los 100 libros más influyentes de todos los tiempos, no es improbable que, de manera subrepticia, casi como el condenado Conejo Blanco, "Alicia en el País de las Maravillas" escalara puestos hasta una rescatable posición. En general, el público anglosajón adora las aventuras de Alicia, y el propio Lewis Carroll no desdeñó escribir una secuela, que es "Alicia a través del espejo". Para el público hispánico, quizás Alicia sea una obra algo menor, y no debe ser casualidad, ya que por un lado está la admirada pero resistida presencia de Disney, que hizo su propia adaptación en 1951, además de que en la traducción se pierde una de las más firmes bazas de la obra: la innumerable cantidad de juegos de palabras, así como de parodias a poemas escolares ingleses, imposibles de ser paladeadas a discreción por cualquiera que no tenga acceso al texto original en inglés. Aún así, "Alicia en el País de las Maravillas" puede considerarse popular e influyente. Tanto, que un poco a la manera de como Sherlock Holmes opacó a Arthur Conan Doyle, también la Alicia literaria opacó un tanto a Alice Liddell, la verdadera Alicia, que sirvió de modelo para la creación de Carroll.

Alice Liddell, conocida también como Alice Hargreaves (su nombre de casada) nació en 1852. Puede decirse que su vida es prototípica de la Inglaterra victoriana, ya que creció para contraer matrimonio, tuvo hijos, y falleció a provecta edad, ya bien entrado el siglo XX (considerando que es de fama decimonónica), en 1934. Pero cuando era una chica de diez años apenas cumplidos, su vida se había cruzado con la de Lewis Carroll, un individuo bastante peculiar, sobre cuya psicología los autores no terminan de ponerse de acuerdo. La madre de Carroll había fallecido cuando éste era muy joven, y esto perturbó profundamente el espíritu del futuro escritor. Hace un vivo contraste en Carroll, el hecho de dedicarse a la lógica y las matemáticas, por un lado, y por el otro seguir la carrera eclesiástica, aunque una ligera tartamudez le impedía predicar, y por tanto, jamás pasó de diácono (aunque con todo se le llama impropiamente "reverendo"). Esta tensión nunca resuelta en Carroll es probablemente la fuerza motriz detrás del País de las Maravillas, universo tanto lógico como desquiciado, todo ello a un tiempo. En cuanto al sexo, su pacatería encajó estupendamente en la puritana moral victoriana, y por ende, no llamó la atención que nunca se casara. Ni que prefiriera la compañía de las niñas pequeñas (en particular de ocho a catorce años) a la de las mujeres adultas. Sobre si Carroll tenía tendencias pederastas o no, han corrido ríos de tinta, pero no puede decirse que haya nada de comprobado al respecto.

El caso es que, el 4 de Julio de 1862 (el día de la independencia de Estados Unidos, aunque probablemente esto sea una coincidencia, porque todo esto transcurre en Inglaterra), Carroll y las revoltosas hermanas Liddell (Lorine de trece, Alice de diez, y Edith de ocho) salieron a un paseo en barca por el río Támesis, cerca de Oxford. A ellos los acompañaba el reverendo Robinson Duckworth. Resulta que las tres chicas insistieron en que Carroll les contara un cuento, y éste, pillado de sorpresa, empezó a contar la historia de una chica llamada Alicia, a la que le sucedían mil peripecias bajo tierra, y que el pobre hombre tenía que ir improvisando por el camino, por razones obvias (de ahí el carácter un tanto episódico y destartalado de la futura "Alicia en el País de las Maravillas"). De esto, tanto Carroll como Alice como Duckworth dejaron testimonio. Alice quedó tan entusiasmada con el cuento, que prácticamente obligó a Lewis Carroll a ponerlo por escrito. Este, obediente a los caprichos de su amiguita, lo transcribió de su propio puño y letra, lo acompañó con ilustraciones propias, y se lo ofreció como regalo en la siguiente Navidad. Carroll no tenía intenciones de publicar estas primitivas "Aventuras de Alicia bajo Tierra", pero ante la insistencia de todos quienes lo leían, y a quienes tanto le gustaban, Carroll optó por reformatear la obra original, quitando los pasajes que en realidad eran chistes privados (y que consecuentemente el lector casual no pescaría), y añadiendo algunos otros capítulos, hasta construir la actual "Alicia en el País de las Maravillas", que fue publicada en 1865, e incluso tuvo su secuela en "Alicia a través del espejo", en 1871. Para la primera versión impresa, fueron descartados los dibujos de Carroll, y en reemplazo entraron los de Tenniel, que le dieron a Alice una personalidad única desde el punto de vista gráfico.

Se pueden escribir toneladas de cosas sobre los significados lógicos, políticos o teológicos de Alicia, pero todo esto oscurece el detalle de cómo Alicia es percibida por Carroll. Ya dijimos que la Alice Liddell adulta era una muy compuesta señora victoriana, pero si la niñita se parecía a la Alice literaria, entonces debe haber sido un auténtico terremoto. Parte de la diversión es que en el País de las Maravillas se pueden reconocer muchos motivos y comportamientos victorianos (y ya puestos, comportamientos también propios de nuestra sociedad), pero desde una óptica distorsionada en una lógica bizarra que todos sus habitantes asumen como "la correcta". Y Alice, lejos de ser una chica compuestita, llega a cuestionarlo todo y ponerlo patas arriba: es el triunfo de la rebeldía y la espontaneidad de la juventud, con su curiosidad y su afán de no aceptar las cosas porque sí, por encima del conformismo idiotizante del resto de los personajes, que son felices viviendo en un mundo literalmente patas arriba. Se ha observado que el País de las Maravillas es tan absurdo como los mundos kafkianos, pero mientras que en Kafka los protagonistas siempre son aplastados por el absurdo, en vez de ello Alice se rebela y consigue defenderse, y aún consigue triunfar sobre su alrededor. Quizás aquí está el meollo, más allá de la enorme creatividad de la obra, de por qué Alice Liddell valoró mucho más este cuento que los pedantes relatos moralizantes victorianos a los que se le obligaba a leer en la escuela.

jueves, 4 de marzo de 2010

¿La excepción prueba la regla?


En el lenguaje cotidiano se afirma que "la excepción prueba la regla". A simple vista, esto es un sinsentido mayúsculo. Si entendemos así el asunto, entonces deberíamos tener claro que la excepción no prueba la regla, sino que la desautoriza. La regla es regla porque es universal. De hecho, etimológicamente la palabra "regla" tiene la misma base etimológica que la palabra "regular", o sea, lo que se ciñe una pauta que es invariable. Y si hay una excepción, entonces esto significa una variación de la pauta. Ergo, la regla ya no es universal, y por ende, ya no es una regla en lo absoluto. Pero aunque absurda, esta expresión de utiliza cotidianamente.

Expliquémoslo con un ejemplo. Supongamos que establecemos como regla que ninguna modelo podría llegar a nada en la política porque no tienen la inteligencia para ello. En ese caso, esta regla se estremecería con la llegada de Carla Bruni a los Campos Elíseos. Lo que nos obligaría a revisar la regla para ver por qué se produjo esa excepción (¿redefinimos el concepto de "política" para restringirlo sólo a los cargos públicos electos democráticamente...? ¿redefinimos lo que entendemos por inteligencia? ¿Simplemente echamos la regla por la borda?). En cualquier caso, es evidente que la regla no sobrevive indemne, y debe ser ajustada o rechazada... o encontrar si la excepción en realidad era aparente, que también es otra posibilidad.

Pero volvamos a la frase "la excepción prueba la regla". Como de costumbre, un breve análisis etimológico puede brindarnos claves para entender el asunto. La expresión latina de la que viene nuestra "excepción que prueba la regla" es "exceptio probat regulam". Literalmente significa lo mismo. Y sin embargo, en Latín, la palabra "probat" tiene un sentido un poco más ambiguo. Por una parte significa su acepción moderna de algo probado y verificado: es el sentido en que usamos la expresión actualmente. En ese sentido, podríamos decir lo siguiente: "la existencia de una excepción sirve como verificación de que, fuera de esa excepción, existe una regla". La idea implícita es que no reconoceríamos la excepción si es que no existiera esa regla previamente. Aunque, desde un punto de vista lógico, ya vimos que es un sinsentido (¿y si hay dos reglas distintas fuera de la excepción? ¿Y si hay tres...?).

Pero hay otro sentido adicional: probar en el sentido de testear. En ese sentido usamos la palabra cuando tratamos de ver si algo funciona o no. Así, cuando el servicio técnico te entrega un televisor que mandaste a reparar, lo pruebas... Cuando dices que estás probando a ver si funciona el televisor, no dices que el televisor funciona, sino que estás examinando a ver si el televisor resiste la prueba de fuego. En sentido jurídico podemos usar la palabra "prueba" de ambas maneras, como algo que está probado, pero también en este segundo sentido de "poner a prueba" o de "testear": alguien está haciendo una afirmación, y al probarla (testigos, documentos, etcétera), estamos viendo si esa afirmación se sostiene en los hechos. En el sentido bíblico tenemos también esta idea de prueba: el creyente es probado en el sentido de que veamos hasta dónde aguanta, para ver si pasa la prueba o no. También en ese sentido podemos afirmar que Dan Brown y Stephanie Meyer ponen a prueba la paciencia de sus lectores, de que quien se leyó sus tochos ha sido probado.

En este segundo sentido, la frase sí que es valedera. Porque cuando decimos "la excepción prueba la regla", en realidad estamos recurriendo a "probar" como "poner a prueba". Entonces, la excepción pone a prueba la regla, nos hace preguntarnos si esa regla tiene validez universal o no, nos obliga a preguntarnos por qué esa regla que parece funcionar en todos los otros casos, en este caso en particular pareciera no cumplirse. En ese sentido, sí es muy lógico que la excepción pruebe la regla. Aunque este sentido ha tendido a desaparecer en nuestra lengua castellana y se utiliza bastante poco, y de ahí que una frase originalmente muy sensata, hoy en día haya quedado como una barrabasada del lenguaje y de la lógica.

domingo, 28 de febrero de 2010

¿Estás amenazado por Dios?

Quienes sostienen que el Dios de la Biblia es un padre celestial amoroso y protector con sus hijos, citan una tonelada de versículos en que éste se expresa de tal manera. Otros dicen, en cambio, y con sobrada razón, que si es tan amoroso, cómo es posible que haya ordenado una y mil veces varios atroces genocidios, no sólo contra otros pueblos, sino también contra los propios israelitas insurrectos que se atrevían a adorar becerros de oro y otras barbaridades semejantes. Pero claro, quizás te sientes seguro porque ni los amalecitas ni los estos-o-aquellos existen, y Dios no las emprende con los pueblos "de ahorita", ¿no? Lee bien de nuevo. El Dios del Antiguo Testamento tiene una larga lista de gentes a las que se la tiene jurada, ¡y de qué manera! Digamos que sólo unos cuantos en nuestra vida moderna podrían salvarse, si siguiéramos las leyes del Antiguo Testamento. Claro, si eres un fundamentalista cristiano, eso no es un problema, pero si eres un cacho más liberal que eso, tendrás problemas con Dios. Para el presente posteo, hemos tenido en cuenta solo el material de los libros Levítico y Deuteronomio, los más legalistas de toda la Biblia, y que por lo mismo no suelen ser tomados demasiado en cuenta, por áridos y aburridos. Pero por lo mismo es bueno volver sobre ellos: para no olvidar que la Palabra de Dios es TODA la Biblia, no las porciones selectas que se citan antojadizamente para hacer creer que los escritores bíblicos no se referían a lo que en realidad dijeron. No cito textualmente, pero dejo las referencias para cualquiera que desee abrir su Biblia en las partes recomendadas. ¿Estás en la lista de quienes son amenazados por Dios...? Veamos.

-- ¿ERES HOMOSEXUAL? Que un hombre tenga relaciones con otro hombre es abominable (Levítico 18:22), y ambos deben ser eliminados del pueblo (Levítico 18:29), y para ser más específicos, deben ser ejecutados limpiamente (Levítico 20:13). Para que nos hagamos una idea, la Biblia considera que ser homosexual es tan abominable como tener sexo con un animal (Levítico 18:23).

-- ¿ERES TRAVESTI? Si eres hombre y te gusta vestir ropas de mujeres, o eres mujer y te gustan las ropas de hombre, eres alguien abominable (Deuteronomio 22:5).

-- ¿ERES ASTRÓLOGO, ADIVINO O TAROTISTA? También estás en la lista (Levítico 19:26, Deuteronomio 18:10-12) si consultas la tabla ouija, aunque sea por juego. ¡Y ni siquiera pienses en consultar el tarot! (Levítico 19:31). Y si perteneces a una secta y tienes sexo con el líder de tu secta, entonces ya te puedes ir dando por eliminado del pueblo (Levítico 20:6). Por si caben dudas sobre qué quiere decir "eliminado del pueblo", la Biblia sugiere que una manera apropiada de lidiar con los tarotistas, incluyendo a los que leen las cartas por televisión, podemos suponer, es apedrearlos hasta que mueran (Levítico 20:27).

-- ¿CREES QUE DEBERÍA HABER LIBERTAD RELIGIOSA? Ni hablar, que si propagas una religión que no es LA religión, debes morir (Deuteronomio 13:1-5). Esto es tan importante, que si tu hermano, mujer o amigo te habla sobre otras religiones, no debes tenerle piedad alguna por la relación o la buena intención que tenga para contigo, sino que debes ser un soplón, denunciarlo a toda la comunidad, y cuando entre todos lo maten, tú debes asestar el primer golpe (Deuteronomio 13:6-11). Y no te vayas a vivir a una ciudad que no sea judeocristiana, porque hasta allá llegarán los creyentes para pasarte a cuchillo y a que incendien tu casa y tus bienes (Deuteronomio 13:12-16). Pero aunque estarás muerto y tus cosas materiales habrán sido destruidas, tendrás el consuelo de que al menos nadie robará lo tuyo (Deuteronomio 13:17). Pero si vives en una ciudad judeocristiana la pena será más leve: no destruirán tus cosas ni te pasarán a cuchillo, sólo te apedrearán hasta matarte (Deuteronomio 17:2-5).

-- ¿TU PELUQUERO TE CORTA MAL EL PELO? Aunque no lo creas, si te rapas la cabeza en redondo o le cortas los bordes a tu barba (¡¡!!), entonces ya estás en el ojo de Dios (Levítico 19:27), así es que nada de barbas de candado ni cortes a lo Príncipe Valiente.

-- ¿TE HAS HECHO TATUAJES? Estás frito. Dios odia los tatuajes (Levítico 19:28).

-- ¿ERES UN DISCAPACITADO? Bueno, tanto como apedrearte no, pero ni se te ocurra acercarte al templo, o al menos, al altar, porque para Dios no existe la discriminación positiva. Y se nos ofrece una lista, en caso de dudas: ciegos, cojos, desfigurados, desproporcionados (¡¡!!), fracturados de pie o de mano (¡¡!!), jorobado, enano, estrábico, sarnoso, tiñoso, o ¡que tenga problemas con sus testículos! (Levítico 21:16-20). Y si tienes problemas con tus testículos o tu pene, ya no se trata de acercarse al altar, sino que ni siquiera puedes participar de la congregación religiosa misma (Deuteronomio 23:1).

-- ¿ERES BLASFEMO? Ley específica, lo que se dice ley específica, puede discutirse si hay, pero a cambio tenemos un precedente: la Biblia refiere cómo el blasfemo en cuestión fue apedreado hasta la muerte (Levítico 24:10-16).

-- ¿HAS CONTRAÍDO UN MATRIMONIO INTERRACIAL? Esos abominables pueblos inferiores pueden corromperte, así es que en vez de buscar esposa o marido en pueblos ajenos al tuyo, irás y destruirás sus templos y altares y etcétera (Deuteronomio 7:3-5).

-- ¿SABES BIEN DE QUIEN ERES HIJO? Qué bueno, porque si eres hijo nacido fuera del matrimonio, no puedes ir a la congregación religiosa (Deuteronomio 23:2). La prohibición vale incluso... ¡si el abuelo del bisabuelo de TU bisabuelo era un bastardo! ¡Lean bien, dice "décima generación"!

La guinda de la torta es lo que te pasará si se te ocurre desobedecer. Léanse el capítulo 26 entero del Levítico para mayores referencias, y si con eso no quedan convencidos, Dios tuvo a bien repetirnos las mismas cosas y peor en el capítulo 28 entero del Deuteronomio. Pero te anticipo: tu vida será putada sobre putada si no apedreas a los adivinos, a los tatuados, a los homosexuales, a los blasfemos... Pero si no eres homosexual, ni te gusta el tarot, tienes un buen peluquero como Dios manda, no tienes discapacidades físicas, no blasfemas, no coqueteas con religiones "que no son", y no te has casado con una raza que no te corresponde, entonces no hay problema, que Dios te quiere mucho y será todo amor para ti.

jueves, 25 de febrero de 2010

¿Considera la Biblia que la Tierra es plana o redonda?

Hace un par de semanas atrás, un inquieto lector de este blog Siglos Curiosos me sugirió escribir sobre la cuestión de si la Biblia considera a la Tierra como plana o redonda, y como me parecía haber leído algo sobre el particular, vuestro seguro servidor el General Gato puso su inquisitiva nariz en marcha. Cualquier persona escéptica con una base científica de conocimientos, así como muchos creyentes, no se calentarían la cabeza por el tema, sea que una u otra postura tengan razón, ya que consideran que la Biblia es un texto religioso y no científico, y no se supone que exprese verdades científicas sobre el mundo (a pesar de que, bien mirado, si la Biblia fuera en verdad un libro inspirado por Dios, el Señor de los Ejércitos podría haber tenido la amabilidad de escribir sobre la vacunación, los antibióticos o la talla de lentes ópticos, y le hubiera hecho un tanto más llevadera la vida a sus súbditos israelitas, por no hablar de nosotros). Pero para los fundamentalistas de la Biblia, el tema es mortalmente serio. Precisamente tengo a la vista dos libritos de los Testigos de Jehová ("La vida, ¿cómo se presentó aquí? ¿por evolución, o por creación?", y "La Biblia, ¿la palabra de Dios, o palabra del hombre?"), que afirman la exactitud de la Biblia en su sentido más literal. Y ambos librillos defienden (entre otros gruesos errores lógicos y fácticos) que la Biblia proclama una Tierra redonda ("La vida..." pags. 200-202, y "La Biblia..." pags. 99-100, si tiene un ejemplar no se moleste en consultar el otro porque dicen lo mismo casi textualmente). Así es que vale la pena indagar un poco en el particular, para confirmar o refutar el texto bíblico - en lo que se refiere al tema presente, claro está.

Existen dos citas esgrimidas por los defensores de "la Biblia preconiza una Tierra redonda": una de Job, y otra de Isaías (para efectos, usaré la versión Reina Valera de 1909). Job dice: "Extiende el alquilón sobre vacío, Cuelga la tierra sobre nada" (Job 26:7), lo que se toma como que el texto bíblico habla de una Tierra suspendida en el vacío del espacio exterior. Isaías, por su parte, dice: "El está asentado sobre el globo de la tierra, cuyos moradores son como langostas: él extiende los cielos como una cortina, tiéndelos como una tienda para morar" (Isaías 40:22). Leídos así, suenan impresionantes: ¿acaso de verdad los escritores de la Biblia sabían que la Tierra era redonda y estaba suspendida en el vacío dos milenios antes que Copérnico y Galileo...? Pero si escarbamos un poco más, descubrimos otras cosas. La traducción acá de Isaías es falaz porque la palabra original es "círculo", o sea, un disco plano, y no "globo", como hasta el propio texto de los Testigos de Jehová debe admitir (si bien alega que para los antiguos hebreos ambas palabras son idénticas, lo que no es así tampoco). Además, si Isaías compara los cielos como las cortinas de una tienda de campaña, es lógico que la Tierra sea como el suelo de esa tienda. Y hasta el momento no me ha tocado saber de una tienda de campaña que tenga el suelo esférico en vez de plano. En cuanto a Job, si en vez de limitarnos a esa cita nos leemos el capítulo 26 completo, es claro que habla de una Tierra plana, ¡y con columnas! Particularmente ilustrativo es que según este mismo autor, los mares están cercados, lo que no tiene sentido en una esfera (como efectivamente los océanos terrestres no están cercados ni mucho menos), pero esta cita sí que tiene sentido si la Biblia concibe una Tierra plana: "El cercó con término la superficie de las aguas, Hasta el fin de la luz y las tinieblas" (Job 26:10). Y sobre las columnas del cielo: "Las columnas del cielo tiemblan, Y se espantan de su reprensión" (Job 26:11). Y a mayor abundamiento, el propio Job dice en otro pasaje: "¿Has tu mandado á la mañana en tus días? ¿Has mostrado al alba su lugar, Para que ocupe los fines de la tierra, Y que sean sacudidos de ella los impíos?" (Job 38:12-13), cuando claramente en una Tierra redonda el alba no podría ocupar ningún lugar en el confín de la Tierra, ya que las superficies de las esferas carecen de confines, mientras que las superficies planas sí que los tienen.

Pero, desmontados los argumentos en favor de "la Biblia dice que la Tierra es redonda", hay todavía más argumentos a favor de que la Biblia concibe al mundo como un plano. Uno de ellos implica la idea de que en un mundo plano habría un "arriba" y un "abajo" claramente definidos, mientras que ambos conceptos pierden sentido si asumimos (como efectivamente es) que la Tierra es una esfera (lo que es arriba para un terráqueo, es abajo para otro situado en sus antípodas). Ejemplos hay varios: el Génesis, el más cosmológico de los libros de la Biblia, menciona que el cielo es azul porque son "aguas superiores" separadas de las "aguas inferiores" (los mares) durante el Segundo Día de la Creación (Génesis 1:6-8). Más adelante, durante el episodio de la Torre de Babel, la gran preocupación de Dios es que cuando los que construyen la Torre la terminen, tomen literalmente el cielo por asalto, como si de asaltar las murallas de una ciudad se tratara. Y este sinsentido se prolonga incluso hasta el Apocalipsis, ya en tiempos cristianos, cuando la Nueva Jerusalén desciende también desde el cielo (¿desde qué parte del Cielo?).

Y se pone peor. Proverbios 8:27-29 hace decir a Dios: "Cuando formaba los cielos, allí estaba yo; Cuando señalaba por compás la sobrefaz del abismo; Cuando afirmaba los cielos arriba, Cuando afirmaba las fuentes del abismo; Cuando ponía á la mar su estatuto, Y á las aguas, que no pasasen su mandamiento; Cuando establecía los fundamentos de la tierra" (nótese que "la sobrefaz del abismo" es la Tierra, que es plana y circular porque es señalada "por compás", y que habla de "los fundamentos de la Tierra", o sea, las columnas sobre las que se sostiene el mundo). Y cuando interpreta un sueño, Daniel dice (Daniel 4:10-11): "Aquestas las visiones de mi cabeza en mi cama: Parecíame que veía un árbol en medio de la tierra, cuya altura era grande. Crecía este árbol, y hacíase fuerte, y su altura llegaba hasta el cielo, y su vista hasta el cabo de toda la tierra". Si la Tierra es una esfera, no tiene sentido hablar de "el medio de la Tierra", y que crezca hasta "alcanzar el cielo", por no hablar de que sólo si la Tierra es plana podría el árbol verse desde todas partes (si la Tierra fuera redonda, como efectivamente lo es, el dichoso árbol no podría verse en las antípodas debido a la curvatura de la superficie terrestre). La misma cuestión sobre ver toda la superficie de la Tierra se plantea en el Nuevo Testamento, cuando Satán le muestra a Jesús todos los reinos de la Tierra (Mateo 4:8). Volviendo al Antiguo Testamento, se nos dice que "De los dioses de los pueblos que están en vuestros alrededores cercanos á ti, ó lejos de ti, desde el un cabo de la tierra hasta el otro cabo de ella;" (Deuteronomio 13:7), cuando en realidad la superficie de una esfera no puede tener un cabo, y menos dos. Por no alargar este reporte en este blog Siglos Curiosos, no seguiré citando más versículos de la Biblia en que se sigue hablando de cabos y confines de la superficie terrestre, de cosas que están arriba o debajo de ella, de pilares del mundo o de los cielos, etcétera. Baste entonces todo lo anterior para dejar sólidamente asentado que la Biblia considera que la Tierra es plana, y así ha quedado como Palabra de Dios, amén.

domingo, 21 de febrero de 2010

La F sobrevive contra la H.


Los idiomas no son estáticos ni fijos. Estos cambian y evolucionan con el paso del tiempo. No sólo adquieren o pierden peculiaridades gramaticales, o enriquecen o empobrecen su vocabulario, sino que además, las propias palabras se transforman a según cómo las vaya pronunciando la gente. ¿Quién podría decir que en un futuro, la palabra "tillible" que utilizan hoy en día los "cumas" o "flaites" (patipelados sin educación ni modales) chilenos no terminará por reemplazar al castizo y ortodoxo "terrible", por ejemplo, en Chile al menos? Uno de estos casos es la evolución de muchas palabras que en Latín eran con F, y en el castellano han pasado a ser con H muda (no todas, claro, o si no la F habría desaparecido de nuestro abecedario). Sin embargo, mientras que en algunos casos esta victoria de la H ha sido aplastante, como en el caso de "hacer" ("facer" hoy día suena a los tiempos del Quijote), o en palabras tales como "heno" (del latín "fenum"), harina (del latín "farina"), o hedor (del latín "foetor"), en otros casos la F siguió sobreviviendo contra fierro y fueg... perdón, contra hierro y fuego. Veamos.

-- HAMBRE. La palabra latina original es "famen". Y sin embargo, aunque la H se impuso en "hambre" y "hambruna", la palabra "hambriento" no es tan dramática como "famélico"... que sí conserva la F inicial.

-- HASTÍO. Este es un caso de virtual empate. Porque aunque la H tiene presencia aquí, su palabra original con F ("fastidio") sigue teniendo presencia en nuestro idioma, aunque con sentidos relacionados pero un tanto distintos.

-- HAZ. He aquí un caso curioso. Porque dependiendo del sentido, viene de dos palabras distintas... ambas con F. Eso es matar dos pájaros de un tiro. Cuando se refiere a un haz de plantas o un haz de luz, deriva de la palabra latina "fascies" (exacto, el mismo origen de "Fascismo"... pero eso es otra historia). Y cuando se trata del anverso de algo (el rostro o cara, podríamos decir, aunque este uso es mucho menos frecuente, casi un cultismo), viene de "facies", que significa rostro en latín.

-- HIERRO. La palabra original latina es "ferrum". Pero la F se ha defendido como gato de espaldas, porque aunque sea un tanto arcaica, todavía se puede usar la forma "fierro". Y si en el sustantivo la batalla es reñida, en los adjetivos "férrico" y "ferroso" la F ha sido una superviviente nata. Y también en las palabras "ferroviario" y "ferrocarril"...

-- HILO. Aquí no se puede hablar de victoria, sino de un incómodo empate, porque la palabra nueva ("hilo") ha suplantado a la antigua en todo lo que se refiere a los asuntos textiles, y también para referirse al esquema conductor de un discurso (el famoso "hilo argumental", vamos). Pero en otro sentido muy relacionado (piénsenlo bien), el de un ángulo aguzado o de línea divisoria, "filo" sigue tan campante por sus fueros. Incluso en Taxonomía, otra disciplina un tanto arcaísta, "filo" o "filum" es uno de los niveles de organización de las especies. Los seres humanos, por ejemplo, pertenecemos al filo o filum de los cordados (los vertebrados son un subfilo de los cordados... aunque justo es decirlo, el más bullangueramente numeroso de ellos).

-- HOGAR y HOGUERA. En este caso tenemos una clara bifurcación idiomática. Porque en ambas palabras vemos un triunfo indiscutible de la H. Pero por otra parte, en las palabras "fuego" y "foco" se conserva la F inicial. El origen común de todas estas palabras es la palabra latina "focus" ("fuego"), lo que explica la hoguera, y también el hogar si se detiene uno a pensar en expresiones tales como "calor de hogar" y similares.

-- HOJA. Aquí, la antigua palabra latina "folia" o "folium" ha sido derrotada en toda regla. ¿Quién podría ser tan pedante, arcaico y conservador para usar la palabra "foja" en vez de la más moderna "hoja"? Pues... un abogado. O un notario. O un conservador. O un juez. Porque tratándose de las hojas de los expedientes judiciales, aún se usa citarlos "a fs..." o "a fs... vta." (o sea, "en la hoja...", o "en la hoja... en su reverso"). Y "fs" es la abreviación de "fojas". Aunque con la computación invadiéndolo todo y usándose ahora los expedientes llevados por computadora, incluso esta última escaramuza de la F en este frente de batalla podría estar perdida.

-- HORCA. La palabra latina original era "furca". Incluso ése era el nombre de la horquilla del labrador para trabajar con el heno, aunque ahora es "horca" como cualquiera otra. Y sin embargo, contra todo pronóstico, la palabra "furca" aún sobrevive... en el campo de la Odontología. Una "furca", tratándose de tus preciosos dientes, es uno lo suficientemente corroído por la periodontitis, como para que se le vean las raíces a la pieza dental. Como la base del diente deja de ser una para ser las dos raíces, y se forma un hueco en medio, se le sigue dando el nombre antiguo de "furca". O sea, en este caso tenemos una victoria casi total de la H, con una F que se niega a salir del mapa.

jueves, 18 de febrero de 2010

La decisión de mudarse a Versalles.


Una de las decisiones capitales en el gobierno de Luis XIV, fue mudarse a Versalles. La motivación es bastante obvia. En la década anterior, la monarquía había pasado graves apuros debido a la rebelión de la Fronda... bueno, en realidad dos rebeliones, la primera de ellas un alzamiento del populacho de París, y la segunda promovida por la nobleza. Ambas Frondas se escudaban en el descontento que generaba el gobierno del Cardenal Mazarino (favorito de Luis XIV, y verdadero poder efectivo de Francia), pero más en lo profundo, y en particular en la Fronda de los nobles, estaba presente el intento de éstos por imponerse a una Corona cada vez más centralizada, y que por supuesto, significaba restarle poder, privilegios y prerrogativas a éstos. Ambas Frondas habían sido ahogadas en sangre, pero Luis XIV no estaba dispuesto a seguir permaneciendo en París, a merced de nuevos disturbios.

De esta manera, cuando Mazarino murió en 1661 y Luis XIV pudo tomar efectivamente las riendas del Estado, una de sus primeras decisiones fue sacar el Gobierno de París. Eligió para ello un pabellón de caza en las afueras de la ciudad, concretamente la diminuta aldea de Versalles (en la época Versalles estaba fuera de París, pero con el crecimiento urbano de la ciudad a partir del siglo XIX, ahora es en realidad un barrio más de la Ciudad Luz). Luis XIV iba a mandar desecar los pantanos, y construir allí un nuevo Palacio, el Palacio de Versalles precisamente, que sería a la vez una residencia real con toda la ampulosidad que el poder regio necesita para promoverse, y por la otra, una base de operaciones para un Gobierno eficiente y centralizado, un Estado moderno en el más amplio sentido de la palabra.

La idea no era nueva. Mazarino, quien había tenido que lidiar con los insurrectos, había barajado en su minuto trasladar el gobierno a la fortaleza de Vincennes. Pero la idea disgustaba a Luis XIV. En primer lugar no le parecía digno de su gobierno (ni de su vanidad) tener que esconderse detrás de muros en su propio país. En segundo lugar, estaba organizando a marchas forzadas un nuevo y moderno ejército, y con éste tendría el poder necesario para evitar ataques contra su Palacio. Con todo, la mudanza fue criticada. Colbert, el eficaz y meticuloso ministro de finanzas de Luis XIV, lo consideraba un derroche de dinero que en nada ayudaba a "la grandeur de la France". Escribía Colbert: "Versalles está hecho para la diversión, París para la gloria, y el rey están en manos de dos hombres que lo conocen casi únicamente en Versalles, es decir, en el placer y la diversión, y no conocen su necesidad de gloria". Estos "dos hombres" a los que alude Colbert, eran Le Vau el arquitecto, y Le Nôtre el jardinero...

Con todo, a la larga, la decisión de mudarse a Versalles ayudó notablemente a la eficiencia gubernamental, así como al fasto monárquico, y por lo tanto, fue una piedra angular de la consolidación del Absolutismo en Francia. No en balde, en Octubre de 1789, cuando en los inicios de la Revolución Francesa se comenzó a trabajar en la creación de una Monarquía Constitucional que limitara el poder real, una de las primeras amenazantes demandas de la plebe fue que Luis XVI se mudara de regreso desde Versalles a París...

domingo, 14 de febrero de 2010

Calígula y el incesto.

Un posteo especial por Día de los Enamorados, con todo el sentido macarra del humor de vuestro seguro servidor el General Gato. Y al grano. Muchas barbaridades le achaca el historiador Suetonio al Emperador romano Calígula (37-41), y es justo decir que, si las hubiera inventado en buena medida, como algunos le han acusado de tiempo en tiempo, al menos debería haber tenido Suetonio una imaginación muy fértil. No se escapan de estas acusaciones, las relativas al incesto.

Quizás algo tenga que ver el asunto con la megalomanía de Calígula. Por parte de su madre Agripina la Mayor (no confundir con Agripina la Menor, madre de Nerón, y hermana del propio Calígula), este individuo era nieto de Agripa, un competente militar y funcionario a las órdenes del Emperador Octavio Augusto, así como de Julia la Mayor, hija natural del mencionado Octavio Augusto (Calígula era, por tanto, bisnieto de Augusto). El problema es que Agripa era de procedencia humilde y oscura (de hecho, se sabe casi nada de sus primeros años de vida), y eso a Calígula le daba puntada de hígado. De manera que sostuvo públicamente que su madre Agripina la Mayor, en realidad era el producto de un incesto entre su abuela Julia y su bisabuelo Octavio Augusto (por si se pierden: según Calígula, Octavio Augusto se habría echado entre pecho y espalda a su hija Julia, y de ahí habría nacido Agripina, de la cual habría a su vez nacido Calígula).

Fiel a esta tradición, Calígula habría también tomado carnalmente a sus hermanas. Ellas eran Agripina la Menor (esta sí, la madre de Nerón), Drusila y Julia Livila. Suetonio dice con toda claridad: "Tuvo comercio incestuoso y continuo con todas sus hermanas, y las hacía sentar consigo a la mesa en el mismo lecho, mientras su esposa ocupaba otro" (recuérdese que los romanos no comían sentados en sillas, sino reclinados en lechos). En una ocasión, cuando Calígula era aún joven, fue sorprendido con Drusila (de creerle a Suetonio, que a veces se le pasa la rueda de chismoso), y ella habría sido casada con otro hombre. Pero Calígula la tomó de regreso, y la trató públicamente como a su esposa. ¿Y el marido cornudo? Se dejó, por supuesto, o se le iba la vida en ello. También la hizo heredera universal de sus bienes y del Imperio. El problema es que Drusila falleció en el año 38, ya siendo Calígula Emperador, y éste quedó tan trastornado, que se fugó de Roma, atravesó la Campania y llegó hasta Sicilia. Cuando regresó a Roma, traía los cabellos y la barba desmesuradamente crecidos. Desde entonces, a Drusila se le dieron honores de diosa, y Calígula no hizo desde entonces otro juramento que no fuera por la memoria de Drusila.

Se ha discutido si en realidad Calígula tenía sexo con Drusila, o con algunas de sus otras dos hermanas. Sí se sabe que Calígula no tenía empacho en que, dentro de sus orgías, sus hermanas fueran entregadas a sus compañeros para que las gozaran a discreción. Ambas tramaron una conspiración con un tal Emilio Lépido (probablemente haciéndose amantes ellas dos con él), pero el asunto fue descubierto. Lépido acabó ejecutado, y las dos hermanas desterradas. Julia Livila acabaría falleciendo en el exilio, pero Agripina se las arregló no sólo para sobrevivir a Calígula (quien murió asesinado por su propia guardia personal, dicho sea de paso), sino además para contraer matrimonio con su sucesor Claudio y envenenarlo para asegurarle la corona imperial a Nerón, antes de terminar ella misma ejecutada por su agradecido hijo, el tarado aspirante a artista... ¡Están locos, estos romanos!

jueves, 11 de febrero de 2010

Nicolás de Cusa quiere reformar al Imperio y a la Iglesia.

Nicolás de Cusa (1401-1464) es seguramente uno de los personajes más desconcertantes del siglo XV. En él se combinan a un tiempo, un místico que cree a pie juntillas en la inmanencia divina y estuvo balanceándose al borde de la herejía creyendo en una especie de "religión natural" con apariencias de Cristianismo, y también un científico sumamente interesado en los problemas matemáticos de su época. Y por si eso fuera poco, también fue un hombre de Iglesia, sumamente activo en el período de tiempo que vio el paso de la Iglesia Católica de la Edad Media a la del Renacimiento. Claro que, en el ámbito político, el Cusano no obtuvo éxitos tan glamorosos como científico o como místico, y de hecho, hoy en día se lo recuerda por su obra filosófica. Aún así, de considerarlo un filósofo, habríamos de incluirlo también, aparte de teólogo y matemático, entre los filósofos políticos, proponiendo algunas ideas políticas muy osadas, no sólo para su época, sino en ciertos respectos también para la nuestra propia.

Nicolás Krebs es conocido como "de Cusa" o "el Cusano" debido a su procedencia, ya que nació en la aldea de Cues. En 1458, el Cusano fundó el Cusanusstift, un hospital en su pueblo natal que acogía a los enfermos y a los ancianos, y que sigue existiendo aún hoy. Debido a su procedencia (nació en Cusa y se formó en la Universidad de Heidelberg, aunque después pasará a Italia, concretamente a Padua), Nicolás tenía un interés supremo en los asuntos del Sacro Imperio Romano Germánico. En el siglo XV, el Imperio era un anacronismo más presente en los textos jurídicos que en la realidad geopolítica de la época, y era común la fórmula de que cada rey aspiraba a ser "un Emperador dentro de sus propios dominios", lo cual iba por supuesto contra el dogma medieval de que Emperador debía haber uno solo, como símbolo de la unidad política de Occidente. La solución que el Cusano le encontró a esta situación, puede ser llamada "federalista" según el vocabulario político moderno. Porque Nicolás de Cusa proponía un sistema de pactos en que los reyes se sujetaban al Emperador, pero a la vez tenían derecho a elegirlo. Todo esto, regido por un fuerte sistema de algo que en nuestro ideario moderno podríamos llamar "derechos". En su tratado "De concordantia catholica" (1433) escribe: "Puesto que todos los hombres tienen por naturaleza igual poder y libertad, ninguno de cuantos gozan de esa igualdad de poder de una forma natural podrá ser investido de un poder verdadero y ordenado si no es elegido por los otros y recibe su consenso".

Eran ideas audaces para su tiempo, pero no se detuvo allí. Quiso también aplicar estos mismos principios nada menos que a la Iglesia Católica, que en el período de tiempo comprendido entre 1417 (cuando el Concilio de Constanza reunificó a los tres Papas imperantes en uno solo) y 1517 (cuando Martín Lutero le dio el vamos a la Reforma Protestante) iba en la dirección de fortalecer a toda costa la autocracia papal, autocracia que ha sido el modelo de autoridad dentro de la Iglesia Católica hasta Benedicto XVI, por lo menos. Nicolás de Cusa postuló francamente que los cardenales no debían ser elegidos por el Papa, sino por cada uno de sus respectivos territorios eclesiásticos. En los orígenes de la Iglesia Católica había sido así, pero hacía mucho tiempo que esto se había acabado. Lo que proponía el Cusano era, en el fondo, nada menos que transformar a la Iglesia Católica en una organización democrática supranacional, una especie de Unión Europea del siglo XV, con la Curia Romana transformada en un Senado cuasiparlamentario. No es necesario ahondar demasiado en el hecho de que estas ideas políticas de Nicolás de Cusa nunca fueron siquiera tomadas en serio...

Resulta ciertamente irónico señalar que Nicolás de Cusa es considerado como una especie de pensador renacentista, y como un adelantado de las ideas de la Ilustración y la democracia. Sin embargo, el Cusano bebía de la más rancia Escolástica para llegar a sus conclusiones. Nicolás de Cusa defendía a rajatabla el principio de "unión de contrarios", y de ahí que hubiera que equilibrar a los individuos con el Estado, al rey con el pueblo, a la monarquía con la federación, a la unidad con la diversidad, a la autoridad con la libertad, y así sucesivamente, y de ahí nacía su idea de "concordancia". Esta, Nicolás de Cusa la sacaba de su visión mística de un Dios inmanente en todo y en todos, y que deja al ser humano sin ser nada si se lo suprime. Por lo tanto, la soberanía, o sea Dios, debía estar representada en la masa de individuos, y no en las altas autoridades jerárquicas. Sin perjuicio de que la alta autoridad jerárquica (el Papa, típicamente) es necesaria para asegurar la unidad del todo, y ahí cerramos el círculo de la unión de contrarios... Puro escolasticismo medieval, como puede apreciarse.

domingo, 7 de febrero de 2010

El puente de Guido Bartoloni.


Tiene algo de pintoresca, y a las últimas también su punto de tragedia, la gesta de Guido Bartoloni, en la Italia posterior a la Segunda Guerra Mundial. Porque su historia es, literalmente, la de un humilde barquero que construyó un puente él solito. Guido Bartoloni era hijo de barquero, y heredó de su padre una barca de pasaje impulsada por remos, llamada "Napoleón". Desempeñaba su trabajo en Anchetta, un pueblo en las cercanías de Florencia, lugar en donde el Río Arno (que cruza esa ciudad) mide cerca de 90 metros de ancho. En 1947, Guido Bartoloni había peleado las dos guerras mundiales (ambas desastrosas para Italia), y envejecía sin tener descendencia. De manera que, probablemente por orgullo personal, se decidió a dejar como legado un puente que conectara a Anchetta con Vallina, pueblo ubicado en la orilla opuesta.

Guido Bartoloni viajó a Florencia y preguntó a un ingeniero sobre cuánto saldría construir un puente. La respuesta: 10 millones de liras (de 1947, recordemos). Su fortuna personal ascendía a 500.000 liras. De manera que Bartoloni se resolvió a hacerlo él mismo. Para obtener el permiso, dibujó un croquis que presentó en la oficina del ingeniero del distrito, desatando por supuesto la hilaridad general en el departamento. Pero Guido Bartoloni permaneció con humildad, y casi como broma, quizás tratando de deshacerse de un loquito, le concedieron su permiso. Luego vino recolectar los materiales: Guido Bartoloni pedaleó varias veces en bicicleta a Florencia y recorrió los depósitos de chatarra, entonces rebosantes de desperdicios (la guerra había terminado dos años antes). Encontró postes de acero, y los clavó en dos zanjas de tres metros de profundidad, por cuatro de ancho: eran los futuros postes de anclaje para los cables, porque el suyo iba a ser un puente colgante. Los viajes a Florencia siguieron, para recolectar pernos, tuercas, clavos, cemento... Los cables salieron de los restos de un ferrocarril de cremallera, destruido en la guerra: eran nueve, y Guido Bartoloni debió pasarlos todos él mismo por el río, uno a uno.

Las dificultades fueron innumerables. Sus vecinos le miraban trabajar, pero poco le colaboraban, creyéndole loco. En sus idas y venidas a Florencia, una noche cualquiera, cayó en una zanja y se quebró dos costillas. Otro día, tuvo que habérselas con el propietario de la orilla en el lado de Vallina, un marqués que le pidió 5000 liras mensuales de arrendamiento. Guido Bartoloni terminó convenciéndole de que le cediera el derecho de paso, a cambio de que el marqués, su familia, y sus descendientes, quedarían exentos del pago de pontazgo. La señora Bartoloni, que ayudaba a Guido conduciendo la barca, se aburrió de pasar vergüenzas y renunció a aquello, por lo que Guido Bartoloni hubo de crear un sistema de cabestrante, jalando así la barca de una orilla a otra cuando algún viandante quisiera cruzar el río. Para financiarse, no le bastaba con los derechos de la barca, así es que debió vender las joyas de su esposa, los abrigos de ambos, sus gallinas (muy valiosas en el entorno campesino de su tiempo y lugar), y parte de los muebles. También en el proyecto se fue la indemnización que el Estado le pagó por los daños de guerra. La casa acabó hipotecada. La señora Bartoloni le preguntó al párroco del lugar si sería bueno internar a su marido en un manicomio, pero el cura la exhortó a tener paciencia y confiar en la prudencia de éste. El propio Guido Bartoloni, cuya dieta por razones presupuestarias estaba reducida a sopas, y que trabajaba a veces 18 horas diarias, bajó nueve kilos.

Finalmente, después de tantos sacrificios, el 10 de Julio de 1949 la obra completa fue bendecida por el sacerdote, y el alcalde de Vallina se encontró con el alcalde de Anchetta en la mitad del puente. Era el puente colgante más grande del mundo, que hubiera sido construido por un solo hombre. Y por los derechos de pontazgo (una tarifa de 10 liras), Guido Bartoloni cobró lo suficiente como para cubrir todas sus deudas, e incluso comprarse un automóvil. Sería una bonita historia, pero desgraciadamente, como decíamos, su final es trágico. Década y media después, en las grandes inundaciones del Río Arno de Noviembre de 1966, las peores que Florencia había afrontado desde 1557, el río las emprendió contra el puente y acabó derribándolo. Los restos de la estructura del mismo permanecieron allí durante años, pero a la fecha, éste nunca fue reconstruido.

jueves, 4 de febrero de 2010

Giuseppe Verdi y la política.


La figura del "artista comprometido" no es invento de los comunistas del siglo XX. Mucho antes existieron figuras artísticas que se metieron al movedizo terreno de la política, de una manera u otra, creyendo (en forma acertada o errónea) que sus acciones artísticas ayudarían a conseguir la meta por la que otros luchaban con medios, digamos, un poco más expeditos. Giuseppe Verdi, el gran compositor de óperas del siglo XIX, fue uno de ellos. En la época de Giuseppe Verdi, Italia estaba fragmentada en varios Estados, y la mitad norte estaba bajo dominio directo, o al menos influencia, de Austria (Metternich, el Canciller de Austria, llegó a decir que Italia era apenas una expresión geográfica sobre el mapa).

El joven Verdi no era exactamente un activista, pero estaba muy impresionado con el nacionalismo, que en esos años del Romanticismo empezaba a tomar fuerza. En 1829, sin ir más lejos, después de leer "Los novios" de Alessandro Manzoni (obra capital del Romanticismo literario de Italia), le puso música a varios pasajes, si bien conservó estos trabajos como personales y nunca los exhibió. Andando el tiempo, varias óperas de Verdi fueron leídos en clave política. Así, el "Nabucco" de 1842, que narra los padecimientos de los esclavos hebreos en Babilonia, fue interpretado como una parábola del sometimiento italiano a los austríacos. Después "Los lombardos", que refiere las peripecias de algunos italianos en la Primera Cruzada, fue saludada de la misma manera. Otro tanto ocurrió con "Atila" o "La batalla de Legnano", que refieren historias de heroicos italianos lidiando con invasores extranjeros.

En 1848 sobrevino finalmente la revolución. Entonces, los revolucionarios italianos desarrollaron un curioso acrónimo: empezaron a escribir "Viva VERDI" en todas las calles. Pero, eso sí, aquello tenía un significado, ya que V.E.R.D.I. podía ser leído como "Vittorio Emanuele Re D'Italia" ("Víctor Manuel, Rey de Italia"). O sea, "Viva VERDI" identificaba a quienes aspiraban a una Italia unida bajo el cetro de Víctor Manuel II, en ese entonces Rey de Cerdeña. La revolución de 1848 fue aplastada, pero en 1859, después de varios preparativos por parte del agudo político Camilo Benso, Conde de Cavour, la unificación italiana principió, y en 1861 estuvo casi completa (Roma permaneció en manos del Papa hasta 1870).

Debido a los acontecimientos de 1859, Verdi acudió a entrevistarse con Cavour. Ambos simpatizaron profundamente, y esto traería como cola uno de los más curiosos giros en la vida de Verdi. Porque Cavour le pidió a éste que representara políticamente a su pueblo, Busseto, en el Parlamento de Italia. Verdi se negó profundamente, pero la persuasión de Cavour pudo más, y Verdi fue elegido en 1861, con 339 votos a favor y 206 en contra. Pero Verdi no disfrutó como diputado, y después de que éste falleció en 1861, aceptó terminar su período, pero se negó a una reelección. Aún así, aunque después fuera de la arena política, hasta el último de sus días Verdi siguió siendo un patriota, y sintió casi como un duelo personal la muerte de Víctor Manuel II en 1867, y el asesinato de su hijo y sucesor Umberto en 1900 (a manos de un anarquista).

Seguidores

Busca temas históricos en Siglos Curiosos

Absolutismo (4) Administración Política (14) Africa (14) Alemania (16) Alimentación (13) América Colonial (6) América Independiente (1) América Precolombina (9) Animales (15) Antártica (1) Anticipación del Futuro (15) Argentina (2) Arqueología (11) Arquitectura (13) Arquitectura y Urbanismo (7) Astrología (4) Astronomía (28) Australasia (4) Australia (1) Austria (2) Automóviles (1) Aviación (2) Biblia (27) Bibliotecas (1) Biología (9) Bolivia (1) Botánica (1) Brujería (1) Bulgaria (1) Caballería (2) Calendarios (7) Caricaturas y Cómics (4) Celebraciones (1) Chile (97) China (9) Ciencia Ficción (12) Cine (42) Civilización Andina (5) Civilización Arábiga (1) Colombia (1) Colonizaciones (2) Comunicaciones (3) Construcciones (1) Cosmovisiones (3) Crímenes y Criminales (27) Cristianismo (20) Cristianismo y Cristianos (9) Croacia (1) Década de 1900 (13) Década de 1910 (17) Década de 1920 (8) Década de 1930 (15) Década de 1940 (20) Década de 1950 (12) Década de 1960 (7) Década de 1970 (12) Década de 1980 (18) Década de 1990 (11) Década de 2000 (24) Década de 2010 (13) Delfines y Ballenas (1) Democracia (17) Demografía (2) Deportes (7) Derechos de Autor (4) Diplomacia (3) Discriminación (1) Drogas (1) Economía (19) Edad Media (20) Educación (3) Egipto (2) Egipto Antiguo (12) Electrónica (1) Enfermedades Mentales (6) Eras Geológicas (6) Errores Científicos (5) Erupciones Volcánicas (2) Escandinavia (1) Esclavitud (4) Escultura (10) Esoterismo y Ocultismo (6) España (22) Espionaje (1) Espiritismo (1) Estados Unidos (39) Etimología (55) Europeocentrismo (3) Evolucionismo (8) Existencia de Dios (7) Expresiones (24) Fanatismo Religioso (3) Feminismo (3) Filosofía (23) Física (2) Francia (37) Frases para el Bronce (15) Fraternidad Universal (8) Fútbol (1) Gatos (6) Genética (7) Genocidios (1) Geografía (7) Geología (9) Grecia (1) Grecia Arcaica (8) Grecia Clásica (18) Grecia Helenística (6) Grecia Medieval (1) Guerra (9) Guerra Antigua (6) Guerra Medieval (10) Guerra Moderna (7) Guerra Naval (4) Guerra Reciente (7) Hebreos (3) Heroísmo (2) Historia Alternativa (4) Historiadores (13) Historieta y Cómic (7) Holanda (2) Humanismo (1) Idioma Castellano (2) Idioma Griego (9) Idioma Inglés (2) Idioma Latín (7) Idioma Sánscrito (1) Idiomas Artificiales (1) Iglesia Católica (8) Ilustración (2) Imperio Bizantino (12) Imperio Británico (2) Imperio Español (17) Imperio Inca (1) Imperio Napoleónico (6) Imperio Otomano (4) Imperio Persa (2) Incompetencia Militar (14) India (17) Informática (6) Ingeniería (7) Inglaterra (53) Intrigas (9) Islam (10) Italia (22) Japón (20) Joyas (2) Judaísmo (16) Judaísmo y Judíos (10) Juegos y Pasatiempos (4) Juicios (21) Leyenda Negra (2) Leyendas (7) Leyes (20) Libertad de Expresión (8) Libertad de Religión (4) Lingüística (1) Listas de Gobernantes (2) Literatura (50) Mar Mediterráneo (2) Más Allá (3) Matemáticas (16) Matrimonio (7) Medicina (15) Medio Oriente (6) Mesianismo (6) Mesoamérica (11) Mesopotamia (3) México (2) Minería (4) Mitología Latinoamericana (2) Mitos de la Creación (5) Moda (2) Monarquía (26) Mongoles (4) Monumentos (1) Muertes Remarcables (10) Mujeres (30) Mundo Bíblico (12) Música (10) Música Popular (6) Música Selecta (5) Nacionalismo (4) Navegación (23) Negociados (2) New Age (1) Occidentalización (1) Océano Atlántico (5) Oceanografía (2) Origen de la Humanidad (2) Paleolítico (1) Paleontología (11) Palestina (4) Periodismo (2) Persia (3) Personajes (43) Perú (1) Pintura (9) Polinesia (2) Premio Nobel (4) Primera Guerra Mundial (6) Profetas (5) Propaganda (3) Pueblos del Antiguo Testamento (4) Pueblos y Tribus (9) Química (4) Racismo (7) Radiodifusión (1) Regiones Geográficas (5) Reinos Helenísticos (1) Religión Grecorromana (9) Religiones Antiguas (3) Renacimiento (14) Robótica (2) Roma Antigua (42) Romanticismo (1) Rusia (12) Sacerdotes (1) Sacro Imperio Romano Germánico (2) Satanismo (5) Segunda Guerra Mundial (6) Sexismo (7) Sexualidad (20) Siglo 05 (1) Siglo 11 (1) Siglo 14 (1) Siglo 15 (2) Siglo 16 (6) Siglo 17 (32) Siglo 18 (26) Siglo 19 (56) Siglo 20 (24) Siglo 21 (1) Sincretismo Religioso (2) Sudáfrica (1) Suiza (2) Supersticiones (1) Teatro (5) Tecnología Militar (7) Tecnología Nuclear (3) Televisión (5) Teología Cristiana (5) Terremotos (9) Tíbet (1) Universidades (3) Urbanismo (14) Vampiros (3) Vestimenta (4) Viajes y Viajeros (13) Zoología (9)