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domingo, 20 de enero de 2008

¿Por qué las leyes se dividen en artículos?

En la actualidad, todas las leyes que se dictan se subdividen en artículos; puede decirse que la ley es un conjunto interrelacionado de distintas normas, y cada artículo se refiere a una norma más pequeña. Así, al estructurarse en un articulado, se hace más fácil la consulta y la cita del texto legal. Hasta tal punto llega esto, que muchas veces por costumbre, cuando se trata de una sola norma, se dictan leyes "de artículo único", a pesar de que en este caso, dicha estructuración de la norma es obviamente redundante. Y sin embargo, pocos se ponen a pensar que ésta no es la única manera de redactar una ley. Y de hecho, pueblos tan legalistas como los antiguos romanos o los germanos, desconocían la técnica de redactar las leyes en artículos.

La costumbre de dividir una ley en artículos deriva del Derecho Romano Tardío. Durante toda la época de la vigencia del Derecho Romano más clásico, es decir, entre los siglos III a.C. y III d.C., había una relación entre los edictos de los cónsules y pretores, que eran leyes escritas en nuestro sentido moderno, y los jurisprudentes, que eran quienes opinaban sobre las leyes. La opinión de los jurisprudentes era tan respetada, que muchas veces se basaba la resolución de un caso judicial no tanto en lo que dijera el edicto del pretor, sino en la opinión consagrada de un jurisprudente. El sistema legal romano alcanzó así una gran complejidad.

Por supuesto que las opiniones de los jurisprudentes eran todo lo disímiles que podían llegar a ser, y no pocas veces tenían ideas contrapuestas sobre varios puntos. De manera que cuando la evolución del Derecho Romano cesó, y se produjeron intentos de sistematizar toda la frondosa literatura jurídica que se había producido en el intertanto, se decidió darle el favor a determinados jurisprudentes por sobre otros. Pero como esto no bastó, finalmente el Emperador Justiniano (527 a 565 d.C.) encargó a Triboniano, su jurista de confianza, que recopilara en un todo orgánico la totalidad de la ley romana, lo que llevó a la elaboración de una obra capital, el "Digesto", cuya versión definitiva data de 533 d.C.

Lo que hizo Triboniano fue, en esencia, entresacar opiniones y frases sueltas de los más prestigiosos jurisprudentes, tratando de armonizar los dichos de unos con otros, copiándolos textualmente y retocándolos en algunas partes. Aunque se conservó en cada fragmento el nombre de su autor y la obra de la cual procedía, con el paso del tiempo la estructura del Digesto (y de otras obras que lo complementan, conformando el "Corpus Iuris Civilis") fue copiada en leyes sucesivas promulgadas ya en pleno Imperio Bizantino, ahora numerando cada uno de los fragmentos para así poder manejarlos mejor. Y de ahí deriva la costumbre de numerar los artículos en las leyes.

jueves, 17 de enero de 2008

La muerte de Plinio el Viejo.


De todos los lugares en donde podría haber muerto, Plinio el Viejo no podía haber elegido uno más famoso y representativo en la Historia Universal. Porque falleció en una erupción. Y no una cualquiera, sino en la que sepultó la famosa ciudad de Pompeya, o sea, la del Volcán Vesubio, el año 79 d.C. La historia es la siguiente.

Plinio el Viejo era, hasta cierto punto, un bicho raro en la vida intelectual del Imperio Romano. En los siglos anteriores el estudio de las ciencias naturales alrededor del Mar Mediterráneo, en la civilización grecorromana, había alcanzado grandes cotas, pero ya en tiempos de Plinio el Viejo, bien asentado el Imperio Romano, las glorias de la ciencia eran cosa del pasado, y sólo parecía haber lugar en este terreno para los recopiladores de lo antiguo, no para los investigadores de lo nuevo. Los esfuerzos de los intelectuales de la época, como Séneca por ejemplo, estaban dirigidos a la Filosofía, con fuerte énfasis en la moral, y por ende, no había interés en los fenómenos del mundo físico. Por esto, la "Historia natural" de Plinio el Viejo es una obra rara para su época; Plinio se propuso escribir un vasto tratado natural que pudiera funcionar como una enciclopedia tanto de la naturaleza como de la moral, y en verdad su propósito funcionó, porque hasta tiempos bastante recientes, el texto de Plinio estuvo en la cabecera de muchos estudiantes que buscaban profundizar en los misterios de la naturaleza.

Pero Plinio el Viejo tenía también una carrera política, que consiguió mantener en tiempos tan turbulentos como los de Nerón. Uno de sus sucesores, el Emperador Vespasiano, en el año 77 d.C. lo nombró prefecto de la flota romana, cargo que le obligaba a estar en el puerto de Miseno. De ahí que, cuando estalló la erupción del Vesubio, que sepultó a Pompeya y Herculano bajo toneladas de lava, en el año 79 d.C., fuera Plinio el Viejo quien estuviera encargado de las labores de rescate de los pobladores de las zonas afectadas. Debe decirse que esta misión la cumplió con enorme celeridad, evacuando por mar a la gente perseguida por la lava, pero entonces, el científico se impuso al oficial, y decidió aventurarse hacia la erupción, dispuesto a echar una miradita que pudiera enseñarle un poco más sobre aquel fenómeno natural, que quizás no tuviera una nueva oportunidad de estudiar. Nunca más regresó.

El destino final de Plinio el Viejo, lo conocemos gracias a su sobrino Plinio el Joven, que trabó amistad con el Emperador Trajano (98 a 117 d.C.), amistad que nos ha legado una copiosa correspondencia, valiosísima para entender ese período histórico. En una de las cartas, 27 años después de la erupción del Vesubio, Plinio el Joven se refiere a la muerte de su tío, y de ahí podemos hacernos una idea del desventurado destino de este esforzado y solitario aventurero científico, que sin duda, por su espíritu pionero merecía un destino mucho mejor.

domingo, 13 de enero de 2008

"Zapatero a tus zapatos".


En castellano se suele decir "zapatero a tus zapatos" para poner en su lugar a alguien que trata de hacerse el competente en cuestiones que no son de su incumbencia. Menos conocido es que la frase tiene su origen en una anécdota que aconteció a lo menos dos milenios y medio atrás, en la Antigua Grecia.

La anécdota es referida por Plinio el Viejo, historiador y científico romano que vivió en el siglo I d.C. Existió en el siglo IV a.C. un pintor llamado Apeles, que a juzgar por la opinión de sus contemporáneos, fue un gran maestro (de hecho, pintó nada más y nada menos que para Alejandro Magno), aunque ya nosotros no podamos decidir sobre el asunto, porque la crueldad del Padre Tiempo ha hecho que ninguna de sus pinturas haya llegado hasta nuestros días. Tenía Apeles la costumbre de exhibir sus pinturas en público, y esconderse estratégicamente para escuchar los comentarios de la gente, para así, escuchando y valorando las críticas y elogios recibidos, poder mejorar sus pinturas. Pasó por ahí un zapatero, que criticó el haber pintado pocas tiras en una sandalia. Apeles tomó nota silenciosa de esto y lo corrigió. Al día siguiente, pasó otra vez el mismo zapatero, y envanecido al ver corregido aquello que él señaló como un error, empezó a criticar la pierna pintada. Apeles montó entonces en cólera, y le dijo ásperamente "el zapatero no debe juzgar más arriba de las sandalias" ("Ne supra crepidam sutor judicaret").

Resulta curioso observar que esto se transformó, en el idioma español, en "zapatero a tus zapatos", que si bien rescata la misma idea, lo expone de manera bastante distinta. Otro tanto ocurre con el inglés, que formula esta idea de una manera más críptica; en este idioma, la frase equivalente es "the cobbler should stick to the last" ("el zapatero debería mantenerse hasta el último"), que es mucho menos precisa y más metafórica.

jueves, 10 de enero de 2008

El astrológico final de Nicias y Demóstenes.

En el año 413 a.C., en el marco de las Guerras del Peloponeso (que, en Grecia, enfrentaron a sus dos ciudades maestras de Atenas y Esparta, recordemos), los atenienses tuvieron la "brillante" idea de tratar de expandir su imperio marítimo invadiendo Siracusa, ciudad de Sicilia que era aliada tradicional de Esparta. Esta empresa era a todas luces descabellada, debido a que Sicilia estaba demasiado lejos de Grecia, como para montar una expedición militar en toda forma, estando el enemigo tan cerca de casa (los espartanos habían puesto sitio a las mismísimas murallas de Atenas más de una vez). Por supuesto que todo resultó de lo peor para los atenienses, y muchos historiadores, partiendo por el gran Tucídides, responsabilizan a esta chapucera planificación geopolítica el final de la gloria de Atenas. Pero el asunto podría haber mejorado un poquito, de no haber intervenido los astrólogos "a favor" del bando ateniense...

La expedición estaba comandada por Nicias, un general bastante competente, pero que cayó enfermo durante la campaña militar. Atenas le envió refuerzos en la figura del general Demóstenes, a quien no le tomó demasiado darse cuenta de que el asedio de Siracusa era insostenible, y debían retirarse cuanto antes, porque ya no se trataba de obtener la victoria, sino de evacuar mientras aún hubiera tiempo. Pero se topó con la obcecación de Nicias, quien se emperró en que los siracusanos hostiles a Esparta podían todavía prestarle ayuda. Un mes después había sucedido lo obvio: no sólo Siracusa no había caído y el "enemigo interno" no colaboraba de manera eficaz, sino que además los siracusanos habían recibido refuerzos desde Esparta. Demóstenes una vez más urgió la retirada, pero...

...ocurrió un eclipse total de luna. Los astrólogos lo consideraron un mal presagio, y dijeron que debían esperarse "tres veces nueve días" para proceder a la evacuación. Tres veces nueve días después, los felices siracusanos habían ubicado trirremes en la bahía que era el punto de acceso de los atenienses a la isla, y los encadenaron entre sí para que ninguna nave ateniense pudiera pasar. La única alternativa era romper el cerco por tierra, pero todos los intentos atenienses por zafarse del cerco fracasaron. De 50.000 tropas de élite atenienses, sólo 7.500 sobrevivieron, sólo para terminar sus días en las canteras (una de las peores maneras de ser condenado a muerte en vida, en el mundo antiguo). El valiente pero demasiado crédulo Nicias, por su parte, así como el bravo y prudente Demóstenes, y podemos suponer que la cohorte de adivinos y astrólogos de Nicias también, terminaron todos ellos en el patíbulo.

domingo, 6 de enero de 2008

¿La Era de Acuario...?


Uno de los lugares comunes de la Astrología y el Ocultismo en general, y que estuvo muy en boga entre el Hippismo y la New Age, es el paso de la llamada "Edad de Piscis" a la "Edad de Acuario"; incluso hasta salió una famosa canción llamada precisamente "Aquarius/Let the Sunshine In", del grupo The Fifth Dimension. Se supone que durante la Edad de Acuario, la Humanidad dará un paso trascendente, la hermandad reemplazará a las guerras, el espiritualismo a la codicia, y el mundo se convertirá en un verdadero Jardín del Edén sobre la Tierra. A pesar de que esto no pasa de ser un bienintencionado mito de la New Age, lo cierto es que la idea de la Edad de Acuario sí que tiene algún fundamento, aunque por supuesto éste al final resulta ser un poco más descafeinado que el mito en comento.

Cada vez que se habla de "movimientos de la Tierra", se cita la rotación y la traslación. Sin embargo, hay algunos otros movimientos adicionales. El más importante de éstos es la "precesión de los equinoccios", conocida las más de las veces simplemente como "precesión". La Tierra y los otros planetas se mueven todos en un mismo plano orbital respecto al Sol, y este plano es la Eclíptica; desde la Tierra se ve la Eclíptica como una banda de cielo a través de la que pasa el Sol en su recorrido diurno; doce constelaciones sobre la Eclíptica han sido entonces elegidas para ser "signos solares", o sea, los celebérrimos signos del zodíaco babilónico (Aries, Tauro, Géminis, etcétera). Ahora bien, el eje terrestre (sobre el cual rota la Tierra) no es perpendicular a la eclíptica, sino que está inclinado en 23°, respecto de dicha perpendicular. El eje terrestre apunta entonces no a un lugar en perpendicular al plano de traslación de la Tierra (la eclíptica mencionada), sino a una estrella llamada Polaris (la Estrella Polar de toda la vida). Ahora bien, ese "apuntar" va cambiando con los años. De hecho, da una vuelta completa cada 26.000 años. A este movimiento se lo llama "precesión", porque cada 2.200 años aproximadamente, los equinoccios se producen en un signo zodiacal de la eclíptica distinto, dando la vuelta entera a los doce signos en los mencionados 26.000 años.

De ahí que los astrólogos hablen del "Gran Año" de 26.000 años, separado en doce "Grandes Meses" de unos 2.000 años cada uno. A este fenómeno astronómico, los astrólogos le atribuyen consecuencias astrológicas, por la influencia que el Zodíaco supuestamente ejercería sobre los seres humanos. Así, la época actual, desde el nacimiento de Cristo más o menos, estaría en la Era de Piscis, porque en el Hemisferio Norte, el equinoccio de primavera se produce en Piscis (o sea, más o menos en Marzo). Y en algunos pocos centenares de años más (más o menos entre 2060 y 2600, según qué astrónomo haga los cálculos), el equinoccio de primavera se producirá en Acuario. De ahí entonces la dichosa Era de Acuario (o sea, más o menos en Febrero). Hay un resabio de esto, en el hecho de que la Astrología babilónica tal y como la conocemos hoy en día, se codificó en el Imperio Caldeo (612 a 538 a.C.), en plena Era de Aries (es decir, cuando el equinoccio de primavera se producía en Aries, en Abril, siempre en el Hemisferio Norte), y por eso el horóscopo actual empieza en Aries y termina en Piscis. Y, pase lo que digan los astrólogos, hasta ahí todo el magnífico asunto...

jueves, 3 de enero de 2008

Los antepasados de Pangaea.


Cuando a comienzos del siglo XX, el geólogo Paul Wegener propuso la Teoría de la Tectónica de Placas (básicamente, que los continentes se mueven y que alguna vez, Africa y Sudamérica estuvieron pegados), todo el mundo le tomó por loco. Sin embargo, desde entonces se ha acumulado toneladas de evidencia, que le dan a Wegener toda la razón: los continentes se mueven. Y es más, todo parece indicar que durante el Mesozoico, la Era de los Dinosaurios, todos los continentes estuvieron reunidos en una única gran supermasa continental que los científicos han llamado Pangaea o Pangea, del griego "pan" ("todo") y "Gea" ("Tierra"), o sea, "Toda la Tierra". Pero la historia no se detiene ahí. Porque análisis científicos más detallados, han llegado a la conclusión no sólo de que podría surgir en 250 millones de años más otro gran supercontinente (llamado "Pangaea Ultima", o bien "Amasia", según dos hipótesis científicas distintas), sino que Pangaea es sólo el último espectacular representante de un tipo de estructura geográfica planetaria que se ha repetido de manera cíclica a lo largo de la cuatrimilmillonaria Historia de la Tierra.

Algunos científicos apuntan la existencia de un supercontinente llamado Vaalbara, que habría comprendido la Tierra entera hace la friolera de 3.600 a 3.300 millones de años atrás, y cuyos restos estarían en cratones de Sudáfrica y el oeste de Australia. Sin embargo, el primer supercontinente cuya existencia puede considerarse como más o menos cierta, es Ur, el cual existió hace 3.000 millones de años atrás; de todas maneras, no se sabe si Ur era una simple gran masa continental al estilo de Eurasia, o un supercontinente único al estilo de Pangaea. Se suele teorizar que Ur habría ido a parar contra otras masas continentales para formar Rodinia, el primer gran supercontinente estilo Pangaea plenamente confirmado, que habría coleccionado todas las tierras emergidas entre 1.000 y 750 millones de años atrás. La ruptura de Rodinia habría generado cambios climatológicos tan graves, que habrían desembocado en violentas edades de hielo, frente a las cuales aquella que atacó a la Tierra durante el Paleolítico es apenas una suave brisa de Abril.

Estos no son los únicos supercontinentes, pero son los más representativos. La evidencia de su existencia incluye la datación radiactiva de ciertos territorios, además de la evidencia paleomagnética (cómo se alinea el suelo frente al campo magnético terrestre). Los científicos piensan que, lejos de ser anomalías, los supercontinentes forman un ciclo regular de separación y reunión, a partir del cual volverían a separarse cuando el gran tamaño del supercontinente impida al magma ubicado por debajo escapar, generando actividad vulcánica que los fracturaría. Parece ser también que la existencia de supercontinentes no sólo influye decisivamente sobre el clima, sino que además, al poner en contacto las especies biológicas terrestres, tendería a retrasar la evolución, al impedir el aislamiento de las mismas, algo necesario para que las poblaciones se diferencien unas con otras hasta generar especies distintas.

domingo, 30 de diciembre de 2007

La más grande de todas las Edades de Hielo.


¿Pensaban ustedes, estimados lectores, que la Edad de Hielo en que vivió el mastodonte y el cazador paleolítico era una tragedia de proporciones en la convulsionada historia geológica del globo? Si llaman "Edad de Hielo" a un simple par de casquetes polares que en el Hemisferio Norte cubrieron las actuales ubicaciones de Nueva York o Berlín, entonces es que no conocen la historia del Criogeniano, el período más gélido en la Historia de la Tierra.

Para quienes se quedaron en la vieja clasificación de "Arcaico", "Primario", "Secundario", "Terciario", "Cuaternario" y "Holoceno", digamos que los científicos han definido una tonelada de distintas eras geológicas. La escala es la siguiente: dentro del "supereon" encontramos el "eon", dentro del "eon" encontramos la Era, dentro de la Era encontramos el Período, y dentro del Período encontramos la Epoca. Pues bien, dentro del supereon Precámbrico, en el eon Proterozoico, en la Era Neoproterozoica, encontramos el Período Criogeniano, término compuesto formado del griego "cryos" ("hielo") y "genos" ("nacimiento"). El Criogeniano empezó hace 850 millones de años, y se extendió por la friolera de otros 220 millones.

En lo geológico, el Período Criogeniano vio la disolución del gran supercontinente de Rodinia (exacto, Pangea no es sino el último de una larga serie de supercontinentes). En una cadena de eventos todavía poco clara, se supone que la disolución de Rodinia debe haber desatado una curva de fenómenos geológicos, incluyendo emanaciones gaseosas y eliminación del dióxido de carbono atmosférico, que anuló el efecto invernadero de la atmósfera. El resultado es que las temperatura terrestres bajaron en picada, y generaron la más dantesca Edad de Hielo en toda la historia terrestre. Que en realidad fueron, para colmo, dos: la Glaciación Stuartiana, y la Glaciación Marinoana.

El alcance de esta Edad de Hielo se discute. Algunos sostienen que hubo grandes casquetes polares, pero que los mares ecuatoriales no alcanzaron a congelarse. Otros sostienen que los hielos habrían llegado incluso hasta el Ecuador, y que en esa latitud, la temperatura promedio habría sido similar a la actual en la Antártica. Este escenario es llamado "Tierra Congelada" ("Snowball Earth"), y es enormemente discutido por la pregunta de ¿cómo sobrevivió la vida terrestre? Hablamos naturalmente de un período en que sólo existía vida unicelular, porque la pluricelular simplemente habría fallecido, considerando que no habría posibilidad de fotosíntesis, y toda cadena alimenticia se habría desplomado. El caso es que hace unos 630 millones de años, los hielos se retiraron, y después de esto, estalló una verdadera explosión de formas vivientes distintas. Después de todo, hayan cubierto los hielos la Tierra entera o no, el haber salido vivos después de doscientos millones de años bajo el hielo, es algo para celebrar...

NOTA DE "SIGLOS CURIOSOS". Este es el evento más antiguo de todos cuantos hayamos posteado en este blog. Lo hacemos para celebrar, el próximo 01 de Enero de 2008, el cumplir dos años desde que "Siglos Curiosos" está en línea. Ha sido un camino largo e ininterrumpido, y ojalá que ustedes y yo podamos seguir juntos durante otro año más, y de ahí en adelante. Con los mejores deseos de un Feliz Año 2008, los saluda el GENERAL GATO

jueves, 27 de diciembre de 2007

El viaje de 40.000 años.

El más largo viaje registrado que haya emprendido la Humanidad hasta la fecha, ha durado unos 40.000 años, y le tomó a casi dos mil generaciones, de padres a hijos, el concretarla. Este largo viaje es el poblamiento definitivo del planeta Tierra, empresa que principió hacia el año 50.000 a.C. en un apartado rincón de Africa, y vino a rematar recién hacia 10.000 a.C. cuando fue colonizada la Tierra del Fuego. E incluso después, si asumimos que valientes descendientes de aquellos viajeros saltaron en canoas al Océano Pacífico, y tardaron otros diez milenios en colonizar la Polinesia.

Hasta la década de 1980, los paleontólogos estaban condenados a sacar su información del registro fósil, el que por naturaleza es incompleto, y sus conclusiones vacilantes. Y entonces, como milagro llovido del cielo, llegaron nuevas técnicas de secuenciación genética. En 1989 consiguieron develar nada menos que la existencia de una mujer, la llamada Eva Mitocondrial, que es el antepasado común de toda la Humanidad, y que debió haber vivido en Africa hace unos 200.000 años. ¿Era posible llegar aún más lejos?

Los científicos cayeron en la cuenta de que al tener las mujeres una combinación cromosómica XX y los hombres XY, el cromosoma Y sólo puede viajar de hombre a hombre entre las generaciones. Los científicos emprendieron entonces una expedición titánica: recorrieron todos los continentes para encontrar aquellas tribus y pueblos que por su aislamiento geográfico aún preservan intacta su pureza genética, presumiblemente desde los primeros días en que se instalaron en dichas tierras, a fin de explorar la cantidad de mutaciones acumuladas en su cromosoma Y. El resultado es que el genoma con mayor cantidad de mutaciones está ubicado en Africa. Las dos tribus candidatas son los bosquimanos, y los Biaka, estos últimos una tribu de pigmeos. Por tanto, éstas son las tribus más antiguas asentadas en su propio territorio, y por ende, aquellas que estaban ahí en el alba de los tiempos.

Adán Y, el ancestro común humano integrante de aquella banda destinada a cambiar la historia planetaria para siempre, abandonó Africa entre 70.000 y 50.000 años atrás. Puede haber enfilado hacia Palestina por el Desierto del Sinaí, pero otra alternativa es que haya pasado desde Etiopía a Arabia en alguna pequeña canoa; en ese tiempo la tierra estaba sumida en una Edad de Hielo, y por lo tanto, el nivel del mar era más bajo, por lo que dicha travesía hubiera sido notoriamente más corta que en la actualidad. En este paso habrían desarrollado el Marcador M168, ausente en las tribus africanas, pero presente en las restantes. Un ramal habría emigrado a Australia, a donde habrían arribado hace unos 45.000 años atrás. Otro ramal habría alcanzado la región de la India y el Asia Central, subdividiéndose a su vez: uno habría cambiado de rumbo, enfilando hacia Europa (como lo prueba un nuevo marcador, el M9), mientras que otro habría seguido, a través de China y Siberia, hasta cruzar el Estrecho de Behring (Itsmo de Behring, en aquellos años), y saltando a América, la cual habrían colonizado en unos 8.000 años, como lo prueba el marcador M3, exclusivo de ellos.

Puede que cuarenta a sesenta mil años parezca una monstruosidad de tiempo (unas diez veces todo el tiempo de historia civilizada desde la Agricultura hasta la inaguración de Siglos Curiosos), pero es también una noble proeza, que mostró la superioridad de la tecnología de la Edad de Piedra; considerando la fragilidad de los medios y lo vasto de los resultados, ésta es quizás la más grande epopeya emprendida por la Humanidad jamás.

domingo, 23 de diciembre de 2007

¿Quién fue Lucy?

Muchas chicas a lo largo de la Historia se han llamado Lucy, incluyendo por supuesto a la prota de "I Love Lucy", a Lucy Liu, a Lucy Pinder, y a Lucy Westenra, la lúbrica amiga de la prota del "Drácula" de Bram Stoker. Pero la más antigua, y quizás la más famosa de todas, vivió en Africa, hace la friolera de 3.200.000 años atrás.

Hoy en día, los científicos nadan en una relativa abundancia de fósiles homínidos y prehomínidos, pero la situación era muy distinta en los '70s. Por eso, cuando un grupo de paleontólogos que trabajaba en el Valle de Afar (Etiopía) encontró, el 24 de Noviembre de 1974, aproximadamente el 40% del esqueleto de un Australopiteco Afarensis, pudieron considerarse de fiesta. El fósil recibió el nombre código de AL 288-1, pero pronto los paleontólogos, demostrando sentido del humor, empezaron a referirse cariñosamente a AL 288-1 con el apodo de "Lucy", porque en aquellos días la banda sonora del grupo expedicionario estaba compuesta entre otras por la canción "Lucy in the Sky with Diamonds", de The Beatles, y que reproducían a porfía en una cinta de audio.

Inmediatamente empezaron los misterios alrededor de Lucy. Donald Johanson, uno de sus codescubridores, llegó a la conclusión de que es una hembra, debido a la estructura de su pelvis, congruente con una mamífera capaz de parir pequeños lucitos. Pero incluso este dato básico ha sido controvertido. Así, Peter Schmid y Martin Häusler, desde su cátedra en la Universidad de Zürich, propusieron que Lucy fue en realidad un macho. La airada respuesta de Owen Lovejoy, y del propio Donald Johanson, se basa en la creencia aún no plenamente confirmada de que los australopitecos habrían presentado un fuerte dimorfismo sexual, con machos notoriamente más grande que las hembras; Johanson dijo al respecto: "Si Lucy era un macho, imagina lo pequeña que serían las hembras de la especie" (Lucy mide apenas 110 centímetros, algo más de un metro de altura).

Si incluso este hecho simple ha sido controvertido, pueden imaginarse lo que ha costado ubicar a Lucy dentro del árbol genealógico humano. Porque algunos convierten a su especie, el Australopiteco Afarensis, en progenitor de casi todos los restantes australopitecos y homínidos, incluyendo al Homo Sapiens, mientras que otros lo consideran una rama evolutiva abordada, que en último caso conduciría al Australopiteco Robustus y al Australopiteco Boisei. Lucy podrá ser uno de los más valiosos hallazgos arqueológicos de todos los tiempos, pero en apariencia también es una chica, y por tanto, es esperable que siga guardando más de algún misterio por mucho tiempo...

martes, 18 de diciembre de 2007

Bastet diosa gata de Egipto.

Bast o Bastet era la diosa de los gatos en el Antiguo Egipto, una de las más importantes de su panteón. Como es el caso de los otros dioses egipcios, Bastet tenía cuerpo humano (de mujer en su caso, claro está), y cabeza del animal respectivo, en este caso la gata. Y también como otros dioses egipcios, el culto a Bastet está plagado de imprecisiones, derivados de que a pesar del extraordinario conservadurismo de la civilización egipcia, su mitología no fue algo completamente estático, sino que mutó en el tiempo según el vaivén de la política y la sociedad, y con ellos, las creencias sobre Bastet.

La diosa Bastet fue primitivamente el ídolo totémico de la ciudad de Bubastis, un asentamiento en el Bajo Egipto, concretamente en el lado oriental del Delta del Río Nilo. En dicha ciudad, los egiptólogos han encontrado un vasto cementerio con cientos de gatos momificados, y en la época de los Tolomeos y del Imperio Romano (cerca de 300 a.C. a 300 d.C.) se construían ataúdes especiales con forma de gato para enterrar a estos animalitos. El historiador griego Heródoto, por su parte, documenta las grandes fiestas que en dicha ciudad se celebraban en su honor; y siglos más tarde, Diodoro mencionó que un romano fue limpiamente linchado por una multitud de egipcios, por haber asesinado involuntariamente a un gato. A pesar de ser la diosa local de Bubastis, en el período faraónico el culto de Bastet se difundió por todo Egipto, formando tres tríadas divinas, una con Ptah y Neferte, y otra con Sejmet y Ra. La enemiga de Bastet era Neith, una diosa guerrera, y esta enemistad, más que mitológica, era política, porque Neith era adorada en el otro lado de la desembocadura del Delta, en el lado occidental.

El éxito de Bastet se debe posiblemente a varios factores. No es el menor de ellos, el que los gatos hayan sido tan útiles para los egipcios, como guardianes de los graneros en contra de las plagas de ratones. Pero por otra parte, en su camino, Bastet parece haber asimilado los rasgos de la diosa leona, Sejmet; de este modo, en la época clásica, se presentaba a veces como una gata amable y gentil, pero también como una fiera leona. Los griegos la identificaron con Artemisa (su equivalente romano es Diana), la diosa cazadora y de los bosques. A diferencia de otros dioses, identificados claramente con el Sol o con la Luna, Bastet es identificado con ambos (probablemente era solar, y su identificación con la lunar Artemisa creó esta ambigüedad), según sea su faceta la leona o la gata; quizás el resorte psicológico de la ambigua diosa-mujer, ayudó a su popularidad.

Este posteo está dedicado a la memoria de la gata Maia (n. 17-I-1995, f. 17-XII-2007).

domingo, 16 de diciembre de 2007

John Ray y las especies de Dios.

Desde antiguo, la gran variedad de criaturas animales y vegetales que existen han llamado la atención de los investigadores, quienes han propuesto métodos más o menos científicos para clasificarlas, y así poder estudiarlas mejor. La edad de oro de los taxonomistas, aquellos científicos dedicados al reconocimiento y clasificación de las especies, comenzó hacia finales del siglo XVI, pero fue con Carlos Linneo que alcanzó su madurez, en el siglo XVIII. La poderosa obra de Linneo, sin embargo, oscurece un tanto la de otros esforzados científicos que hicieron también su correspondiente aporte, los cuales merecen una nota que los rescate del olvido universal.

Uno de estos predecesores, quizás el más brillante de ellos, fue el británico John Ray (1627-1705). Hoy en día parece una idea banal el considerar que la clasificación de los seres vivos debe realizarse especie por especie y género por género, pero por increíble que parezca, en el siglo XVII ésta era una idea que no había cuajado bien. Ray insistió majaderamente que ninguna especie se forma a partir de la semilla de otra especie distinta, y con esto introdujo en definitiva el concepto de "especie" en Biología. También fue uno de los primeros que olvidó centrarse en una o dos características de cada especie para establecer sus criterios de distinción (razón por la que otros criterios anteriores eran tan arbitrarios), y consideró a la especie como un todo. A John Ray se deben clasificaciones hoy en día tan elementales, como separar a las plantas que tienen un cotiledón (monocotiledóneas), de aquellas que tienen dos (dicotiledóneas). También el haber fijado un concepto moderno de "pez", y por lo tanto, de sacar de la lista de peces a los castores, las focas y los hipopótamos, hasta entonces incluidos por su gusto de vivir en el agua. Entre 1686 y 1704 publicó su "Historia generalis plantarum", en tres tomos, en la que describe la friolera de 18.600 especies vegetales; puede parecer poco para hoy en día, que se conocen unas dos millones (incluyendo microorganismos), pero para su tiempo eran una enormidad.

Aunque John Ray aparece como un adelantado para su época, lo cierto es que no pudo sustraerse al espíritu de su tiempo. Así, era una persona profundamente religiosa, y consideraba que sus avances en el libro de la vida eran también avances en el Libro de Dios. Sus miles de especies clasificadas eran para él, como lo escribe en su obra "La sabiduría de Dios" (1691), una muestra del poder del Dios Omnipotente. Aún así, se las arregló para rechazar profundos errores científicos comunes en su tiempo, como la generación espontánea, o la noción de que las plantas carecían de sexualidad, y fue capaz de reconocer que los fósiles eran restos de criaturas vivas antiguas y petrificadas.

jueves, 13 de diciembre de 2007

El más importante plebiscito en la historia de Chile.

El plebiscito nacional celebrado en Chile el Domingo 05 de Octubre de 1988, es seguramente el más importante de la historia patria. No sólo se trataba de la materia más trascendente de cuantas se hayan plebiscitado en Chile jamás, sino que además, a nivel internacional, es con toda seguridad la primera vez en todo el mundo que las fuerzas democráticas consiguen imponerse sobre una dictadura militar por medios puramente electorales.

En 1973, después del golpe de Estado de Augusto Pinochet y sus compañeros, se iniciaron las labores para reemplazar la Constitución de 1925 por una nueva. Al entrar en vigor, se creó un período presidencial de ocho años (después reducido en reformas sucesivas a seis, y luego a cuatro), y se designaba a Augusto Pinochet como Presidente de Chile para el primer período (1980-1988). De todas maneras, parece ser que Pinochet no tenía contemplado cumplir con el cronograma, y si finalmente aceptó un plebiscito, fue porque su propia gente lo convenció de que podía ganarlo, además de por una intensa presión internacional, en particular por parte de Estados Unidos, gobierno que si bien apoyaba la dictadura pinochetista con reservas como dique contra el comunismo, tenía cuentas que ajustar desde que agentes de la organización represiva DINA habían detonado una bomba en pleno centro de Washington para asesinar a Orlando Letelier, antiguo Ministro de Relaciones Exteriores de Salvador Allende, en 1976. Hubo división entre las fuerzas democráticas, entre quienes plantearon unirse al proceso y constituirse como partidos políticos, y los grupos de ultraizquierda que preferían la vía armada, pero éstos cayeron en desgracia después de fracasar en un atentado terrorista contra Pinochet, en el Cajón del Maipo, en 1986.

El Gobierno estimaba como segura la victoria, y permitió una franja televisiva, la primera franja de propaganda política electoral en la historia chilena. A través de ella, la creatividad de los participantes por la opción NO hizo que ésta creciera. El cierre de la campaña del NO, el 01 de Octubre, convocó a un millón de adherentes en Santiago (la cuarta parte de la población que tenía la ciudad por entonces). Pinochet empezó a atemorizarse. El día 04 en la noche hubo apagones que se le achacaron a terroristas contra el régimen, y el mismo 05 hubo bombas de ruido instaladas para crear temor y pánico ciudadanos. Los militares estaban en pie de guerra: en la Escuela Militar de Las Condes, en Santiago, el brigadier Jorge Ballerino estaba listo con 600 hombres, unidades blindadas y tanques, listo para salir a la primera orden de Pinochet y tomarse las calles de Santiago; otros efectivos militares de élite también estaban listos para la acción.

Pero no era tan fácil robarse las elecciones. La atención de todo el mundo estaba concentrada en el camino institucional chileno, inédito a nivel mundial. Había observadores internacionales y periodistas. También habían registros electorales, votación secreta, y el flamante TRICEL, el Tribunal Calificador de Elecciones. El héroe de la jornada había sido el abogado Enrique Valenzuela Somarriva, quien desde el Tribunal Constitucional consiguió imponer, contra la voluntad de Pinochet, la tesis de que debían autorizarse partidos políticos y apoderados que controlaran la votación, bajo el argumento de que eso evitaría impugnaciones posteriores que condujeran al caos político y civil. El argumento era razonable, pero eso impedía a Pinochet manipular a su antojo los resultados del plebiscito.

Mientras transcurría el día, el recuento de votos empezó a favorecer de manera significativa al NO. Manifestando un civismo ejemplar, la ciudadanía votó ordenadamente y sin incidentes, impidiendo así que las fuerzas militares tuvieran un pretexto para invadir las calles. El Comando del SI empezó a ponerse nervioso. El Gobierno empezó a postergar los resultados. El primer cómputo parcial salió recién a las 19:30 horas, con un miserable 0,36% del total de las mesas receptoras de sufragios (79 entre 22.000): el SI ganaba por 57,36% por sobre el 40,54% del NO. La oposición se inquietó, porque sus propios apoderados habían remitido la información de que el NO ganaba, y se habían escrutado muchas más mesas. Algunos pinochetistas empezaron incluso los festejos. En el propio Gobierno, los tres miembros de la Junta de Gobierno habían perdido contacto con Pinochet, y eso probablemente adrede.

Pasadas las 20:00 horas, Pinochet habló con la prensa, y mencionó que se habían detectado elementos insurgentes en las poblaciones. En respuesta, a las 21:00 el Comando del NO entregó sus propios resultados: 58,7% para el NO, contra un 41,3% para el SI. Pinochet se negó a aceptarlo porque su equipo de asesores seguía tratando de convencerlo de que aún ganaba. El dictador tomó entonces medidas para mover carabineros y tropas; con tal de conservarse en el poder iba a dar su propio golpe de estado. A las 10:30 salió el segundo informe oficial, sobre apenas 177 mesas, también favorable al SI. El Comando del NO replicó con otro informe basado en el conteo de dos millones de votos. Poco antes de la medianoche, el ex ministro de Pinochet, Sergio Onofre Jarpa, confesó la victoria del NO.

Según Fernando Matthei señaló el año 2000, Pinochet intentó, en reunión a las 12:30 de la madrugada, pedir poderes absolutos a la Junta de Gobierno, para dar su propio golpe de estado, pero el propio Matthei se habría negado a firmar. Los ministros de Pinochet afirmaron entonces, para aliviar la tensión, que aunque habían perdido el plebiscito, habían comprobado que la institucionalidad funcionaba y que la obra del gobierno militar se había fortalecido. A lo que Matthei replicó: "¿Y dónde está la champaña para celebrar, entonces...?". Así regresó la democracia a Chile. O algo parecido a la democracia, al menos.

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