Toda la parrafada anterior en realidad fue para enmarcar la curiosa tendencia que tenía Mariano Osorio, de entregar respuestas y emitir decretos o providencias no en la seca prosa legal característica de estos documentos, sino... véanlo ustedes mismos. A una consulta sobre si unos dineros fiscales eran para pagar a las tropas o para una fiesta pública: "Lo primero es lo primero, Osorio". A un patriota preso que pedía residir en su casa bajo fianza: "No quiero, Osorio". A un oficial que pedía permiso para pasar a Lima: "Buen viaje, Osorio".
Pero las resoluciones más célebres de Osorio, fueron las que pasó en verso. Un caso fue el del militar español Raimundo Sesé, realista que sirvió bajo armas patriotas y que, no pudiendo escapar después de la Reconquista, tuvo que justificarse ante el tribunal de vindicación. Sesé fue absuelto, pero la resolución tenía ciertas consideraciones que dadas las circunstancias, Sesé consideraba infamantes, por lo que éste, ni corto ni perezoso, apeló a Osorio. La respuesta fue:
Se encarga al interesado
que no revuelva lo que está tapado
Mejor aún fue la respuesta que se llevó don Juan Martínez de Luco y Aragón, un realista que como era moneda corriente entre los partidarios del antiguo régimen ahora restaurado, estaba a favor de los privilegios, en particular de los suyos propios. Resulta que cuando se intentaron imponer contribuciones a los bienes raíces, este hombre le pidió a Mariano Osorio una exención, basada en un antiguo privilegio. Mariano Osorio, seguramente tapado con varias otras solicitudes similares, le respondió, para regocijo de los vecinos de Santiago cuando se enteraron:
Como Luco y Aragón,
libre de contribución.
Como vecino y pudiente,
pagará al día siguiente... Osorio.
2 comentarios:
Qué curioso. Esta forma de resolver los problemas pintaba para que el folclor chileno considerara a Osorio como un amanerado, pero tal atributo terminó cayendo sobre su sucesor, Marcó del Pont. Aunque debe ser más por el grado de represión al que llegó el segundo gobernante, que fue finalmente recordado con una caricatura muy degradante para esa época, como es la de "maricón".
Dejemos de lado cuánto hay de infundio y de odiosidad contra el invasor español, y cuánto de realidad en que Marcó del Pont fuera más maricotas que Osorio, y atendamos a un detalle: Mariano Osorio era un militar relativamente sobrio y de carácter quizás más relajado, tanto como puede tenerlo un militar, mientras que Marcó del Pont era un petimetre petulante que no podía vivir si no estaba rodeado de toda clase de lujos y comodidades. Y ya sabemos a cuál de las cualidades, a la austeridad o al derroche, suele asociarse la virilidad, y a cuál suele asociarse el... carácter flamboyante, dijéramos.
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