Siglos Curiosos
Historias desopilantes, anécdotas curiosas, rarezas antiguas: bienvenidos a los siglos curiosos.
jueves, 3 de enero de 2013
Séptimo aniversario y despedida de Siglos Curiosos.
Escribo este posteo, destinado a ser el último de Siglos Curiosos, con sentimientos mezclados de pena y alegría. Y ya se sabe lo difícil que es la concurrencia de ambos en un gato tan bien timbrado como yo. En primer lugar, el martes 1 de Enero de 2013 el blog de Siglos Curiosos cumplió siete años en línea. Es sabido que siete años para un blog es una enorme cantidad de tiempo, y más aún si se cuenta en años de gato. Cuando partió Siglos Curiosos, la blogósfera estaba en su máximo, y todo el mundo debía tener un blog personal para anotar las chorradas que se les ocurrieran (o hacer como que tenían un blog, copiando material desde otras partes, como cierto plagiador denunciado aquí). Con el paso de los años, la fiebre de los blogs ha ido cediendo a medida que mucha gente ha descubierto medios para expresarse que son más adecuados a sus perfiles, tales como Facebook y Twitter. Eso no es algo malo, necesariamente. Ambos son medios para los corredores de corto alcance, mientras que los blogs tradicionales son para maratonistas. Somos menos los blogueros en activo, pero los que quedamos somos los mejores. O los que tenemos algo de importancia que decir, al menos.
Pero en conjunto con el onomástico del blog, viene la mala noticia para sus lectores. A partir de este posteo, Siglos Curiosos cierra sus puertas. No quiero decir "para siempre" porque nadie tiene la vida comprada (ni siquiera un gato, que ya me he gastado algunas vidas en el camino), y nadie sabe lo que le depara el destino. Las razones son una combinación de motivos personales con, digamos, profesionales, si consideramos el bloguear como una actividad de ese tipo. En lo personal, cada vez hay más trabajo acá porque en Chile la cantidad de ratas no para de crecer. Y alguien tiene que ponerse con la labor de desratizar. Digo yo. Y en lo profesional, por otra parte, los costos de mantener Siglos Curiosos en activo se han incrementado. Este blog ha publicado a razón de dos posteos semanales sin pausa durante siete años: el repertorio completo suma cerca de 700 posteos en total. No hubo interrupciones ni siquiera para el terremoto de Febrero de 2010, el sexto más intenso jamás registrado por los sismógrafos. Esta permanencia debe ser alguna clase de récord para la blogósfera. El caso es que podría seguir indefinidamente de no ser porque los costos de escribir nuevos posteos se han incrementado, a medida que debo ir a buscar el material cada vez más y más lejos, si quiero seguir manteniendo un blog interesante y variado. Cada posteo en particular me toma cerca de dos horas de trabajo, incluyendo el tiempo de investigación (usualmente los posteos salen de mis lecturas en libro o en línea, pero toda información debe ser cotejada, ya saben), escribirlo (la parte más sencilla, créanlo o no), editarlo (una lata, ahora y siempre), buscar una imagen adecuada y de buen tamaño y resolución para ilustrarlo (otra soberana lata, también ahora y siempre)... Por otra parte, considero que el blog ha entrado en una fase de misión cumplida. La intención primaria era abordar la Historia no desde el registro de los grandes hombres y estatuas para la inmortalidad, sino desde abajo, desde ángulos inusuales, desde lo cotidiano, incluso desde el sentido común. En resumen, ofrecer una imagen de la Historia humana y viva, no una pedante ni académica: una en donde sus protagonistas fueran seres de carne y hueso, no esqueletos llenos de polvo. En última instancia, se trata de despertar en el lector casual (e incluso en el aficionado de siempre a la Historia, por qué no) el amor por nuestro pasado histórico que a veces los historiadores "profesionales", llevados por su pedantería y por un montón de teorías constructivistas, matan con su supremo énfasis en el tecnicismo, la jerga pseudofilosófica, y la aridez narrativa, confundida esta última con "objetividad" y "seriedad". Habiendo cumplido sobradamente Siglos Curiosos estos objetivos, creo yo que no tiene sentido seguir el blog más allá. No sin empezar a repetirme, como creo que en efecto ha estado sucediendo o a punto de suceder en más de alguna ocasión. O peor aún, de disminuir la calidad, hacerlo más descuidado, en definitiva hacerlo saltar el tiburón, como dicen los angloparlantes.
Si les sirve de consuelo, vuestro seguro servidor el General Gato quien esto escribe no se retira de la blogósfera. El blog paralelo de Cine 9009 seguirá en activo, durante el 2013 a lo menos, salvo eventos extraordinarios como choques cometarios, interrupciones de Internet, o algún perro cazagatos con el cual yo tenga el infortunio de cruzarme. El otro blog me es significativamente menos trabajoso, porque... bueno, salvo que me quede ciego o algo parecido, no tengo planes de dejar de ver pelis, en el cine o en el cable o en DVD o en donde sea, y terminar comentándolas en línea es casi una continuación natural para un aporreateclados impenitente como yo. Imagino que algún fanático de Siglos Curiosos mascullará que debería ser al revés, que debería haberle descargado el hachazo a Cine 9009 para encontrar tiempo para Siglos Curiosos, pero como decía (me repito), Cine 9009 me da mucho menos trabajo que Siglos Curiosos. Además, menos agua da una piedra, ¿no?
Así es que, a partir de ahora el blog de Siglos Curiosos pasa a formar parte de la Historia que éste mismo ha tratado, bien o mal, pero con las mejores intenciones y el mayor rigor posibles, de historiar para ustedes. Con los mejores deseos de que se hayan divertido y descubierto rincones nuevos en la Historia, se despide de este espacio vuestro seguro servidor el General Gato quien esto escribe. Hasta siempre.
domingo, 30 de diciembre de 2012
La aspirina y la evolución de los gatos.
Ustedes los humanos se tragan una píldora de aspirina cuando les duele la cabeza, y voilà, asunto arreglado. A nosotros los gatos nos meten una aspirina, y nos matan. Sí, hay humanos tontos que piensan que un resfrío gatuno se nos cura con esas cosas, pero no. Va en serio: métannos una aspirina, y adios tierno gatito. Claro, este hecho médico es de relevancia suprema para todos los que tenemos conciencia de quién es la especie suprema sobre la Tierra (los gatos, claro, y si no, pregunten quién trabaja fabricando los Whiskas para quién), pero no sería en principio material para Siglos Curiosos... de no ser porque investigaciones recientes han vinculado el tema de la alergia a la aspirina con la evolución biológica de los felinos en nuestra imparable carrera para hacernos dueños del mundo y de la blogósfera y sus anexos. He aquí la historia (o mejor dicho, la prehistoria).
Hace tiempo se sabe que las aspirinas son tóxicas cuando se le administran a un gato, pero la causa se descubrió recién en 1997, cuando la investigación de un prominente prócer de la gatología llamado Michael Court, comprobó que el asunto se relaciona con una proteína y un gen llamados ambos UGT1A6. Ustedes los humanitos, así como buena parte de los mamíferos, tienen ese gen para que sus respectivos hígados secreten la proteína de marras. La función de la misma es romper ciertas moléculas del alimento en el tracto digestivo en componentes más simples. Si se piensa que muchas de esas moléculas son tóxicas (fabricada por las plantas para matar a sus devoradores, las muy desgraciadas), incluyendo la aspirina en el lote, se comprende lo importante que es disponer de esa proteína. Que ustedes los humanitos tienen y nosotros los gatos no. Lo interesante es que una investigación subsiguiente a cargo del equipo de Binu Shreshta encontró evidencias de que prácticamente todos los felinos desde nosotros los simpáticos gatos caseros detrás de un teclado hasta los grandes leones de las sabanas africanas, todos tienen copias defectuosas del gen UGT1A6, y por lo tanto, no son capaces de fabricar dicha proteína, o la fabrican a una tasa tan desesperantemente lenta, que las toxinas han tenido tiempo de acumularse o actuar envenenando a su sufrido portador antes de que la enzima llegue a tener efecto. Teoría evolutiva indica: un ancestro común a todos los felinos debía venir con ese defecto, y lo transmitió a la descendencia. Problema: las copias defectuosas del UGT1A6 fueron detectadas no sólo en estos felinos, sino también en ciertas especies de hienas, y en ciertas especies de focas marinas. Con los cuales los gatos no compartimos ancestros comunes cercanos, faltaba más. Incluso, mayor misterio aún, algunas hienas presentaban el gen en su versión correcta, y otras no. Pareciera que el gen venía presente en el metabolismo de los mamíferos primitivos, y luego degeneró de manera selectiva en ciertos troncos evolutivos. Tan selectiva, que nuestros detestados primos los perros poseen la copia del UGT1A6 y nosotros no. ¿Qué pasó aquí, en qué punto la evolución se burló de nuestro manifiesto camino a la grandeza biológica...?
Las investigaciones subsiguientes han conectado la función de la proteína con la dieta de nuestros ancestros. Los tres grupos mencionados (nosotros los felinos, las focas en cuestión y las hienas en comento), los tres tenemos en común el ser hipercarnívoros, o sea, que nuestra dieta se compone en un más de 70% de carne. Los perros o los osos, en cambio, son mesocarnívoros, o sea, les gusta la carnita, pero pueden alternar con una dieta hervíbora sin problemas (sin pasarse, claro). Los hipercarnívoros no estamos tan expuestos por lo tanto a las toxinas de las plantas como los mesocarnívoros, y por lo tanto, no necesitamos en principio del UGT1A6 con tanta urgencia. Porque como decía, las plantas son unas infelices que para librarse de sus depredadores, los envenenan. Tal cual. Fabrican químicos en sus tallos, raíces y hojas, y cuando se las comen, con sus últimas fuerzas gritan: "¡¡¡NOS LOS LLEVAREMOS CON NOSOTRAS!!!". ¿Y la aspirina, qué monos pinta en esto? Sabes que la aspirina es principalmente ácido acetilsalicílico, ¿verdad? ¿Y no adivinas de dónde se sintetiza el ácido acetilsalicílico? Exactamente, de una planta. En concreto, de la corteza del sauce. No en balde, el griego Hipócrates recomendaba polvo hecho a partir de corteza de sauce como medio para reducir los dolores o la fiebre. Es fácil entonces adivinar qué pasó: para los mesocarnívoros como los perros o ustedes los humanitos, cualquiera de ustedes que naciera con un gen UGT1A6 mutante terminaría envenenado porque sus hígados no secretarían las enzimas necesarias para digerir un montón de plantas. Por lo tanto, todos ustedes tienen versiones completas del gen porque, bueno, todos ustedes vienen de madres y padres con versiones completas del gen porque, bueno, nadie con versiones dañadas del mismo sobrevive para procrear descendencia. En cambio con los hipercarnívoros como nuestros ancestros gatunos, un felino que hubiera nacido con una versión defectuosa del UGT1A6 tendría posibilidades de sobrevivir a través de una dieta carnívora, y propagar sus gentes defectuosos en la descendencia. Sería el final de la investigación, salvo por un detalle adicional... ¿cómo es que hay especies de hipercarnívoros como OTRAS FOCAS u OTRAS HIENAS que SÍ presentan versiones completas del UGT1A6, pero casi no hay especies de felinos con la misma ventaja...?
Bueno, qué quieren, así de misteriosos somos. Verán. Busquen en Google Image acerca de la genealogía del elefante o del caballo, y se van a encontrar con unos enormes árboles evolutivos, porque han aparecido fósiles de los mismos a porfía. Inténtenlo ahora con los felinos. Poco o nada, ¿verdad? En realidad, como criaturas misteriosas que somos los felinos, los misterios de nuestra evolución están por ser investigados simplemente porque no hay un registro fósil tan abundante que valga la pena de reseñar. ¿Qué sucedió para que hubiera tan pocos fósiles? ¿Por qué, desde hace 13 millones de años en dirección hacia el pasado, no aparece casi ningún gato pequeño o grande en el registro geológico? Una posibilidad que confirma este hallazgo del gen UGT1A6 defectuoso, es que hay pocos fósiles porque efectivamente hubo pocos ejemplares de felinos en ese tiempo. Es decir, se habría formado lo que los biólogos evolucionistas llaman un "cuello de botella evolutivo", una situación en que por un motivo u otro, la población de una especie disminuye en grado sumo durante mucho tiempo, quizás millones de años. Si hay pocos ejemplares de una especie, entonces cualquier defecto genético como la mutación del UGT1A6 por ejemplo se puede propagar con facilidad a toda la población, y todos los descendientes los heredarán. Esos cuellos evolutivos no parecen presentes en las focas o hienas, y por eso existirían especies de focas o hienas con el gen defectuoso y otras sin el mismo: siguen siendo hipercarnívoros, pero el gen defectuoso no ha tenido una buena velocidad de propagación entre una población amplia. (El caso de las focas es debatible, en todo caso, ya que en la actualidad sí atraviesan un cuello de botella evolutivo, gracias a que algunos desalmados entre ustedes los humanitos han apaleado poblaciones enteras para desollarlas y vender la piel). Tenemos aquí entonces la primera prueba tangible de que efectivamente hace 13 millones de años o más hubo un cuello de botella evolutivo en la población felina, y cuando este cuello se abrió, se generaron entre una quincena y una veintena de especies felinas, incluyendo a los gatos y a prácticamente todos los grandes felinos que compartimos ese UGT1A6 defectuoso. Asombroso, ¿no? Bueno, espero que haya valido la pena, porque tuve que escribir DOCE VECES la sigla UGT1A6 a lo largo de posteo, y ya tengo las uñas mochas. Todo sea por los lectores...
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jueves, 27 de diciembre de 2012
El dientes de sable vegetariano.
¿Un dientes de sable vegetariano? ¿Y para qué quiere dientes de sable, entonces? El más famoso de los "dientes de sable" es el tigre dientes de sable, por supuesto, pero aparte de él, hubo otras especies acreedoras al título. Una de dichas especies es la que aquí nos ocupa. Su nombre científico es Tiarajudens eccentricus, y es... un reptil.
En realidad, el Tiarajudens eccentricus era una especie englobada dentro de los llamados "reptiles con caracteres de mamífero", criaturas relacionadas con los mamíferos (con todo no son antepasados directos, ya que su linaje se extinguió: en realidad son más bien tíos de los actuales mamíferos, que antepasados directos). El reporte del fósil es bastante reciente: fue presentado en sociedad el año 2011.
El caso es que esta criatura era aparentemente inofensiva. Sus incisivos recuerdan a los de un caballo, y los molares a los de una vaca, por lo que es de presumir que era una criatura hervíbora. Los enormes colmillos que se gastaba tenían entonces una función de defensa, contra los depredadores o contra la competencia. Y por cierto, es más de doscientos millones de años anterior al tigre dientes de sable, ya que vivió hace unos 265 millones de años, siendo por tanto incluso anterior a los dinosaurios.
El nombre del Tiarajudens eccentricus deriva de Sepé Tiaraju, un caudillo guaraní de mediados del siglo XVIII. El fósil fue descubierto en Rio Grande Do Sul, en el sur de Brasil.
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Paleontología
domingo, 23 de diciembre de 2012
El iniciador de franquicias.
El director Paul Verhoeven tiene un curioso récord. Todos conocemos casos de franquicias en donde la primera entrega no sólo es exitosa, sino que incluso hasta es... buena. Que vale la pena verla. Y luego llegan los productores y sacan secuelas a veces direct-to-DVD para capitalizar el éxito, que con la mitad del presupuesto, con otros actores la mitad de buenos, y con guiones de mierda, se las arreglan para sepultar la franquicia de marras. Lo que hace especial a Verhoeven es que inició cuatro de éstas, CUATRO. En los cuatro casos dirigió la primera entrega. En los cuatro tuvo la clarividencia para quitarse de rodar la segunda por un motivo u otro. Y en los cuatro, las franquicias se hundieron en el légamo. Bueno, en un caso aguantó la segunda entrega, aunque después llegó la tercera y... en fin, vamos con la historia.
La primera de las pelis de esta racha es "Robocop". Paul Verhoeven era un director holandés que se estaba haciendo de un nombre por rodar pelis ultraviolentas y sin concesiones. La clase de cine que en los '80s tenía su nicho y hasta era exitoso, y que hoy en día parece desterrado de cara a grandes blockbusters con violencia-para-adolescentes que apesta. En Hollywood había comenzado a cimentar su reputación por "Los señores del acero", cuando le cayó en las manos el guión de "Robocop". Después de leer algunas páginas, lo dejó por estúpido, pero entonces lo agarró la señora, que lo leyó de punta a cabo, y le dijo algo así como "Oye, Paul, mira, hay hartas ideas acá, dale una segunda oportunidad"... El resto es historia. Verhoeven pasó de dirigir la segunda parte, que cayó en las manos de Irvin Kershner... un especialista en segundas partes precisamente ("El Imperio contraataca", "El regreso de un hombre llamado caballo"). Al menos la segunda parte no desmereció (tanto) a la primera, por lo que esta franquicia aguantó hasta la tercera. Sin embargo, como todos sabemos, "Robocop 3" era una mugre tan mugrienta, que el personaje de Nancy Allen decidió morirse a mitad de peli para no tener que soportar la vergüenza hasta el último.
La segunda de la racha es "Bajos instintos". Todos sabemos que la primera entrega fue dinamita. Por un tiempo se puso de moda rodar pelis con reclamo erótico más o menos explícito, algo que hasta entonces estaba vedado al softcore (en realidad, la tendencia es una exageración de lo que se veía venir desde "Cuerpos ardientes" y "El cartero llama dos veces", ambas de 1981, pero eso es historia demasiado larga para compendiarla acá). E impulsó la moda de thriller softcore de bajo presupuesto que hizo el nombre de Shannon Tweed, Shannon Whirry y otras cuantas Shannon, Sharon, etcétera. ¿"Bajos instintos 2: Adicción al riesgo"? ¿Alguien la recuerda...?
Luego vino por supuesto "Starship Troopers", la sátira ultrafascista de la Ciencia Ficción militarista en la que un sospechoso meteorito se estrella contra Buenos Aires algunos añitos antes de lo de Al Qaeda y las Torres Gemelas. Seguida por dos secuelas que tampoco rodó Verhoeven, y que fueron direct-to-DVD (eso, y una versión animada de 2012 que es un reboot parcial, porque sigue a la primera e ignora los eventos de la 2 y la 3. Según me han dicho). Para la tercera, sorpresa, el prota de la primera se repite, quizás porque desde entonces Casper van Dien no se comía un rosco (lo que tiene actuar en "Código Omega", que después nadie te hace caso).
Y después vino "El hombre sin sombra", que tuvo otra de esas secuelas en que ninguno de los actores serie A de la primera entrega repiten, y son rellenados por un montón de buenorras y buenorros de serie B. No creo sorprender a nadie si digo que "El hombre sin sombra 2" fue direct-to-DVD... Y Paul Verhoeven por su parte fue direct-to-Europa, cabreado de Hollywood. Desde ese entonces el pobre hombre no ha rodado casi nada. Por tratar de ser, ya saben, un autor en vez de un mercenario al servicio de los tiburones de Hollywood. Aunque la historia no parece haberse terminado: todavía de tarde en tarde reflotan rumores lunáticos sobre una eventual secuela de "Showgirls"...
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Cine
jueves, 20 de diciembre de 2012
Lance Henriksen y los robots.
Lance Henriksen es de esos actores que son más conocidos por el aficionado cinéfilo o seriéfilo que por el público en general. O bien, la clase de actor que de nombre no le suena a nadie, pero que todo el mundo identifica de alguna parte si ve una foto suya. Sus roles más famosos son probablemente en "Aliens: El regreso" para el cine, y "Millennium" de Chris Carter para la televisión. Lo interesante es que Lance Henriksen interpretó a un icónico robot del cine... y estuvo cerca de interpretar a otros dos más tan o más icónicos incluso. Bueno, técnicamente cyborgs. Pero en fin, vayamos con la historia.
Lance Henriksen ya había aparecido como secundario en algunas pelis, incluyendo "Encuentros cercanos del tercer tipo" y "La profecía II", además de, sorpresa, interpretar a uno de los astronautas del Proyecto Mercury en la olvidada y aburrida "Los elegidos" de 1983. Parece ser que este último rol entró en el ojillo de un directorcillo que venía de rodar una cosa llamada "Piraña 2", de la cual ni siquiera era el primer director (sustituyó al original). ¿Su nombre? James Cameron. Este hombre tenía una peculiar idea acerca de un cyborg que llega desde el futuro para matar a la madre del futuro líder de la rebelión contra las máquinas. Y pensó que lo más terrorífico de ese cyborg es que podría ser cualquiera, alguien como usted o su vecino, alguien que no identificaría como un cyborg en la calle, claro está. Lance Henriksen era ideal para el rol. Hasta que entró en escena Arnold Schwarzenegger, que venía de rajar cráneos en "Conan el Bárbaro", y el resto es historia. La peli del cyborg del futuro se llamó "Terminator", claro está, y Lance Henriksen apareció de todas maneras, en un papel secundario como policía. De manera que aunque Henriksen apareció en la peli, perdió la ocasión de ser Terminator. Figúrense.
Pero James Cameron siguió pensando en que algo había con Henriksen. El hombre no es mal actor, así es que acusarlo de robótico puede ser un insulto, pero por alguna razón, Cameron siguió creyendo que valía la pena hacerlo interpretar a un robot. Tenía entre las manos el proyecto de secuela de "Alien", que terminó estrenándose como "Aliens: El regreso". En realidad no fue el único traído de "Terminator": Michael Biehn también hizo su desembarco. Parece que para Henriksen fue una especie de autoúltima oportunidad: si su rol no funcionaba, iba a retirarse del cine. Fíjense que se transformó en el papel más famoso de su carrera. ¿Qué rol era éste? El androide Bishop, por supuesto.
En el intertanto, a Lance Henriksen le llegó otra curiosa oferta. Otro cyborg, miren ustedes. Resulta que por esos días se estaba rodando la peli de cierto poli cibernético que combate el crimen en una Detroit futurista devastada por el crimen (el callejero y el de las grandes corporaciones, distinguibles sólo por el terno). El prota era Peter Weller, quien estaba tan hinchado por el traje de cyborg (perdía como un kilo de peso al día por deshidratación, víctima del calor dentro del traje), que estuvo al borde de renunciar. El papel entonces fue ofrecido a Lance Henriksen... quien lo tuvo que rehusar por problemas de agenda. Al final, el problema del traje fue arreglado por un pequeño ventilador interno, Weller siguió en el rol, y en 1987 fue estrenada "Robocop". Sin Lance Henriksen, claro. La banda sonora fue de Basil Poledouris, pero para el trailer, ¿qué música se utilizó? El tema de "Terminator"...
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domingo, 16 de diciembre de 2012
El atentado contra Barrabás.
Ya se ha hecho casi un lugar común dentro de Siglos Curiosos que aludamos al petulante, corrupto, narcisista y emprendedor gobernador de Chile don Francisco de Meneses Brito (1664-1668) con el cariñoso sobrenombre que sus contemporáneos le pusieron: Barrabás. Las barrabasadas de este personaje pueden llenar páginas y páginas, pero no se crea que se puede ir por la vida siendo un barrabás sin desatar anticuerpos. En sus poquísimos años de gobernación, Francisco de Meneses Brito tiene a su haber el récord de ser uno de los pocos gobernadores de Chile, quizás el único, en haber sufrido un atentado personal en su contra. El hechor fue un personaje llamado Manuel de Mendoza, veedor del ejército en Concepción, que en honrado desempeño de su cargo había intentado perseguir y atajar las exacciones que Meneses y sus acólitos cometían con los bienes y el situado del ejército. Y como ninguna buena acción queda sin su correspondiente castigo, Mendoza fue depuesto y desfavorecido del todo, hasta el punto que quedó en la pobreza más absoluta.
Corría el año de 1667. Enfermo, sin goce de sueldo y pobre de solemnidad, habiendo obtenido permiso para ir a Santiago no le quedó más remedio que asilarse como indigente en el hospital de San Juan de Dios. Quiso la suerte loca que Francisco de Meneses acudiera a tal lugar al prior de los padres hospitalarios, acompañado de su ayudante. Allí, Mendoza concibió el proyecto de librar a Chile de la tiranía de Meneses por mano propia. Cuando el gobernador se retiraba, Mendoza le disparó un tiro, pero falló. Meneses y su ayudante se le precipitaron con espadas, dispuestos a liquidarle allí mismo. En la refriega posterior murió un vizcaíno sirviente de Mendoza que se metió para defender a su amo. Meneses por su parte salió levemente herido, aunque con posterioridad, para darse aires y que la gente lo considerara como aún más agraviado, reportó haber recibido una docena de heridas.
La venganza de Meneses, hombre fatuo y pagado de sí mismo, fue implacable. Con fuerza pública ingresó en el hospital a pesar de que, como establecimiento religioso, tenía el privilegio legal del derecho de asilo. El cadáver del vizcaíno fue llevado a la plaza pública, azotado (¡!) y colgado de la horca (¡¡!!). Mendoza estaba escondido en el hospital, y fue encontrado y arrancado a viva fuerza de allí. El comisario de la Inquisición exigió de inmediato que Mendoza le fuera entregado para ingresarlo a la cárcel pública, y ser juzgado por los tribunales eclesiásticos con los privilegios que a los asilados les reconocía el fuero eclesiástico. Meneses, lejos de recapacitar en su ilegalidad, juzgó que los religiosos estaban complotando en su contra, viendo una enorme conspiración detrás, lo que mirado desde la actualidad no parece ser el caso. Meneses mandó someterle a torturas, pero ni los mayores quebrantos consiguieron que Mendoza dijera otra cosa sino actuar en solitario para liberar a Chile de la peste de Meneses.
Meneses ordenó finalmente enviarlo a la cárcel pública, pero para humillarlo, mandó raparle la barba y la cabeza, y vestirlo de loco. Lejos de desteñir su reputación, sólo consiguió darle un aura de mártir frente al pueblo que odiaba a Meneses como se odia al gobernador más corrupto que padeció Chile en sus dos y medio siglos de dominio hispánico. Un cronista eclesiástico anotó: "tan exhausto y desangrado que algunas personas piadosas le iban sirviendo de cirineos en la pasión de aquel martirio" ("cirineo" por alusión a Simón de Cirene, que según el Evangelio ayudó a Jesucristo a cargar la cruz). Meneses fue lo suficientemente estúpido como para haber exhibido al hechor como loco, y después condenarlo a muerte como si fuera un responsable en su sano juicio. Las campanas de las iglesias tocaron entonces de la manera en que se anunciaba una excomunión: la que las autoridades eclesiásticas fulminaron contra Meneses y contra quien ejecutara al infeliz Mendoza. Pero fue en vano: Meneses mandó que la tropa entrara en la cárcel y ejecutara a Mendoza mediante el garrote. A continuación consiguió una resolución de la Real Audiencia en que se "aconsejó" a la Inquisición el levantar la excomunión sobre Meneses y los suyos. Debido a la decisión mostrada por las tropas adictas a Meneses, el comisario de la Inquisición decidió que tal vez se había pasado un tejo, y con prudencia levantó dicha sanción. Meneses reafirmó aún más su autoridad mandando perseguir a algunos vecinos de Santiago, bajo la sospecha de complicidad con el atentado. Hay algo de ironía en que Meneses debió haberse ido a la cama muy tranquilo, pensando haber escarmentado a sus enemigos, mientras que en el intertanto, el virrey del Perú ya había sido autorizado por doña Mariana de Austria para separar a Meneses de la gobernación y seguirle su correspondiente juicio de residencia. Hay otro resto de amarga ironía en que si Mendoza hubiera esperado algunos meses, hubiera conseguido salvar la vida...
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jueves, 13 de diciembre de 2012
Los negocios de Barrabás.
Ya hemos mencionado en Siglos Curiosos que Chile fue el único país que ha tenido el privilegio de ser gobernado por Barrabás. Bueno, por alguien apodado así, que fue Francisco de Meneses Brito, y que como gobernador fue el azote de Chile entre 1664 y 1667. En realidad, la práctica totalidad de los gobernadores españoles del siglo XVII tuvieron una vena de corrupción, y si no la tenían personalmente ellos, sí que la manifestaban sus numerosos subordinados tanto en lo castrense como en la vida administrativa y civil. Pero ninguno llevó tan lejos el peculado como Francisco de Meneses.
En la época, el principal artículo de comercio de Chile era el sebo. Su principal mercado era, por supuesto, el Perú. Y sin embargo, debido a la enorme producción de sebo en Chile, el precio era bastante barato. Meneses y los suyos se olieron el negocio, y so pretexto de mejorar la balanza comercial de Chile, reglamentaron el comercio estableciendo cuotas de venta y fijando precios. Y para asegurarse de que dicha normativa se cumpliera, no se piense mal de la probidad de Meneses y los suyos, ¡oh, por supuesto que no!, el gobernador y los suyos gentilmente compraban el sebo a los productores locales chilenos, y lo enviaban al Perú en expediciones. Ni qué decir, a los productores se les compraba el sebo a un precio moderado y en bajas cantidades, y luego en Perú este mismo sebo se vendía a precio de oro... y la diferencia entre ambos precios iba a parar al bolsillo de Meneses y los suyos, claro está.
Los resultados fueron cataclísmicos. Júzguese que durante el improvisado estanco de Meneses, el precio del sebo subió de seis a siete pesos el quintal, a veintiocho y treinta la misma cantidad. El sebo tenía muchas aplicaciones en la época, y una de las principales era la elaboración de velas. Hablamos de un tiempo en que no existía iluminación eléctrica, de manera que podrá imaginarse lo que significaba estrangular la provisión de sebo para la vida civil y religiosa de la época. Los productores chilenos, por su parte, empezaron a arruinarse por no tener hacia dónde darle salida a su sebo, y recibir por sus escasas ventas una cantidad demasiado escasa de dinero. Los peruanos enviaron cartas e informes a España quejándose de la situación, mientras que Meneses respondía en sus memoriales que las regulaciones sobre el comercio del sebo era para proteger a los pobrecitos (y expoliados) agropecuarios chilenos, permitiéndoles mejorar sus ganancias obteniendo mejores precios por su sebo.
Por supuesto que Meneses no se detuvo ahí. A los capitanes de puerto comenzó a cobrarles permisos para zarpar, además de obligarlos a transportar su propia carga particular. Que el trigo para el ejército fuera objeto de peculado era costumbre durante la Colonia, pero Meneses fue innovador y emprendedor, y comenzó a intervenir en el negocio de las carnicerías de Santiago. Y para cubrirse las espaldas, vendió cargos en el cabildo de Santiago a los parientes de su esposa chilena, doña Catalina Bravo de Saravia, no por una suma determinada sino pagada en cómodas cuotas. Pero aunque Barrabás se había echado al cabildo de Santiago en el bolsillo, no pudo hacer lo mismo con el Obispo de la ciudad. A la larga, fue este enemigo el que consiguió su caída...
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domingo, 9 de diciembre de 2012
¿Y qué pasa si mandamos a Roosevelt como Vicepresidente?
Alguien podría decir que en Estados Unidos deberían haber aprendido a poner un poco de cuidado a la hora de nominar Vicepresidentes. Y resulta que no. Ahí va en 2008 John McCain y nomina a Sarah Palin. McCain era viejo (ahora lo es incluso más, créanlo) y existía una cierta posibilidad de que el cucharón le jugara alguna mala pasada, y la Palin terminara sentada en el sillón presidencial. La mujer que no sabía si Africa era un país o un continente, ella misma. Pero si el Presidente aguanta sus cuatro años, el Vicepresidente tiene muy poco trabajo. Lo suyo es hacer un poco de muñeca política, léase ser la mano mora del Presidente, y mantenerse en el juego de la larga espera. A veces resulta: George Bush (el padre) fue Vicepresidente de Ronald Reagan antes de llegar a la Presidencia, con la inestimable ayuda del candidato demócrata Michael Dukakis arruinando escandalosamente su candidatura haciendo el mongo sobre un tanque. En fin.
Toda esta disquisición es para hacernos la idea de lo que estaba pasando en el año 1900, clavado dicho año. El Presidente desde 1897 era el republicano William McKinley. A pesar de ser un Presidente victorioso debido a la paliza que le propinaron a los españoles en la Guerra de Cuba de 1898, las cosas iban difíciles para el Partido Republicano, en parte debido a que se habían descubierto una serie de escándalos políticos relacionados con Nueva York. En eso, emergió el nombre de Theodore Roosevelt, que fue Secretario Asistente de la Marina bajo McKinley, y utilizó su poderosa personalidad para influir sobre el bienintencionado pero débil McKinley de que debían ir a apalear cubanos. Una vez declarada la guerra, Roosevelt renunció a su puesto político con toda alegría y marchó a Cuba, para eso, para patear cubanos y españoles. Y se transformó en héroe de guerra.
Después de la guerra, y destapados los escándalos políticos en Nueva York, Roosevelt parecía un nombre ideal para la Gobernación. Después de todo no era un político, así es que quizás era tonto y débil. Es decir, la clase de sujeto que iba a echarle o dejar que le echaran tierra al asunto, y que siguiera la corrupción republicana. Sólo que el tiro les salió por la culata, porque Roosevelt era un hombre honesto (también era mandón, imperativo, y rígido de entendederas. Pero honesto). Pronto, los mismos republicanos que lo llevaron a la gobernación quisieron sacarlo de ahí. Pero no encontraban como sacarlo de una manera honrosa, o convencerlo para que renunciara. Hasta que se acercó la elección presidencial de 1900, y como McKinley iba a la reelección, ¿por qué no llevarse al héroe de guerra como Vicepresidente...?
Roosevelt no estaba demasiado convencido porque pensaba que la Vicepresidencia iba a ser su tumba política. Y no sin razones debido a la poquísima importancia del Vicepresidente en la política de Estados Unidos: eso era justo lo que los republicanos querían, claro. De una manera u otra, Roosevelt terminó siendo convencido, y de hecho el pateacubanos le dio la inyección de energía a la campaña que los republicanos necesitaban con tanta desesperación. Héroe de guerra en Estados Unidos, ¿recuerdan? La dupleta McKinley-Roosevelt ganó, y los republicanos respiraron aliviados: el débil McKinley seguía a cargo, y Roosevelt estaba inutilizado y fuera de juego. Nada podía salir mal, ¿verdad? ¿¿¿VERDAD...??? El calendario avanzó a septiembre de 1901, y ¡BANG-BANG!, Presidente muerto, a manos de un anarquista. Theodore Roosevelt juró como Presidente de Estados Unidos el 14 de Septiembre. La cara de OH-CRAP de los republicanos debió haber sido épica, en particular cuando Roosevelt se lanzó a una cruzada contra los monopolios. En general, pese a su carácter iracundo, no fue un mal Presidente: hizo gestos a los negros, inició la política de conservación de parques nacionales, protegió a los consumidores del mercado de la carne a lo menos, y en general fue un progresista. Aparte de los oligarcas, los únicos que sufrieron con Roosevelt fueron... todo el resto del mundo, en particular Latinoamérica (Roosevelt fue el de la política del Gran Garrote, por más señas, como bien lo supo Colombia cuando Roosevelt financió la independencia de Panamá). Aunque el Comité Noruego del Nobel pensó diferente cuando galardonó a Roosevelt con... el Premio Nobel de la Paz.
Toda esta disquisición es para hacernos la idea de lo que estaba pasando en el año 1900, clavado dicho año. El Presidente desde 1897 era el republicano William McKinley. A pesar de ser un Presidente victorioso debido a la paliza que le propinaron a los españoles en la Guerra de Cuba de 1898, las cosas iban difíciles para el Partido Republicano, en parte debido a que se habían descubierto una serie de escándalos políticos relacionados con Nueva York. En eso, emergió el nombre de Theodore Roosevelt, que fue Secretario Asistente de la Marina bajo McKinley, y utilizó su poderosa personalidad para influir sobre el bienintencionado pero débil McKinley de que debían ir a apalear cubanos. Una vez declarada la guerra, Roosevelt renunció a su puesto político con toda alegría y marchó a Cuba, para eso, para patear cubanos y españoles. Y se transformó en héroe de guerra.
Después de la guerra, y destapados los escándalos políticos en Nueva York, Roosevelt parecía un nombre ideal para la Gobernación. Después de todo no era un político, así es que quizás era tonto y débil. Es decir, la clase de sujeto que iba a echarle o dejar que le echaran tierra al asunto, y que siguiera la corrupción republicana. Sólo que el tiro les salió por la culata, porque Roosevelt era un hombre honesto (también era mandón, imperativo, y rígido de entendederas. Pero honesto). Pronto, los mismos republicanos que lo llevaron a la gobernación quisieron sacarlo de ahí. Pero no encontraban como sacarlo de una manera honrosa, o convencerlo para que renunciara. Hasta que se acercó la elección presidencial de 1900, y como McKinley iba a la reelección, ¿por qué no llevarse al héroe de guerra como Vicepresidente...?
Roosevelt no estaba demasiado convencido porque pensaba que la Vicepresidencia iba a ser su tumba política. Y no sin razones debido a la poquísima importancia del Vicepresidente en la política de Estados Unidos: eso era justo lo que los republicanos querían, claro. De una manera u otra, Roosevelt terminó siendo convencido, y de hecho el pateacubanos le dio la inyección de energía a la campaña que los republicanos necesitaban con tanta desesperación. Héroe de guerra en Estados Unidos, ¿recuerdan? La dupleta McKinley-Roosevelt ganó, y los republicanos respiraron aliviados: el débil McKinley seguía a cargo, y Roosevelt estaba inutilizado y fuera de juego. Nada podía salir mal, ¿verdad? ¿¿¿VERDAD...??? El calendario avanzó a septiembre de 1901, y ¡BANG-BANG!, Presidente muerto, a manos de un anarquista. Theodore Roosevelt juró como Presidente de Estados Unidos el 14 de Septiembre. La cara de OH-CRAP de los republicanos debió haber sido épica, en particular cuando Roosevelt se lanzó a una cruzada contra los monopolios. En general, pese a su carácter iracundo, no fue un mal Presidente: hizo gestos a los negros, inició la política de conservación de parques nacionales, protegió a los consumidores del mercado de la carne a lo menos, y en general fue un progresista. Aparte de los oligarcas, los únicos que sufrieron con Roosevelt fueron... todo el resto del mundo, en particular Latinoamérica (Roosevelt fue el de la política del Gran Garrote, por más señas, como bien lo supo Colombia cuando Roosevelt financió la independencia de Panamá). Aunque el Comité Noruego del Nobel pensó diferente cuando galardonó a Roosevelt con... el Premio Nobel de la Paz.
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jueves, 6 de diciembre de 2012
Los almirantes amarillos.
A veces, los formulismos legales pueden llevar a situaciones muy tragicómicas. La parte cómica es para nosotros, claro, que nos reimos de los pobres diablos que sufren el asunto, y la trágica para los desgraciados que caen en alguno de esos agujeros negros administrativos, legales y burocráticos. Y en este caso hablamos de almirantes de la marina británica nada menos. Porque todos sabemos que estas historias son más sabrosas cuando son los poderosos quienes terminan humillados. La historia principia en los tiempos isabelinos, por allá por el siglo XVI, cuando la escuadra inglesa había crecido tanto, que fue necesario dividirla en secciones. Cada una de ellas llevó su propio color como identificación: el escuadrón rojo, el escuadrón azul y el escuadrón blanco (la estructura después se hizo todavía más complicada, pero para efectos conformémonos con esa explicación).
El punto crucial en la carrera de los oficiales de la Royal Navy era por supuesto pasar por el puesto de capitán. Por encima de capitán, hasta llegar a almirante, todo oficial debía tener el mando de una nave. Pero el rango de almirante era vitalicio: la única manera de perderlo era por expulsión deshonrosa después de corte marcial. A veces ocurrían casos como el de Provo Wallis, Almirante que nació en Mayo de 1791, y falleció en Enero de... 1892. Sí, falleció en ruta hacia los 101 años. En 1870 se promulgó una ley para proteger a los oficiales antiguos, por la cual no podía pasarse a retiro a nadie que hubiera mandado una nave en las Guerras Napoleónicas (sí, seis décadas antes), lo que era el caso de Wallis aunque fuera por haber servido unos poquitos días como capitán interino en... 1813. Y ahí estaba el porfiado Wallis sin morirse, obrando como tapón para que los siguientes no pudieran ascender hasta su destino natural. ¿Qué se hace entonces con los que vienen desde atrás, y no tienen el lugar libre para seguir ascendiendo? También podía suceder que un potencial almirante fuera juzgado mejor que otro... pero el otro debiera ser ascendido por antigüedad, obligando a buscar alguna clase de puente para que el más joven llegara hasta arriba, y dejar al más antiguo anclado abajo.
Una civilización más brutal hubiera recurrido al hacha, pero no la nación más flemática de la Tierra. De manera que para solucionar estos problemas, inventaron el ascenso sin mando. Es decir, se ascendía a la persona pero "se les olvidaba" darle el mando de una nave, por decirlo así. Por supuesto que esta práctica recibió su nombre coloquial. Ya hemos mencionado que cada almirante tenía mando de un escuadrón de colorcitos como papel lustre: blanco, azul, rojo... ¿Qué color entonces era el de los almirantes sin mando? La malicia les inventó el color amarillo, porque... ¿adivinan de qué color es la arena de la playa en donde estos pobres deben quedarse por no poder subirse con mando a ningún buque...? En inglés, a esta práctica la llamaron "yellowing" (traducible al castellano a lo bestia como "amarillear" o "volver amarillo"). To yellowing someone ("amarillear a alguien") vendría a ser entonces darle este ascenso sin mando de nave, dejarlo en la arena de la orilla a mirar melancólicamente los buques de guerra zarpando...
...y a rascarse neuróticamente los bolsillos de paso, porque había una humillación adicional. Aparte de presentarse en sociedad sin nada que mandar, y por lo tanto con un rango sin ocasión de mostrar su valía para el mismo, aparte de eso recibían sólo la mitad de la paga, porque la otra mitad sólo se entregaba en retribución por las fatigas y pesares del mando... De hecho, aunque con rango, era en todo un retiro de hecho, y era muy poco probable que llegaran a volver al servicio activo alguna vez.
El punto crucial en la carrera de los oficiales de la Royal Navy era por supuesto pasar por el puesto de capitán. Por encima de capitán, hasta llegar a almirante, todo oficial debía tener el mando de una nave. Pero el rango de almirante era vitalicio: la única manera de perderlo era por expulsión deshonrosa después de corte marcial. A veces ocurrían casos como el de Provo Wallis, Almirante que nació en Mayo de 1791, y falleció en Enero de... 1892. Sí, falleció en ruta hacia los 101 años. En 1870 se promulgó una ley para proteger a los oficiales antiguos, por la cual no podía pasarse a retiro a nadie que hubiera mandado una nave en las Guerras Napoleónicas (sí, seis décadas antes), lo que era el caso de Wallis aunque fuera por haber servido unos poquitos días como capitán interino en... 1813. Y ahí estaba el porfiado Wallis sin morirse, obrando como tapón para que los siguientes no pudieran ascender hasta su destino natural. ¿Qué se hace entonces con los que vienen desde atrás, y no tienen el lugar libre para seguir ascendiendo? También podía suceder que un potencial almirante fuera juzgado mejor que otro... pero el otro debiera ser ascendido por antigüedad, obligando a buscar alguna clase de puente para que el más joven llegara hasta arriba, y dejar al más antiguo anclado abajo.
Una civilización más brutal hubiera recurrido al hacha, pero no la nación más flemática de la Tierra. De manera que para solucionar estos problemas, inventaron el ascenso sin mando. Es decir, se ascendía a la persona pero "se les olvidaba" darle el mando de una nave, por decirlo así. Por supuesto que esta práctica recibió su nombre coloquial. Ya hemos mencionado que cada almirante tenía mando de un escuadrón de colorcitos como papel lustre: blanco, azul, rojo... ¿Qué color entonces era el de los almirantes sin mando? La malicia les inventó el color amarillo, porque... ¿adivinan de qué color es la arena de la playa en donde estos pobres deben quedarse por no poder subirse con mando a ningún buque...? En inglés, a esta práctica la llamaron "yellowing" (traducible al castellano a lo bestia como "amarillear" o "volver amarillo"). To yellowing someone ("amarillear a alguien") vendría a ser entonces darle este ascenso sin mando de nave, dejarlo en la arena de la orilla a mirar melancólicamente los buques de guerra zarpando...
...y a rascarse neuróticamente los bolsillos de paso, porque había una humillación adicional. Aparte de presentarse en sociedad sin nada que mandar, y por lo tanto con un rango sin ocasión de mostrar su valía para el mismo, aparte de eso recibían sólo la mitad de la paga, porque la otra mitad sólo se entregaba en retribución por las fatigas y pesares del mando... De hecho, aunque con rango, era en todo un retiro de hecho, y era muy poco probable que llegaran a volver al servicio activo alguna vez.
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domingo, 2 de diciembre de 2012
Al rescate de los colores del ejército de terracota.
Uno de los más famosos tesoros arqueológicos chinos, y probablemente de la Humanidad toda, sea el celebérrimo ejército de terracota de Qin Shi Huang Di, el primer Emperador de una China unificada, entre 221 y 210 antes de Cristo. Este gobernante que trajo paz y estabilidad a China por primera vez después de medio milenio de guerras civiles, al precio de un despotismo despiadado, mandó entre otras cosas ser enterrado en medio de un recinto funerario de 90 kilómetros cuadrados, escoltado por soldados construidos a escala natural, en terracota. Cuando uno piensa en el ejército de terracota, piensa en el color de la terracota, justamente, ese tono pedruzco sin brillo ni vida. Pero las más recientes excavaciones arqueológicas han descubierto que el ejército de marras... estaba pintado. En efecto, eran estatuas coloreadas.
En realidad, que las estatuas inicialmente estaban pintadas era algo que se sabía, debido a que los primeros investigadores en la tumba alcanzaron a atestiguarlo. Pero había un problema. La pintura elaborada sobre una base de huevo, fue aplicada por los constructores de la tumba sobre una capa doble de laca, encima de cada guerrero. Al abrir la tumba en 1974 y entrar el aire después de dos milenios enterrada, la laca se secó de manera brusca, se cuarteó y de descascaró por escamas, llevándose a la pintura con ella, porque si hay algo que una capa doble de laca se dice a sí misma cuando se está cayendo, es que no me iré sin llevarme a la pintura conmigo. El proceso era tan rápido que apenas alcanzó a ser documentado: estudios posteriores revelan que la laca bajo el color se curvaba y caía en apenas cuatro minutos.
Pero la casualidad ayudó a los arqueólogos. Una sección del gigantesco complejo funerario, por vueltas del destino, fue sumergido en parte por una capa de lodo. Los arqueólogos, al excavar esta sección, descubrieron todavía estatuas pintadas: el pelo negro, las caras rosadas, los ojos de color café o negro... Los tintes usados son variados: cinabrio para el rojo, carbón para el negro, cinabrio y silicatos para el morado, azurita para el azul, óxido de hierro para el rojo oscuro, huesos quemados en hornos para el blanco, malaquita para el verde. Los investigadores chinos, en alianza con la Oficina de Conservación del Estado Bávaro en Alemania, desarrollaron un conservador especial para salvar los colores de los guerreros. El procedimiento se transformó en algo casi de sala de emergencias: cualquier pieza desenterrada que muestre algún rastro de color, es rociada de inmediato con la substancia en cuestión, y luego se envuelve en plastico.
Pero la cosa ha llegado a extremos surrealistas cuando los chinos han tenido que tratar nada menos que al suelo como un objeto arqueológico. Como suena. Lo que pasa es que muchos artefactos de madera, tales como escudos o tambores, están semipodridos y son difícilmente rescatables. Pero los diseños pintados sobre éstos, cuando la madera y el mundo todavía eran nuevos, quedaron estampados en el suelo, supuesto de que hayan estado en contacto con éste porque se han caído o resbalado, por supuesto. De manera que los arqueólogos deben ir con un cuidado único a la hora de tratar el suelo mismo. La pintura antigua, por cierto, se adhiere mejor al suelo que a la laca, de manera que dichos patrones están también mejor conservados. La necesidad es la madre de la invención, así es que desarrollaron un adhesivo que mantiene cohesionado al suelo, de manera que los colores no se pierdan... Y vaya uno a saber qué sorpresas adicionales esperan acá en los próximos años. Después de todo, en casi cuatro décadas del descubrimiento apenas se ha excavado el uno por ciento del complejo.
En realidad, que las estatuas inicialmente estaban pintadas era algo que se sabía, debido a que los primeros investigadores en la tumba alcanzaron a atestiguarlo. Pero había un problema. La pintura elaborada sobre una base de huevo, fue aplicada por los constructores de la tumba sobre una capa doble de laca, encima de cada guerrero. Al abrir la tumba en 1974 y entrar el aire después de dos milenios enterrada, la laca se secó de manera brusca, se cuarteó y de descascaró por escamas, llevándose a la pintura con ella, porque si hay algo que una capa doble de laca se dice a sí misma cuando se está cayendo, es que no me iré sin llevarme a la pintura conmigo. El proceso era tan rápido que apenas alcanzó a ser documentado: estudios posteriores revelan que la laca bajo el color se curvaba y caía en apenas cuatro minutos.
Pero la casualidad ayudó a los arqueólogos. Una sección del gigantesco complejo funerario, por vueltas del destino, fue sumergido en parte por una capa de lodo. Los arqueólogos, al excavar esta sección, descubrieron todavía estatuas pintadas: el pelo negro, las caras rosadas, los ojos de color café o negro... Los tintes usados son variados: cinabrio para el rojo, carbón para el negro, cinabrio y silicatos para el morado, azurita para el azul, óxido de hierro para el rojo oscuro, huesos quemados en hornos para el blanco, malaquita para el verde. Los investigadores chinos, en alianza con la Oficina de Conservación del Estado Bávaro en Alemania, desarrollaron un conservador especial para salvar los colores de los guerreros. El procedimiento se transformó en algo casi de sala de emergencias: cualquier pieza desenterrada que muestre algún rastro de color, es rociada de inmediato con la substancia en cuestión, y luego se envuelve en plastico.
Pero la cosa ha llegado a extremos surrealistas cuando los chinos han tenido que tratar nada menos que al suelo como un objeto arqueológico. Como suena. Lo que pasa es que muchos artefactos de madera, tales como escudos o tambores, están semipodridos y son difícilmente rescatables. Pero los diseños pintados sobre éstos, cuando la madera y el mundo todavía eran nuevos, quedaron estampados en el suelo, supuesto de que hayan estado en contacto con éste porque se han caído o resbalado, por supuesto. De manera que los arqueólogos deben ir con un cuidado único a la hora de tratar el suelo mismo. La pintura antigua, por cierto, se adhiere mejor al suelo que a la laca, de manera que dichos patrones están también mejor conservados. La necesidad es la madre de la invención, así es que desarrollaron un adhesivo que mantiene cohesionado al suelo, de manera que los colores no se pierdan... Y vaya uno a saber qué sorpresas adicionales esperan acá en los próximos años. Después de todo, en casi cuatro décadas del descubrimiento apenas se ha excavado el uno por ciento del complejo.
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jueves, 29 de noviembre de 2012
¿Propaganda sobre Suez...?
A pesar de ser considerado como uno de los más importantes conflictos del Medio Oriente en el siglo XX, debido a ser jugado por dos potencias claves como Inglaterra y Francia en una de las áreas geopolíticas más sensibles del planeta, la operación militar anglofrancesa para tomarse manu militari el Canal de Suez en 1956, en respuesta a la nacionalización del mismo por el Presidente egipcio Gamal Abdel Nasser, es también una de las más chapuceras operaciones militares de toda la centuria. No todos los errores militares cometidos aquí merecen abrirse paso hasta Siglos Curiosos (algunos son simplemente lamentables, pero no...curiosos, más o menos como entendemos el concepto en este blog), pero no podemos dejar de elaborar una nota respecto a la terrible estrategia comunicacional de Inglaterra y Francia al respecto. Porque desde la Primera Guerra Mundial que se venía entendiendo de manera sistemática la importancia de la propaganda para desmoralizar al enemigo y convertir a los neutrales en aliados, a pesar de lo cual, el manejo propagandístico en la llamada Guerra del Sinaí, Crisis de Suez o Guerra de Suez, se merece de sobra el calificativo de desastroso.
A resultas de los manejos burocráticos británicos, sumada a la previsión (cumplida después) de que la conflagración sería muy impopular en dos países que estaban a apenas una década de distancia de la Segunda Guerra Mundial, los altos mandos británicos, incluyendo al sesentón y muy enfermo Primer Ministro Anthony Eden, estimaron que era necesario emprender una dura ofensiva propagandística para convencer a los egipcios de dejarse invadir. En la mentalidad de Eden y su gente no podía caber que Nasser privilegiara los intereses nacionales egipcios por sobre la tradicional servidumbre a los intereses coloniales británicos, de manera que se figuraban que Nasser era una especie de tirano sediento de sangre al que los egipcios no apoyarían, y recibirían a los ingleses y franceses como libertadores. En la realidad Nasser podía ser autoritario (los Presidente de Egipto desde el derrocamiento de la monarquía en 1952 tienen mucho de faraones contemporáneos, incluyendo a Nasser, Sadat, Mubarak... tres en casi seis décadas), pero a la vez era muy popular como campeón internacional de la causa tercermundista contra la intervención extranjera, cualquier intervención extranjera, fuere occidental o soviética (aunque la hostilidad occidental a su casquivanería lo llevó a dejarse cortejar un tanto por el Oso Ruso). De ahí que ingleses y franceses decidieran lanzar una campaña propagandística en pleno dentro de Egipto, contando con soliviantar a los egipcios contra Nasser (listo: ya pueden carcajearse a destajo).
A diferencia de los políticos, muchos altos mandos militares juzgaban que la guerra sicológica era una pérdida de tiempo: lanzar folletos sobre territorio enemigo no convencía a nadie, y bombardear las ciudades enemigas reforzaba la moral contra el invasor, no la debilitaba. Contaban con la experiencia de la Segunda Guerra Mundial hablando en favor de esta idea. Pero mandos aún más altos decidieron que la guerra sicológica iba, lo que además daba tiempo para organizar un desembarco rápido y sorpresivo (así como suena: según los británicos, los egipcios tenían que creer que la propaganda iba a caer porque sí, y luego dejarse sorprender por lo que venía después). Para la misión fue destacado un tal Bernard Fergusson. Parece ser que Fergusson se comportó como un soldado impecable, y a pesar de tener dudas sobre la utilidad de la operación, se dedicó a la misma en cuerpo y alma. Se le cedió a él y sus ayudantes una radio en Chipre para lanzar proclamas, y una imprenta para editar folletos. Pero los pilotos de la RAF eran reacios a arriesgar sus vidas en lo que esencialmente era infringir el espacio aéreo egipcio para una operación tan inútil como... lanzar folletos. Aún así, ironías del destino, para lanzar los folletos se había previsto una bomba que estallara a trescientos metros de altura sobre los civiles: lo que pasó es que la bomba, así como buena parte del obsoleto material bélico inglés, falló y estalló a ras de calle, causando una buena mortandad entre los civiles egipcios a quienes supuestamente debía convencerse de la bondad de una invasión británica. Se utilizaron también aviones parlantes para sobrevolar territorio egipcio, pero cuando el avión parlante aterrizó en Adén para repostar combustible, el equipo de megafonía se esfumó misteriosamente y nunca nadie supo de su destino. Fergusson también utilizó la radio para crear programas destinados a los palestinos, llenos de material contra Nasser. Pero aunque los programas eran emitidos en árabe, los palestinos no se dejaron convencer: muchos creyeron percibir un sonsonete judío en la voz de los locutores, y con eso dejaron de hacer caso a la propaganda.
Ya en medio de la guerra, que por cierto fue lanzada el 29 de octubre de 1956, la (des)inteligencia británica les jugó otra mala pasada. Debido a que los invasores querían disminuir al máximo las bajas civiles para que su intervención pareciera una operación de policía contra Nasser, no bombardearon la estación de radio El Cairo, evitando así que cualquier edificio colindante o sus residentes terminaran incinerados bajo fuego enemigo. Ni qué decir que a través de dicha radio, Egipto informó al mundo de las horrendas (y exageradas, claro, que en la guerra no hay santos) atrocidades de los invasores, volviendo a la opinión pública internacional aún más contra Inglaterra y Francia, así como fortaleciendo el ánimo egipcio para resistir. Ante este panorama, los aliados de Inglaterra se preguntaron por qué no se bombardeaba dicha radio, y cuando supieron la razón, Chipre informó que la radio El Cairo estaba... a 25 kilómetros de El Cairo, en pleno desierto. Por supuesto que lo muy verdaderamente siguiente fue enviar un escuadrón de aviones y reducirla a cenizas, pero el daño ya estaba hecho, por supuesto. Es lo que tiene haberse montado una operación bélica del siglo XX con una filosofía geopolítica del XIX: que las operaciones propagandísticas tenían un tufillo a sacadas de otro siglo...
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domingo, 25 de noviembre de 2012
El nombre del monstruo de Frankenstein.
Hace algunos meses atrás en Siglos Curiosos dedicábamos un posteo a la partícula alemana "-stein", que está presente en varias palabras de dicho idioma (o idiomas, en realidad, considerando que casi cada valle alemán habla SU propio alemán). Pero a propósito de dicho posteo salió un breve debate sobre el nombre del monstruo de Frankenstein, y quizás es una buena instancia para echarle un vistazo al asunto en un posteo especial a propósito. De manera que aquí tienen... el nombre del monstruo de Frankenstein. Que, aunque no lo sabían, por el título del posteo habrán adivinado que no es Frankenstein.
La historia nació de la fértil imaginación de la escritora inglesa Mary Shelley, quien publicó en 1818 la novela "Frankenstein o el moderno Prometeo". En la misma describe cómo el científico loco de turno, el doctor Frankenstein, le otorga vida a una criatura inanimada, sólo para dejarla abandonada detrás suyo al descubrir que el engendro le ha salido... bueno, un poco horrible (sí, novela de padre modelo aquí). La criatura es rechazada y abandonada por todos los seres humanos por la misma razón, por horrible, y acaba por volverse amarga y vengativa, arruinándole la vida a su padre. Como puede observarse, el doctor Frankenstein es un moderno Prometeo porque insufla vida en paralelo a como el Prometeo griego insufló inteligencia a la Humanidad. Y por volver al tema del posteo... la criatura no tiene nombre. Como el doctor la deja abandonada nada más "nacer", jamás se preocupó de darle un nombre, y por ende, no es Frankenstein. Aunque podría argumentarse que si hereda el apellido de su padre, entonces sí sería Frankenstein como el doctor... supuesto de que el doctor la hubiera pasado por reconocimiento de paternidad alguna vez, el muy desalmado.
Que la criatura carezca de nombre es un punto interesante del denso trasfondo filosófico de la novela. A través de la relación del monstruo con el doctor Frankenstein, la novela hace un extenso análisis de la relación del ser humano con Dios. Si Dios nos hizo a su imagen y semejanza... ¿por qué entonces somos malvados y Dios no nos ayuda? La respuesta de la novela es escalofriante: porque Dios puede habernos creado para su propia vanidad y nada más. Este símil se refuerza mucho más cuando descubrimos que la criatura aprende a leer y desarrolla su visión del mundo a través de "El paraíso perdido" de Milton, el poema en donde se detalla la rebelión de Satán contra el Creador. La criatura en efecto se identifica con Satán, y por lo tanto, su búsqueda del Creador es metafóricamente una búsqueda satánica. Ahora bien, está implícita la idea de que "En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios" (Evangelio de Juan 1:1), de que Dios crea a través de la Palabra, del "hágase" ("hágase la luz", etcétera). Por lo tanto, que la criatura no tenga nombre es significativo: significa que su Creador, su Dios, lo ha dejado abandonado, no ha terminado en verdad de crearlo. (Puede quizás relacionarse y ahondarse incluso más con Génesis 1:19-20, en donde Dios encarga a Adán darle nombre a las criaturas vivientes: el monstruo está vivo, pero no tiene un nombre propio, ¿eh?).
¿Entonces, por qué si la criatura en la novela original carece de nombre, hoy en día la llamamos con el nombre del Creador que rehusó en primera instancia a reconocerla? La culpa la tienen las pelis de monstruos de la Universal. En 1931 rodaron una peli llamada "Frankenstein", que es clásica por darnos la iconografía propia del monstruo (que no es de la novela original, para variar un poco, aunque venga interpretada por el gran Boris Karloff), y les fue tan bien que en 1935 se dejaron caer con una secuela. ¿Título? "La novia de Frankenstein". Al final de la peli (spoiler aquí, claro), el doctor termina por crearle una novia al monstruo. A partir de entonces, todo el mundo salvo los sabidillos de toda la vida se les olvidó que Frankenstein era originalmente el doctor o científico loco, no el monstruo de marras...
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