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jueves, 6 de septiembre de 2012

¡Barrabás Gobernador de Chile!


Muy despreciado y despreciable tiene que ser una persona para que en un medio tan profundamente católico como el Chile colonial, y aún el resto del Imperio Español, el mote que le acompañe desde joven sea "Barrabás". Y éste era el apodo que se había ganado con sus... er... barrabasadas, don Francisco de Meneses. Este hombre había hecho carrera en el ejército español, y combatido en Italia y Flandes, ganándose en este último lugar el aprecio de don Juan José de Austria. En 1663 recibió el nombramiento como Gobernador de Chile. En mala hora para Chile. La pura crónica de su llegada ya es una historia de ésas que solemos postear por acá en Siglos Curiosos.

Los mayores avatares de la peripecia fueron causados, era que no, principalmente por el carácter arrogante e impetuoso del personaje de marras. Meneses estaba obsesionado con que el capitán y el armador de la nave querían hacer contrabando, cosa que podría ser verdad o podría ser que no, habida cuenta de las condiciones del, ehm, "comercio" "legal" marítimo de la época. Partieron el 12 de Abril a Buenos Aires, y por el camino, Meneses se las arregló para hacer del crucero un infierno para todos, refregándole a todo el mundo que no le hacían suficientes honores como su rango exigía.

El 27 de Julio arribaron a Buenos Aires. Entonces, Meneses se emperró en quedarse a bordo de la nave, dispuesto a llegar a Chile vía Estrecho de Magallanes. La idea era muy mala, porque en la época Cuyo era todavía parte de Chile, y por lo tanto arribar a Santiago por la pampa argentina era una buena manera de conocer tales tierras que después eran un tanto descuidadas por los gobernadores de Santiago, y además porque el Estrecho de Magallanes tenía y tiene reputación de navegación difícil. Ni la acción combinada del Obispo de Buenos Aires y del Gobernador de Tucumán consiguieron convencer a Meneses. La situación adquirió ribetes dramáticos cuando Meneses se puso tan pesado, que la nave no tuvo otro remedio sino que zarpar con él, a lo que la artillería de tierra replicó disparando sobre la misma. Para insistir en lo obvio: los cañones de costa le disparaban a la nave que llevaba al futuro gobernador de Chile... por desobediente. La nave acabó varada en un banco de arena, y Meneses debió desembarcar con la cola entre las piernas. Por el momento.

Una vez en tierra, Meneses resultó tan complicado y pendenciero, que las autoridades de Buenos Aires le pusieron una guardia a su alrededor, supuestamente por protección, pero en realidad por arresto domiciliario. Después de su partida, ahora sí que por tierra, el 1 de Diciembre llegó a San Luis de Tucumán, ciudad argentina en la actualidad pero que en esa época era la ciudad (o poblacho más bien, hablamos de 1663 después de todo) más oriental del territorio chileno. Allí, aunque estaba prácticamente en un caserío, se hizo recibir de inmediato como Gobernador de Chile, aunque por supuesto aún no había jurado según protocolo. El 13 de Diciembre alcanzaba Mendoza, y allí dictó sus primeros actos de gobierno, dando patente del atolondramiento que iba a ser el resto de su gobernación. Finalmente, el 23 de Enero de 1664 entró en Santiago de Chile, pero gracias a una triquiñuela administrativa, consiguió obrar como gobernador en pleno sin pasar por lo que él parecía considerar la humillación de tener que prestar juramento de su cargo ante el Cabildo de Santiago, como correspondía por procedimiento. Se inició así una gobernación cargada de anécdotas muy sabrosas para la posteridad, pero muy desafortunadas para la pobre Gobernación de Chile, que debió soportar a semejante personaje con santa paciencia (y a veces no tan santa y no tan paciencia) hasta 1667. Baste decir por ahora que la cantidad de cargos que le levantaron con ocasión de su juicio de residencia fue tal, que al fallecimiento del susodicho en 1672 todavía no había recibido sentencia.

2 comentarios:

  1. Bueno. Días después del triunfo del No en 1988, Pinochet dijo que el plebiscito había sido ganado por los "barrabases". Y no se refería a los personajes de la historieta precisamente.

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  2. Pero entre que le dijeran Don Pato a Patricio Aylwin, y Barrabás a Francisco de Meneses, hay un trecho, digo yo...

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