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jueves, 26 de febrero de 2009

Socks en la Casa Blanca.


El pasado 20 de Febrero de 2009 falleció finalmente Socks, nuestro veterano compañero gato que estuvo nada menos que... ¡en la Casa Blanca! Porque Socks ("calcetines", en castellano) fue el gato mascota de Bill Clinton. O mejor dicho, el gato mascota de Chelsea Clinton, la hija de Bill. El caso es que el buen Socks fue el gato mascota cuasi-oficial durante los ocho años de gobierno de Clinton en la Casa Blanca.

El gato apareció un buen día, prácticamente porque se le dio la gana. Se le supone nacido en Marzo de 1989, pero como sucede con frecuencia respecto de los gatos, esta noticia es incierta. En Little Rock, un día de 1991, Chelsea Clinton, quien por entonces tenía 11 años, volvía de sus lecciones de piano. Socks jugaba con su hermana Midnight, y simplemente llegó y le saltó a sus brazos. El gesto le ganó gracia, y Socks se quedó con los Clinton. En la época, Bill Clinton era Gobernador de Arkansas, y allá fue a alojarse el gato. Después, en 1992, cuando Bill Clinton fue elegido Presidente de los Estados Unidos, Socks los acompañó y se transformó en el gato de la Casa Blanca.

La estancia de Socks en la Casa Blanca fue un tanto movida. Se transformó en uno de los más eficaces relacionadores públicos de la misma (lo que habla bastante mal de ustedes, humanitos, que hasta un gato puede hacer su trabajo...). Con otro gato que andaba dando vueltas allí, llamado Slippers, hizo buenas migas, y compartió comida y agua. Pero en el segundo período presidencial, los Clinton tuvieron la desafortunada idea de meter a un labrador llamado Buddy en la Casa Blanca. La que se armó después fue Israel y Palestina: lo de Buddy y Socks fue odio inmortal y eterno.

Cuando se acabó el gobierno de Bill Clinton, Buddy fue el elegido para seguir con la familia. El pobre Socks por una vez no se salió con la suya, pero la secretaria Betty Currie (quién, dicho sea de paso, tuvo su peso en la investigación del asuntillo ése con Monica Lewinski) se lo llevó consigo. Desde ese entonces el gato, que ya rondaba más o menos los once años, tuvo una vida retirada del público. Aún así, se las arregló para alcanzar la provecta edad de 18 años (quizás 19). Finalmente la naturaleza hizo lo suyo, y Socks enfermó de las tiroides y los riñones, lo que se agravó con lo que probablemente fue un cáncer. Cuando se negó a comer, fue finalmente dormido. Había sobrevivido nada menos que siete años a su mortal enemigo Buddy: el pobre labrador terminó malogrado el 02 de Enero de 2002, luego de que corriendo, fuera arrollado por un automóvil.

2 comentarios:

  1. ¡¡¡Vaya!!! Me ha encantado leer esta noticia. NO sabía nada sobre este gato tan chulo.

    Me encanta los gatos, habré tenido en mi vida, al menos, 50 gatos sin exagerar, lamentablemente, se perdían, se iban o eran atropellados :.(
    Vamos que me duran una media de un ano y medio.

    Ahora tengo uno llamado "currito" apodado "pipi", probablemente sea Pipi VIII, jejeje, y lleva conmigo dos años.

    Un saludo.

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  2. Basta con verle la cara de "aquí estoy yo", nada más... ¡Ese gato sabe quién manda, y el que manda no es ni Bill ni Hillary Clinton!

    La mejor de las suertes con Pipi. Saludos también...

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