Dentro de la desastrosa expedición de 18.000 mil millas que emprendió el Almirante ruso Zinovy Petrovitch Rozhestvensky desde el Mar Báltico hacia el Mar de Japón para librar la guerra contra los japoneses, en el contexto de la Guerra Ruso-Japonesa (1904-1905), el más grave de los episodios fue el incidente de Dogger Bank, que estuvo a punto de arrojar a Rusia e Inglaterra a un conflicto armado de gran escala, diez años antes de que ambas fueran aliadas contra Alemania en la Primera Guerra Mundial... La historia es la siguiente.
Rozhestvensky era un gran almirante, pero comandaba naves obsoletas, e incluso peligrosas para su propia tripulación, por no hablar de ésta, que era incompetente y además estaba desmoralizada. Después del Mar Báltico y navegando por el Mar del Norte con rumbo al Cabo de la Buena Esperanza, para desde allí enfilar a Japón a través del Océano Indico, los marineros rusos estaban nerviosos y avistaban torpederos japoneses por todas partes. En la tarde del 21 de Octubre de 1904, el Kamchatka, barco de reparaciones de la flota, radió al resto de la flota que estaba bajo ataque; el mensaje había sido radiado por el capitán, que en ese minuto estaba borracho, y que en su embriaguez, había tomado a un mercante sueco, un pesquero alemán y una goleta francesa por buques japoneses; el Kamchatka les disparó 300 obuses, antes de que la "batalla" terminara. El asunto hubiera quedado ahí, pero la flota entera estaba nerviosa, y se acercaba la noche...
En plena noche, se cruzaron con una escuadrilla de unos treinta barcos británicos, dedicados a la pesca de arrastre. Los rusos, nerviosos, interpretaron incorrectamente las señales del Kamchatka (que por error, en vez de enviar "ahora estamos bien", habían enviado "¿ven torpederos japoneses?"), y abrieron fuego. Uno de los pesqueros británicos fue hundido, al tiempo que varios pescadores fueron heridos, y unos cuantos cayeron muertos. Y se puso aún peor. En la confusión de la noche, al aproximarse el crucero Aurora, que no había participado en los hechos, los rusos lo tomaron por una de las naves japonesas, y abrieron fuego sobre ella; en este caso las mutuas incompetencias se anularon, porque sólo la miserable pericia de los artilleros rusos impidió que este fuego amistoso cruzado terminara en daños mayores para la propia escuadra rusa (este Aurora es el mismo que, más de una década después, tendrá una destacada participación en la Revolución de Octubre de 1917); de todas maneras, un sacerdote ruso que terminó envuelto en el fuego cruzado, acabó muerto.
Cuando la noticia llegó hasta el Foreign Office de Londres, la guerra entre Rusia e Inglaterra estuvo a punto de estallar, en particular porque los ingleses a la sazón eran amigos de los japoneses, y el incidente les daba el pretexto preciso. La prensa británica, por su parte, se cebó en Rozhestvensky y su escuadra. Finalmente los rusos y los ingleses llegaron a un acuerdo, y los primeros le pagaron 66.000 libras esterlinas a los pescadores víctimas del incidente. En cuanto a Rozhestvensky, se le ordenó recalar en Vigo (España), lugar en donde fueron dejados atrás los oficiales considerados como responsables del incidente. Después de lo cual siguió la misión de Rozhestvensky, hasta su lógico y triste resultado final, cuando enfrentados a los verdaderos buques japoneses, terminaron aportando una dosis substancial de hierro a los fondos marinos del Japón...
En octubre de 1990, en la entonces Leningrado, tuve la suerte de entrar al Aurora y pasear por él. No sé si sigue allí, pero estaba fondeado en el Neva como atracción turística.
ResponderBorrarHe visto fotos en Internet del Aurora como museo flotante. Ni idea de qué estatus tendrá ahora. Aunque no soy especialmente apasionado por la historia militar (salvo cuando se trata de alguna metida de pata de las buenas, como Dogger Bank, la Carga de la Brigada Ligera o la Cruzada de Nicópolis), la historia naval tiene sus vericuetos bastante interesantes...
ResponderBorrarPero este incidente tuvo repercusiones mucho más serias (hasta fatales, podríamos decir), puesto que la planificación rusa del viaje preveía recalar en algunos puertos ingleses, al menos los de Sudáfrica e India. Lógicamente, después de este incidente, esos puertos estuvieron vedados a los rusos, lo cual los obligó a sobrecargarse de carbón, al punto de ocupar ¡las cubiertas de la marinería! (de otra manera no habrían podido alcanzar su objetivo). Como es de suponer, esto minó aún más la moral de los rusos, pero tuvo dos consecuencias materiales terriblemente nefastas: uno fue elevar el centro de gravedad de los buques, los cuales se volvieron sumamente inestables; y la otra, más grave aún, fue que el aumento de peso producto de la sobrecarga hizo que las fajas acorazadas de los buques quedaran bajo la línea de flotación, por lo cual estos barcos se volvieron vulnerables a casi toda la artillería japonesa: hasta los cañones más pequeños les hacían daño...
ResponderBorrarEso es algo que debería haberlo arreglado la (inoperante y corrupta) diplomacia rusa. Cada hombre tiene su precio, y cada puerto para abastecer carbón también.
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