
Siguiendo el hilo del posteo sobre lugares griegos que han devenido en palabras comunes, o el sobre personajes históricos que se transformaron en palabras comunes, o el de otros personajes transformados en adjetivos, ahora echaremos un repaso a los dioses griegos y romanos cuyos nombres se conservan en palabras de uso cotidiano hoy en día... muchas veces sin que nos demos cuenta. Dejaremos fuera, por supuesto, a los dioses que en realidad son personificaciones de fenómenos naturales y que por tanto no tienen un nombre propio sino que adoptan la palabra griega respectiva (por ejemplo Hipnos el dios del sueño, o Eros el dios del amor). La lista, sin pretensiones de exhaustividad, nos queda entonces así:
-- AFRODISÍACO: Las substancias que mejoran el deseo o la potencia sexual, reconocen su ligazón con Afrodita, la diosa griega del amor, que contrario al concepto casto y puro del amor cristiano, no era para nada una mojigata (no sólo promovía el amor por ahí como una descocada, sino que también le ponía los cuernos al dios del fuego con el dios de la guerra, miren qué zor...).
-- APOLÍNEO: La tendencia a la perfección y a lo sublime, fue ensalzada por Friedrich Nietzsche, asignándole el nombre del dios griego Apolo, que lo era del Sol, de la luz, y del conocimiento y la razón ("logos").
-- ATENEO: Aunque esta palabra huele a naftalina, digamos que ateneo es simplemente una agrupación científica o literaria. Y derivan, por supuesto, de la diosa griega Atenea, que lo era del conocimiento y la sabiduría.
-- ATLAS: El pobre gigante que debía sostener sobre sus hombros la bóveda celeste, ganó así para su nombre dos sentidos. El primero y más obvio, es el de los libros de mapas. El segundo, bastante lógico si uno piensa que atlas era prácticamente una columna viviente, es la primera vértebra vertical, también llamada "atlas", y que debe sostener el cráneo sobre sí...
-- BÁQUICO: Baco, el dios romano del vino, quedó así eternamente ligado al dulce jugo de la vid, como lo hubieran llamados los poetas del Siglo de Oro Español.
-- DIONISÍACO: Seguimos con Friedrich Nietzsche, que como contrapunto a lo "apolíneo", llamó la tendencia a lo vulgar, lo profano e irracional, con el alegre y siempre festivo dios griego del vino, Dionisos.
-- EÓLICO: La energía eólica, tan de moda hoy en día, le debe su nombre a Eolo, el dios griego de los vientos.
-- HERMÉTICO: Durante mucho tiempo, se consideró al dios griego Hermes (el Mercurio romano, que lo era del comercio y de los ladrones, quizás no por coincidencia...) como depositario de la sabiduría antigua, equiparándoselo a Toth, el dios de la sabiduría egipcia. De ahí que el conocimiento esotérico, el que sólo estaba disponible para los iniciados y no para todo el mundo, fuera "hermético". Es ciertamente una degradación del lenguaje que antaño "hermético" se refiriera a conocimientos iniciáticos de una secta semifilosófica, mientras que hoy en día se suele usar en prosaica referencia a las conservas con fruta en almíbar, o a los frascos de mayonesa...
-- MARCIAL: Debo confesar que en este caso ignoro si fue antes el dios que la palabra, o la palabra que el dios. Pero lo "marcial", o sea, lo relativo a la guerra, se relaciona con Marte, el dios romano de la guerra. Claro que, por alguna razón, tratándose del planeta Marte, el adjetivo respectivo fue reemplazado por "marciano".
-- MUSEO: Los museos derivan su nombre del Museum de Alejandría, un establecimiento fundado para las investigaciones científicas de la época, que a su vez derivó su nombre de las Musas, las protectoras griegas de la actividad científica y artística.
-- NEPTÚNICO: En Geología, un terreno neptúnico es el que tiene formación sedimentaria. Como el nombre lo dice, estos tipos de terreno o de rocas se forman por la sedimentación del material en un medio acuático, por lo que aplicarles el nombre de Neptuno, el dios romano del mar, suena bastante razonable.
-- PLUTONISMO: La escuela de pensamiento geológico según la cual la Tierra le debe su forma primordialmente a los volcanes y la actividad ígnea interna de la Tierra, le debe su nombre al dios romano Plutón, que lo era de los infiernos y el inframundo. Debemos recordar que en la Mitología Grecorromana, los infiernos estaban literalmente por debajo de la Tierra, lo que explica esta conexión.
-- SATURNINO: Una palabreja de ratón de biblioteca, vale, pero la RAE la acepta, y a ella nos atenemos. Saturnino es "dicho de una persona: triste y taciturna". Características bien asociables a Saturno, el dios romano del Tiempo, el que generalmente se lo representa de manera muy melancólica (cuando no está comiéndose a su progenie, el muy caníbal).
-- VENÉREO: Una enfermedad venérea es la que se transmite por vía sexual, y este nombre no es casual, porque venéreo se refiere a Venus, la diosa romana del amor y plagi... perdón, contraparte de la diosa griega Afrodita. Por alguna razón que se me escapa, y un poco a la manera de lo ocurrido con Marte, a la hora de referirse al planeta Venus, la palabra "venéreo" fue reemplazada por "venusino".
-- VULCANIZACIÓN: El caucho era una substancia básicamente intratable, hasta que Charles Goodyear desarrolló un procedimiento práctico para tratarlo, mediante el fuego y el uso de sulfuros. Debido a esto, le dio al procedimiento el nombre del dios romano del fuego, que era Vulcano (éste dio también nombre, antes de al famoso planeta ficticio de Star Trek, a un hipotético planeta intramercuriano, historia ya posteamos en Siglos Curiosos).